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 Reunión con Kesler.

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Helena Vanderbilt



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Fecha de inscripción : 10/05/2012

MensajeTema: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 8:01 pm

Sus pasos la llevan a un callejón oscuro y da el número exacto de toques en una puerta semioculta que le indicaba el archivo de Aidan Kesler que era necesario para ser atendida, ya que en aquellos papeles que se encuentran en la casa del juez del Regeln está toda la información necesaria para ella, tanto del vampiro como también de la organización ficticia a la que ella pertenece, tanto su jefe inexistente pero perfectamente comprobable como su propia identidad como ayudante de este. La mujer por precaución hasta habría dejado su bolso en el apartamento y lleva con ella una cartera bastante normal y acorde a su vestuario, donde sólo se encuentra una llave, algunas piezas de maquillaje básico que cualquier mujer lleva en su bolsa y elementos indispensables para que no sea mal vista como dinero en efectivo, que sería bastante raro que no llevara consigo.

La figura que permanece afuera de aquella guarida expectante es la de una dama de una estatura promedio envestida en una falda tubo negra que llega hasta un poco más debajo de sus rodillas y unos tacones del mismo color altos pero bastante formales, que a pesar de la hermosa forma que le otorga a su pierna no llaman demasiado la atención. Aquellas extremidades inferiores permanecen ligeramente cubiertas por unas medias semi transparentes también negras, que le dan un aspecto aún más formal y ejecutivo pero que si alguien tuviera la intención de revisar debajo de su falda, se mantendrían sujetas por una ligera tira de encaje. Su ropa interior era de aquel mismo color, hecha también de encaje pero no llama la atención debajo de la tela ligeramente gruesa de su falda de vestir. Su blusa es una blusa blanca de botones que se encuentra sujeta debajo de su falda, que llega hasta su cintura y apenas uno de los botones superiores se encuentra abierto dejando ver el inicio de sus senos, que a pesar de ser bastante generosos, eran una talla inferior a la talla de Helena. Su tono de piel era ligeramente bronceado y sus rasgos, bastante más delicados que los propios le daban una belleza a sus facciones bastante atrayente, pero unos lentes con montura negra permanecen en su rostro, sin casi aumento y unos ojos verdes algo oscuros, parecidos al color de la vegetación o al de las aceitunas permanecen con una mirada seria. Su cabello pelirrojo que apenas llega a sus hombros permanece recogido en una alta coleta, dándole a toda su imagen un aspecto bastante serio y regio que no es roto ni siquiera por la belleza más delicada que provocativa que la mujer a la que ha decidido interpretar posee.

A pesar que desea entrar lo más pronto posible aquel sentimiento es completamente disimulado y una efigie tan recta e inmóvil como una estatua permanece esperando que alguien del interior del lugar le abra la puerta, y la esencia propia de Helena Vanderbilt ya no parece existir bajo la nueva identidad que posee, Alice Shield, una mujer increíblemente profesional y dedicada a su trabajo, de esas que su belleza es vista desde lejos y parece una imposible ya que por la foto que pudo apreciar en el expediente de Kesler, era un hombre bastante atractivo que seguramente puede conseguir mujeres muy fácilmente y la conclusión que aquello le otorga es que seguramente un reto mucho más difícil para él sería muy interesante y que la frialdad de su reciente personalidad le ayudará a ser tomada en serio.

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Aidan Kesler



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 8:47 pm

Un sonido metálico declara que aquella puerta se abre revelando una figura de un hombre alto de cabellos blancos casi grises y ojos de un intenso color rojizo que la observa con cierta actitud despectiva, un rostro frío se mantiene con un semblante apenas de desprecio para la mujer delante de él al momento que sus ojos suben y bajan examinándola sin ningún disimulo entre ambos. –Veo que llego tarde-, reclamo aquel hombre al abrir la puerta por completo situándose de lado a esta y revelando una infinita oscuridad que culminaba en una puerta a lo lejos de un largo pasillo. –Pase, el evento está comenzando ya, sin embargo al amo Kesler no le agrada iniciar sin que todos sus invitados estén presentes-, completa aquel hombre cuya edad se ve mucho mayor a la del joven de cabellos azules que dirige aquel lugar. Los pasos de aquel sirviente se adelantan a los de la mujer una vez que la ha hecho entrar y ha cerrado la puerta detrás de ella sirviendo de guía para la mujer y avanzando de forma lenta por el corredor con un andar sutil y bastante ligero pese a la edad que aparenta y el carácter que demuestra, cosa muy común en los seres de su raza.

La luz principal del pasillo se hace más intensa al llegar a la puerta atravesando la misma y deteniéndose unos pasos, solo para que dos mujeres bastante atractivas que visten únicamente lencería se acerquen a la mujer, manos hábiles y ligeras pasan por el cuerpo de la dama sin disimulo alguno, cualquiera que hubiera tratado ya con los hijos de la luna roja sabría que hay recatos que no se permiten y modales que consideran anticuados. Movimientos sutiles conducen finalmente a que ninguna de ellas encuentre nada y sus pasos se dirijan al salón principal, pasando una a cada lado del mayordomo y finalmente llegando hasta donde varias personas se encuentran reunidas en una mesa. Ambas mujeres se colocan al lado del anfitrión bajando una de ellas sus labios por el cuello de un joven de ojos azules que observa con frialdad a la recién llegada, mientras la segunda de ellas toma asiento en sus piernas para recorrer de igual forma el cuello del vampiro por el lado contrario.

-Señor, la ultima ha llegado- anuncia el hombre que habría abierto la puerta a la invitada y de igual manera apartándose para dejar la imagen de la atractiva mujer a la vista de su amo. La mirada vivaz del hombre de ojos claros observa a la enviada con interés curvando sus labios en una lasciva sonrisa que se amplía un poco al cerrar sus ojos y aspirar profundamente, sintiendo de inmediato el aroma de aquella mujer, demonio, sin duda alguna, que se esperaría de un demonio si no fuera a enviar a uno más de su raza. –Bienvenida- dijo finalmente con un tono complaciente desviando tras aquellas palabras sus labios a una de la mujeres besando los ajenos y dando una leve mordida a estos y posteriormente repitiendo el proceso con la otra, los brazos del vampiro se abrieron y con esa simple señal las damas comenzaron una fugaz y corta carrera entre risas hasta sentarse cada una en las piernas de dos invitados más del sexo masculino.

-Veo que encontró como llegar después de todo señorita…- dijo haciendo una pausa y observando a la atractiva mujer, sus pasos comenzaron a escucharse y su figura atravesó prontamente aquel espacio que dividía a ambos, haciendo una reverencia a la mujer y extendiendo sus manos que finalmente atraparon una de las de la dama para besar con suavidad esta y liberarla posteriormente, no sin antes dirigir una tentadora sonrisa que dejaba ver incluso los afilados colmillos de aquel hombre que guiaba ahora personalmente a su invitada hasta un puesto reservado específicamente para ella en aquel lugar en el que estaban dispuestos.

-Damas- menciono observando a las mujeres enviadas por sus potenciales clientes y haciendo contacto visual especialmente con aquella mujer de aspecto intimidante y serio que recién llegaba, -caballeros- continuo dirigiendo una amable sonrisa a los hombres presentes que se encontraban ocupados y entretenidos por algunas mujeres cercanas a ellos, era una táctica común, las mujeres son más centradas entretenerlas de esa manera era una pérdida de tiempo en muchos casos, pero los hombres, bueno ellos eran clientes mucho más fáciles de complacer. –Es un gusto recibirlos en esta, mi humilde morada durante mi estancia en el Nexo, sean libres y siéntanse libres de aprovechar y probar todo aquello que se les ofrece.- menciono finalmente haciendo un movimiento con su mano que llevo a que otras damas más se acercaran a donde los hombres y mujeres reunidos en aquel sitio.

Aquellas mujeres vestían distintos, recatados trajes sacados de épocas antiguas y a diferencia de la mayoría de la distracción preparada por el hombre, lo más relevante de aquellas mujeres eran sus rostros hermosos y su expresión carente de emoción alguna mientras llenaban las copas de de vino para los invitados ajenos a la raza del anfitrión y de un liquido más sustancioso para aquellos que compartirán su gusto, la reunión ya estaba iniciando y aquel hombre conocido por sus habilidades de comerciante no habría limites si se trataba de mantener su fama y de concretar una venta o un trato beneficioso, para él y su organización.
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Helena Vanderbilt



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 9:17 pm

La dama permanece con su rostro inmutable a pesar de que la verdadera personalidad de la demonio, que permanece perfectamente disimulada por años de experticie en aquella tarea se siente bastante intrigada, notando como su elección de personaje ha sido completamente adecuada ya que si fuera un hombre lo más lógico es que tuviera que seguirle el juego al vampiro y dejar que las prostitutas que entretienen al resto de los invitados masculinos intentaran distraerla de lo importante de aquella noche pero como mujer puede permanecer impasible y serena, notando las miradas de más que atrae por parte del vampiro y sintiéndose complacida ya que una vez más su inteligencia le ha jugado una buena pasada y la decisión de aquella noche es perfecta para lo que debe hacer. Lo interesante del de cabellos negros es que apela por lo mismo que la demonio suele apelar para lograr sus objetivos, y a pesar que él mismo no puede hacer lo mismo que ella realiza con normalidad, las tácticas que emplea son las mismas que ella, seducción, aunque el vampiro usa a mujeres seguramente entrenadas para realizar aquella faena.

A pesar de su aprobación a esa táctica tan fácilmente reconocible, ampliamente usada, con diferentes variaciones para cada situación de las cuales la demonio conoce casi todas su expresión no cambia y posa su mirada en los azules ojos del anfitrión, observando la copa que llenan para ella con desconfianza y deliberadamente deja frente a ella, de forma algo teatral por lo que busca que aquel gesto no sea demasiado obvio pero sea percibido por el pelinegro para hacerle saber que para ganársela debe hacer un mayor esfuerzo que con sus clientes regulares y su idea es aquella, que el hombre le dedique una mayor atención que al resto y está dispuesta a retribuirle ya que a pesar de su seria personalidad, tiene todo planeado para que si en algún momento logran estar solos conversando de un tema que no tenga que ver con negocios él la encuentre muy interesante, aún más atractiva y sea más factible obtener mayor información de su parte, porque si él no tiene las armas igual quiere obtener la mayor cantidad de datos de forma que capaz a través de él pueda saber quien posee el armamento buscado por ella, ya que al ser un traficante famoso seguramente conoce algunos productos de su competencia.

Sus piernas se cruzan de forma natural y se mantienen juntas, de forma que el movimiento no es para nada insinuante sino más bien cómodo, aunque por la nueva posición de la tela apenas se puede apreciar debajo de ella un poco más de la forma de sus piernas, pero no demasiada ya que la técnica de seducción que Helena usa en aquella oportunidad consiste mayormente en mostrar muy poco y hacer que él imagine el resto y quiera ver un poco más, como a un sediento que se le da apenas un trago de agua y se le aleja la botella, queriendo lograr la misma reacción, que intente alcanzarla.

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Aidan Kesler



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 9:51 pm

Un gesto de desinterés se forma en el vampiro al momento que uno de sus invitados habla, “Ebrio, tanto por causa del vino como por causa de la chica” se repite despectivamente y dirige sin embargo una sonrisa complaciente, aquel espécimen sería valioso pues un comprador feliz suele ser también un trato cerrado casi con perfecta seguridad. Sus ojos cambian bruscamente su atención regresando entonces a la dama que fuera la última en llegar, una demonio de rostro bastante serio que mantiene una postura perfecta y atrayente al punto casi de resultar una visión exquisita y tentadora, sin embargo no es la primer demonio con la que trata y por lo tanto como buen usuario de sus recursos conoce que aquellas damas suelen ser tan hábiles en el arte de la negociación como el mismo. Su copa sin embargo se alza dirigiendo una sonrisa tibia a aquella mujer y después es llevada a sus labios saboreando aquel liquido carmesí que se sentiría aun tibio, “humano”, piensa para sí al reconocer aquel sabor plano en ocasiones sin embargo rico y lleno de interesantes notas que van desde lo más dulce hasta lo más acido, pero siempre con un predominante aroma y sabor a hierro finalmente están hechos de eso.

-Caballeros, damas- menciona ahora invirtiendo el orden, para el clientes son clientes aunque su interés siempre es mayor a donde las féminas, levantándose de su cómoda silla y avanzando con pasos lentos primero hasta una más de las compradoras presentes, sonriendo de forma amplia y dedicando una mirada profunda que fue devuelta con una sonrisa casi instantánea, y posteriormente llegando hasta donde aquella interesante dama que atraía su atención desde el momento en que había cruzado su puerta. Sus ojos recorrieron sin recato alguno a la mujer desde aquellas atractivas piernas que se mantenían cruzadas, subiendo por la cintura y continuando su ascenso hasta que sus ojos quedaron fijos en los de la dama. Su copa se alzo nuevamente antes de dar un trago y posteriormente dejo aquel recipiente de cristal cerca del de la demonio.

