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 Mascarada.

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Helena Vanderbilt

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Mensajes : 205
Fecha de inscripción : 10/05/2012

MensajeTema: Mascarada.   Vie Abr 19, 2013 12:48 am

Un ruido se escucha al momento que los altos tacones de la fémina demuestran que la misma no puede quedarse quieta ni cinco segundos, debido a que aún hay mucho por hacer y las largas piernas de la demonio parecen recibir instrucciones tan explícitas y agresivas como la misma mujer transmite con su tono de voz. -Dritte, ¡YA VAN A LLEGAR! ¿Está todo listo?-. Los pasos de la dama la llevan hasta una mesa pequeña cercana a la puerta de la gran mansión en la que la fiesta que la mujer ha organizado planea llevarse a cabo, tomando de la misma un pequeño antifaz de tono azabache con algunos detalles en violeta, que parecen combinar a la perfección con el tono de las pupilas de Helena, ojos que destacan tanto por la forma de la máscara como por la forma en la que están maquillados, con un delineado oscuro y sus largas pestañas rizadas. El resto del rostro de la mujer permanece sencillo, con apenas un poco de brillo labial que cubre aquellas pálidas carnosidades y las destacan ligeramente, dejando el protagonismo de su rostro a sus orbes. Su vestido es conformado por telas azabaches y suaves, que parecen adherirse a la curvilínea figura de la demonio y caer hasta los tobillos de esta, textil ligeramente transparente que dejaba ver partes de su piel por el mismo diseño del traje que vaporoso caía con soltura y dejaba además la espalda de la mujer totalmente al descubierto, además de parte de sus hombros y clavícula. Sus manos con apenas un poco de brillo sobre las uñas se dedican a colocar el antifaz sobre ella, cuidando de que la tira que lo mantiene sujeto quede invisible debajo de su larga cabellera que apenas tenía algunas ondulaciones. A pesar de que ella y sus subordinados saben perfectamente que es la mujer la que planea la mascarada, todos fueron extremadamente cuidadosos para que nadie más supiera la identidad de la anfitriona, misma razón por la que la misma debe mantenerse también debajo de una máscara y cuidar su tono de voz ya que justo en aquel momento suena la puerta de la enorme mansión y la fémina empieza a caminar hasta el salón donde se encuentran los músicos y la pista de baile, haciendo una señal para que aquellos empezaran la melodía ya acordada con la demonio, que decide subir las escaleras hasta la parte superior de la edificación, adentrándose en una habitación de aquella zona y así resguardándose de la mirada de los primeros invitados, ya que en sus planes figura que aparecería hasta que hubiera una cantidad considerable de personas ya en el lugar.


Off-rol: La mansión tiene varios balcones y desde el salón del baile se puede acceder al jardín, que está abierto al público y está luego de abrir una puerta y bajar unos cuantos escalones. Los balcones tienen diferentes perspectivas y están situados en todo el lugar, siendo un lugar planeado para charlas algo íntimas. También hay habitaciones en la parte superior, por si los balcones no ofrecen suficiente intimidad, siéntanse libres de disfrutar las instalaciones.

La fiesta es una abierta a la sociedad alta del Nexo, pero es finalmente maquinada para que se realicen “asociaciones”, es decir, más que una frívola fiesta de nobles en la ciudad del Nexo, se esperan comerciantes, políticos y demás que respaldados por el anonimato de los antifaces, realizaran tratos poco éticos y algunos acuerdos por debajo de la mesa.

Disfruten y bienvenidos.


_________________

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Dritte Gleich

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Fecha de inscripción : 20/03/2013

MensajeTema: Re: Mascarada.   Vie Abr 19, 2013 1:12 am

El rostro serio del menor de los Gleich hizo apenas una leve mueca al escuchar su nombre de la dama que estaban asignados a proteger. Su andar fue suelto y silencioso como siempre, y su figura atravesó por completo el salón dispuesto para albergar a la mayoría de los invitados, izquierda y derecha fueron revisadas con la más minuciosa de las miradas y al tiempo que sus pasos le acercaban a donde provenía la voz, su mano diestra colocó el antifaz preparado con antelación por la anfitriona. Un antifaz que cubría perfectamente la zona de sus ojos en un tono gris que hacia resaltar el tono de su mirada, su ropa era la normal y era perfectamente idéntica a la de sus hermanos y a la de los demás varones del servicio, sin embargo a diferencia del resto, los demonios trillizos estaban ahí para cumplir una misión distinta, después de todo era su deber como parte de la organización el proteger a Helena Vanderbilt pero sobre todo el asegurarse de que todo estuviera de acuerdo a los intereses de Inferna.

Su figura se detuvo delante de la fémina y en aquel momento término por asentir un par de veces haciendo referencia a que en efecto todo se encontraba listo. Con la misma prontitud sus pasos regresaron al salón principal y en silencio total, a base de miradas y gestos daba instrucciones al resto de la servidumbre, mentalmente repasaba las localizaciones de bebidas, alimentos, asientos dispuestos así como diversos accesos a aquel salón, la forma en que se podría acceder a balcones y habitaciones. Su figura termino por adelantar pasos hasta situarse cerca de la mesa de bebidas donde comenzó a abrir una botella y servir algunas copas que coloco diligentemente sobre una bandeja, misma que termino por colocar en su mano diestra.

