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 Bienvenida. (Helena Vanderbilt)

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Gerard Lightblade
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MensajeTema: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 16, 2013 4:54 pm

Sus pasos firmes se hacían escuchar por los pasillos vacios del cuartel y conforme avanzaba su mano diestra pasaba una tras otra las hojas del informe sobre su peculiar encuentro con los criminales. Pese al sentimiento de enojo sus facciones no habían cambiado en lo más mínimo y sus ojos violeta parecían perderse en cada uno de los caracteres que reflejaban el resultado de lo conseguido, -Todo perdido excepto quizá…- exclamo en aquel momento recordando que si bien las pérdidas materiales parecían ser bastantes de igual manera el control de daños se minimizo a un área concreta de la ciudad y si bien tanto el dragón como sus compañeros escaparon, al menos habría conseguido detener la operación que el Blood Throne habría preparado para aquella noche, un suspiro escapo de sus labios y por su mente la irónica idea de que el vampiro tuviera que responder a su propia organización en lugar a responder al Regeln no parecía del todo malo, “Quizá ahora preferirías estar en una cómoda y tibia celda” pensó irónico al momento que cerraba aquel informe, si bien en papel aquella interesante e intrincada escaramuza parecía más una derrota que un éxito, lo cierto es que para la mayoría de sus superiores la sola de conseguir al menos detener una de aquellas peculiares actividades de la organización de vampiros constituía uno de los más grandes sucesos ocurridos desde hacía ya bastante.

Su andar orgulloso le llevo hasta el elevador del Regeln y en minutos se encontraba ya en la planta baja, su porte orgulloso y ese andar casi imperceptible se mantenían hasta el momento que unos pasos acelerados llamaron su atención, el sonido de aquel andar, tan arraigado en su memoria que parecía ya que fueran parte de su día a día le hicieron voltear y dejar que su rostro generalmente indiferente adoptara la actitud más amable que le era posible, como si en realidad existiera algo de gentileza en el más inflexible de los jueces del Regeln, al menos en apariencia. –¿Tan importante es que decidiste recorrer este lugar corriendo?- cuestionó manteniendo su mirada calma y dirigiéndola a donde uno de los jóvenes que portaban el uniforme de oficiales de aquella institución se adelantaba para alcanzarle, en cierta forma aquel chico le recordaba un poco a sí mismo cuando era novato en entrenamiento para el Angels Army, aunque claro la raza a la que pertenecía era tan diferente que se podía declarar enemiga de la propia, pero en el Regeln la palabra enemigos era un agravio por sí sola.

-Señor, lo siento-, se apresuro el chico que pese a tratarse de un demonio poseía un tono de cabello blanco similar al de su superior, quizá un poco más largo, sus ojos eran rojos y por alguna especie de extraña coincidencia del destino su tono de piel era apenas un poco más oscuro que el del juez, un parecido bastante interesante, claro que la gran diferencia era la raza, si bien el chico era disciplinado y bastante leal, no se evitaba que para un experto como el juez su origen fuera bastante claro. –Ya ha llegado- anuncio el joven, los gestos que este chico hizo le hicieron entender al ángel sobre quien era aquella plática y un gesto primeramente de inconformidad y después e resignación se dibujo en su rostro permitiéndose quebrantar por segundos aquella armadura de rectitud.

-¿Cuándo?- pregunto sin temor alguno el ángel al tiempo que un suspiro escapaba de sus labios y su mano izquierda subía hasta su frente colocándose sobe sus sienes. –Ayer mismo señor, sin embargo no se había presentado hasta el día de hoy en el cuartel, usted sabe que las ordenes son tratarla como una huésped- completo el chico para retroceder.

-Bien, entonces ya está aquí- dijo el hombre sin más al avanzar en dirección a donde el soldado, su mano entrego el informe y su mirada seria parecía haber dado la indicación, un intercambio de miradas provoco que el más joven de los dos saliera apresurado a guardar aquel expediente mientras el superior comenzaba su retorno a los edificios del Regeln ahora con un tono más sería y un tanto menos agradable, su misión después de todo era la de ser el anfitrión de aquella persona siempre que regresara al Sild y que más se puede esperar de alguien como Gerard Lightblade que cumplir las órdenes de forma correcta y prácticamente sin error alguno. Su andar se apresuro y conforme sus pasos continuaban aquel rastro de “humanidad” que hubiera aparecido en su rostro termino por desaparecer por completo, regresando aquella actitud fría y un tanto terca así como su rostro solemne en su caminara hasta la salas de recepción de la organización, las mismas que estaban destinadas para unidades de alto nivel o para visitantes o diplomáticos sumamente importantes para mantener ese frágil estado que el Regeln llama equilibrio.

Su mirada se clavo de inmediato en la única persona presente en aquella sala y sintió una leve corriente recorrerle desde la base de la espalda hasta la nuca produciéndose un gesto de inconformidad que habría ocasionado una risa burlona de cualquiera que lo conociera, sin embargo si el tenía que ser honesto y claro en algo esto bien podría ser en aceptar las victorias y derrotas, después de todo honor es una palabra complicada que sin embargo se esmera mucho en cumplir. –Bienvenida, señorita huésped del Regeln… - exclamo en un tono carente de emoción, al menos en apariencia, que sin duda solo alguien que le conociera o fuera sumamente observador notaría como un tenue enojo en aquel hombre. –Helena…- completo aquella bienvenida con aquel nombre esperando respuesta de la chica, un demonio, pero quizá más interesante una criminal que el Regeln acepta como huésped…

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 16, 2013 10:22 pm

Una amplia sonrisa se forma en los femeninos labios de la pelinegra al escuchar aquel familiar tono de voz, y en ese momento gira para quedar frente al ángel recién llegado, aquel que ha sido forzado a ser su anfitrión en aquella oportunidad y en todas en las que se le antojara ir a aquella ciudad. Si bien es cierto que en ese momento asuntos más urgentes le atienden, aquella oportunidad es demasiado buena para ser desaprovechada, además tiene que admitir que su especial debilidad son los ángeles, tan perfeccionistas y puros, creyéndose tan diferente de los demonios, tentarlos era demasiado divertido por lo que no evita hacerlo de ninguna manera. Sus largas y esbeltas piernas dan un par de pasos hacia al frente, observándolo con sus moradas pupilas con un gesto divertido, logrando leer esa molestia que le causaba a aquel juez su presencia y no sólo eso, sino también su trato deferencial por la organización a la que él pertenece.

-Angelito, angelito, nos volvemos a ver.- Comienza a caminar alrededor de él, primero extendiendo su brazo apenas un poco hacia al frente, al mismo tiempo que su dedo índice para dejar que la punta de este quede sobre las blancas ropas que cubren el pecho de Gerard, y dejando que al moverse la yema de su índice se deslice suavemente por el cuerpo de él, pasando por sus brazos firmes, su espalda, su otro brazo y su pecho de nuevo, mientras lo examina con su mirada, notando que no hay ningún cambio en su estructura corporal y aprovechando sus ventajas para tener un pequeño contacto tal vez no estrictamente permitido, buscando incomodarlo tal vez un poco más y que inflara las mejillas como un niño pequeño, que era lo único que le falta hacer al ángel para expresar mayor desagrado ante la visita de la fémina.