-Dígame, ¿fue difícil encontrar este humilde lugar?- menciono con un tono de voz complaciente manteniendo su mirada en la de la demonio y una sonrisa calma en sus labios, su mano diestra se movió tenuemente hasta donde la de la joven situándola apenas sobre la de ella sintiendo de inmediato ese contraste de temperaturas generalmente existente entre los seres de su raza y los de cualquier otra, el frío proveniente del vampiro y la calidez de la sangre de la demonio que prácticamente se podía sentir fluir e invitar a cualquiera de los de su especie, sus ojos bajaron desde los labios de la mujer que resultaban sumamente atrayentes hasta su cuello quedando fijos en este lugar, y posteriormente regresando hasta encontrar la mirada ajena.

-¿Alice, cierto?- cuestiono con interés, después de todo ese era el nombre de la persona que se estaba esperando como representante de un potencial cliente de la raza de demonios, y de igual forma era una sutil táctica para comparar la información recibida con lo que en realidad sucedía, sus ojos se mantenían atentos a la dama y sus labios en una sonrisa que pasaba de lo calma a lo provocativa conforme su cuerpo se inclinaba mostrando cierto cinismo y quedando de frente a donde la mujer. Aquel hombre de cabellos negros aprovecho aquella cercanía que no rompía los protocolos de espacio personal pero si estaba al límite de ello para aspirar el aroma de la mujer, la sangre que corría por sus venas era tan atrayente como su mirada y como su físico, sin embargo hasta ahora era solo un interesante anzuelo que no terminaba por morder. -¿Puedo llamarla así?- cuestiono finalmente para hacer retroceder su cuerpo, su muestra de generosidad e interés iban siempre acompañados de una doble intención y una señal de su mano diestra hizo que una de las jóvenes del servicio llenaran de nueva cuenta la copa de la atractiva dama.

-Damas, caballeros- menciono finalmente aquel joven sin esperar del todo la respuesta de la joven mas dirigiendo una sonrisa que demostraba un interés bastante alto en saberlo, y levantándose después para girar quedando a espaldas de la mujer y colocando ambas manos en el respaldo de la silla dejando sus dedos casi rozar los hombros de aquella potencial compradora. –Se que han venido de lugares lejanos y si bien mi hospitalidad es algo que puedo ofrecerles, me gustaría entregarles algo más para que puedan verlo- menciono y aquellas palabras provocaron que una puerta al fondo del salón se abriera, un vampiro de cabellos negros y otro de cabellera azulada cargaban una caja platinada en aquel momento dejando esta en el centro de la mesa. La figura elegante del vampiro rodeo sutilmente a la dama dirigiendo una intensa mirada y llegando al frente, donde aquel peculiar contenedor parecía poder abrirse.

Sus manos fueron directo a los seguros abriendo un primero y el segundo después para que al hacerlo un arma peculiar se mostrará, aquello no era para nada el plato fuerte de la noche, se trataba de lanza granadas estándar del Regeln, peligrosos sí, es por ello que solo los miembros de la organización tenían acceso, pero no era lo más destacable pero si un interesante aperitivo que provoco sorpresa en más de uno de los interesados, cada reacción era observada y analizada por el vampiro que mantenía una sonrisa amable, -Permítanme presentarles una entrada para abrir su apetito- menciono finalmente revelando que no era lo mejor y dejando aquella frase como promesa a sus posibles compradores de que la noche podría tener más sorpresas.
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Helena Vanderbilt



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 10:13 pm

Ante la pregunta hecha por el vampiro su expresión permanece seria y su mano a propósito permanece debajo de la ajena por algunos segundos antes de retirarse, un gesto bastante calculado por la demonio para dejarle saber al pelinegro que si bien no le molesta el tacto, la cercanía o incluso que rompa el espacio personal entre ambos, no está tan dispuesta a dejarle llegar tan lejos con ella tan rápido y mucho menos en público, todo acorde al papel que ha decidido desempeñar aquella noche como una asistente entregada a su trabajo con una apariencia impasible pero dejándole entrever al hombre que aquello sólo es una capa que usa para su trabajo y que tal vez si se esfuerza más pueda conseguir penetrar. Aquella mezcla de capas que usa para su personaje han sido perfectamente planeadas con meticulosidad por lo que responde instantes luego, dejándole oír su voz cargada de frialdad pero con una ligera nota amable e incluso seductora, tan poco perceptible que realmente el joven puede pensar que es producto de su imaginación pero sólo es un hilo más de la compleja telaraña que es la personalidad de Alice Shield. –Lo suficiente para considerarlo seguro.- Su mirada algo retadora, seria y con ese ligero atisbo de seducción, tan poco saboreable como la sal en un postre a pesar de que allí se encuentra se complementa perfectamente con su voz que vuelve a dejarse oír. –Si un traficante tuviera su escondite de forma tan accesible, seguro tiene productos poco interesantes o es una trampa para novatos.- Se encoge de hombros restándole importancia pero dejando que el gesto no sea demasiado arrogante para irritarlo sino que sea tentador para aquel hombre querer ganarse su aprecio, ya que su blusa se mueve apenas un poco ante aquel gesto, abriéndose al alzarse sus hombros y dejándole ver más de su escote al vampiro que tan cerca de ella se encuentra pero volviendo a ocultarle su piel al bajarlos y volver a quedar en la misma posición anterior.

Cuando es mencionado su falso nombre apenas deja que un atisbo de sonrisa se forme en sus labiales, una más exigida por el deber de ser ligeramente amable que por voluntad propia, aunque realmente hasta aquello es una forma maquiavélica de la demonio en llevar su papel. –Ese es mi nombre, por lo que así puede llamarme señor Kesler.- La mención del apellido de él es sólo para que su colocutor sienta que ella posee conocimiento y que puede manejar aquella situación con experticie, ya que la formalidad con la que le trata pero también dejándole ver que no es ninguna inocente o idiota es sólo para que no la subestime. Su mirada lo sigue pero sin girar su cuerpo ni su cabeza, por lo que en el momento que se coloca detrás de ella y sus dedos rozan sus hombros ni se inmuta, su papel no lo permite aunque el gesto sea tan tentador por lo sutil y por dentro la mujer quiera sonreír al encontrar una persona que puede usar sus mismas artimañas de forma tan excepcional, un igual a ella. Su mirada luego se posa en aquellos contenedores y al ver el contenido de estos tan sólo su rojiza ceja se arquea de forma sutil, para que aquel gesto sólo pueda ser visto por el pelinegro y le deje saber que ese producto no capta su interés y que espera el plato fuerte que el traficante le pueda servir, acentuando su gesto al apoyar su codo en el reposabrazos de su asiento, su cabeza en su mano con una expresión aburrida pero aquel movimiento es tan natural pero planeado de antemano que busca que al quedar su cuerpo ligeramente recargado de su brazo sus pechos se unan y se vea aquella insinuante línea desde la privilegiada perspectiva que posee Aidan al estar de pie, una vista desde arriba que le permitiría apreciar mucho más que el resto de los presentes y que busca contrarrestar un poco lo antipática que le pueda parecer al buscar tentarlo de nueva cuenta con un gesto casi inocente, aparentemente

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Aidan Kesler



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 10:40 pm

Una sonrisa de satisfacción adorna el rostro del vampiro que alcanza a escuchar la respuesta de la mujer, sui ego es inflado casi de forma instantánea, después de todo como profesional que era sabría que sus palabras eran ciertas, solo novatos son accesibles y solo descuidados son imposibles de encontrar, su sonrisa se dirige a la dama entendiendo y sobre todo atendiendo sus palabras de forma bastante clara, un leve gesto que asiente a las palabras de la dama acompaña a un movimiento de sus labios que forman una palabra que debería resultar audible únicamente para ella mientras este continua su avance hasta el sitio que era el correcto en aquella mesa. –Gracias- exclama con tranquilidad y su figura termina por dejarle justo delante de aquella caja, sus ojos examinan las expresiones de los compradores y es sin duda el gesto entregado por la dama el más intrigante de todos ellos, una traviesa sonrisa es devuelta a la demonio al momento que bajo sus órdenes los vampiros mueven hábilmente aquella caja llevándola a otro sitio y terminando por apartarla. Más de uno de los criminales se encuentra intrigado e interesado y aquel que ya estaba bastante ebrio no pierde la oportunidad de poner aquel interesante producto en sus manos, uno de los asistentes del pelinegro escolta a aquel caballero a una sala privada donde la compra terminaría por concretarse.

La sonrisa del vampiro se muestra interesado al momento que el segundo producto entra en la sala, pese a la comodidad, bebidas, alimentos y placeres entregados a sus compradores aquello era un evento que tenía como principal punto una transacción comercial que buscaba concretarse, eso era algo que él no debía de olvidar y tampoco los invitados a aquel sitio. Pequeñas cajas plateadas eran entregadas a cada uno de los invitados con excepción de una en particular que aquel hombre tomaría con sus propias manos y con soltura llevaría hasta donde la joven, bajando su mirada y sonriendo complaciente, un muro de hielo, eso parecía aquella mujer y sin embargo era una prueba digna de tomarse, por su gesto ante la anterior pieza parecía ser una compradora bastante conocedora de los productos que él ofrecía y de no serlo era alguien interesada quizá en alguna pieza en particular. ¿Quién sabría?, los demonios son casi tan buenos como los vampiros para ocultar sus secretos.

El andar de aquel hombre se detiene delante de la dama y la caja metálica de un tamaño pequeño queda delante de la joven al momento que el mismo la abre dirigiendo una sonrisa tranquila y una mirada que contrasta por completo, sus ojos recorren el pecho de la joven y suben hasta su cuello y sus labios para después de ello detenerse y mostrar finalmente el contenido de tan interesante contenedor. Una pequeña esfera negra que parecería una roca solida y sin embargo estaría inmovilizada por un blanco cojín, lo más peculiar era la seguridad misma de la caja que le contenía y de igual manera la forma en que aquel hombre habría entregado con suma delicadeza aquel objeto al frente de la demonio. –Veo que resulta una mujer inteligente, es por eso que quizá esto le interese más- menciona en el momento que sus labios se curvan mas para finalmente dirigir su mirada a donde aquel objeto.

-Señores- exclama alzando la voz y tomando aquel objeto en su diestra mano, -esta pequeña esfera podría sepultarnos aquí, claro si estuviera propiamente cargada- menciono provocando algunas risas de los compradores, un comerciante tan hábil como el no haría mayor alarde en vivo del potencial de aquella arma, sin embargo una monitor enorme se abre paso al fondo del salón donde es evidente una ciudad pequeña en el plano de los humanos, sus ojos entonces se muestran en el monitor y su cuerpo se acerca a donde la demonio tomando sus manos con suavidad y entregando aquella esfera finalmente a la mujer justo entre los dedos de ella.

-Un solo toque a esta peculiar arma y el dispositivo interno se activará, Angels Army suele usarlo para derribar muros y barrer pequeñas poblaciones… pero, porque yo me limitaría a hablar, si puedo mostrarlo- menciono con esa provocadora sonrisa al instante que un ruido estremecedor se escucho proveniente del monitor, una luz cegadora lleno aquella pantalla y conforme los segundos transcurrían la imagen volvía entregando devastación de edificios y sonidos de desesperación. Ni un gesto de remordimiento se mostro en el rostro del vampiro que se limito a avanzar a donde sus compradores, -no se preocupen por ellos, el Regeln sin duda dirá que hubo un ataque terrorista o quizá que un meteoro cayo… uno no sabe lo que estos peculiares hombres inventan estos días- menciona sonriendo en aquel momento y arrancando carcajadas de sus invitados, su mano se movió y las copas de quienes habían bebido se llenaron nuevamente ahora acompañando otras armas que dejaba a la disposición de los invitados, todos a excepción de la demonio.