Una mirada profunda se dirigió en aquel momento a la habitación donde la anfitriona se encontraba y tras ello su figura se adelanto a donde algunos invitados comenzaban a llegar ofreciendo a ellos aquellas bebidas, aquella fiesta estaba comenzando y por lo tanto la mayor parte de su trabajo daba inicio de igual manera. Solo el sonido de la puerta abrirse nuevamente anunciando la llegada de alguien más se alcanzo a escuchar en el interior del salón provocando que su rostro girara a la entrada del salón en espera de quien es la persona que entraba ahora a aquella fiesta.
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Jophiel

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Vie Abr 19, 2013 2:00 am

Había escuchado de aquella mascarada, rumores que pasan de boca en boca, invitaciones, muchos deseaban ir para relajarse, buscar diversión, hacer tratos. Mas sus intenciones principales eran distintas, sabía que Helena no podía resistirse a ese tipo de eventos, ¿podría quizás encontrarla allí? Ah, el objeto de su deseo, solo con pensar en ella su mente se nublaba, como si no existiera otra cosa en el mundo. Sus ojos, el tacto de su cuerpo, el olor de su piel.. Mordió su labio inferior, apretando su mano al asiento de cuero mientras se mantenía sumergido en sus pensamientos , solo siento interrumpido por una voz.- Hemos llegado, señor.- El conductor del auto que le había llevado hasta aquel palacio, cortaba su trance y haciendo volver al ángel en si.- Ah, por supuesto.. - Antes de bajar del lujoso auto, colocó sobre su rostro el antifaz blanco y negro, decorado con algunos detalles en plata, que traía consigo para esconder su identidad. Sus cabellos rizados se deslizaban sobre sus hombros mientras salía de aquel automóvil, e ingresaba al salón principal, vistiendo un traje negro, decorado al cuello con una corbata de pañuelo blanca, y cubierto por una gabardina negra.

Apartaba la mirada mientras se abría paso por el salón principal, tratando de pasar desapercibido, pues sus intenciones no eran dignas para el líder de Angels Army, buscando con la mirada a la mujer que había impulsado su deseo de asistir. Chasqueó los dientes al no encontrarla, quizás aún no llegaba, de todos modos no era alguien que se preocupaba por tales protocolos como la oportunidad. "Quizás podría aprovechar e investigar un poco.." Se dijo internamente, aquella ocasión, con el anonimato y el número de personas que asistirían podría enterarse de planes de los demonios, estar al tanto de la situación y poder prevenir algún evento que los perjudicara, aunque en el fondo, el pensamiento de su obsesión no le dejaría en paz esa noche.


Última edición por Jophiel el Vie Abr 19, 2013 2:41 am, editado 1 vez
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Zweite Gleich

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Vie Abr 19, 2013 2:34 am

Detrás de aquella media máscara que cubría por completo su perfil derecho la mirada taciturna del segundo de los trillizos observaba atento el ingresar de cada uno de los invitados, su sonrisa calma era una dulce, y hasta cierto punto encantadora bienvenida a aquellas personas, para después acercarse de manera educada y extender sus manos, solicitando de aquella forma que se le entregara el abrigo si es que llevaban, y finalmente escoltándoles hasta el pasillo que conducía al salón principal.

Sus pasos le devolvían de vuelta a la entrada y en aquellos breves segundos entre un huésped y otro en su mente eran recordados los rostros, al menos las siluetas y el tono de las voces de los enmascarados. Su función le ponía también como el primer filtro a invitados imprevistos y como siempre al ser el líder del trío estaba también en la posición que le permitía coordinar las acciones de acuerdo a las necesidades de cada invitado. Sus pasos le llevaron a su puesto nuevamente y aquellas puertas abiertas por las cuales llegaban los invitados le permitieron ver una peculiar figura vestida de negro, lo cual contrastaba bastante con la apariencia del recién llegado.

Sus ojos se clavaron como la sospecha misma en aquel sujeto, y sin embargo en lugar de detenerle su figura se acerco con curiosidad a donde él extendiendo su mano al inclinar su cuerpo para hacer una reverencia marcada y lenta, señal de recibimiento para el invitado. –Bienvenido, pase por favor- se limito a decir, para después de ello levantarse y dar un paso al frente observándole fijamente.

-¿Gusta que guarde su abrigo?- volvió a expresar, dirigiendo una sonrisa clara que sin embargo en su rostro parecía un tanto mecánica ante la situación. Su figura tendió su mano en espera de la respuesta y en su caso el abrigo de aquel caballero, y tras esto dirigió su mirada al pasillo que estaba justo delante de él pequeño recibidor. –Por ahí está el salón principal, a partir de este momento, siéntase como en su hogar- expreso finalmente.
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Alexander Csaló

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Vie Abr 19, 2013 3:15 am

<¿Y cuáles son los límites?>, su propia voz repicaba claro en su mente mientras la fría brisa acariciaba sus mejillas y jugaba con su azulado cabello, una sonrisa tan interesada como su mirada se mantenía desde el momento mismo que a sus oídos llego la noticia de tan impactante reunión. La alta sociedad de aquella decadente ciudad se reunía, tras las caídas de sus torres las humillaciones de sus intrépidos guardianes, aún tras todos esos actos tan impredecibles se daban el lujo claro de derroche y presunción. –Este mundo tan cómico ha afectado hasta a los ajenos, quizá debiera regresar pronto a mi plano, o terminare como ellos-, aquel irónico pensamiento termino por salir de forma burlona al acercarse al sitio de encuentro, carruajes y automóviles por igual, su idea de que aquellas personas no escatimarían en una entrada se volvía una realidad y con cada persona que llegaba su ambición crecía. <¿Cuál es el límite?>, se volvió a preguntar en el momento que su figura se mezclo con un grupo joven que recién llegaba a aquella fiesta.