-¿Tú casa o mi casa?- Expresa en un tono de broma, arqueando su ceja para referirse en específico que si se hospedaran ambos en el apartamento ya conocido por ella del juez del Regeln o si él decidió buscar un lugar diferente para ambos. Conoce casi de antemano la respuesta, ya que sabe lo seguro que es el hogar de aquel hombre y que si ya ha estado una vez en aquel sitio, no existe algún impedimento de que la vuelva a llevar a aquel lugar, a menos claro que finalmente se haya conseguido una novia. Aquello la hizo fruncir el ceño ligeramente pero de inmediato adopta nuevamente su expresión maligna y coqueta. Se mantiene ahora de pie sin moverse frente a él, estudiando su rostro de forma disimulada pero muy atenta, ya que aquel día ha decidido llevar un atuendo un poco más acorde a los gustos de él, ya que era una blusa violeta que combinaba con los ojos de ambos y una falda blanca tipo tubo, bastante formal que llegaba hasta sus rodillas y sube hasta su cintura, de forma que la mitad de la blusa se pierde, pero debido a la forma de la falda y como mantiene sujeta la blusa por debajo, aquella deja que las formas de su curvilíneo y bien proporcionado cuerpo se muestre de forma recatada pero ligeramente sensual, siendo la curva de sus senos perfectamente marcada por la elección indicada de su ropa interior y su blusa, de forma que a pesar que se ve bastante decente las curvas de su cuerpo se insinúan sin hacerlo realmente y las partes de su piel que se logran visualizar son bastante agradables para la vista de cualquiera, como lo son sus piernas de un tono de tez bastante claro, su cuello, hombros y clavícula ya que su cabello estaba semi suelto pero peinado de tal forma que se dejaban ver estas tres partes de su cuerpo casi a la perfección y su maquillaje era básico, ya que sólo se notaba en el área de sus ojos, que llevaban delineador y rimmel para destacar aún más la belleza que ya ella sabe de antemano que posee en esta área de su rostro.

Así que se mantiene a la expectativa, estudiando a donde se dirigen los ojos del ángel, que movimientos se generan en el rostro de él para saber qué grado de repulsión siente en aquel momento que ella lo toca y además manteniéndose atenta a la voz de él, que a pesar del poco tiempo de conocerse que tienen, era bastante delatora con respecto al humor que él siente, por lo menos para ella era bastante fácil leerlo, por su habilidad nata y a forma en que es desarrollada día a día por Inferna, y además por la particular atención que decide prestarle al juez del Regeln.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 16, 2013 11:27 pm

Un gesto de enojo se oculto por segundos mientras la mano diestra del ángel subió colocándose delante de su rostro a manera de que este era cubierto, un suspiro largo y notorio que no se molestó siquiera en ocultar, después de todo por causa de una apuesta perdida en contra de la chica demonio es que el mismo habría tenido que interceder ante sus superiores con la intención de conseguir que ella no fuera tratada como un criminal, y si bien sus peticiones habrían sido el mantenerla en el plano humano como una “huésped” en alguna de las casas de seguridad a cargo del Regeln, la idea de sus superiores fue simplemente el liberarla y el darle el trato propio de un diplomático, quizá algo que ellos sabían y se habían negado a decirle era lo que realmente motivaba aquel trato especial, sin embargo para el aquella joven no era más que un verdadero problema, no solo por el hecho de tener que ser el mismo el que arreglara el que sus necesidades fueran completamente cubiertas, desde el hospedaje, hasta el transporte y por alguna clase de extraña idea de sus superiores también debía de asegurarse de que su estancia en aquel plano no se convirtiera en un problema de seguridad, ni para la joven ni para nadie más.

-Me alegra que te encuentres bien.- exclamo en un tono seco, lo cierto es que el hecho de que ella se encontrara bien en efecto le producía cierta tranquilidad al menos ahora significaba que estaba bajo su total supervisión, aquello que el pueda controlar hasta cierto punto produce algo más de tranquilidad para si y ciertamente el hecho de que estuviera en una pieza era algo menos que reportar a sus superiores, que sin duda alguna ya tendrían para aquel momento una idea de la llegada de la demonio al plano. –Eso es claro, el lugar correcto para que estés es cualquiera donde pueda mantenerte vigilada- respondió cortante a las preguntas de la chica, sabiendo perfectamente que la intención de la joven era en cierto punto el conseguir que se desesperara y de alguna manera el no estaba dispuesto a caer del todo en aquella idea.

-Vamos, debemos de cumplir con ciertos requerimientos como parte de tu trato especial-, aquellas últimas palabras se atoraban un poco en su garganta mientras mantenía su vista fija en los ojos de la chica, más allá de que la chica fuera un demonio lo realmente molesto de la joven Helena era ese carácter desafiante que siempre mantenía, tenía una habilidad nata para sacarlo de sus casillas y aún y cuando no era alguien que le resultara desagradable, tampoco era alguien de quien pudiera aprobar su comportamiento, bastaba con recordar como es que la conoció y quizá lo más relevante es el hecho de que parte de las personas que intercedieron por su rápida liberación estaban en el lado enemigo de la organización de demonios. Angels Army intercedió por un demonio aquello no solo era peligroso si no también representativo, si no que también era sospechoso, si bien el quien fue la persona que pidió su liberación era algo intrigante lo más interesante era que su expediente le fue negado apenas se le asigno como “anfitrión” de la distinguida visita a la cual se le dejo volver a su plano de origen.

Su cuerpo dio media vuelta y sus paso s escucharon desviando una mirada sobre su hombro izquierdo en dirección a la demonio esperando que ella le siguiera y solo después de asegurarse de que aquello ocurriera su avance no se hizo esperar comenzando a avanzar de forma lenta por un palillo enorme hasta donde un guardia de seguridad les esperaba adelantándose con un objeto en su mano que pareciera una especie de escáner y sonriendo al ver a la peculiar visitante cual si se tratara de una especie de victoria para aquel orco. –Yo me encargare- exclamo de forma cortante el juez del Regeln, extendiendo su mano al guardia que no tuvo más remedio que entregar su escáner. Sus ojos se cerraron en aquel instante colocándose delante de la chica acercando el aparato a donde ella. –Solo alza ls brazos y no hagas las cosas más difíciles, claro que si prefieres puedo dejar que nuestro amigo lo haga- exclamo haciendo un leve tono de burla en las ultimas palabras y dirigiendo una mirada al orco que parecía sonreír ante la idea.

Aquel objeto electrónico estaba perfectamente listo y en una pequeña pantalla emitía una imagen de la joven revisando que no ocultara ninguna clase de arma, sus ojos se desviaron a otro sitio y se concentraba únicamente en el sonido esperando que la demonio cooperara aunque ciertamente la idia de que no lo hiciera y dejara a aquel no muy inteligente pero bastante aprovechado y poco agraciado físicamente guardia lo hiciera.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 12:09 am

-Yo lo sé, yo lo sé y te prometo que me tendrás lo bastante cerca para que puedas vigilarme de la forma que desees.- Su sonrisa se hizo un poco más seductora, evitando soltar una carcajada al escuchar el largo suspiro del ángel, sabiendo que era debido a que su meta de desesperarlo, aunque fuera un poco fue alcanzada con éxito. Su cabeza se mueve un poco de forma que su cabello también se mueve, un movimiento coqueto que era inconsciente, muy natural en ella y que deja que su aroma característico, mezclado con el de uno de los mejores perfumes de todos los planos, cuya aleación era tan agradable para el sentido del olfato pero tan poco distinguible, que además de causar una inmediata sensación de atracción hacia aquella mujer no sólo debido a la equilibrada mezcla de aromas, sino también a las hormonas que aquella fragancia posee, era un apoyo para recibir el mejor trato, sobre todo de los del sexo opuesto.