-Dígame señorita, ¿acaso busca algo más?, sabe quizá tenga algo de un fabricante más confiable para la persona que usted representa- exclamo finalmente para mantener la sonrisa en sus labios, un hombre vestido en negro avanza hasta una puerta al lado del salón que se abre, y una provocadora mirada del vampiro parece sugerir a su invitada que le acompañe a aquel sitio, manteniendo el silencio y aprovechando el interés de sus demás invitados en el resto de los productos.
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Helena Vanderbilt



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 11:04 pm

Ella junta sus manos para recibir aquella esfera entre ellas y su rostro permanece sereno, sin dejar entrever ninguna reacción ante el contacto de las manos de él con las propias y su mirada permanece fija en el vampiro, siguiéndolo con la mirada e ignorando las risas y las reacciones de los otros clientes. Sus ojos sólo desvían su mirar para pasar a observar la pantalla que es presentada que parece trasmitir en vivo las imágenes de una ciudad cualquiera del plano donde se encuentra y ni cuando es mencionada la organización de ángeles, normalmente odiada por los seres que pertenecen a su raza, su expresión inamovible cambia y a pesar que la explosión y las reacciones de las personas de la ciudad la sorprenden y su reacción natural sería la risa la seria Alice permanece inmutable ante el dolor y el caos generado por aquella detonación y nota tanto las miradas insinuantes como la especial atención que logra conseguir de su anfitrión, sintiéndose satisfecha con esta debido a que ese era su plan desde el inicio.

Observa como el hombre hábilmente distrae al resto de sus clientes con algunos productos y lo natural de aquella táctica le indica que no es la primera vez que el vampiro la usa y ante su mirada y su comentario descruza sus piernas, apoyando sus pies en el suelo y levantándose con elegancia, llevando su diestra a su rostro y acomodando sus lentes que se deslizan un poco por su nariz por su movimiento y sus pasos son algo recatados, no tan largos para que su falda no se suba y parecen bastante naturales que a pesar de albergar suma elegancia no eran demasiado imponentes ya que una asistente no debe ser imponente, sólo útil. Camina mientras su cabello parce moverse detrás de ella de un lado a otro, como llamas crepitando a sus espaldas pero curiosamente aquellas hebras se encuentran perfectamente sujetas, haciendo una visión extraña de llamas controladas. Entra por la puerta que abren para ella esperando que el vampiro la siga y se adentra a aquella nueva habitación.

“Esto parece estar saliendo bien.” A pesar de que todo parece marchar adecuadamente hay algunos factores que le preocupan ya que estando en privado es más fácil de eliminar sin testigo alguno y puede que el vampiro desconfíe de ella, o que incluso ya la haya descubierto pero espera que las cosas estén avanzando como ella ha planeado y que aquel hombre haya hallado en ella una cliente no sólo complicada sino también interesante y atrayente, ya que la idea desde el principio era poder estar en privado con él y haber llamado su atención, la que parece haber atraído desde el momento en que llegó a aquel lugar. Sus pasos la llevan hasta un sofá que es escogido por la demonio debido a que a su lado puede sentarse cómodamente el traficante y aunque se encuentra preocupada de que tal vez alguien haya visto a los hombres que la seguían para asegurarse que estuviera bien no deja que ninguna expresión excepto la serenidad y aquella sensación que deja como una experta en armas y que es imposible que adquiera algo que no está buscando sea lo único que su actitud y sus gestos expidan.

-Entonces señor Kesler, ¿Qué tiene que ofrecerme?- Y deja que su voz suene como ha sonado hasta ahora, apenas acentuando el tono retador pero manteniendo su profesionalidad perfectamente presente y aquel tono seductor casi tan oculto como su propia identidad pero que se sienta y no se pueda distinguir si realmente está allí o es imaginado por quien la escucha mientras sus orbes verdes se posan en el rostro del vampiro, esperando su respuesta y sus acciones, sabiendo de antemano que lo más probable es que el hombre intente seducirla de forma aún más abierta al estar solos y ella sabe y ha planeado de antemano como manejar la situación, no siendo nueva para ella y esperando que eso actúe de forma ventajosa, sin saber cuanto tiempo le está dando Gerard para que descubra si es Aidan quien tiene sus armas o no.

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Aidan Kesler



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Dom Mar 03, 2013 11:51 pm

Aquel hombre era muchas cosas y perspicaz era una de ellas, la actitud de la demonio resultaba provocadora y de igual manera que la forma en que avanzaba y esos sutiles movimientos que parecían ser completamente naturales. Sus sonrisa se amplió conforme la joven asistente de su cliente real avanzaba al interior de aquel salón y en el momento en que ella se adentraba finalmente a aquella habitación el joven de negros cabellos hizo un solo movimiento provocando que el guardia a las afueras de aquella habitación haciendo que este hombre cerrara completamente la puerta por fuera, los ojos del vampiro adquirían un tono rojizo que apenas lograría ser visto por segundos cuando las sombras de aquella habitación que permanecía con una tenue luz que a diferencia de las otras provenía de un enorme candelabro sobre un elevado techo, donde varias velas iluminaban dando un ambiente proveniente de un tiempo distinto, sus pasos continuaron avanzando hasta donde un sofá estaría listo para las visitas especiales y ante la insistencia de la joven su rostro adquirió una seriedad particular, sin duda aquella reacción por parte de la demonio era bastante sospechosa, o era una asistente sumamente hábil o una completa experta en armamento y sobre todo en negociaciones.

-Veo que te gusta ir directo a tus metas- menciono con un tono amable al tomar asiento al lado de la demonio, el breve espacio que separaba a aquellos seres se rompió al adelantarse un poco atravesando el espacio personal de ambos personajes y situando su rostro cerca de su cuello, el roce de labios y el aliento y respiración fríos de aquel hombre deberían de sentirse sobre la piel de aquella joven casi dando la sensación de que aquellos agudos colmillos se clavaban en ella, su rostro subió hasta llegar a la altura de su oído y un leve susurro tomo forma en aquel punto manteniendo el ambiente de aquella habitación. –Tu jefe parece ser bastante hábil para elegir a su personal, no cabe duda alguna de ello mi querida señorita Alice-, sus palabras marcan el momento donde su cuerpo retrocede para quedar delante de ella, sus ojos inspeccionaron la expresión de aquella mujer en búsqueda de duda o alguna reacción por parte de la demonio. Su olfato se agudiza y pese a que apenas un perceptible aroma dulce proviene de la chica lo cierto es que predominante es el de la cálida y tibia sangre de la fría mujer.

Sus manos se elevaron para que sus dedos pulgar y medio colocaran las yemas una contra la otra y se movieran causando una leve fricción que culmina en una expresión sonora, el chasquido de sus dedos provoca que la puerta se abra y una caja metálica sea empujada hasta la base del asiento justo a los pies de aquella demonio, su cuerpo se flexiona entonces abriendo aquella caja para mostrar una mercancía muy peculiar, armas que estaban aun selladas con un escudo en particular, su sonrisa en aquel instante se amplió pues aquel especial producto provenía de Inferna misma, sus ojos entonces voltearon a donde la joven buscando reacciones y sobre todo manteniéndose al pendiente, cuando alguien tiene productos que no son suyos siempre debe de estar al pendiente de quien los ve. –Este en particular es un regalo de un miembro del Angels Army, al parecer pertenecían a Inferna, supongo sabe cual especiales son los ángeles, cuando consiguen algo como esto suelen destruirlo por completo, sin embargo nuestro querido amigo decidió… buscar un uso más provechoso y mi organización por supuesto estuvo encantada de tomar su problema-. Aquellas palabras se detuvieron al escucharse un golpeteo proveniente de una puerta, misma que se abrió para revelar la figura de él hombre de cabellos blancos que habría recibido a la demonio.

-Señor todo está listo-, anuncia aquel hombre oprimiendo un interruptor, el sonido de el muro contrario no se hizo esperar deslizándose lentamente cual una puerta secreta que en realidad era, y finalmente al otro lado de la habitación un hombre encadenado, que era el mismo que habría sido llevado como comprador hacia unos minutos gritaba de dolor ante los golpes que otros dos sujetos daban a cada instante.

La figura del vampiro pelinegro se levanto en aquel instante, tomando el arma que se mantenía en aquella caja y poco a poco avanzo con ella hasta situarla en las manos del hombre de cabellos blancos, la sonrisa sádica de Aidan se mostraba completamente deleitada cuando uno de sus hombres entrego una placa que identificaba a aquel desafortunado como un miembro del Regeln. –Querida, permíteme mostrarte lo que este juguete puede hacer, y encargarme de un pequeño problema de ratas-, aquella palabra fue la última proferida por el vampiro antes de que el hombre de blanco disparara atravesando por el pecho al desafortunado espía, las cadenas que le sostenían se habrían roto por el impacto y los pasos del demonio terminaban por acercarse a donde aquel cadáver desviando una mirada despectiva.

-El Regeln, siempre metiéndose en asuntos que no les interesan- sus ojos mostraron un peligroso destello rojizo cuando a sus manos una estaca helada se formo, bajando la misma para atravesar el cuello de aquel cuerpo sin vida y jalar lo suficiente para provocar que el cráneo de aquel cadáver terminara por desprenderse y la helada estaca le sirviera para levantar la cabeza que aún conservaba el rostro de dolor. Sus labios se curvaron mostrando una peligrosa sonrisa y desviaron entonces su mirada a la joven. –Enviemos esto de regalo al Regeln, pueden adjuntarlo para un viejo amigo, un juez ángel al cual pienso hacerle lo mismo, quizá claro que con la diferencia de que con su cabeza prefiero decorar mi sala, me imagino esos cabellos blancos y esa expresión de enfado constante convertida en una de dolor.- exclamo al avanzar a donde la demonio, sus ojos se clavaron en ella y su cuerpo se acerco lo más posible, colocando sus manos a los lados de la chica y observándola de frente.

-Bien, mi querida Alice, ¿Te agradan mas estas armas, o quizá prefieras otra cosa?- menciono con una sonrisa bastante burlona, sus labios avanzaron poco a poco hasta apenas rozar los ajenos justo cuando la puerta se abrió con suficiente fuerza, delatando tras de ella a un vampiro de cabellos rojizos que sonreía cual si hubiera encontrado la victoria.

-Kesler, esta puesto, el explosivo ya está puesto en la oficina del ángel, no hay duda esta vez no volverá a molestarnos- anuncia, y el rostro del vampiro gira mostrando disgusto por la interrupción pero ampliando su sonrisa al entender aquellas palabras, quizá finalmente la noche tendría además de un trato agradable una justa venganza contra el hombre que habría causado una de sus más recientes perdidas. Sin embargo aquello no terminaba y su rostro giro buscando en la joven alguna respuesta, finalmente aún tenía un trato que cerrar antes de poder disfrutar su propio regalo, después de todo aquel vampiro tenía sus propios planes y venganzas que realizar aún y cuando su agenda principal ocupara mucho más de su tiempo.
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Helena Vanderbilt



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 12:26 am

Como hasta el momento su rostro permanece impasible ante la cercanía del vampiro y a pesar de sentir su aliento en la piel de su cuello y sus ojos fríos observan el perfil de Aidan con algo de indiferencia ante sus halagos, tratando de mantenerse en su papel de asistente concentrada en su trabajo ya que aún no es el momento de seducirlo ya que no desea mostrarse fácil para él y que pierda interés tan rápido en ella por lo que su mirada se desvía sin mucha prisa a las cajas que traen luego y sus ojos parecen brillar pero disimula perfectamente su reacción al ver finalmente lo que busca con tantas ansias en el Nexo, aquellos contenedores con el sello de la organización a la que pertenece y sus oídos captan cada palabra que el pelinegro pronuncia, guardándolas en un rincón especial de su mente intentando no borrar ninguna para no cambiar lo que pondrá en su informe, ya que un cambio de palabra puede involucrar modificar el significado o la idea. A pesar de que aquello es el fin de su misión y que seguramente significa que ya no hay más que buscar, que puede dejar al ángel de cabellos blancos proceder y aprovechar la distracción que este pueda causar para sustraer el armamento de aquel lugar. “Así que Angels Army…” Tiene mucho que interrogar al líder de aquella organización, porque su trabajo le exige saber recuperar las armas pero primordialmente saber quien las robó y aquel delito fue cometido por la organización que lidera su amante, uno que no le interesa tanto como el juez del Regeln.

Ante la voz de uno de los subordinados del vampiro sus ojos se abren con algo de sorpresa, ya que aquello no lo espera y mucho menos que aquel panel se abra y se muestre la figura de uno de los desagradables clientes del traficante, y al ver aquella placa que lo identifica como miembro del Regeln sabe inmediatamente bajo que órdenes está y que hace en aquel lugar, lo cual no le causa ni un mínimo gesto de remordimiento. “Le dije que fueran como fantasmas, le dije que esto podría pasar.” A pesar de todo ella estaba dispuesta a hacerles una ligera maldad a los que descubriera como colas, ya que entiende que sólo siguen órdenes y que seguramente seguir a una demonio no es la tarea que llevan a cabo día tras día por lo que no son lo bastante hábiles en ello, su plan y travesura incluía algo de pintura pero lo ajetreado de su día no le había permitido realmente ejecutar su plan. Mentalmente toma aquel desafortunado incidente y empieza a cambiar, reagrupar y modificar capas de la personalidad de Alice, y logra encajar un aspecto que no ha considerado anteriormente pero que va perfecto con la profesión que ella se supone que tiene, con sus obligaciones y que explica fácilmente porque una mujer tan atractiva y seria se dedica a ser la ayudante de un comprador de armas. Se levanta abruptamente cuando el proyectil del arma atraviesa al desafortunado agente del Regeln y sus ojos demuestran deseo, como si aquella acción tan sádica hubiera activado sexualmente a la mujer, y ¿por qué no darle una característica sádica a su personaje?