-Buena noche- saludo animadamente al tiempo que aprovechaba para acercarse a una joven pareja, su mirada intensa como siempre se poso entonces en la dama y después en aquel joven al cual se acerco un poco y termino por susurrar unas palabras. El rostro petrificado de miedo del joven individuo volteo incrédulo al del extraño de cabellos azules y finalmente termino por alejarse de él sitio con una tonta excusa que no fue creída ni siquiera por su acompañante. –Una lástima querida, pero no te preocupes seguramente en aquella reunión encontrarás a alguien mucho más agradable- expreso de una forma natural y educada al tiempo que ofrecía su brazo para la dama, sus pasos continuaron hasta llegar a la entrada de aquel sitio y de su chaqueta de color negro saco aquella máscara preparada, de tonos azules casi tan intensos como su cabello o su mirada. Un movimiento hizo que su mano se desplazara a donde la cartera de la mujer tomando algo del interior sin ser notado y tras ello justo en la puerta hizo una reverencia fingida y dirigió una de sus hipócritas sonrisas antes de separarse de ella.

<¿Cuál es el límite?>, volvió a cuestionarse, pasando por alto al hombre que recibía a los invitados y al resto que esperaba en aquel sitio, a un hombre de apariencia blanca con vestimentas negras y adentrándose al pasillo principal, sus ojos destellaron con el deseo de poder ante aquella sociedad reunida, un leve movimiento permitió que relamiera sus labios y con la naturalidad del cazador avanzo a donde aquellos hombres reunidos, para integrarse prontamente a las platicas. <Idiotas>, recalco en su mente, mientras sus palabras expresaban educación humildad y alegría, <idiotas>, razono nuevamente al tiempo que llevaba a una joven a un corto baile. <Pero al final de cuenta, los idiotas que me entregaran lo que desee>, culmino al tiempo que su figura se alejo a donde las bebidas tomando una copa de donde un mesero sumamente parecido al recepcionista se encontraba.

El trago fue certero, uno solo, sintiendo de inmediato el delicado sabor del alcohol de aquella fiesta, simplemente algo más para presumir, algo más para aparentar por parte de los anfitriones y de los invitados, <Idiotas>, se recalco en su mente al momento que su cuerpo giro y fue en ese momento que un leve choque se dio, su hombro derecho apenas alcanzo a alguien en el interior de aquella fiesta, y tras ello su figura giro dirigiendo ese rostro serio y carente de sentimientos, para finalmente componer la mas “sincera” de las sonrisas posibles y emitir unas palabras… -Una disculpa, permítame enmendar mi error de alguna manera… mi nombre es Alexander Csaló- exclamo en un tono condescendiente… <Idiota>, recalco en su mente y finalmente levanto la mirada para observar a la persona con la que habría tropezado.

<¿Cuál es el límite?>, se cuestiono de nueva cuenta y al momento que sus ojos intensos se clavaron en la persona extraña la respuesta llego a él…<Ninguno>.
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Jophiel

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Vie Abr 19, 2013 3:30 am

Se vio algo sorprendido al ver aquel sujeto atenderle, a pesar de que trataba de pasar desapercibido. Solo dejó ver una sonrisa, por supuesto, era una fiesta noble donde la alta alcurnia estaría presente, los protocolos eran inquebrantables, y los servicios debían ser perfectos. "Nada mal.." Pensaba, aún en la incertidumbre de quién sería el organizador de aquel evento, y la ocasión, ¿quizás solo una excusa para hacer tratos corruptos? Tsk.. Era algo que no podía pasar por alto esa noche, antes de que su juicio volviese a ser nublado por la imagen de Helena.

Asintió sin decir más, retirando su abrigo para entregarlo al pelinegro, haciendo una corta reverencia con su cabeza.

Gracias.- musitaba, en voz baja, intentando que su voz no fuese reconocible antes de retirarse al salón principal, tratando de distinguir a los personajes debajo de las máscaras mientras avanzaba sus pasos. Pasó a un lado del siguiente trillizo, tomando una copa de vino entre sus dedos, haciendo una leve reverencia hacia este antes de seguir su camino a uno de los extremos del salón, deteniéndose ahí, observando con una sonrisa dibujada en sus labios mientras observaba a las personas que se encontraban allí, sus actividades, hombres coqueteando con mujeres. Había logrado reconocer a un par de miembros del Angels Army - Tsk...- Los seguía con detenimiento, pendiente de qué harían debajo del manto del anonimato, pues como líder de su organización, no podía permitir ninguna mancha que ensuciara su perfección.
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Kristel Rosenzweig

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Sáb Abr 20, 2013 12:50 am

Los corceles frisones surcaban las calles del Nexo, llevando consigo un lujoso carruaje de blancos y dorados colores, un digno ejemplar de una princesa de cuento de hadas. Aquellos animales, siendo dos de éstos, eran de un color blanco, puro y radiante, llevando las largas crines sueltas y perfectamente cepilladas que danzaban con la caricia del viento, adornando sus lomos con una tela blanca. Quizá era una exageración de su parte el no usar un vehículo más moderno, ¿Pero qué importaba? Después de todo la dichosa fiesta era un deleite al anonimato y ser ostentosa no sería interpretado como un pecado. Al mando del bello carruaje iba uno de sus tantos sirvientes, de traje blanco y fina presencia, no podría ser para menos.