Empieza a caminar cuando el ángel lo hace, de forma que se sitúa a su lado con una expresión desafiantemente coqueta, que busca ocultar la indignación que siente al notar como no consigue ninguna mirada inapropiada por parte de aquel difícil hombre pero no está dispuesta a darle el gusto de saber que le molesta la poca atención que le dedica a ella. “Tal vez ahora sí consiguió novia…” Piensa con algo de celos, injustificados pero mantiene su máscara de sensualidad y desafío hasta llegar a donde se encuentra aquel orco, sin poder evitar que en su rostro se forme una obvia expresión de asco al ver como aquel repugnante ser la observa con una mirada que a pesar de ser bastante disimulada, como miembro del Regeln, puede sentir la lascivia impregnada en ella. “Excelente día para usar falda, Gerard ni se ha dignado a ver que llevo puesto, creo que sería lo mismo si estuviera desnuda…”

Al notar como el ángel le quita el escáner al orco y le pide que coopere, no lo piensa dos veces y sube sus brazos, dejándolos rectos y apuntando al cielo para que pudiera realizar aquella labor de la forma más sencilla posible, ya que cualquier cosa que evite que aquel horrible orco se acercara a su cuerpo para ella es ganancia. –Claro, claro angelito, lo que pidas.- Escucha el ruido del escáner que deja en claro que Helena no lleva ninguna arma consigo, pero a pesar de ello arquea su ceja y lo observa fijamente. -¿En serio Gerard? ¿Piensas que tengo un arma? Sabes que mis armas son las que ese escáner no puede detectar.- Y para afianzar su punto le guiña el ojo al orco, para que el juez pueda ver las reacciones que ella logra ocasionar en hombres normales. Sólo le pronuncia aquellas palabras para molestarlo un poco, ya que sabe que él no es ningún estúpido y que sabe perfectamente cuáles son sus habilidades y cuál es su fuerte, y que aquello es un procedimiento rutinario que debe realizar un miembro de esa organización tan perfeccionista, tanto que parece haber sido creada originalmente por un ángel.

La verdad no sabe si realmente le es totalmente indiferente a aquel hombre o si sólo se resiste a sus femeninos encantos por su raza y la forma en la que fue educado, con un odio general hacia los demonios, o si lo hace porque ella trata con evidente ahínco hacerlo caer, porque a pesar de que en parte lo hace como un juego, para demostrar un poco de superioridad, realmente no puede negar que aquel serio juez del Regeln le llama mucho la atención, incluso puede atrever a decir que le gusta más que el líder del Angels Army y que desde que se conocieron ella busca aceptar la mayor cantidad de misiones que requieren su presencia en el Sild, más precisamente en el Nexo, tan sólo para poder estar cerca de él y tal vez molestarlo un poco, ya que era mucho más fácil hacerlo enojar que sacarle una sonrisa, y eso mínimo era una variación de su habitual expresión inmutable.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 12:41 am

Los parpados del ángel cubrieron sus ojos de nueva cuenta haciendo evidente el hecho de que sus planes no habían resultado de la forma que el habría planeado, aunque en cierta manera no era de esperarse menos de aquella joven demonio y a cambio de aquella actitud por parte de la chica de cabello negro una sonrisa se formo en los labios del juez de blancos cabellos como señal de aceptación y resignación, después de todo si en realidad deseaba molestarla significaba que debería de tratar con un poco mas de empeño. Sus manos pasaron el escáner de arriba abajo como procedimiento rutinario, aquello era simplemente algo que se hacía por política del Regeln, es verdad que la joven no es exactamente una especialista en armas, incluso se podría decir que no era la especialidad de la pelinegra y sin embargo uno no puede descarar que lleve una de ellas, aunque es era lo que menos le preocupaba, mientras terminaba aquella inspección lanzando el aparato a donde el orco que lo atrapo con cierta destreza su mente le llevo a cuestionarse sobre cual sería la intención de su visitante a aquel plano, ciertamente era algo que no le incumbía del todo pero de igual manera debería de estar pendiente, Helena no era para nada una turista en aquel plano y tanto par sus superiores como para sí mismo eso estaba en claro.

Tras haber dejado de lado la revisión física de la demonio sus pasos terminaron por llevarle a un mostrador donde sus manos comenzaron a teclear con bastante rapidez, llenando de esta manera un formulario de registro que se completaba con el número de permiso de la visitante, un número que incluso el se había negado a entregar a la demonio, esto con la intención de poder controlar todas las visitas legales que la chica realizara a aquel plano. -¿Algún motivo particular para tenerte de vuelta, o simplemente te gusta alegrar a todos los elementos de esta organización con tu agradable presencia?- cuestiono el de blancos cabellos haciendo evidente el tono de sarcasmo en sus labios, si la chica quería o no declarar su cometido en aquel lugar era lo de menos el se limito a escribir la palabra “personales” en el formulario y terminar de esa manera con el registro estándar.

-Vamos señorita Vanderbilt- exclamo para salir por una de las puertas pasando al lado del orco y dirigiendo una mirada fría y seria que le hizo ver de inmediato a aquella criatura de gran tamaño que no estaba contento con su comportamiento y que sin duda haría alguna clase de represalia por este aún y cuando en realidad para el ángel el solo hecho de que aquella criatura supiera que su actitud no era adecuada y estuviera cuidando sus espaldas de forma continua por un tiempo haciendo su trabajo de una forma perfecta, resultaba por demás satisfactorio. Los pasos calmos de aquel hombre en blanco le llevaron a uno de los pisos subterráneos del cuartel donde un automóvil distinto a los demás se encontraba, el color de este era negro y cuando sus pasos continuaron hasta situarse en la puerta del copiloto la puerta se abrió, bastando un simple jalón de la misma para que se levantara y el ángel diera un paso su lateral para que la chica entrara y posteriormente cerrar aquel vehículo.

Su figura rodeo el automóvil y termino por ingresar en la puerta del conductor cerrándose en aquel instante aquella puerta y arrancando de inmediato el vehículo desplegando un menú bastante peculiar y adelantado para la época, aquel vehículo en particular era un hibrido entre tecnología desarrollada por la raza del juez y la tecnología humana lo cual en realidad para el Regeln representaba una especie de orgullo aunque para el conductor de este en particular significaba también una molestia por la complejidad para manejarse.

Apenas habrían salido de aquel edificio para incorporarse a las transitadas calles del nexo, la vista del ángel giro a donde la demonio observándole con una inusual seriedad y buscando la mirada de la chica. –Y bien… ¿Qué misión te trae aquí, y que se podrá hacer para que causes el menor número de problemas durante tu visita?- expresó el hombre vestido de blanco al tiempo que sus manos giraban lentamente un volante para dar una vuelta a la derecha y cambiando su atención entre el camino por el cual transitaban y la persona que se encontraba en aquel vehículo.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 1:21 am

Al ver como aquel ángel curva sus labios en una sonrisa, anota mentalmente aquello como una victoria a su causa de evitar la inexpresividad de él y como un hecho bastante peculiar, ya que era extraño verlo sonreír y eso significa que está haciendo las cosas bien. Ignora al enorme hombre que se encarga del procedimiento rutinario de seguridad al haber sido usado para demostrar su punto y camina con el ángel hasta la computadora, observando hábilmente como el hombre teclea con rapidez y anotando mentalmente los pocos números que pudo captar con su mirada que conformaban el número de permiso que fue otorgado a la demonio, captando apenas la cuarta parte de aquel identificador, tratando de guardarlos en algún lugar especial de su mente para no olvidarlos, de forma que si lo vuelve a ver teclear o escribir aquello pueda obtener algunos otros e ir ordenándolos de la mejor forma para poder usarlos en el futuro si así lo necesitara.