A pesar de que su instinto de supervivencia le indica que debe salir de allí, o que mínimo debe intentar atacar al vampiro e intentar matarlo su razón manda sobre el resto y camina hacia él, observando el cadáver mientras se relame los labios con una mirada lujuriosa que luego dedica al hombre que allí se encuentra. –¿Empezó a hacer mucho calor o es mi imaginación?- Y apela a su atractivo cuerpo para distraerlo, llevando su mano diestra a otro botón de su camisa para liberar este con un sencillo movimiento de un par de sus dedos de forma que el escote de su ropa es mucho más pronunciado y sugerente y la mujer abanica su mano hacia su dirección como si realmente tuviera calor pero un frio gélido es lo que se apodera de ella cuando escucha las palabras que advierten de un explosivo en la oficina del juez del Regeln pero tan entrenada como está en trabajar en misiones de alto riesgo no deja que su expresión libidinosa cambie y sus ojos no se desvían de los azules del traficante. –Si bien es cierto que el efecto de aquellas armas es muy… atractivo.- Y con aquellas palabras busca acentuar más el nuevo color que le ha agregado al cuadro que resulta ser la personalidad de la pelirroja a la que interpreta. –Me encantaría verte usándola otra vez, y otra, y otra.- Y sus labios se acercan al oído del vampiro para empezar a susurrar. –Debo de confesar que ver un proyectil entrando en el cuerpo de alguien…- Y su tono se hace incluso más bajo y confidencial. –Hace que la temperatura de mi cuerpo se eleve.- Y como reacción a sus palabras la temperatura de su cuerpo empieza a aumentar progresivamente, donde hasta sus mejillas se vuelven rojizas y el calor que su piel emana es lo suficientemente tentador para un ser como el pelinegro. –Es algo que no puedo controlar y por eso me encantan las armas y trabajo con ellas.- Y su cuerpo se acerca más al ajeno para intentar que el hombre sienta aún mejor la elevada temperatura de su cuerpo y sus ojos verdes parecen brillar por instantes mientras lo observa. –Supongo que deberé ir a calmarme un poco para cerrar la negociación.- Y da un paso hacia atrás para observarlo, casi interrogándolo con la mirada, dejándole claro que sólo hará aquello si el hombre no está dispuesto a satisfacerla el mismo.

Su mente trabaja veloz y sabe que lo que tiene que hacer es mantenerlo ocupado y a pesar que ella es muy hábil en la seducción y en conseguir lo que desea con una de las múltiples estrategias que emplean aquella táctica como protagonista está dispuesta a llegar un poco más lejos con el vampiro si eso lo distrae de sus planes con respecto a Gerard, no dejando que la premura por mantener el ángel a salvo arruine su actuación sino lo contrario, empieza a realizar planes aún más maquiavélicos, despiadados y elaborados con cada segundo que pasa, dejando que sólo sea su cuerpo el que se caliente y no su mente, porque una mente caldeada no puede hacer que se desenvuelva de forma correcta y lo que puede lograr es que sea eliminada junto al juez del Regeln, y ella no es fanática de ninguna tragedia romántica, si es que aquello pudiera ser catalogado en una de estas. “Angelito, hora de actuar, no es hora de estar en tu oficina… Ya tengo la información que necesito, es hora de que hagas lo que tengas que hacer.”

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 1:08 am

Aquella sonrisa acompañada del más ambicioso de los destellos en su mirada acompaña el rostro del vampiro, sus ojos permanecen fijos en el rostro de la mujer y conforme escucha con plena atención las palabras de ella, un gesto de sorpresa se forma en sus labios, la reacción poco común de aquella mujer no pasa desapercibida por el vampiro que sin pensarlo mucho se acerca un poco más a aquella mujer rozando entonces el cuello de ella con sus labios, su sonrisa sube poco a poco hasta que finalmente alcanza su oído, todo es perfecto, todo salvo un pequeño punto a llamar la atención, el no uso el arma. Su lengua sin embargo surge de entre sus labios limitando el cuello de su invitada y conforme sube poco a poco por ella sus ojos permanecen cerrados encerrando a la joven con su cuerpo y acercándose un poco más a donde ella. El latir agitado del corazón parece escucharse y sentirse por el vampiro, aquello significa entre muchas otras reacciones que ponen alerta al cuerpo, que la sangre se agita y su presión y por lo tanto el flujo de la misma es mucho más intenso al recorrer el cuerpo de aquella demonio. Sus ojos se muestran seguros y poco a poco retrocede lamiendo aún el cuello de la chica y abriendo un poco más su boga para que una de sus colmillos haga apenas un rasguño buscando hacer apenas una cortada a aquella piel, y dejando entonces que sus labios recorran la piel de la dama para apenas probar el carmesí liquido.

Su cuerpo termina por alejarse y ante sus ojos aquella joven parece agitarse provocando que su cuerpo pareciera aún mas tentador, una oportunidad difícil de hacer pasar y sin embargo desde los últimos eventos que habían involucrado a la persona que el menciono anteriormente y que estaba por desaparecer si su plan salía bien, sus superiores habrían exigido al vampiro el que encontrara una forma efectiva de no dejar nada al azar. –Si eso te encanto, supongo que entonces amaras ver la explosión de una de las alas del Regeln, tan solo imagínalo- dijo en un tono seductor al regresar sus labios cercanos a su oído, aquella parecía ser una noche de victoria total, no solo parecía haber encontrado aquel peculiar punto que provocaba el ceder de su invitada, si no también era la noche marcada para deshacerse de aquel hombre que habría logrado manchar su orgullo y perfecto historial como traficante. Sus ojos entonces buscan la mirada de aquella mujer y sus manos la rodean por la cintura atrayéndola hasta si al escuchar su petición.

-Entonces, quizá pueda ayudarle en algo a mi querida invitada- proclamo con una tétrica calma que anunciaba su victoria, su figura termino entonces por acercarse a la demonio y sin disimulo alguno, sus labios se abrieron y sus colmillos se abalanzaron en contra del cuello de la mujer clavándose con fuerza para hacer sangrar pero con sutileza mientras sus manos siempre hábiles recorrían las piernas de la joven, aquel tenue bocado solo abría el apetito del comerciante, no solo por la sangre de la mujer si no por todo lo que ella pudiera ofrecer. Con una presteza única y una agilidad que rayaba en lo grácil sus manos terminaron por levantar el cuerpo de la asistente y llevarla contra el sillón situándose el sobre la joven y recorriendo de apoco sus piernas sin despegar sus agudos colmillos de la piel de la mujer.

Su disimulo era mínimo y eso era conocido, los guardias presentes abandonaron poco a poco la habitación hasta dejarles completamente solos y solo en aquel momento, los labios del vampiro se separaron de la piel de la mujer pasando su lengua por la herida abierta y recorriendo la pierna de esta hasta llegar a la parte más alta de ella, justo donde se unía con el resto del cuerpo, siguiendo su recorrido y finalmente presionando tenuemente para confirmar que las palabras de la demonio fueran reales y buscando si en efecto aquello era una invitación para él. –Si realmente eso es lo que desea mi invitada, quien soy yo para negarle la calma que desea, después de todo esta es mi noche de victoria, que sería de ella si no tuviera con quien celebrar-, su voz era en un tono baja y conforme sus manos bajaban nuevamente por el cuerpo de la demonio, su cuerpo se apegaba más a ella recorriéndola por completo.

Una sonrisa sádica se mostro en los labios del vampiro al apartarse de golpe de la joven y su cuerpo retrocede completamente, su mano diestra muestra un control, sus ojos sonríen en aquel momento para después desviar su mirada a donde la demonio. –Sin embargo querida, mis superiores me han indicado que trabajo primero que placer-, aquel tono de voz burlona anunciaba el éxito de todo su plan y es solo un movimiento de su dedo oprimiendo un botón central, el temblor en un sitio lejano se siente incluso en aquel lugar seguido del sonido de sirenas moviéndose con rapidez, gritos en sitios lejanos se escuchan y en aquella sala la música inicia, el sonido de la quinta sinfonía de Beethoven se hizo escuchar ahogando los ruidos exteriores, la tétrica sonrisa del vampiro se hizo presente y con una inusual habilidad sus labios alcanzaron a llegar al cuello de la demonio comenzando a rozar suavemente la piel de esta, aquel acto provocaba que el hombre de cabellos negros actuara con un poco más de lo normal, sus manos subieron nuevamente por las piernas de la joven en aquel instante, mientras en el exterior a aquel edificio el caos mismo era desatado en el Regeln.
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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 1:29 am

Su cuerpo se debilita ante la sangre que brota pero no pierde la calidez, incluso se vuelve aún más caliente y la temperatura parece ser anormal y empezar a fluir hasta las manos de la demonio que es arrinconada hasta el sillón y aprovechando aquel momento su pierna sube con rapidez para golpear aquella zona entre las piernas del vampiro que suele provocar un intenso dolor a los pertenecientes del género masculino y sus manos se apoyan en su pecho, tratando de aprovechar el ataque inesperado que le realiza para empujarlo con la mayor fuerza física posible y no sólo se conforma con alejarlo de ella sino un elemento tan vivaz como el mismo color del cabello de Alice empieza a fluir de sus palmas en dirección a él en forma de una intensa llamarada que ella desde antes ha estado preparando y razón por la cual la temperatura de su cuerpo ha subido con tanta velocidad.

En ese preciso instante toda la imagen que se ha esforzado por mantener se pierde pero la figura de la pelinegra que sustituye a la pelirroja que antes estaba en aquel cuarto no se deja ver ya que las llamas que produce no sólo giran alrededor de ella hasta el techo de aquel lugar, dejándola fuera de visión de cualquier ser que quisiera divisar su figura sino también de las cámaras que pudiera haber en aquel lugar que no lograrían captar el cambio de imagen de la dama que no sólo deja que el fuego proteja su identidad sino se expanda tan explosivamente como su carácter, lamiendo tapices, alfombras y ayudándose así a expanderse pero su objetivo principal es el vampiro, buscando incinerarlo hasta los huesos por aquella explosión causada, ya que la posibilidad de que el juez del Regeln esté herido por su culpa es muy alta. “Te voy a matar Aidan Kesler.” Es lo único que pasa por su cabeza mientras sus brazos permanecen extendidos hacia al frente y sus palmas en dirección a él mientras el grosor de las llamas que rodean su esbelta figura es lo suficientemente grande como para que ningún ser pueda pasar a través de ellas e intentar hacerle daño.

Incluso los botones de su blusa se vuelven peligrosos proyectiles ya que aquella estaba planeada para alguien con una talla de senos menos que la de Helena por lo que tres de estos salen volando hacia todas las direcciones y atraviesan las llamas prendidos en fuego mientras la demonio mantiene su concentración, sabiendo que aquel peligroso elemento no puede ser descuidado ni por un instante siendo su prioridad mantener su identidad a salvo, su cuerpo protegido e intentar asesinar al vampiro que intentó matar a Gerard Lightblade mientras deja que el elemento que tan cuidadosamente controla salga de control al conseguir otro tipo de combustible sin importar que no sólo esa guarida pueda arder hasta hacerse cenizas sino también la calle e incluso la ciudad entera si es necesario, sin importarle tampoco el resto de los clientes que en aquel lugar se hallaban ni los otros subordinados de Kesler tratando de que la rabia y el odio no nublen su mente porque también debe de mantener dentro del ojo del huracán de fuego las armas robadas a Inferna, que permanecen a un costado de ella, a salvo del infierno que la demonio ha causado.