Dentro del carruaje viajaba la joven Ángel, paciente y tranquila, con emoción ante todo, una emoción que sabía guardar en su pecho, pero no en la sonrisa cargada de nimia malicia.

- Ya casi ~... -Acotó para si misma, con la diversión pululando en los labios.

De pronto el galope de los corceles paró ante la orden del chófer y el rigor de las cuerdas. Por fin había llegado, su destino estaba a unos pasos fuera de esa burbuja de cristal que la separaba del contacto directo con esa ciudad. Sus pies fueron impacientes y una vez que el chófer bajase a abrirle la puerta, tocó el piso y sus zapatillas se hicieron sonar. La atención a la dama era excelsa y detallada, casi como si manipularan el más fino cristal en las manos, y no era para menos, se trataba de la hija de un exponente miembro de Angels Army y una noble de alta sociedad, ¿Cómo no rendirle un trato de oro?

La dama de compañía que le acompañaba en el carruaje le alcanzó el antifaz, era un antifaz negro con detalles plateados y plumas oscuras, lo colocó sobre su rostro, remarcando la nívea y lozana piel del mismo ante el color azabache, cubría hasta la punta de su nariz, ocultando su identidad satisfactoriamente.
Vestía un vestido negro con detalles en gris oscuro, era largo y de caída suelta en la falda, con ciertos vuelos de elegante corte, ceñido a su torso y afinada cintura, un atuendo distinto a lo habitual, pues era oscuro, solía usar colores claros, pero éste día era especial. El escote a los hombros pronunciaba su marcada clavícula, realzando su delgado y terso cuello adornado por una gargantilla de finos diamantes negros, al igual que sus pendientes largos. Tenía mangas largas que estilizaban sus largos y delgados brazos, usando en sus falanges fina pedrería y esmalte negro.
Encima portaba un abrigo del mismo color para no ser presa del frío.

Sin mayor preámbulo se encaminó hasta la entrada de la mansión, recibiéndole la amable servidumbre del tan exquisito y elegante lugar.

- Buenas noches. -Acotó hacía el mayordomo que le abría la puerta, y ya estando dentro, apenas con un gesto de su rostro, la dama de compañía se acercó para recibir su abrigo, revelando el atuendo azabache que se fundía en su esbelta figura, predominando ante todo la elegancia y buen gusto. Haciéndole una seña con su mano para que se alejase de ahí finalmente y le dejara sola, después de todo, no era lugar para las plebeyas.

Así, paso a adentrarse, no sabía que encontraría ahí, y eso era lo excitante, le emocionaba cual pequeña infante descubriendo un parque. Sus fulgurosos luceros celestes se pasearon por todo el escenario, vislumbrando algunas figuras, no había demasiada gente aún, ¿Habrá llegado muy temprano?, a saber, pero mientras tanto se dedicaría a pasear por el salón, luciendo sus atrayentes cabellos platinados en cada paso que daba, pues en ésta ocasión usaba el cabello un poco ondulado, sin pasar de largo un tiara de pedrería negra que contrastaba con sus finas hebras. Se regocijó con el excelente gusto en la decoración del lugar.

Paseo por un momento hasta hallar uno de los tantos balcones, ubicándose en éste para disfrutar del viento y la vista al jardín, podía sentir la energía eólica golpeando su rostro cuasidivino, llevar en un sutil movimiento las plumas negras de su antifaz, al igual que su cabello, suspiró, y su mirada se perdió en el cielo mientras llegaban más invitados, y quizá entre ellos, Él.

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Erste Gleich

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Sáb Abr 20, 2013 1:25 am

Aquella figura ágil entre sus hermanos, se encontraba en el cuarto de abrigos, recorriendo uno a uno las propiedades de los invitados, sus ojos abiertos y curiosos inspeccionaban los abrigos y buscaban ligarlos con los verdaderos dueños, -nada aquí- se repetía el mas parlanchín de los Gleich al tiempo que tras ello soltaba el abrigo, lo acomodaba y dejaba las pertenencias en el lugar adecuado. El proceso era lento pero finalmente le conducía a la siguiente prenda la cual investigaba con detenimiento, hurgaba en los bolsillos, sacaba los papeles que consideraba importantes, les tomaba una fotografía mental y volvía a guardarlo en su lugar. Su figura se detuvo al encontrar algunos teléfonos celulares, observar las fotografías y formarse en sus labios la más complacida de las sonrisas.