-Solamente vengo a alegrar tu día, ¿Para qué más estaría aquí?- Una sonrisa igualmente sarcástica se manifiesta en el rostro de la fémina al escuchar su pregunta, ya que sabe que él tiene la conciencia de que ella no puede revelar los planes o misiones que la llevan al Sild, sólo lo absolutamente necesario y que ya Inferna ha entregado al Regeln, así que no duda que él tenga una copia de ese reporte sobre sus actividades. Es una ventaja tener a Inferna y al Angels Army de su lado, por lo que no se preocupa en que se pueda requerir mayor información, ya que si ella se niega a darla y se decide pedirla directamente a sus superiores, está totalmente cubierta y si se llegara a meter en problemas, ambas organizaciones pueden echarle una mano, una mostrando su evidente apoyo y la otra detrás de las complejas redes burocráticas y políticas en las que el líder de la organización de ángeles se respalda para ayudarla cuando es absolutamente necesario.

Camina junto a él, bastante cerca de forma de invadir adrede el espacio personal de su anfitrión mientras se dirigen a aquel nivel subterráneo, y al momento que el ángel caballerosamente abre la puerta para que ella entre, la demonio toma asiento con gracia en el automóvil y luego gira su cuerpo para introducir sus piernas en este, de forma que ya su puerta pueda ser cerrada y manteniendo su mirada fija en el rostro ajeno, estudiándolo minuciosamente mientras decide dar pie a la charla que el juez intenta mantener con ella. –Los motivos exactos de mi visita estoy segura que lo tienes en algún reporte, así que no te aburriré con detalles aburridos.- Vuelve a sonreír de aquella manera que sabe que le saca de quicio para agregar. –Con respecto a evitar que me meta en problemas, contigo cerca seguro no pasaría nada, si nos ataca un dragón seguro tu podrás hacerte cargo mientras yo me tomo un café, tú sabes, para evitar ese molesto procedimiento de llenar formularios para justificar mis acciones en el mundo humano.- Aquella arrogante sonrisa se vuelve aún más amplia y su mano sube hasta algunos mechones de su cabello, retirándolos de su rostro y acomodándose mejor en el asiento donde se encuentra. Ella sabe del ataque que sufrió el Regeln hace pocos días, ya que tiene algunos contactos dentro de la organización, que le pasan información de la misma y particularmente de Gerard, ya que desde el incidente en el centro comercial, decidió mantenerlo vigilado, sólo por morbo y curiosidad de saber que hace y si está bien. Supo que aquel hombre casi había sido carbonizado por un dragón del cual no se sabe más hasta los momentos, a pesar de que ella ha intentado buscarlo por su lado, pero su comentario suena lo más molesto e inocente posible, de forma que él ni siquiera sospeche de la información que ella posee.

Justo cuando termina de realizar el comentario en busca de molestarlo, siente como una embestida fuerte impacta en su lado del vehículo, hecha de forma tan calculada y rápida que sólo pudo observar el modelo del vehículo, una camioneta blindada mucho más robusta que el auto donde se transportan antes de que la misma desapareciera de la vista. Curiosamente parece haber salido de una calle poco transitada que conecta con la avenida donde circulan, y situada de tal manera que las cámaras del Regeln no pudieran haber captado más que la forma del vehículo, ya que el conductor parece tener consciencia de donde se encuentran aquellas cámaras, de forma que él y la placa de su vehículo quedan en el punto ciego de las tomas que pudieron realizar aquellos artefactos.

Su cuerpo se mueve hacia el lado contrario del impacto, pero sus instintos hacen que se sujete de la puerta para no golpear al conductor, siendo sus heridas causadas solamente por los cristales de su ventanilla que se rompen al momento del impacto y se clavan en varias partes de su cuerpo y unas pequeñas astillas en su mejilla, además de un enorme trozo de vidrio que corta desde su barbilla hasta el inicio de su cuello. “Y yo que pensé que hoy sería un día tranquilo.” Logra pensar en aquel momento con un deje de sarcasmo e irritación en su mente, sintiendo la sangre empezar a brotar de su cuerpo y empapar su ropa, que desgraciadamente, ese día era bastante clara.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 2:01 am

En algún punto su mente habría aprendido a obviar la mayoría de los comentarios de la joven, de cierta forma eso la hacia más tolerable si se tomaba en cuenta esa extraña costumbre de la chica por cierto refinamiento y el cuidar sus modales, aún y cuando pareciera que lo hace de forma un tanto hipócrita, convertían la compañía de la demonio en algo casi agradable, claro exceptuando por el hecho de ser sumamente temperamental y tener esa capacidad y costumbre de recalcar sus victorias o de ser simplemente una demonio, no tanto por la raza, en realidad hasta cierto punto para tratarse de un ángel, el juez del Regeln era bastante neutro respecto a lo que respecta a la raza de quien le acompaña, desde su perspectiva el único problema existente con la mayoría de los demonios es su carácter y ese casi inevitable y siempre existente desdén por las reglas o la autoridad, simplemente se trata de un pequeño problema personal si se desea interpretar de esa manera, es decir mientras el es un representante de la autoridad, la mayoría de los demonios suelen ir en contra de los lineamientos establecidos, incluso aquellos que son parte del grupo al que el pertenece son un tanto recurrentes a omitir cosas o simplemente actuar de forma más instintiva aun y cuando esto pueda ocasionar conflictos respecto a las reglas, aunque claro lo cierto es que en palabras de uno de los pocos humanos que ha de valer la pena recordar “el fin justifica los medios”.

Sus ojos se cerraron por un segundo, contado perfectamente en su mente, y tras la respuesta de la joven, que pareció alguna especie de burla y ocasiono que su gesto e tornara serio por un breve tiempo, un fuerte impacto se hizo sentir al interior del vehículo ocasionando que el control del mismo saliera de las manos del ángel, su vista se clavo en su pasajera y sobre todo en aquella otra máquina que habría golpeado el automóvil con bastante fuerza provocando un par de giros descontrolados antes de estrellarse en la base de uno de los edificios deteniendo así el andar del automóvil y dejando al copiloto contra aquella construcción. Su primera reacción fue el girar a donde la demonio observándola detalladamente, si bien los cortes eran varios ninguno parecía de gravedad. -¿Qué fue eso?- cuestiono para si al momento de abrir su puerta con un fuerte empujón que l ayudo a salir de una forma muy poco elegante y poco propia de el de aquel vehiculó, avanzando con cierta dificultad algunos pasos tan solo para descubrir como a lo lejos el conductor que les envistió trataba de darse a la fuga.

Un gesto de enojo se cruzo en su rostro ignorando por instantes lo desalineado de su cabello y los múltiples cortes y quemaduras que habrían quedado en su blanco traje así como el carmesí de una gota de sangre que recorría desde su frente asta su barbilla y caía justo en el hombro derecho de su saco.

–Hoy no- exclamo en un tono imperativo acompaño de un movimiento rápido y preciso de su mano diestra apuntando índice y medio en dirección al automóvil y liberando una esfera de carga eléctrica en contra de este, aquella leve carga de energía estática salida de su extremidad no era otra cosa que una hábil maniobra que al impactar con el automóvil del descuidado agresor termino por provocar una falla eléctrica en este haciendo que se detuviera de inmediato, un torpe anar del juez le siguió dando tan solo un par de pasos en dirección a aquel lugar antes de ser detenido por su propio cuerpo, su brazo izquierdo era recorrido por un dolor constante y su pierna diestra se negaba a responder de forma veloz, eso era a causa del choque y sin duda no tardaría en desaparecer, sin embargo por ahora era más su orgullo que su estado físico lo que le hacia mantenerse erguido apenas inclinado un poco al frente.