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Jack Tessla R.
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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 1:56 am

El sonido de sirenas del Regeln llena la ciudad dejando un sin sabor en el aire impregnado de escombros, la única torre que es visible desde cada sitio de la ciudad arde en algunos de sus pisos centrales provocando que la población en general entre en pánico. A las afueras de un edificio marcado una imagen permanece imperturbable acompañada de varios hombres de negra vestimenta que presencian con sorpresa aquel desastre emprendido. –Ahora, si esto está por convertirse en un infierno.- exclama con cierto aire de desdén el líder del escuadrón, sus ojos se cierran y su rostro baja negando con la cabeza cual si no existiera otro momento para actuar. –Ni se les ocurra retroceder- anuncia con un tono calmo pese al caos reinante en aquella noche donde las flamas emergentes de la torre recuerdan y muestran a toda la ciudad lo vulnerable que puede ser la ciega institución que les protege. –Tenemos órdenes del juez de irrumpir en ese lugar, no importa cuánto tarden, ahora más que nunca queremos a Aidan Kesler bajo nuestra jurisdicción-. La voz profunda de aquel hombre mantiene al tanto a las unidades, especialistas en tácticas, sobrevivientes de guerra, cada uno de ellos era alguien que aquel hombre habría elegido de forma personal y perfecta. Su imagen emprende un salto que le ubica prontamente en la entrada del edificio y su pierna diestra se levanta para golpear con fuerza la puerta de aquel lugar ocasionando que la misma sea arrancada de la construcción.

El pasillo oscuro es prontamente iluminado por una intensa luz y entre el ruido reinante y el caos desatado en la ciudad, los pasos de los agentes al adentrarse a aquel sitio se pierden, algunos vampiros les hacen frente pero solo para ser sofocados como las sanguijuelas de las cuales se tratan terminando con ellos con una facilidad extrema y escuchando con claridad como las puertas detrás del edificio se abren, para sorpresa de quienes entran aquel lugar comienza a ser envuelto en llamas de una forma espontanea y completamente sorprendente, pese a aquello los hombres elegidos por el demonio continúan sus labores, esquivando escombros y sacando a aquellos que consideran ya arrestados hasta ese punto. –Señor escapan- anuncia uno de los uniformados a su superior que le observa con una sonrisa curva y un rostro de desdén, clavando sus ojos carmesí en él y retirando con tranquilidad el uniforme estándar del Regeln para hacer evidente su vestimenta, negro, un traje del color de la noche perfectamente arreglado, una figura estéticamente delicada que posee un andar elegante y propio que le permite atravesar un corredor donde las unidades empleadas habrían sofocado ya la pequeña guardia impuesta por el comerciante, su mano abre finalmente la puerta de un empujón y su sonrisa se amplía al momento que logra ver como varios de los potenciales compradores habrían sido ya atrapados por sus hombres, -¿Tu los culpas?, este lugar esta ardiendo- termina por expresar con un deje sarcástico llevando su mano diestra a la altura de su rostro a manera de evitar que el humo entre a sus pulmones y protegiendo de igual forma su vista.

-Y pensar que Lightblade se pierde esto- anuncia con un tono de victoria, el juez del Regeln habría buscado para este trabajo en particular a uno de sus mejores hombres y este no estaba dispuesto a decepcionarle, sus pasos resultaban lentos pese al movimiento rápido de sus unidades que terminaban por capturar y rodear a los demás seres provenientes del Leji, “disparen a matar”, habría dicho apenas minutos antes aquel hombre, la explosión solo confirmaba que no había porque ser frágiles con aquellas criaturas, si el Regeln demostraba debilidad en un momento como este se pondría en duda su capacidad de afrontar los problemas y de controlar a los criminales que convergían en la ciudad del Nexo, habría que darles algo de qué hablar además de héroes rotos, vidas perdidas y debilidad. Sus pasos continuaron de forma lenta hasta donde uno de aquellos hombres, un vampiro de cabellos blancos que estaba derribado en una zona donde el techo ya se habría derrumbado a causa de las flamas dejando solo escombros sobre ellos pero aislando aquel salón del resto de la consturcción. Una mirada de desprecio fue dirigida por el demonio en cargo a aquel ser al momento que su cuerpo se flexiono tomando la cabellera del vampiro y jalando de ella para que sus rostros se encontrarán.

-Kesler, Aidan… ¿Donde se encuentra?- cuestiono amenazante, y espero la respuesta, el silencio se hizo evidente y el halo con más potencia aquellos cabellos comenzando a arrancar algunos desde el cuerpo cabelludo de aquel hombre, era imposible negar que alguien como él disfrutaba un poco el dolor del criminal, sin embargo desde siempre los métodos eran algo que no le habían preocupado mucho, a diferencia de otros elementos del Regeln el estaba convencido totalmente de que la justicia no tenía limites y estaba en una guerra constante, si era así, ¿Por qué se debía de mantener el respeto a las reglas?, los criminales no lo hacían.

Un estruendo llamo la atención de aquel peculiar hombre al servicio de la ley cuya sonrisa se formo de manera más notoria, -Es tan temperamental como dijo- exclamo, siendo solo él quien entendiera aquellas palabras y levantándose en aquel momento, para girar a donde una puerta oculta se mantenía, su rostro despreocupado adquiría una dureza distinta una seriedad que acompañaba a su andar casi solemne hasta la puerta sintiendo un calor intenso emanar de aquel sitio y las llamas que parecían provenir del mismo consumiendo rápidamente el edificio hasta el punto de carbonizar. Sus ojos se cierran en aquel momento y en contraste con la temperatura proveniente de la habitación su cuerpo comienza a emanar un frío inusual que incluso comienza a manifestarse por aquella habitación y contrasta con un gélido vapor que se hace notar al avance del demonio.

-Señor, encontramos el cuerpo de uno de los nuestros- termina por escuchar desviando su mirada hacia atrás con sorpresa, sus ojos se clavan en el vampiro de cabello blanco y una sonrisa se forma en los labios del demonio, -Disparen- exclama como orden, para continuar caminando de forma más rápida, sus ojos regresan a la puerta entendiendo que lo que sea que pase dentro sin duda está por explotar y pese a ello su pierna diestra se adelanta empujando la misma con la intención de abrirla, el calor de aquella habitación es fuerte pero aquello no detiene la fuerza de aquel hombre que termina por romper la barrera que le separa de su objetivo, solo para observar aquel infierno desatado en el interior buscando con dificultad a Kesler y al segundo objetivo que debía de ser reportado a su cuartel. –Es mejor de lo que él dijo- se repite para sí sonriendo, bajando su mirada a donde cenizas y escombros caen sobre su traje encendiendo este y llevando su mano diestra para hacerla a un lado, aquel edificio arde como la reputación de la organización que representa, y sin embargo si existe alguna forma de sofocar aquello se encuentra en la habitación en el momento que pueda detener al líder de las operaciones de aquel lugar.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 2:13 am

El calor sentido hacia instantes se incrementa ante la sorpresa del soberbio vampiro que observa atónito aquella fuerza desplegada por la asistente que termina por lanzarle en sentido contrario con la fuerza de sus brazos. Sus ojos se abren con presteza y su cuerpo trata de conseguir lo mejor desde su postura, sabiendo con el solo ver aquel rojizo color emerger de la figura de la fémina que aquello era un ataque contra su persona más de lo que era un intento de aquella mujer por seguir el juego, ante ello sus pasos retroceden sintiendo como el muro a sus espaldas se hace presente y sus pupilas se dilatan ante el calor que es generado en su contra.

Un gesto de dolor se alcanza a observar en el rostro del vampiro cuyas palmas se apoyan desesperadas buscando en aquel muro un punto débil aun cuando sabe perfectamente que esto no es tan posible y es su velocidad y agilidad la que busca sacarle del rango de aquellas poderosas llamas más encontrándose de inmediato con que el fuego lanzado en su contra es mucho más poderoso, rápido y veloz de lo que habría contemplado.

-¿Quién demonios eres?- exclama a manera de reclamo, en una mezcla de ira y dolor al llevar sus manos sobre su rostro sintiendo como la piel de esta comienza a quemarse y desviando entonces su mirada a donde el muro habría sido retirado anteriormente, solo queda una opción para aquel vampiro que siente como su figura es cubierta de inmediato por las llamas y como única escapatoria su cuerpo se desplaza con una velocidad total a causa de la adrenalina, sus ojos se desvían a donde la demonio encontrando solo llamas que cubren por completo su imagen y maldiciéndola mentalmente, sintiendo su cuerpo arder pese a que aquello es raro en los de su raza y finalmente empujando con fuerza una puerta que le comunica con los pasillos del edifico en llamas, desviando su mirada a donde un hombre estaría entrando en la habitación y a causa del humo, fuego y dolor confundiendo aquella imagen con una más conocida aun y cuando esta solía estar vestida de blanco. Una tambaleante figura emerge con sus ropas quemadas y pegadas a su piel arrancando suspiros agónicos y provocando una dificultad para respirar y conforme avanza su cuerpo recuerda los giros que debe dar en aquel pasillo mientras su mente maldice internamente aquella noche, sabiendo que es aquella mujer la responsable.

-Te mataré, no sé quién demonios te envió pero te matare- exclama adolorido conforme los pasajes secretos de aquel lugar le permiten empujar las puertas, el dolor es intenso pero finalmente en uno de los callejones de aquel lugar su figura se recarga en un muro, sosteniendo aun su cuerpo que arde y elevando su mirada en ese momento a donde el edificio del Regeln se encuentra, las llamas parecen envolver aquel lugar y una sonrisa se muestra en su rostro mezclándose con el dolor y dejando finalmente caer su figura hacia atrás, donde una compuerta se abre provocando que su cuerpo caiga en la corriente del drenaje, aquello no es para nada agradable o elegante pero sigue siendo la ruta de escape que ahora posee, aún no es el momento para ser capturado y aún no está dispuesto a que tomen su vida tampoco.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 3:52 pm

Aquellas llamas que la mujer produce duran un rato tanto cubriendo su identidad como intentando carbonizar la figura del vampiro y luego de unos instantes la demonio llega a la conclusión que si el hombre no está muerto a esas alturas es que de alguna forma ha logrado escapar pero seguramente no tan ileso como seguramente espera por lo que ella decide que aquel fuego que fluye de su misma energía y mismo calor corporal empiece a bajar de intensidad, haciéndose menos grueso pero igual de alto el muro que la mantiene anónima y al mismo tiempo empieza a usar otro ramo de su magia, volviendo a adquirir la contextura que Alice Shield tiene para al momento que las llamas que está produciendo se extingan, la figura que se muestre detrás de aquel torbellino no fuera la de Helena Vanderbilt ya que no sabe realmente que está ocurriendo, si aún está el pelinegro en aquel lugar o uno de sus lacayos que pueda luego reconocerla por lo que al momento que el infierno que ha logrado lamer casi todo aquel establecimiento hasta sus cenizas, siendo el fuego un elemento con tanta personalidad propia que el mayor daño se debe a aquellas llamas que consumieron tapices y alfombras y se extendieron fuera del rango que la mujer maneja haciendo de las suyas y causando quemaduras y destrozos tanto a mobiliario como personas y estructuras.

Sus ojos se cierran producto del inmenso cansancio que le produce haber no sólo producido aquellas llamas de su propia energía sino también haberlas controlado con tanta experticie e incluso su cuerpo busca seguir la gravedad, quedando por instantes de cuclillas, sus brazos extendidos y apoyados sobre sus rodillas mientras toma aire de forma profunda y lo exhala, aunque su respiración se había mantenido tranquila a todo momento precisamente por el control que debe tener para realizar magia de aquella manera de forma correcta por instantes siente que le falta el aire. Sus ojos se abren luego para revisar el destrozo causado a aquel lugar y divisan una figura desconocida de cabellos negros y ojos rojos y se levanta nuevamente de forma agresiva ya que no creía que algún ser consciente se mantuviera o se acercara justamente al lugar de donde el fuego se ha originado por el inmenso riesgo a quemarse, aunque para ser justos era el lugar más seguro ya que las llamas se concentraron alrededor de Helena y sus armas e intentando abrasar al vampiro mientras que el fuego que escapó de su control primero eran pequeñas llamas que se extendían y se volvían más agresivas mientras más distancia tenían de aquella habitación.

-¿Quién eres?- Cuestiona con un tono frívolo pero sin realmente poder volver a preparar sus llamas debido a que realmente necesita descansar mínimo por un momento para volver a realizar un ataque de aquel calibre por lo que debe apelar a distraer al posible enemigo antes de poderlo atacar, tratando de evitar que este la ataque a ella mientras recupera fuerzas y energía y a última instancia le queda su fuerza y agilidad físicas que no es la habilidad más usada de la demonio pero tampoco es nada despreciable.

Su mente a pesar de todo viaja al ala del Regeln donde la explosión fue realizada, preocupada por el dueño de aquella inmaculada oficina en la que había estado mucho antes, temprano aquel día y un gesto de preocupación y consternación se apodera de su rostro a pesar de que intenta mantener una actitud fría y agresiva por la presencia de aquel caballero desconocido, no logrando reconocerlo ni siquiera de los subordinados de Aidan y sin saber que hace en aquel lugar o si era alguno al que no había visto antes en aquella fatídica reunión.