Tras unos breves minutos sus pasos le sacaron de aquel lugar, llevando sus manos a una mesa a la salida del armario, sobre la cual se encontraba ya su máscara, una media máscara que cubría la mitad opuesta a la de su hermano, aquel truco de los antifaces habría sido planeado por la misma mujer a la cual servirán y el mejor que ninguno de los tres entendía que era su manera propia de distinguirlos, cosa que en condiciones normales sin duda le sería un tanto difícil. Sus ojos a su salida permanecían cerrados y sus pasos le permitieron pasar al lado de su hermano, abriendo sus parpados de inmediato y dirigiendo una de esas miradas cómplices que pareciera que solo son entendibles entre los hermanos.

-Todo en orden- repitió en un volumen bajo, lo suficiente para que su hermano le escuchara y finalmente termino por avanzar al interior del salón, sus pasos le permitieron pasar al lado de los invitados y finalmente termino por llegar a la mesa donde se encontraban los bocadillos, su mano rápidamente llego a una charola con estos y lo levanto de manera educada, para posteriormente caminar entre los invitados ofreciendo a estos los bocadillos, su figura se perdió entre la multitud y sus ojos aprovecharon en ese momento para observar a los presentes, tres personas captaron su atención, un caballero de blancos cabellos, otro de exagerados modales y azules colores y finalmente una taciturna dama de blancos cabellos y piel pálida. Para él, un observador aquel espectáculo parecía tomar forma, y sin embargo estaba seguro que más piezas hacían falta.

-¿Le puedo ofrecer un bocadillo?- exclamo entonces el mayor de los trillizos a uno más de los invitados, haciendo una tenue reverencia y manteniendo esa sonrisa amable que acompañada de su tono de voz era en efecto una dulce oferta para cualquiera que la escuchara.
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Aidan Kesler

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Sáb Abr 20, 2013 3:09 am

Aquella figura altiva pasa entre los invitados que hacen una corta pero bastante nutrida fila a la entrada de la mansión, su piel blanca contrasta con su negro cabello y de igual manera el antifaz de color carmesí que lleva sobre su rostro. Su andar era lento y elegante y su ropa negra como su cabello llevaba detalles que combinaban con la máscara, camisa roja y corbata negra que atraían de inmediato la atención a aquel hombre. Sus labios permanecían curvados en un una sonrisa un tanto cruel que era junto con el profundo azul de su mirada el mayor de los accesorios en su rostro de rasgos finos y detallados cual si hubieran sido gravados en su piel blanca.

Sus pasos terminaron por conducirle entre la multitud y llegar a la puerta principal, no sin antes dirigir miradas retadoras y atrayentes a algunas jóvenes y de igual manera cordiales saludos a los caballeros que le acompañaban, que era una fiesta sin un poco de “diversión”, sus pasos terminaron en aquel momento en que se encontró de frente con quien parecía ser la persona que recibía a los invitados y ante el gesto amable por sostener su abrigo u otros objetos sus manos se abrieron en aquel instante mostrando que no llevaba absolutamente nada, sus labios se abrieron y sus dientes blancos coronaron entonces la más atrayente de las sonrisas que destacaba por los colmillos sumamente agudos que mostraba sin vacilar. –No tengo nada- exclamo con ese cínico tono de voz al tiempo que su figura se adelanto para dirigirse al corredor elegante que conducían al salón principal, una mirada más se dirige a aquel sitio, detrás de los antifaces y máscaras muchos de sus clientes habituales se mantienen en aquel baile y el sin embargo está ahí como siempre por motivos de trabajo.

Sus pasos elegantes por aquel salón mostraban su educación, finalmente el era uno de los miembros de una prominente familia al servicio del Blood Throne y pese a que en la mayoría de sus “ocupaciones”, su deber era simplemente el de actuar como un mero comerciante, era una realidad también que aquel ambiente era natural para él. Su figura paso al lado de algunas damas dirigiendo como siempre, seductoras sonrisas cargadas de esa maliciosa mirada de sus azules ojos y finalmente alcanzando a otro de los sirvientes, sin duda hermano del que se encontraba en el recibidor y por alguna razón, también sumamente parecido a otro más que se encontraba repartiendo bocadillos.

Un gesto amable le permitió entonces el extender su mano en dirección a la bandeja tomando una copa y acercándola a su nariz, de inmediato el aroma del vino cubrió esa mezcla de aromas proveniente de la fiesta, los hermanos sin duda olían un poco como los demonios, aquella esencia tan particular se había convertido, desde tiempo atrás en un amargo recuerdo, pero como sus superiores y su familia misma le repetía de forma constante, aquel hecho no era más que un simple riesgo del negocio y pese a que el golpe mayor habría sido en su orgullo, fue justamente este el que termino por levantarlo, orgullo finalmente. Si uno desea avanzar en la organización no puede permanecer hundido en sus fracasos, además habría que recordar que su último espectáculo dado habría involucrado el edificio del Regeln y de igual manera la oficina de cierto juez que sin embargo parecía tener más vidas que cualquier felino que pudiera recordar.