Sus ojos de tonos violeta quedaron clavados en aquel vehículo del cual las puertas se abrieron para salir de inmediato un hombre de cabellos negros que observo en dirección a donde el juez se encontraba, para suerte de los tripulantes del otro automóvil aquella esfera solo buscaba detener el escape no ocasionar daños en ellos por lo cual sin duda e encontrarían bastante enteros, salvo quizá algunas contusiones o golpes leves por el choque. Un hombre corpulento salió de la otra puerta anunciando así dos rivales que parecían acercarse a donde el ángel con la intención de atacarle y sin embargo su atención cambio a donde la chica de cabellos negros, solo con la intención de asegurarse de que siguiera ahí y de que se encontrara bien, al menos dentro de lo que era razonable.

-No se quienes son ustedes, pero eligieron un mal momento- menciono saliéndose completamente de su equilibrada personalidad, incluso quien lo viera herido y molesto podría desmentir cualquier rumor existente sobre la “humanidad” de Gerard Lightblade. Un gesto de descontento se formo en el orgulloso rostro del ángel al revisar su hombro diestro levantando con dolor su mano izquierda a donde una mancha rojiza se había formado, -¿Esto es sangre?- exclamo con cierto tono de descontento, -Mierda, si es sangre, va a dejar una mancha- dijo saliéndose de su centrada personalidad y dibujándose una sonrisa amplia en sus labios al tiempo que su rostro se clavo fijo en aquellos dos hombres y su mano diestra bajo concentrando poco a poco su energía restante mientras su dedo pulgar frotaba tenuemente los otros cuatro hast finalmente apretarse en un puño. –Significa que habrá que limpiar este desastre- completo la frase con un tono casí alegre en aquellas palabras.

Su rostro giro finalmente a donde Helena, después de todo era su deber protegerla y para ser sinceros, le gustaba el automóvil, el saco era uno de sus favoritos y estaba arruinado y finalmente su paciencia no se encontraba precisamente al tope aquel día, -Cada vez que vienes debo de prepararme para un día así- exclamo irónico el ángel dirigiéndose a la demoño, tanto para expresar su sentir como para tratar de descubrir si ella se encontraba consciente o al menos podría responderle… “Aunque admito que eso es divertido” pensó en el instante que su cuerpo buscaba recobrar firmeza, aun y cuando lejos de intentar recuperarse de sus heridas menores su concentración se encontraba en su mano derecha que se encontraba empuñada cual si guardara una sorpresa especial para aquellos hombres que se acercaban lentamente con cierta y bastante adecuada cautela.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 2:31 am

El recibimiento al leve reclamo por parte del ángel fue como una bofetada para la demonio, que con toda la elegancia y gracia que puede gatea desde su asiento hasta el asiento del piloto, ya que su puerta está inhabilitada al quedar contra el edificio y sale por el mismo lugar que el ángel, con un rostro crispado de furia y rencor, ya que aquellos cortes casi hacen que pierda su atractivo, y toda su ropa está manchada de sangre, además que salir de la forma que sale de aquel automóvil no es la más femenina de las maneras de descender de un vehículo. Alcanza a observar y entender lo que el hombre de blancos cabellos hace para detener la camioneta perpetradora del ataque y camina hasta quedar a su lado, bastante enojada y casi chocando su hombro contra el ajeno al pasar, caminando con la mayor gracia que puede a pesar de los cortes y moretones que su hermosa piel presenta y sintiendo como un par de sus costillas no parecen encontrarse en el lugar donde debieran, hecho que decide ignorar para enfrentar a aquellos hombres que decidieron atacarlos.

-¿Saben cuánto tardé en conseguir un atuendo así de blanco para el día de hoy?- Su voz suena furiosa y sus pasos se hacen cada vez más lentos al estar cada vez más cerca, mucho más de lo que debiera y mucho más de lo que le importa realmente, ya que su prepotencia no la deja en ese momento realmente valorar que aquellos hombres pueden ser peligrosos. Su cuerpo parece aumentar de temperatura cada vez un grado más, mientras su energía se concentra en su interior, pareciendo que la mujer dentro llevaba una caldera a temperaturas exorbitantes y en ese momento aquella dama parece lo que es, una demonio, una especie temida por los humanos mayormente y de las cuales se han hecho muchas conjeturas, incluidas de donde provienen, y en ese instante parece salida de cualquier cuadro de algún pintor renacentista, una criatura hermosa y tentadora que parece a punto de desatar el infierno en la tierra, y algo parecido era lo que aquella mujer planea.

-¿Saben acaso lo difícil que va a ser no sólo conseguir ropa adecuada para usar? No sólo eso, ¿Acaso tienen idea de lo mucho que me costará quitar la imagen mental que quedará en su mente- y señaló al juez del Regeln –luego de este encuentro? De verme sangrando, herida y poco arreglada.- Su voz fue bajando de tono, haciéndose cada vez más escalofriante, a pesar de no perder aquel agudo femenino que le caracteriza, aquel se vuelve más amenazante y frívolo con cada palabra pronunciada. –No se preocupen, les haré pagar por esto.- Dijo sin más, sintiendo como ahora su cuerpo parece perder calor con la misma rapidez que lo adquirió hace unos instantes, como aquella alta temperatura parece fluir por toda su fisionomía hasta sus manos, como su mente se prepara para poder controlar aquel elemento tan temperamental, muy acorde a su raza y a su propia personalidad.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 8:25 pm

Un gesto de inconformidad se hizo presente en el rostro del juez al ser la demonio quien avanzara delante de si, si bien le alegraba o más bien agradaba que la joven de cabellos negros se encontrara los suficientemente bien como para poder ponerse de pie, para el seguía siendo desagradable el tener que servir de niñera y como si se tratara de alguna especie de carga o molestia el que la chica se adelantara a el un suspiro de hartazgo se hace presente, sin embargo conoce perfectamente la manera de proceder de la chica, basta una mirada bastante simple a donde la chica para entender que su temperatura comenzaba a incrementarse hasta el punto en que seguramente el aire alrededor de la chica comenzaría a encenderse un poco, “fuego” pensó con cierto desde, aquel elemento era utilizado por los de su especie como un elemento de “purificación”, aunque para ser honestos era algo así como aniquilación o exterminación de cualquier cosa que se ponga enfrente de el, aquella idea le recorrió trayendo un leve estremecimiento de su cuerpo que atribuyo más al dolor físico y cansancio causado por el choque que al repudio que la idea de las purgas dirigidas por su raza pudieran causarle.

-Al menos te has puesto de pie, espero no pienses destruir todo a tu alrededor- susurró detrás de la joven buscando que solo ella le entendiera y conforme su respiración se hacia un poco más tranquila su mano diestra comenzaba a ser recorrida por cargas eléctricas que parecían apenas notorias y que sin embargo causaban que sus blancos cabellos se erizaran un poco conforme su sonrisa se ampliaba un tanto más tratando de reunir fuerza suficiente para mantenerse de pie de manera bastante firme, apretándose sus puños y manteniendo un rostro serio conforme la joven demonio continua con su plan.

La vista del juez del Regeln pasa de inmediato a donde aquellos sujetos continúan su avance, el más alto de ellos parece tomar una especie de hacha que sostiene con fuerza avanzando con una velocidad mayor mientras el segundo de ellos retrocede generando a su alrededor corrientes de aire que se concentran en su ser, “viento” su razonamiento fue bastante preciso y en aquel instante su rostro mostró preocupación manteniendo su mano diestra extendida y sintiendo como una corriente eléctrica recorría por completo esta extremidad desde la punta de su dedo medio hasta su hombro causando un tenue dolor a causa de las heridas mas conteniéndolo.