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Jack Tessla R.
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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 6:02 pm

De entre el caos y la devastación de las flamas solo una imagen queda visible para el demonio que se mantiene de pie generando a su alrededor un aura fría que contrasta y choca con el calor aún presente en el lugar ayudando de esta forma a nivelar la temperatura y buscando sofocar los restos de llamas que aún se encuentran presentes en el edificio, aunque claro ya la mayor parte de las mismas habían sido apagadas por su creadora que se mantenía en una postura que denotaba cansancio, aquello era algo irreprochable, después de todo la mujer tenía sus límites. Su apariencia no era algo que el conociera, había visto un expediente de otra persona pero, no sería la primera ni la última vez que su información no resultaba correcta, aunque después de todo si el expediente estaba en lo cierto sin duda la única mujer que se encontraría ahí además de los arrestados debía ser quien se le asigno a buscar. Sus pasos finalmente irrumpen notando como solo la figura de la demonio o lo que el creía que era se mantenía en aquel sitio, sus ojos revisaron el lugar y un rostro serio se formo en él, al parecer aquel vampiro o Era tan escurridizo como decían o había sido reducido a poco menos que cenizas por la persona ahí presente.

-Jack Tessla- respondió tajante al avanzar hasta aquella mujer inclinándose con educación frente a ella y extendiendo su diestra para buscar ayudarle a levantarse, no sin antes hacer que el sonido del metal alrededor de la muñeca de la mujer se escuchara cerrando el brazalete de una de las esposas y la otra cerrándola en el propio, -Señorita este es un lugar peligroso para estar, y por el daño causado al edificio, asumo que usted es peligrosa también.- mencionó con tranquilidad, y manteniendo un comportamiento educado incluso dirigiendo una sonrisa calma a la mujer, sus tropas se reagrupaban tras el y aquel hombre desvió su rostro girando a donde aquellos hombres y ampliando su sonrisa.

-Busquen a Kesler fuera del edificio, yo me encargare de esta testigo.-, ordenó y el sonido de la marcha de las unidades de negro no se hizo esperar, aquellos hombres salieron con prisioneros a rastras, algunas pruebas de armas que no eran más que las que el vampiro habría mostrado a los demás invitados, y de igual manera con las pruebas que fueran requeridas como evidencia. Sin embargo al estar completamente solos la actitud de aquel hombre de negros cabellos cambio drásticamente, escuchándose una risita burlona.

-¿Helena?- pregunto con cierta curiosidad, el sabia solo el nombre y la descripción de la mujer que debía de encontrar en aquel lugar, sin embargo más que ello le era desconocido, en especial porque la apariencia de aquella dama era diferente a la que el esperaba, sin embargo existían excepciones a muchas reglas, y una de ellas era la excepción a confiar en los sentidos, siempre pueden engañar si no se presta atención suficiente. Pese a no recibir respuesta, la mano que estaba rodeada por la esposa se libero con un solo movimiento dejando aquel brazalete solo en la mujer y sonriendo ampliamente.

-Mis ordenes fueron claras, tiene 30 minutos, en ese tiempo puede y debe hacer lo que requiera-, dijo finalmente girando y dando la espalda a la mujer, sus brazos se cruzaron y su respiración se calmó por completo, -después de todo parece que tiene un juez como amigo, ¿Qué le hizo a Gerard para que el tomará una decisión tan impropia de él?- preguntó, mas sólo como comentario al aire, limitándose a esperar y buscando que ella entendiera que aquella actitud era parte de sus ordenes, “Lo que el Regeln no ve no lo castiga” recordaría como una brillante conclusión sobre las cosas fuera de la ley o en el margen de la misma que solía encontrar y aprovechar.
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Helena Vanderbilt



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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 6:27 pm

Ante la mención del poco tiempo que le queda la dama procede a tomar un celular de la cartera que aún lleva colgada al hombro, marcando un número rápidamente y colocando el aparato contra su rostro para oír lo que dicen y poder hablar a través de él. –Aquí está el cargamento- Dice en un tono cortante. –Estoy bien.- Aquel tono era autoritario y bastante parecido al que usa el juez del Regeln para hablarle a sus subordinados. –Rápido.- Y en ese momento corta la llamada y tira el teléfono al suelo, empezando a pisarlo en repetidas veces para triturarlo y dejarlo irreconocible, inservible y para que no pueda ser rastreada la llamada además que aquel aparato era nuevo y sólo era para dar aquel aviso. No necesita dar más instrucciones ya que sus superiores saben perfectamente donde se encuentra ya que ellos mismos concretaron su ingreso a la reunión de aquella noche con el vampiro y sus subordinados están en el Nexo desde antes que ella llegara para poder acudir a su llamado apenas la mujer diera la orden.

Sus pasos la llevan hasta detrás de la figura del impecable demonio y sonríe ampliamente por la peculiaridad del mismo y sus pensamientos no pueden evitar volar hasta un libro de reglas con acotaciones, obsequio del ángel del día anterior y es imposible no pensar en relacionarlo con la regia figura frente a ella y la familiaridad con la que menciona el nombre del juez le llama muchísimo la atención por lo que decide responderle. –Sólo llegamos a un trato justo, como le dije a Gerard dejo que su organización olfatee mi trasero con mi propio permiso pero necesito algo de… libertad en determinadas ocasiones.- Y una sonrisa se forma en sus labios para luego caminar alrededor de la caja que contiene las armas robadas, acomodando todo en su sitio para que las personas a las que llamó anteriormente sólo llegaran, recogieran y se fueran por donde llegaron directo al Chaos pero su misión ahí no termina ya que a pesar de tener el nombre de quien fue el vendedor, aquel le dejó claro que fue un ataque planeado del Angels Army así que ella debe saber que esfera de la organización de ángeles dio la orden para que sus superiores sepan cómo actuar y vengarse.

No pasaron muchos minutos y un escuadrón conformado por cinco personas ingresaron rápidamente al lugar donde Helena se encuentra, todos ataviados de negro y con máscaras antigases, parecen más un equipo Swat que un grupo de demonios comandados por la pelinegra que en ese momento tiene una pelirroja forma. Aquellos hombres entran sin preguntar y rápidamente empiezan a mover las cajas para retirarlas ante la inquisitiva mirada de la dama. Los hombres parecen perfectamente en sincronía y sujetan entre dos cada caja de armamento y rápidamente las llevan a un camión estacionado afuera, vehículo del cual salieron mientras el último tan sólo comanda y los dirige para que aquella sustracción sea lo más rápida y eficiente posible ya que el tiempo no es su aliado en aquel momento y la edificación está hecha un desastre, con escombros por doquier y es difícil caminar por la misma sin una guía.

Al ser la última caja ingresada al camión el hombre que guiaba al resto del escuadrón hace una pequeña reverencia ante la pelirroja, la cual hace una señal con su mano para despacharlo y deja que se retiren con la misma eficacia con la que llegaron y se deshicieron de todo para dejar de nuevo solos a la pareja de demonios. –Entonces señor Tessla, es usted un subordinado del angelito…- Y la dama observa a su alrededor, notando las marcas de las lenguas llameantes en las paredes y que es imposible que ya esté en peligro su identidad ya que cualquier cámara esta seguramente carbonizada, los clientes de Aidan están apresados y han sido sacados de aquel sitio y puede sentir que aquel hombre es de confianza para Gerard, por lo que ella también le otorga su confianza al cambiar nuevamente de forma, soltándose su cabello azabache que llega hasta sus caderas y adoptando no sólo una mayor estatura sino también un cuerpo más curvilíneo, tanto que la blusa queda muy forzada para su cuerpo y los botones que antes escaparon ante el cambio de forma dejan su ausencia sentirse en forma que parece que el busto de la mujer en cualquier momento va a hacer ceder la prenda blanca y a abrirla por completo.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 9:32 pm

Ojos cerrados y oídos prestos a palabras que se olvidarán pronto, si alguien preguntara a su persona que fue lo que ocurrió en aquel lugar, diría inequívocamente que todo fue una operación casi perfecta aprovechando la distracción que la ciudad misma les había ofrecido, entraron limpiamente y sin contratiempo alguno. Arrestaron a los presentes, salvo obviamente el más importante de ellos que escapo herido, o al menos hasta ahora esa era la explicación completa que él tendría que relatar. Su respiración por el contrario permanecía calma y en el momento que la mujer comenzó a hablar de sus labios se escapo un silbido y sus pies le dejaron avanzar un poco por la devastación perdiéndose y observando los muros con interés, un interés completamente fingido, después de todo a quien le importaría si el daba un vistazo a como era una guarida de vampiros, eso es algo que ya había visto en otros momentos, pero con el fin de dar a la mujer su espacio poco le iba a importar realmente lo que pasara a sus espaldas. El sonido fue claro, hombres de inferna, como olvidarlos, aquellos demonios preparados incluso para combatir en contra del más organizado de los escuadrones del Angels Army, una sonrisa se formo en sus labios recordando viejos tiempos y finalmente termino por desviar la mirada fingiendo un completo desinterés y recordándose a sí mismo que lo que él no sepa no es una mentira y por supuesto tampoco una omisión.

Una vez aquel escuadrón se había retirado del lugar el demonio volvió su atención a la mujer delante de él, ahora era completamente como los expedientes señalaban claro que a alguien se le había olvidado omitir, muy hábilmente por cierto, el que aquella mujer tenía la capacidad de de cambiar su apariencia con al parecer bastante facilidad. Los ojos carmesí del demonio entonces analizan a la mujer, su cuerpo reacciono de forma casi inmediata haciendo una reverencia y después levantándose, manteniendo una sonrisa en sus labios. –Bien, ahora que ha optado por mostrarse realmente, permítame presentarme adecuadamente-, exclama al avanzar a donde ella, su diestra ingresa a su negra chaqueta y una tarjeta del mismo color es entregado a la joven demonio, e inclinando su rostro.

“Jack, T.R. reclutador, Regeln”, menciona aquel peculiar papel y tras hacer aquello el hombre da un paso atrás para mantener una actitud más bien relajada que sin embargo no permite que su postura recta y sus modales y manera de expresión cambien en absoluto. Los ojos de aquel hombre se mantienen fijos en los de la demonio y posterior a ello su mano diestra es llevada hasta su frente al tiempo que sus hombros se encojen un poco cual si recordara algún evento sin importancia. –Hablando del buen juez Lightblade espero que se encuentre bien-, su mirada cambio junto con su semblante, la preocupación se hizo evidente por segundos en su rostro conforme analizaba el lugar exacto donde aquel sitio había explorado. –Aunque por el bien de cualquiera que lo conozca el Gerard Lightblade suele estar un par de pisos arriba revisando expedientes para algunos casos, su oficina es meramente decorativa y es por ello que todos solíamos descansar en ella cuando él estaba ocupado.- menciono el demonio devolviendo una sonrisa a la mujer y con la misma naturalidad de su llegada girando para darle la espalda.

-Por cierto, usted debería estar arrestada-, termino por reprocharle esperando que con ello entendiera que era su deber el llevarla de vuelta a los cuarteles del Regeln, aunque en realidad si ese era el sitio correcto era algo que ni él sabía, seguramente el sitio era una zona de guerra y lo último que se debería de hacer es llevar a un prisionero. Su rostro bajo y el negó con la cabeza, si le preguntaran si el desearía estar en una celda aquella noche, la respuesta correcta sería un rotundo no, después de todo conoce a su organización y los líderes de esta tienen una manía particular, el no buscar siempre a los responsables pero si a quien pague por los crimenes, -pensandolo mejor, vaya directo a su refugio en el Nexo, con cuidado-.
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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 9:54 pm

Toma aquella tarjeta entre su dedo pulgar e índice y la escruta con la mirada para luego bajarla y guardarla en su bolso junto con el resto de sus cosas, con el interés escrito en cada centímetro de su expresión facial ya que aquel hombre despierta muchísima curiosidad en la demonio de cabellos negros y arquea una ceja al recordar lo escrito en aquella tarjeta. “Reclutador ¿Eh?” Por un instante estaba relajada ya que al estar un subordinado del juez del Regeln de forma inconsciente pensó que el mismo se había encargado de enviarlo allí luego de la explosión pero al ver que el caballero adopta una expresión preocupada el propio semblante cambia a uno de máxima preocupación al escuchar también sus palabras que le indican que no saben el paradero del ángel. -¿No sabe donde está Gerard?- Lo observa inquisidoramente e incluso con una expresión acusadora que luego de soltar un pesado suspiro relaja y tan sólo su mano diestra sube hasta su rostro, posándose en su frente y masajeando un poco sobre su nariz mientras sus orbes se cierran por instantes, volviéndose a abrir luego de unos minutos y observando fijamente la efigie del hombre.