Aquella idea le hizo vacilar por un instante, tantas joyas reunidas, tanta riqueza acumulada e incluso tantas escusas puestas en un solo lugar, su rostro se alzo casi de manera inmediata y con la sonrisa más firme en sus labios se dedico a inspeccionar con la mirada a los presentes a aquella fiesta, su mano diestra inclino levemente la copa que ya estaba cerca de sus labios y termino en ese punto por dar un trago al contenido de la misma, disfrutando del sabor del vino que se mezclaba aún con el aroma de la sangre dentro de cada uno de los invitados. Las notas dulces de los ángeles y las notas más amargas de los demonios, sin duda era un evento particular, tan diverso que hasta el Regeln estaría orgulloso de presenciar, sin embargo la persona que habría pasado por su mente no se encontraba a simple vista.

-Ven gatita, gatita, gatita-, susurra en ese instante dejando escapar esa voz atrayente y cargada de la ironía y malicia, sus ojos esperan ver la figura conocida de una bella dama de negros cabellos y hábitos tan arraigados como los propios. ¿Acaso será que una ladrona se perdería un botín como este?, se cuestiona internamente, dando un sorbo mas a aquella copa y retrocediendo para finalmente dirigir su mirada a donde su olfato lleva ese dulce aroma proveniente de alguno de los invitados, sin embargo quizá lo más destacable es cierta esencia familiar que su cerebro no logra reconocer y que sin embargo se encuentra en todo lugar, su mirada se alza suspicaz y su figura se mantiene cerca del centro del salón, disfrutando la música, la bebida y esperando a que la noche le de alguna de esas extrañas sorpresas.
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Jack Tessla R.
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MensajeTema: Re: Mascarada.   Miér Abr 24, 2013 2:12 am

La sincronización era perfecta, el frío nocturno fungía perfectamente como marco para la llegada del vehículo negro con cristales completamente polarizados que causaba cierta expectación al detenerse delante del lugar acordado. –Llegamos- clamo con cierto tono alegre una voz masculina al tiempo que la puerta se abría y su pierna derecha saldría del automóvil. El negro era su color, no solo por el hecho de que era el color de sus ropas si no sobre todo porque negro era el color de su cabello y el contraste con la piel pálida hacia que fuera justamente, ese color el que fuera mejor con su apariencia.

La extremidad que finalmente habría emergido le sirvió para ponerse de pie impulsándose al frente y ayudándose de esta manera a salir finalmente del vehículo, su mano diestra fue llevada de inmediato a donde su cabello apartando este de su rostro el cual estaba ya cubierto por un antifaz blanco que contrastaba con el resto de su indumentaria y que de igual manera lograba acentuar el tono rojizo de su mirada. Su figura se mantuvo algunos pasos lejos de aquel automóvil con la puerta abierta detrás de si y una mirada que delataba la espera, su pie derecho empezó a tamborilear contra el suelo haciendo de esta manera evidente que su paciencia no estaba tan aguda como la mayoría de las ocasiones.

-¿Vienes?- pregunto en dirección al automóvil en el cual no se veía nadie aún y sus ojos indagaron cual si entendieran la respuesta de la persona que aún se encontraba ahí, su sonrisa amplia se mostro entonces en sus labios y su cuerpo giro con una elegancia que parecía nata en su persona para finalmente comenzar su andar, dio un par de pasos en dirección a la entrada de aquella fiesta y deteniendo entonces su movimiento, su rostro giro y su mirada alcanzo a observar nuevamente el vehículo sobre su hombro, -esto es finalmente una misión, recuerdas, no importa que no te quieras divertir, estamos aquí por un asunto oficial y siendo que tu aún no estás del todo libre de tus vacaciones se podría decir que para variar, soy yo el oficial superior… así que muévete- aquella ultima combinación de frases generaron que una risita terminara por escapar de sus labios.

La imagen burlona del demonio debería de haber sido lo ultimo mostrado a la persona en el automóvil y sin embargo el ego del pelinegro no dejaría que eso se quedara simplemente en ello, -Así que te espero, en cinco minutos ahí dentro- exclamo con un tono burlón y demandante, internamente pagaría por ver la reacción que causaba en la persona a la que se dirigía y finalmente su figura giro nuevamente al frente para liberar una frase más cargada de sarcasmo y de autosuficiencia que solo la autoridad que por ahora poseía le lograba conferir, -Y si, es una orden- exclamo finalmente para hacer un avance más pronto al interior de aquella lujosa mansión que servía como escenario para la puesta en escena.

Sus ojos inspeccionaron el interior y a las personas a su alrededor, inmediatamente se toparon con un chico de apariencia joven, hasta cierto punto le recordó a sí mismo, salvo claro el hecho de que él era parte del Regeln mientras sin duda el joven estaba ahí por su cuenta o por cuenta de alguien más, un saludo cordial fue dirigido y tras ello sus pasos le llevaron al salón principal donde la música se escuchaba de forma bastante clara. El ambiente de aquel sitio era peculiar, por un lado las pretensiones de las altas esferas, los movimientos gráciles de los demás y finalmente las figuras conocidas con rostros ocultos que hacían de aquella fiesta un interesante espectáculo.