-Como dije, han tomado un pésimo día para molestar- completo en aquel instante alzando su mano y generándose sobre ella un destello de luz bastante potente seguido de un estruendo que genero que algunos cristales se rompieran, su mano diestra bajo apuntando a donde el más lejano de aquellos sujetos se encontraba y una corriente eléctrica de color plateado atravesó el espacio entre ambos cuerpos impactando en el pecho de aquel sujeto con una velocidad y potencia no solo temibles sino también para la mayoría de ellos fulminantes. Un solo impacto bastaría para que aquel sujeto fuera lanzado hacia atrás y su cuerpo recorrido por aquella descarga eléctrica que provocaría cortaduras y quemaduras en el y finalmente haría que su figura terminara en el suelo.

El estruendo general de aquella peculiar energía habría provocado que lámparas y ventanas alrededor de aquel encuentro reventaran ocasionando una lluvia de cristales casi pulverizados delante de ellos, una sonrisa se mostró en el ángel al momento que su rodilla diestra se doblo provocando que su cuerpo descendiera con dificultad posándose sobre el suelo y sabiendo que las cosas aún no se habían terminado.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 8:47 pm

Ignora completamente las palabras del ángel y su cuerpo parece tensarse y rápidamente perder temperatura al momento que sus manos se van calentando más y sus brazos se elevan, quedando frente a ella de forma perpendicular y dejando que de ambas palmas de sus manos el aire que parece vapor empiece a adoptar un color naranja y vaya extendiéndose con rapidez, siendo aquellas llamaradas las que envuelven al sujeto más cercano, el que posee el hacha en una de sus manos y empiezan a cortar el paso de oxígeno, formando un torbellino de fuego a su alrededor que busca causarle quemaduras de forma bastante lenta, para que el dolor y la agonía que aquel sujeto sufre sean casi eternas para él mientras poco a poco le empezaba a faltar el aire, ahogándose a cada segundo que transcurre y además siendo cocinado lentamente, pero de forma fulminante, de forma que la pared de llamas que lo envuelven sin dejarle ni un espacio para escapar es lo suficientemente gruesa para que si intenta salir del torbellino tan sólo aumenta el sufrimiento que experimenta.

La demonio permanece de pie, con una expresión frívola y cruel mientras cocina a fuego lento a aquel enemigo, con la falta de humanidad propia de su raza y con la atención que le dedica normalmente un chef experto a un platillo que se encuentra preparando. Calcula con precisión el momento exacto para dejar que aquellas llamas escapen de su control, intentando hacer que la concentración de oxígeno de estas baje a tal punto que se extingan, pero sólo luego de que incluso aquella hacha que el hombre que era consumido por las llamas porta fuera derretida sobre su piel.

Hasta que el fuego no desaparece ella no deja de observar el espectáculo, un poco más limpio que el del juez del Regeln, ya que su ira y sus llamas fueron dedicadas a una persona en específico de forma que ningún otro transeúnte o espectador fue lastimado siquiera, incluso los objetos cercanos no fueron tocados por el torbellino de fuego que la mujer convocó. En ese preciso instante su mirada se posa en el rostro de su anfitrión, tratando de perder la tensión y frivolidad del mismo al observar a Gerard, suspirando pesadamente y luego baja su mirada a su ropa, rasgada y con manchas de su propia sangre, sintiendo su cabello totalmente desarreglado y la sangre caer del largo corte de su cuello. "Esto es un desastre, tengo que arreglarme lo más pronto posible, no puedo andar en estas condiciones." pensó con amargura.

A pesar de sus costillas rotas dio algunos pasos hacia la camioneta que los embistió para entrar en ella, observando su interior para ver si algún otro ocupante se encuentra allí o si hay alguna identificación de aquellos sujetos muertos, que pudiera darle a ella o al ángel una pista de quienes eran y porque decidieron atacarlos.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 11:11 pm

La realidad es que de aquel accidente el había llevado la mejor parte, sin embargo por acciones fuera de su control su cuerpo un tanto debilitado habría reaccionado de forma no tan correcta a sus propias acciones provocando que incluso su último ataque le hubiera cobrado un poco por su descuido. “Es resistente” pensó cal observar el movimiento de la demonio, obviando por instantes la desesperación y gritos provenientes del sujeto que les habría atacado, sus labios se curvaron con una tenue sonrisa, sin duda si el y la demonio tuvieran que convertirse en enemigos por alguna circunstancia no sería para nada fácil y sin duda no sería para nada agradable, alguien tan poderoso y tan necio solo terminaría ocasionando disturbios y problemas, aunque al menos por esta ocasión los destrozos habrían corrido por cuenta del apresurado ataque del juez, aquello también contribuyo a ampliar la sonrisa sostenida en los labios del ángel, esto debido a que el nivel de ruido y de estruendo sin duda habría conseguido llamar la atención de algunas unidades del Regeln, incluso si se prestaba un poco de atención se podría ya escuchar el sonido de las sirenas provocadas por las unidades más simples de la organización acercándose.

Sus parpados se cerraron con algo de calma bajando su rostro y escuchando aquel sonido y sin embargo uno más fue el que termino por ocasionar que su rostro se alzara y su mirada sorprendida se clavara en la figura de la demonio. Su cuerpo se adelanto inclinándose al frente con suficiente fuerza para levantarse, sus dientes se apretaron al igual que sus puños conteniendo tanto el dolor como aquella sensación de entumecimiento general provocada por su propio ataque, su mente se obligaba a hacer que su cuerpo respondiera adelantando sus pasos y tratando de llamar la atención de la joven de cabello negro, -Aléjate de ahí- exclamó, si bien su intención era el de advertencia el tono seco de voz del juez mezclado con el enojo logro que su voz saliera más como una orden. Su pierna izquierda se apoyo en el suelo impulsándole en dirección de la joven y una tenue lluvia de blancas plumas parecía surgir alrededor el juez al momento que la sombra de sus alas abiertas se proyecto contra el suelo.

Bastó un par de veces agitándose para elevar su figura impulsándole con una velocidad que superaba por mucho a la normal y acelerando aquel movimiento que le impulsaba en dirección a la demonio para acercarse hasta ella, sus brazos rodearon la cintura de la chica con una gentileza poco esperada, tanto por la velocidad y prisa en retirarla de ahí como por su carácter, sus brazos terminaron por rodearla y sus blancas alas se agitaron una sola vez para elevar su figura a varios metros quedando incluso sobre el techo del edificio más cercano. –Te recordaba más precavida- exclamo a manera de reclamo haciéndose notoria la preocupación por parte del juez hacia la persona que mantenía en sus brazos suspendidos amos en el aire y con las blancas alas abiertas de las cuales solo algunas plumas blancas caían en aquella calle en la cual un estruendo mayor se hizo escuchar seguido del reflejo de una explosión y el fuego en el vehículo del cual habrían salido aquellos sujetos.

-Al menos era una bomba bastante predecible- exclamo el ángel liberando uno de aquellos suspiros clásicos, sin embargo en esta ocasión quizá para sorpresa de la demonio era bastante claro que el motivo por el cual lo habría hecho era por sentirse a salvo, o al menos haber conseguido alejar a la demonio de aquel lugar. –Nos vamos- anuncio en un tono seco y su cuerpo se inclino al frente comenzando a volar agitando sus alas para elevarse y planeando entre los edificios con cierta velocidad.