Su ceja vuelve a formar un perfecto arco sobre una de sus orbes violáceas ante las palabras que mencionan un arresto a su persona y al momento que este corrige las mismas y le sugiere que vuelva al apartamento del ángel su expresión cambia a una furibunda y de su espalda una sombra empieza a emerger a ambos lados de su cuerpo, rasgándose su blusa por la parte de atrás al momento que unas alas azabaches empiezan a darse forma, creciendo rápidamente mientras la dama responde las palabras del reclutador. –Iré a buscar a Gerard Lightblade, tengo que asegurarme que está bien.- Y su rostro vuelve a cambiar a una expresión preocupada que empieza a molestarla, ya que es la primera vez que realmente empieza a sentir algún tipo de aprecio especial por alguien y que sea por un ángel, y no sólo eso sino por aquel juez es un poco molesto para la mujer que empieza a batir las alas sin despegar aún, respirando pausadamente para volver a cargar energía y dispuesta a volar para buscarlo lo más rápidamente posible, esperando que aquel hombre no estuviera ni herido y mucho menos muerto.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 10:57 pm

La pregunta no le toma por sorpresa, de hecho era una pregunta común en aquel momento, una que le habría rondado la mente desde hacía ya algunos minutos al escuchar al explosión proveniente de la base misma de la organización, sus ojos por el contrario mostraban tranquilidad y su sonrisa no desaparecía pese a que era evidente que existía preocupación en aquel demonio, su rostro giro entonces a donde la demonio atendiendo sus expresiones parecía incluso un tanto consternada por el paradero del juez, lo cual provoco una risita burlona por parte del caballero de cabello negro que no pudo si no bajar su rostro y negar con la cabeza, se decía en los cuarteles del Regeln que aquella dama era capaz de sacar de juicio al ángel de cabellos blancos, sin embargo parecía tan preocupada por el que era un tanto complejo el creer que en realidad se llevaran mal o llegaran a discutir tanto, su vista finalmente se escondió tras sus parpados y al respirar profundamente termino por buscar la respuesta más cordial a la pregunta planteada a su persona, -No, pero sé donde no está, aquí… se supone que el debió de haber llegado a este sitio hace ya unos minutos- completo aquella frase aún y cuando sabía que si en realidad aquella dama estaba alterada eso debería de ser aún peor, aunque claro con el caos desatado en la ciudad cualquier explicación llegaba a ser válida en aquel momento.

Sus ojos apenas se abren al notar como las alas de la demonio se extienden, entendiendo que es el momento de la partida de aquella mujer, eso no era de extrañarle por el contrarío el entendería que si en realidad estaba preocupada por el paradero del juez del Regeln sería lo más natural que podría hacerse. Quién diría para ser una mujer desesperante como la mayoría le había expresado aquel demonio había resultado más bien agradable e incluso gratificante. Sus pasos toman dirección contraria a la de la joven y en su rostro se observa cierto enfado apenas visible, uno que no es provocado por lo ocurrido con la joven o incluso la explosión, ante sus ojos aquella base de vampiros que ahora es solo escombros parece un recordatorio del porque se encuentra con la organización del Sild.

-Entonces se me escapo la presa, es una lástima… no he conocido a la primera persona que no pueda ser encontrada- completo, llevando su diestra a sus negros cabellos dando un solo movimiento para que estos quedaran acomodados enmarcando su rostro, continuando con su avance dejando una promesa de capturar a aquel hombre en algún momento, o al menos encontrarle.
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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 11:19 pm

Mueve un par de veces sus alas para elevarse en el aire y rápidamente asciende, empezando a inclinar su cuerpo para alzarse de forma más veloz y al mismo tiempo desplazarse por aquella ciudad, rápidamente moviéndose hasta la sede del Regeln con unos cuantos movimientos de aquellas enormes alas y dirigiéndose hacia el lugar que ella considera que fue donde se origino la explosión realizada por el vampiro con el que estaba reunida momentos atrás, mismo hombre al que intentó incinerar luego de que atentara contra la vida del ángel de cabellos blancos mientras su rostro expresa mayor preocupación, estudiando y observando escrutadoramente la zona de aquella edificación donde sospecha que se encontraba la oficina del juez y a pesar de que aquello atenta contra su sentido común, debido a que es muy obvia su presencia ya, una figura de alas negras volando cerca de aquel lugar sus labios se abren. -¿Gerard? ¡¿GERARD?!- Su tono de voz alcanza un agudo muy poco propio de ella, debido a que intenta usar el tono más audible y alto que puede para que en donde aquel hombre se encontrara pudiera escucharla, repitiendo su nombre por todo aquel sector a pesar que sabe que no es lo más prudente, desplazándose con ligeros movimientos de sus alas por aquel área en espera que su llamado sea escuchado, pero en el fondo esperando que aquel hombre no estuviera allí sino en otro lugar, a salvo, sin siquiera alguna herida que cubriera su cuerpo ya que apenas el día anterior era que ambos fueron emboscados por un vehículo, y sus sospechas se dirigían a que tal vez aquel ataque fue dirigido al joven de cabellos blancos, perfectamente planeado como si fuera un ataque a la demonio y seguramente pensado y ejecutado por el vampiro que al parecer ha escapado tanto de sus llamas como de la organización a la que pertenece Gerard Lightblade.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Lun Mar 04, 2013 11:48 pm

-No, es necesario, he dicho que deben de terminar de evacuar el edificio y es necesario que encuentren a la persona que realizo esto-, la voz provenía de la parte baja del edificio donde varias patrullas e encontraban reunidas, la imagen de un hombre de ropa blanca al igual que sus cabellos se mantenía en una camilla y pese a ello su voz sonaba enfadada y en ningún momento dejaba de dar órdenes, indicando con las manos la disposición de algunas unidades, el tiempo apremiaba y el enojo por parte del ángel era evidente. La tensión en sus cejas y en sus labios hacían claro que no estaba de buen humor, de hecho este era solo comparable con su condición, su ropa generalmente pulcra permanecía ensangrentada y llena de polvo, brazo izquierdo inmovilizado al igual que su rostro vendado por la mitad cubriendo el ojo derecho del ángel por cuyos blancos cabellos aún existía rastro del carmesí de la sangre. El dolor era contenido por el ángel que al estar atado a la camilla se limitaba a dar órdenes con toda la potencia de su voz, pese a haber estado cerca en el momento de la explosión era evidente que no estaba tan herido y que su energía la gastaba tanto en regenerar su cuerpo como en seguir al mando de todo.

-Los pisos intermedios están destruidos, no me importa cómo, envíen a alguien que pueda evitar que colapsen, aún hay personas atrapadas…- su voz se quebró en aquel momento tambaleando su cabeza a causa de un leve mareo que termino conteniendo al llevar su mano diestra a la altura de su frente y cerrar su parpado, -congelen el lugar y manténganlo así hasta que todos evacuen el edificio- susurro a uno de los hombres más cercanos a él, aquel ser atendió su orden dirigiéndose a donde un grupo de soldados se encontraban listos para comenzar la tarea encomendada, y solo tras haber recuperado un poco de energía el rostro del juez se levanto observando a aquellos sujetos ingresar de vuelta a la torre del Regeln. -¿Cuántos?- pregunto al médico que se mantenía a su lado suministrando suero y lo que parecía sangre al juez que pese a tratar de mantenerse lo más completo posible, conforme los segundos avanzaban y quedaba un poco más solo hacía evidente que no era tan fuerte como hacía pensar a los demás.

-200, quizá más- menciono aquel hombre con un gesto pesaroso, y dando un suspiro. La mano del ángel bajo y apretó su puño generando tensión en su cuerpo que pago de inmediato al sentir un dolor en general que atravesaba desde su columna hasta su brazo emitiendo un grito distinto, uno de dolor que termino por contener al apretar sus dientes de igual forma. –Señor, debe de ser trasladado ya al hospital- exclamo aquel hombre que daba atención al necio juez que le observo con enfado, casi reclamándole por hacer evidente su debilidad pero sin decir ninguna palabra en contra de él.

-No hasta que todos queden fuera de ese lugar- menciono enfadado, su ojo se cerró nuevamente pues con cada minuto que pasaba estaba siendo presa del cansancio y el dolor, su cuerpo habría salido volando desde algunos pisos arriba sin embargo la fuerza de la explosión le habría alcanzado lo suficiente para causar un daño bastante considerable que terminaría hasta el momento que aterrizo de forma dramática en el suelo, solo logrando suavizar la caída lo más posible para sí. -¿Alguna noticia de Tessla?- pregunto finalmente suspirando a causa del cansancio y mostrando cierta preocupación por el resultado de la misión que habría sido encomendado a aquel demonio y además esperando saber algo finalmente del paradero de alguien más, su parpado se abría nuevamente manteniendo la mirada en aquel edificio, una mezcla de enojo y dolor se mantenía evidente en aquel joven que pese a todo se negaba a retirarse de aquella escena.

La mirada de aquel hombre queda fija en la parte alta del edificio notando solo una figura atravesar todo y llegar hasta aquella torre, su ceja se arquea con cierto enfado y suelta un suspiro bastante fuerte. “Helena” piensa en el momento que eleva su mano y liberando una leve carga eléctrica que fungiría como véngala, aquella acción sin embargo conlleva al desgaste de su energía y a que el dolor sea más intenso, quedando en silencio total en espera de que su plan hubiera funcionado y al menos llamando la atención de la demonio a aquel sitio.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Mar Mar 05, 2013 12:19 am

A la dama le parece escuchar lejanamente la voz del juez del Regeln pero lo intenta buscar en el lugar equivocado, tal vez atrapado entre escombros pero la luz que él genera la hace inmediatamente mirar hacia abajo y empezar a descender sin importarle realmente que toda la ciudad no sólo la pueda ver sino además reconocer, ya que poco importa debido a que la mujer sabe que está actuando fuera de cualquier pensamiento lógico y más motivada por la preocupación que la motiva en primer lugar a volar libremente por el Nexo sin mayor cuidado, haciéndolo lo más velozmente posible para poder encontrar al hombre que en aquellos momentos reposa en una camilla.


Sus pies se posan suavemente sobre el suelo y camina presurosa hasta situarse al lado de la figura del ángel, dejando que sus alas disminuyan de tamaño hasta desaparecer y su mirada recorre enteramente al hombre, observando sus vendajes, sus ropas hechas jirones, el líquido carmesí que le deja en evidencia la gravedad de sus heridas y lo que más en claro le deja el complejo estado de salud del ángel es que no se encuentra por ahí ayudando a otros miembros de su organización en la búsqueda y rescate de posibles heridos o incluso de buscar el responsable de aquel atentado. Su rostro demuestra una furia inigualable y sus manos se cierran con tanta fuerza en sendos puños que sus uñas se clavan en sus palmas y estas empiezan a sangrar mientras con un tono de odio musita. –Fue Aidan Kesler, me lo estaba presumiendo… lo intenté carbonizar pero creo que no lo logré.- Y su cuerpo empieza a girar decidida a ir a buscar al vampiro de cabellos negros para culminar su atentado y asesinarlo pero su propio cuerpo aunque ileso está cansado y no sólo eso sino que su sentido común le indica que aquella tarea además de agotadora va a ser infructífera ya que las posibilidades de encontrar al hombre con el que se ha reunido aquella noche son tan mínimas como las zonas del cuerpo de Gerard que no se encuentran heridas, sucias o llenas de sangre por lo que un suspiro pesado escapa de sus labios y su mano intenta tomar alguna de las de él con extremo cuidado y suavidad, también relajando su pesado mirar y tan sólo dejar que la preocupación se refleje en sus rasgos y su cuerpo se incline hacia adelante para acercarse su rostro al ajeno y así poder susurrarle. –Lo buscaré y lo mataré Gerard.- Lo que más le molesta a Helena no es el hecho de la explosión, incluso a pesar de que las heridas que sufrió el ángel son una gran parte de su enojo lo que más le irrita es haber intentado detener aquel acto y no haberlo logrado.