Su figura giraría entonces a un lado y terminaría por sentir como alguien chocaba contra él, su cuerpo gira en aquel instante y su mirada queda en aquel hombre, cabellera azul y modales impecables que sin embargo en oídos de un experto juez de carácter como uno de los reclutadores principales del Regeln se convierten más en una especie de discurso ensayado que en una muestra de cortesía. –El gusto es mío-. Exclamo extendiendo su mano a aquel hombre y estrechando la ajena para después de ello observar sus ojos, el nombre le era familiar pero quizá lo que mas le llamo la atención respecto a aquel sujeto era la pretenciosa idea de dar su nombre sin que este fuera solicitado en una fiesta donde la mayoría buscaría esconder su identidad, -me encantaría presentarme pero verá, me parece que el encanto de esta reunión es justamente el misterio-, exclamo para hacer una cortes reverencia y avanzar en aquel momento a donde algunas personas se reunían, su mirada continuaba recorriendo el salón y por segundos se detuvo en una particular persona, un caballero de cabellos blancos y una piel pálida que podría recordarle a la única persona que según sus fuentes jamás pisaría un sitio como este, su sonrisa se mantuvo y en su mente aún contaba el tiempo transcurrido, dos minutos exactos para la llegada de aquella otra persona…
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Sheik_Johansen

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Miér Abr 24, 2013 12:09 pm

*Atrás en los días se perfilaron entre las voces del vulgo, hablando de eso y demás cosas sin importancia, rumores que parecieran absurdos al oído y súbitos ridículos para prestarles atención, sin embargo era de esperarse que recibiera "ordenes" en un simple mensaje de texto, de un numero variante para mantenerse anónimo.
Esa tarde, casi cuando se despuntaba el ocaso y la agitada cuidad comenzaba lo que regularmente padecía en la noche, reviso nuevamente el teléfono móvil y le dio una ojeada nuevamente al mensaje: -Asiste esa noche.- Jamás hacía preguntas y tampoco deseaba hacerlas, su habitual desinterés por algo tan simple no le quitaba la paz. Con todo el tiempo de su mundo, se preparó para ese momento, vistió fuera de su normalidad, tomo prestada el traje de un armario que no importa si se le hace mención; De igual forma unos zapatos elegantes robo, lo suficientemente de etiqueta para pasar por una persona importante aunque no lo fuese dentro del ámbito a ir. Los minutos se pasaban como eternidades, la espera colmaba sus ideas y le volvía inquieto, desesperante eh incluso rompía el silencio de su habitación de a momento con un suspiro cada vez perdida. Se dejó rendir por la espera, y sobre un diván cayó, sin importarle ciertamente arrugar sus ropas, miraba su teléfono a cada momento, esperando lo que por lo pronto no llegaba a sus manos. -¿Será que finalmente llegas?- Mencionaba con desgano y hablándole a su móvil que lanzaba al suelo al igual que su paciencia, sin embargo un par de minutos más tarde finalmente el tono de un mensaje le despertaba de su aletargada actitud y le devolvía finalmente las energías necesarias.
-Llegaron por ti.-
Se levantó de su descanso, lanzo el teléfono sobre su cama y tomo una maleta larga, similar a un estuche donde se guardaría un violín, lo cargo sobre su hombro y marcho de su hogar; Espero afuera de su puerta unos cuantos segundos, hasta que un automóvil se detuvo frente a él y abrió la puerta trasera. Subió y como de costumbre se mantuvo en el silencio, la persona sentada en el asiento del copiloto, le extiende un sobre; Donde contenía un par de indicaciones a seguir.

Bastaron 10 minutos de viaje, para que se exasperara un poco su ánimo y nuevamente fuera víctima de su inquietud que se demostraba con gestos tan obvios como el constante jugar de sus manos, y el morderse su labio hasta hacerle sangrar incluso. Más tarde cuando el auto se detuvo, aquel hombre simplemente bajo de el sin decir una sola palabra y sin dirigirse al chofer ni a la otra persona por lo pronto; Saco de la cajuela aquel estuche y nuevamente lo echo sobre su hombro, cerro la compuerta y entro a un edificio ubicado a unos 200 metros de donde era propiamente aquella reunion tan mencionada por el vulgo la misma burguesía. Tomo el elevador hasta el piso XX, de camino rompió el sobre y en también contenía una llave y una fotografía del objetivo.

-Vaya... Sería una lástima arruinar su rostro.- Se dijo mientras abría la habitación correspondiente a la llave del sobre, entro y paso toda cerradura eh incluso empujo uno de los muebles contra la puerta. Se sentó en la cama con el estuche sobre sus piernas, y medito unos momentos antes de abrirle y sonreírse de sobremanera por aquello; Saco unas cuantas piezas que armo y calzo, le limpio y lo admiro también; Le cargo en su hombro derecho, y con su izquierda jalo una silla hasta el balcón, donde recargo el arco y se asomó un poco sobre él.
Tomo asiento y finalmente se puso en dirección al lugar, en donde tuviera una amplia perspectiva de la puerta principal y de la calle de enfrente; Se recargo un poco y deslizo su mano contra el costado, coloco su índice sobre el gatillo del esplendor de un Rifle Falkon OP 96 calibre 12.7 mm 121. Cerro apenas un poco su ojo izquierdo y observo con su derecho por la mirilla.
-Deberé apuntar bajo si deseo conservar su rostro intacto.- Se dijo nuevamente para sí mismo, mientras que movía ligeramente el rifle de un lugar a otro, con el fin de localizar a la persona de la fotografía. *