Su rostro volvió a adquirir ese tono severo y pese a que su cuerpo aún no se sentía del todo bien las alas abiertas a su espalda parecían responder perfectamente, salvo quizá una leve inclinación que era prácticamente imperceptible hacia el lado izquierdo, “1.73 centímetros” pensó respecto a aquella leve falla en su vuelo y durante el corto trayecto su silencio fue una extraña constante mientras repasaba con atención tanto su condición como la de la joven y sobre todo los motivos que habrían tenido para atacarlos. Su figura s perdió al llegar al edificio en el cual la joven ya hubiera estado antes y el cuerpo del ángel se inclino tenuemente llegando hasta un balcón de aquel departamento, descendiendo con cautela y al llegar acomodándola de forma tal que el torso de la chica quedara en su diestra y las piernas de ella en la izquierda.

-Llegamos- anuncio con esa extraña costumbre por remarcar los hechos aún y si eran evidentes, y al instante que sus pies tocaron el suelo la torpeza y la sensación de debilidad y esa extraña parálisis causada por el choque y su ataque volvieron sin embargo sus ojos se cerraron y sus pasos se mantuvieron firmes hasta la puerta de cristal que existía en aquel lugar, dando un leve empujón con su pie izquierdo a esta y adentrándose a la misma. El interior de aquella habitación era en colores claros y el aroma similar a aquella fragancia propia en el juez del Regeln debería delatar que era la habitación principal, sin decir más palabras y restando importancia a todo su pasos le llevaron al borde de la cama y con la misma delicadeza su cuerpo se inclino dejando a la demonio sobre aquella cama y sus pasos con cierta torpeza se dirigieron a una de las otras dos puertas existentes en aquella habitación, su equilibrio fallo un poco por lo cual tuvo que apoyarse en el marco de aquella puerta más solo por algunos segundos antes de salir de aquel lugar.
-Espera, volveré, tengo que encontrar algo para ti y asegurarnos que estés bien.- Dijo fuera de la habitación escuchándose al interior de esta únicamente la voz del juez.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 17, 2013 11:36 pm

Aquella expresión la toma por sorpresa y aún más la reacción sobreprotectora del hombre, que no sólo le advierte que se aleje del automóvil sino que decida tomarla con tanta suavidad entre sus brazos también se le hace un poco extraño. A pesar de saber que aquella rápida acción la pone a salvo de unas posibles heridas mucho mayores, el agarre justo en la zona de su cintura, tan cerca de sus costillas rotas hace que la mujer apoye su rostro en el pecho del ángel, cerrando sus ojos con fuerza para evitar que él la vea cambiar su orgullosa expresión por una de dolor y en ese momento de vuelo tan sólo se concentra en que sus poderes de sanación logren acomodar ligeramente sus huesos para que no perforen sus pulmones y en que aquel hombre no logre distinguir ni un momento de debilidad por parte de la demonio.

Así que aquel viaje también transcurre en silencio por parte de ella, y se deja llevar hasta el apartamento, sabiendo de antemano que allí es donde se dirigen sin tener que despegar su rostro del pecho de él y al sentir el familiar aroma del ángel en su habitación confirma sus sospechas, ya que aquel olor impregnado en el ambiente es suficiente confirmación para saber que se encuentra en el hogar del juez del Regeln y agradece el cambio de posición a pesar de que aquello hace que tenga que abrir los ojos y trabajar en una expresión impasible e inmutable, tratando de no traslucir ni un poco del dolor que su cuerpo sufre.

Se deja colocar en la cama y lo observa irse, manteniéndose hasta ese momento en silencio y rompiendo el mismo para preguntarle -¿A dónde vas?- con un ligero tono de reproche, porque a pesar que para ella es más cómodo regenerarse sola, sin tener que esforzarse de más en que él no vea sus gestos de dolor, realmente no quiere quedarse sin la compañía del ángel, aunque logra ver que él también se está sobreesforzando y que también está herido por lo que su cuerpo, contrario a lo que su sentido común le indica, se mueve de forma que sus pies quedan sobre el suelo nuevamente y ella intenta colocarse de pie, sin poder evitar una leve expresión de sufrimiento por el cambio de posición, aunque inmediatamente lo disimula e intenta caminar hacia él, bastante preocupada. –Espera, tu también deberías descansar Gerard…- A unos pocos pasos se detiene, ya que su cuerpo realmente no puede dar para más, debido a sus heridas, a su esfuerzo haciendo aquel poderoso torbellino de llamas y aprovechando que él no está ya en la habitación su cuerpo cae de rodillas, amortiguando el ruido con la alfombra de aquel sitio y sintiendo como una de sus costillas empieza a astillar su pulmón, por lo que su boca se llena de sangre, que no se permite expulsar y prefiere quedarse allí, nuevamente usando sus poderes regenerativos para intentar mover un poco su mal acomodado hueso y su herido pulmón, sabiendo que a pesar de que aquel hombre puede entrar en cualquier momento de nueva cuenta, no puede moverse del suelo ni de aquella posición por ella misma, así que también se prepara mentalmente para la humillación de que la vea de rodillas en el suelo de su alcoba.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 18, 2013 12:08 am

Pasos ágiles pese a cualquier cosa se dejaban escuchar en el interior de la habitación donde el juez del Regeln había dejado a la demonio, de un lado a otro cual si realmente existiera alguna especie de urgencia por parte del hombre de cabellos blancos por conseguir las cosas que requería y de forma bastante rápida, al menos para el estado del juez, su figura regreso a la habitación observando aquella peculiar escena, si se tratara de algo más leve incluso se habría dado una oportunidad de disfrutar aquella escena, sin embargo de alguna manera sabía que el que la joven estuviera en aquella bastante precaria situación representaba que sus heridas eran más grandes que su terquedad y que su extraño sentido del orgullo. Los pasos del ángel se hicieron un poco más rápidos y su mirada bastante seria se clavo en la figura de la demonio, lo primero que habría por realizar era el moverla de aquel lugar, con una delicadeza que parecía bastante nata en aquel ser su mano diestra dio un empujón leve para que la chica se recostara y posteriormente termino por cargarla entre sus brazos y devolviéndola a la cama.

-Lo que sigue dolerá- exclamo como una advertencia, nada le podía asegurar que la demonio se encontraba consciente, sin embargo aquello no cambiaria que el momento en el cual la mano diestra del ángel se apoyo sobre las costillas de la chica para palpar cual profundo habrían llegado fuera en efecto doloroso, y sin embargo aquello era un puro ensayo para lo que seguía, sus ojos se cerraron cual si existiera un poco de duda, misma que termino por desaparecer dando un movimiento brusco de tirón en la caja torácica de la demonio para acomodar la costilla, si bien el órgano de la demonio debió de haber sido perforado la capacidad de regeneración de la raza sin duda podría sustentar aquella herida y sin duda alguna el retirar aquel hueso de este debería de ayudar a la joven a sanar aquel órgano,-Me hubiera gustado ser un poco más delicado, sin embargo en el Angels Army me enseñaron simplemente a hacer eso, lo demás estaba en las manos del soldado- exclamo tratando de justificar su falta de tacto o bien su inexperiencia en aquel procedimiento.

Sus ojos se cerraron notando como su camisa se habría manchado de la sangre de la chica y de igual manera el saco que llevaba puesto tendría manchas de la sangre propia, su mano termino por acercar un extraño frasco y en un movimiento por demás hábil sus manos levantaron la ropa de la joven hasta dejar los costados de ella al descubierto, su mano diestra oprimió el frasco de aquel embase para liberar una especie de liquido por medio de un rociador que sobre la piel de la demonio debería de empezar a actuar acelerando la capacidad de regeneración de la joven de forma bastante notoria, a cambio aquella extraña sustancia debería al terminar el proceso de sanación agotar a la joven requiriéndole un descanso casi inmediato.