-Yo intenté detenerlo.- Dijo con una expresión dolida, su orgullo hecho trizas por no conseguir lo que se propone, como casi siempre suele suceder y sus ojos se cierran mientras su cabeza queda tan cerca del ángel que su cabello acaricia algunos sectores de su piel mientras su mano intenta entrelazar los dedos con él, dispuesta a acompañarlo a donde sea que quieran llevarlo y cuidarlo ella misma ya que se siente ligeramente responsable de lo ocurrido, debido a que por su ineficiencia y tal vez inadecuada forma de proceder no pudo evitar que el vampiro detonara el explosivo y que aquel desastre fuera inevitable, lo único que la alivia es ver al ángel con vida e incluso el gesto de enojo de él la reconforta ligeramente.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Mar Mar 05, 2013 12:53 am

Un gesto de sorpresa se mantiene en el rostro del juez que observa a la demonio, la sorpresa por parte del resto de los presentes no se hace esperar, sin embargo la mano del juez sirve al menos de algo haciendo una señal que relaja el ambiente y sobre todo provoca que las unidades que aún se mantienen donde él se relajen un poco. -¿Debería estar descansando en este momento, no es así señorita?- menciona tratando de recordar cuál era su papel en aquella extraña relación buscando mantener esa costumbre sana de pelear entre ellos y por supuesto observando a quienes aún le reconocen, su sonrisa se formo sin embargo al notar a la demonio en aquel sitio aunque entendiendo también las palabras que ella decía, su parpado se cerró al sentir como su fuerza física comenzaba a mermarse con cada instante y sin pensarlo dos veces giro su rostro a done la unidad médica se encontraba haciendo apenas un gesto con la cabeza como señal de que era en efecto el momento de retirarse de aquel lugar, después de todo mientras no estuviera recuperado poco habría por hacer en aquel lugar, su único ojo visible se clava en Helena regalando una mirada que demuestra cierto alivio pero a la vez esa infantil costumbre de reprenderla.

-Esa es tarea del Regeln, al menos usted no estuvo en peligro durante esto, de haber sido así debiéramos de responder ante Inferna, y seguramente otras personas también estarían sumamente preocupados por su seguridad- anuncio con la solemnidad que le restaba mientras era llevado por la camilla hasta la ambulancia más cercana, aquella última frase era la manera más directa que poseía en aquel instante de expresarle que una de las cosas que producían cierto alivio a su persona era el que en efecto la joven demonio no se encontraba en aquel lugar en aquel instante y que al menos no habría tenido que meterse en esa clase de problemas. Su parpado se cerró al escuchar el nombre y entender con las palabras de Helena que aquel hombre simplemente había vuelto a escapar, quizá después de todo aún no era lo suficientemente “bueno” para atraparlo, un suspiro pesado escapo de sus labios y finalmente al momento en que era subido en la ambulancia permitió que su mano bajara sosteniendo con una fuerza inusual la camilla a causa de un intenso dolor que recorría por completo su espalda, aquello era algo con lo que había lidiado durante todo el tiempo que estuvo afuera pero que apenas en ese momento era capaz de expresar de forma directa.

Sus dientes se mantenían apretados y finalmente su mirada se desvió al paramédico presente que intentaba aplicar alguna anestesia al juez del Regeln, dejando esta y provocando que el cuerpo del juez se relajara al igual que su mente, el dolor se apartaba poco a poco pero su consciencia permanecía. –Al menos ese demonio sirvió para encontrarte- menciono dirigiendo una sonrisa más tranquila a la chica y antes de que las puertas de aquel vehículo se cerraran una sonrisa tranquila se formo en sus labios extendiendo su mano como invitación a la dama para que le acompañara en el interior del vehículo, las puertas se cerraron por completo y al estar ya solos la mirada del juez busco la de Helena, -Se que me debo de ver realmente mal, sin embargo mi querida Helena, los hospitales son lugares que me resultan deprimentes- menciono sin quedar en claro si sus palabras eran completamente coherentes o eran más bien producto de las situaciones, sin embargo lo que deseaba era algo en realidad bastante simple y que esperaba que la joven pudiera ayudarle.

-¿Crees que podrías ayudarme a que este curioso transporte pueda llevarme a casa?- cuestiono a la chica y después cerro su parpado dando un suspiro leve y tratando de relajarse, -creo que lo único que necesito realmente es dormir en casa- dijo liberando un suspiro más y sintiendo como su conciencia parecía perderse de a poco más buscando mantenerse despierto pese al sedante suministrado.


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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Mar Mar 05, 2013 8:22 am

La joven asiente con la cabeza ante las palabras del hombre y se inclina hacia él, aprovechando que están solos para dar un beso en sus labios, soltando su mano y caminando hasta fuera del vehículo, abriendo de par en par las puertas de la ambulancia para que no empiecen a moverse justo cuando ella intenta salir y baja el par de escalones para llegar nuevamente al suelo de aquel lugar. Sin poder evitar su mirada se desvía al edificio del Regeln y logra observar todo el caos y destrozos que fueron causados por la explosión que sus encantos no consiguieron evitar y a las personas de aquella organización corriendo por todos lados, intentando salvar heridos, sacando cadáveres y apagando ligeros incendios que aún existen en la edificación. Su mano diestra una vez más aquel día es llevada hasta llegar casi a su frente, un poco más arriba de su nariz empieza a masajear con su índice y medio y cerrando sus ojos por instantes, no lo puede negar, está agotada y aquel día terminó de una forma muy diferente a lo planeado por la demonio pero aún tiene cosas por hacer y debido a ello es que vuelve a abrir sus párpados y empezar a caminar.


Sus pasos la llevan hasta el lado derecho de la ambulancia para abrir la puerta de este, aprovechando que el conductor va solo debido a que el resto de los paramédicos han decidido quedarse para atender a los heridos que van saliendo, algunos de los cuales parecen estar en una condición mucho peor que en la que el ángel se encuentra pero entiende que es la condición y cargo que ocupa este lo que le da prioridad sobre otras unidades y lo que logra que tenga aquel vehículo para él solo. Sin más su cuerpo se mueve rápidamente y con la mayor elegancia que puede permitirse para quedar sentada por un instante en aquel asiento vacío en el cual se propone durar apenas unos minutos pero escucha un sonido metálico algo fuerte y otra de las personas que llevan el mismo traje que el conductor se acerca a ellos por el lado en que ella acaba de subir. –Ya todo listo, puedes marcharte.- y sin más cierra la puerta que ella acaba de abrir, dejándola encerrada en aquel sitio cuando ella sólo iba a proponerle un cambio de ruta al hombre que conduce y luego volver con el juez que se encuentra en la camilla de la parte de atrás por lo que decide cambiar su estrategia y usar todos sus recursos en la búsqueda del objetivo que le ha sido pedido alcanzar.


-Un experto en sanación, vaya vaya… si yo estuviera herida me gustaría que tú me atendieras.- Y una sonrisa insinuante se forma en sus labios mientras su mano izquierda se desliza por el brazo del hombre, tomando su mano y quitándola del volante mientras aquel apenas empieza a arrancar el vehículo, manteniendo su mano entre ambas de las propias y examinándola. –Que manos tan hábiles debes de tener.- Su tono de voz es tan seductor como su mirada y aprovecha la poca velocidad que lleva para hacer aquello, soltándole la extremidad cuando el hombre a pesar de parecer disfrutar aquello siente la imperiosa necesidad de usar su mano derecha para seguir conduciendo de forma eficiente. –Pero si bien es cierto que yo estaría encantada bajo tus cuidados, el hombre de allá atrás odia los hospitales.- Y miente descaradamente ya que el mismo joven de cabellos blancos le ha dicho lo contrario minutos atrás. –Es un engreído y una persona horrible para tratar, pero yo sólo soy una simple asistente.- Dice la mujer aprovechando su traje tan profesional que a pesar de los problemas frontales con la dimensión de sus senos y los de atrás, justo el área donde sus alas han rasgado la blanca tela de su blusa de botones mantiene su seriedad con aquella recta falda y aquellos tacones sin mayor encanto, además de sus medias que cubren la piel de sus bien formadas piernas. –Me pidió atentamente que le informe que el rumbo ha cambiado y que debe llevarlo a su apartamento.- La dama se encoge de hombros, como señal que ella sólo da un mensaje y que no se puede hacer más ya que finalmente el ángel por aquellos instantes era su jefe y ella su humilde ayudante. –Como le dije es un engreído y dice que puede recuperarse solo.- Agrega aquello con un tono melodramático para darle más énfasis a lo engreído que es su jefe, por lo menos eso es lo que desea que piense el conductor, que el peliblanco es una persona insufrible que es mejor no contradecir bajo ninguna circunstancia. –Y que me irá mal si es trasladado a un hospital y no a su hogar.- Y la mujer lo observa cual damisela en apuros, aprovechando aquella terrible característica que a veces la demonio piensa que es patológica de los hombres de siempre querer ser el salvador de una dama en apuros. -No querría que mi jefe me haga pasar un mal rato, ¿O sí?- Cuestiona la mujer con un tono dulce e inocente que es demasiado encantador como para que cualquiera pueda negarle algo y su mirada cambia un poco, agregándole aquel elemento falso de inocencia a su ya de por si elaborada expresión de necesidad. A pesar de que aquella noche sus habilidades no lograron evitar lo ocurrido en el edificio del Regeln no desconfía de sus encantos, ya que no por un terrible suceso puede juzgar tan injustamente el resto de las veces en que aquellas la han dejado bien parada y en que ha conseguido exactamente lo que se propone por lo que además de aquella pregunta incluye en su pequeña puesta en escena la dirección del ángel para luego agregar. –Está cerca ¿No lo cree? Nos deja allí y vuelve con su necesaria ambulancia a donde sus compañeros se encuentran para llevar a heridos realmente mucho más graves al hospital en menos tiempo de lo planeado.- Su dedo índice de la mano diestra pasa por su brazo derecho sin estorbarle para que maneje aprovechando que su cuerpo está girado a aquel hombre y lo observa de forma insistente luego de señalarle las ventajas que tiene además de ayudar a una joven tan atractiva como ella, esperando que este siga las indicaciones que ella le ha dado, a pesar de que la pelinegra lo que realmente desea es estar en aquellos momentos con Gerard, aquel le encomendó una misión y no piensa fallarle.

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MensajeTema: Re: Reunión con Kesler.   Mar Mar 05, 2013 12:29 pm

Pese a que los ojos del ángel permanecían cerrados su conciencia se mantenía lo más posible, entre sueños escuchaba las palabras hábiles de la joven dibujándose una sonrisa en sus labios, lo mismo que él encontraba molesto sobre la joven de cabellos negros y grandes ojos violeta resultaba ahora sumamente útil al punto de que apenas se sintiera bien debía de agradecerle de forma adecuada. Sin embargo en aquel momento se encontraba lastimado, tanto física como moralmente, su primer idea era lo que siempre había conocido y creído era una ventaja, el edifico del Regeln que era el centro del Nexo y que durante mucho tiempo se mantenía como recordatorio para los habitantes de aquel sitio, servía en este momento como una muestra de la debilidad de la organización, aquello provoco un leve arranque de ira en el ángel que trataba de apretar en vano sus manos al sentir como es que la ambulancia comenzaba a avanzar.

El movimiento de aquel automóvil se hizo notar conforme la anestesia seguía haciendo efecto muy a pesar del juez cuyos ojos, o más bien el único que estaba visible, luchaba por mantenerse abierto sin mayor éxito que figuras borrosas y que lentamente desaparecían hasta el momento en que la oscuridad era lo único que notaba, su respiración comenzaba un ritmo similar conforme el dolor desaparecía casi por completo, su conciencia sin embargo era lo suficiente para notar el movimiento y la trayectoria que aquella ambulancia describía llegando pronto a dar un giro a la derecha de una forma agresiva, pese a la incomodidad que le hizo despertar su sonrisa se mostró firme de sus labios. “Deja ya de ponerlo tan nervioso” pensó dirigiendo solo aquella idea a la demonio, si estuviera despierto quizá trataría de hacer ese comentario, sin embargo la realidad es que no le era molesto, por el contrario demostraba que el podía confiar en aquella dama lo cual representaba en ese momento uno de los pocos apoyos en los que el podría estar seguro de contar.

Aquel vehículo término girando un par de veces más con cierta agresividad hasta llegar cerca del edificio del ángel, una vuelta más lenta en la lateral del mismo dejó que el motor se apagara y esta quedara justo en la puerta de servicio del edificio, usando ésta para que al abrir el compartimento donde el ángel se encontrara el conductor sonriera y bajara aquella camilla para después hacerla entrar con cierta rudeza, “¿Qué le habrás dicho sobre mi?” se preguntó al notar ese rato tan antipático por parte del paramédico que llevó aquella camilla hasta un elevador distinto, el cual era mucho más grande que el principal y era usado para subir diversas cosas a los departamentos. Aquello le causó algo de extrañeza al ángel que recién abría su ojo buscando a la demonio con cierta insistencia.

-Eso es todo señorita- dijo aquel sujeto al despedirse sonriéndole a quien el ángel creía era la demonio y manteniéndose él en el interior del elevador, lo único que era requerido era subir y en realidad no podía esperar mucho para moverse de esa incomoda camilla a la cual seguía atado. -


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