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Miér Abr 24, 2013 10:00 pm

Su enfado era palpable al estar aún en el asiento trasero del vehículo, “maldito Jack” se repitió mentalmente al momento que su mano alcanzaba entonces un antifaz que el demonio ya habría seleccionado para él con anterioridad, aquello no le era ajeno, Tessla siempre solía tomarse atribuciones que no le habían sido asignadas, el atreverse a darle una orden, más allá de la ya conocida disputa entre ángeles y demonios la pelea personal de Gerard Lightblade y Tessla Rimm era tan conocida por los miembros del Regeln que cualquiera que lograba estar en la misma habitación que ellos salía lo más pronto posible. Sus armas, sonrisas cordiales, palabras con intenciones venenosas y esas miradas de ambos que buscaban desesperar al otro, sin embargo la ventaja habría sido siempre del peliblanco que por su cargo y por la importancia del mismo era una especie de autoridad jerárquica mayor a la que el demonio poseía, esto claro hasta el incidente de la torre y sobre todo de su oficina que lo habría llevado a estar en periodo de descanso.

La oficina aún era suya, así como el puesto, delante de los demás agentes él seguía teniendo la misma autoridad, sin embargo por el periodo de dos meses los papeles habrían cambiado y era su turno de ser el subordinado y sentir lo que el demonio estaba acostumbrado a sentir, a tragarse sus palabras con aquella frase tan propia de si, “es una orden”. Sus puños se apretaron y su generalmente serio rostro adopto un seño fruncido que cubrió de inmediato con el antifaz que contrastaba con su piel, incluso en el color de aquella máscara Tessla Rimm se habría esforzado en dar un motivo de enojo para el ángel de blancos cabellos.

El tiempo pasaba y si bien aquella situación no le era cómoda, ni mucho menos cómica, debía de seguir comportándose como un ser ejemplar dentro de la organización, su meticuloso conocimiento de las reglas le hacía entender que en efecto por ahora el pelinegro era una especie de oficial superior y que si sus órdenes eran las de seguirle a aquel lugar debería de cumplirlas. Sus ojos se cerraron y finalmente su cuerpo emergió llevando la cuenta mental de cada segundo gastado en aquella acción. Si bien el negro cubría parte de su rostro el color albo seguía siendo el estandarte del ex miembro del Angels Army, cuyos pasos se apresuraron, sin perder la compostura y sobriedad, a entrar en la mansión que era asignada como punto de encuentro. Su vista entonces giro a sus alrededores y una sonrisa confiada se mostro en sus labios, dos oficiales asignados al Regeln significaba que aquel punto estaba vigilado, y si en realidad había una misión a cumplir en aquel lugar todo estaría en condiciones perfectas.

Aquel último vistazo al exterior fue seguido por un profundo respiro para que después adentrarse en la sala, sus ojos inmediatamente comenzaron la inspección y lo primero que su cuerpo noto fue la cercanía de un chico que atendía con amabilidad a los invitados, “Hay algo en particular que me provoca cierta molestia de el” razonaría dirigiendo su sería mirada y finalmente avanzando al interior de aquel salón, sus pasos comenzaron descuidados y su figura se perdió de inmediato en el interior de aquel lugar, pasando justamente al lado de el demonio de cabellos negros y después siguiendo su camino hasta cerca de una de las ventanas dirigiendo así su mirada alrededor.

Aquel rostro sería compuso entonces una sonrisa confiada, un miembro de alto rango de la organización que cuida el orden no saldría sin una escolta adecuada, y sus ojos solo se aseguraban de que aquella noche al menos sus recursos y fichas estuvieran en sus correctas posiciones.


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Catherine

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MensajeTema: Re: Mascarada.   Vie Abr 26, 2013 7:22 pm

Aquella reunión era todo un deleite para la dama que se encontraba en la parte de atrás de aquella amplia limosina, la cual observó en una bandeja frente a ella todas las máscaras, algunas cubrían más, otras menos pero cada una poseía un encanto propio, un color particular y adornos que las hacían una posible elección. Su cerebro tomó una decisión al estar ya detenido el vehículo frente a la enorme mansión, tomando la máscara más grande, una negra que parecía tener unas orejas felinas en la parte superior, con un delineado dorado en la abertura que tenía para los ojos que destacó inmediatamente las pupilas del mismo tono que la felina poseía al colocar aquel antifaz sobre su rostro que dejaba apenas su boca al descubierto, y los orificios de su nariz por el cual inhala un poco de aire. Sus labios estaban teñidos del mismo tono que su antifaz, y sus ojos delineados para combinar. Su cuerpo estaba ataviado con un vestido dorado bastante ostentoso, sin mayor adorno en pedrería ya que incluso el escote bajo que la prenda poseía, era suficiente para atraer la atención de cualquiera. La mujer rápidamente descendió del vehículo para dar unos pasos, subiendo los escalones y entrando a aquel lugar, dándole su bolsa al hombre de la entrada en la cual no había sino elementos para retocar su maquillaje y una excusa para entrar a donde los objetos dejados por los invitados se encontraban un poco después, luego de que la fiesta diera inicio en sí y no hubiera tanta seguridad. Con su mirada intentaba distinguir a las personas bajo las máscaras, logrando reconocer a algunos seres importantes del Nexo y atrayendo las miradas masculinas por la forma y el color tan llamativos del vestido que decidió usar aquella noche.


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