-Solo espero no comiences a quejarte, si bien en el Army aprendí lo anterior, fue hasta que estuve en el Regeln que comencé a familiarizarme con los métodos de sanación de otras razas, este en especial proviene de Elfos y Ninfas, aunque claro esa es una historia que no tengo porque contarte- continuo hablando, si bien su personalidad seria y bastante apegada a las reglas era algo que lo caracterizaba el hecho de que continuara tratando de hacer ruido o bien entablar conversación era otro procedimiento más, una persona tiene mayor posibilidad de resistir mientras continúe consciente hasta recibir atención, al menos eso era parte también de los procedimientos aprendidos durante su estancia en la armada de ángeles. Por un instante se cuestiono sobre la validez de aquellas ideas y doctrinas para con la demonio, sin embargo la seguridad de que funcionaran era tan grande como los parecidos entre las razas que pese a ser enemigas físicamente eran bastante similares

-Aún no terminamos, solo un poco más- exclamo al aplicar un poco más de aquel liquido no solo en los costados si no también en donde el notaria heridas, para después vendar a la joven y colocar banditas en los cortes o heridas superficiales, para ser honestos eso era simplemente para forzar su cuerpo lo menos posible aún y cuando estaba consciente de que cuando la sanación de ella estuviera al máximo habría poca necesidad de vendajes.

Una vez concluida su labor sus hábiles manos se aseguraron de acomodar a a joven en una postura que fuera cómoda y sobre todo que resultara beneficiosa para la joven, su cuerpo finalmente se levanto, si bien el o estaba recuperado del todo tampoco habría sido el que saliera peor de aquel evento. Con un movimiento hábil termino por retirar el saco de su cuerpo y a manera de improvisada manta la coloco sobre la joven esperando que la extraña poción hiciera efecto y en caso de que la demonio terminara dormida. –Listo, ahora puedes descansar, habrá tiempo para interrogarte después.- dijo en un extraño tono que denotaba una amabilidad pocas veces vista y que realmente buscaba se mantuviera así, su figura dio media vuelta después de ello y su mano diestra se extendió a uno de los muebles tomando un par de píldoras y un vaso de agua que estaban ya sobre un mueble, tomándolas de golpe y tomando asiento en una silla cerca de la cama dirigiendo una mirada seria a donde la joven, al menos por ahora ella estaría bien…


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 18, 2013 12:32 am

Cuando el ángel regresa a la habitación y la encuentra en aquella posición tan poco digna su mente se llena de odio hacia sí misma, ya que no le gusta que nadie la vea débil y en especial él, aquel hombre que despierta un inusual interés en la demonio mas sin embargo se deja empujar al suelo, cuidando tan sólo de quedar en una posición que no sea perjudicial para sus costillas y se deja levantar y llevar hasta la cama sin siquiera decirle ninguna de sus clásicas y molestas frases al juez y cuando él le advierte, tan sólo clava sus uñas en sus palmas con la mayor fuerza posible para evitar gemir, gritar o llorar de dolor dejando únicamente que sus ojos se cierren también con fuerza y su respiración se agite un poco, porque a pesar de ser resistente y bastante orgullosa, no fue entrenada para resistir demasiado dolor físico, ya que su mente y sus encantos son el principal activo que ella aporta a Inferna.

Que el hombre se intentara explicar le parece bastante hilarante, dejando que una sonrisa se asome ante aquel extraño comportamiento de su parte y tratando de relajar su respiración y señalándole el cierre lateral de su falda, para que él baje el mismo en pro de que pueda sacar su blusa de dentro de aquella prenda y pueda subirla, teniendo que a la vez bajar su falda y dejarla mínimo a la altura de su cadera para que no estorbe para su posterior procedimiento. Sus ojos se abren para observarlo actuar y observa aquel extraño rociador, sintiendo como al ser colocado sobre su piel, un adormecimiento general empieza a acumularse en su cuerpo y el sueño la invade, por lo que sus ojos se vuelven a cerrar lentamente, apoyando a su estado de letargo y poco a poco quedando sumida en la inconsciencia.

Aunque el efecto de aquel líquido es casi inmediato, aún permanece con la conciencia suficiente para escuchar toda su plática, esperando que su cerebro guardara aquellas palabras para poder luego molestar y preguntar sobre aquella historia que el mismo especifica que no tiene porque ser de su conocimiento, lo cual despierta el interés suficiente para esforzarse en recordar aquello al despertar. A pesar de que escucha como el hombre le comenta de sus intenciones de interrogarla luego, no tiene idea que quiere saber él y tampoco se rebana mucho los sesos para averiguarlo, ya que pronto lo averiguará. Escuchó como sus pasos se alejaron y su brazo se extiende con torpeza, buscando sin realmente proponérselo la mano del ángel y la propia queda colgando aún cuando escucha como los pasos de él parecen acercar su figura nuevamente a la de la mujer, dirigida hacia el lugar donde la silla en la que él se sienta se encuentra, moviendo sus dedos para indicarle lo que desea pero luego cayendo profundamente dormida, sin poder evitar o aplazar más aquel momento, dejando que sea ahora aquella curiosa medicina y su propia habilidad regenerativa las que se encarguen de sanar tanto su pulmón, como el gran corte de su cuello y de última instancia intentando cerrar los cortes menores de su cuerpo y que su sangre circulara de forma correcta para poder eliminar aquellos horribles moretones que afean la nívea y suave tez de la demonio.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Mar Feb 19, 2013 1:06 am

*Sequedo dormido también* :
 

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Mar Feb 19, 2013 1:34 am

Sus ojos empezaron a abrirse lentamente, con la misma lentitud que su cerebro se pone a trabajar y empieza a salir de la inconsciencia producto tanto de su cansancio físico, apoyado por aquel extraño medicamento que el ángel habría aplicado sobre su cuerpo. Al estar despierta busca con la mirada al dueño de aquel apartamento y lo encuentra leyendo un libro, motivo que la hace sonreír y comenzar a acomodarse en aquella cama, quedando sentada en la misma de forma silenciosa, sintiendo como aquel movimiento no le causa mayor problema por lo que concluye que la sanación de sus heridas ha concluido de forma correcta, por lo menos las de sus costillas. Su mano diestra sube por su cuerpo, comprobando al presionar ligeramente sus costados que en efecto los huesos estaban en el lugar correcto y todo funciona como debe de funcionar, por lo que aquella mano sube ahora hasta su cuello, moviendo sus vendajes para deslizar la yema de sus dedos por su nívea piel, para así examinar en qué estado se encuentra la herida causada por uno de los cristales de la ventanilla del automóvil donde se desplazaba al momento de la embestida y sólo siente la perfecta y común suavidad de su dermis, sin siquiera vestigios de ninguna cicatriz por lo menos al tacto. De la misma forma empieza a realizar aquel procedimiento en todos los lugares en los cuales siente algún tipo de vendaje o de bandita colocada por el juez del Regeln, así ayudándose por su sentido kinestésico para evaluar su estado general, concluyendo que todas sus heridas habían sido sanadas, y que ningún vestigio de cicatriz se siente con sus dedos, pero que puede que aún haya alguna muy poco notoria que sólo pueda ser apreciada con su sentido de la vista.

Toda aquella auto examinación la realiza en el más profundo de los silencios, intentando no distraer a aquel joven de su lectura y dejando cada venda y bandita en un montón a su lado, para que al momento de terminar su cuerpo gire, colocando sus pies en el suelo y levantándose en aquel momento, inclinándose de espaldas al ángel para tomar aquellos implementos y caminar un poco, buscando un cubo de basura en el cual desecharlos. A pesar de que procura hacer el menor ruido posible, el tacón de sus zapatos la delata cada vez que da un paso ya sea con un pie o con el otro y aunque sabe que ya Gerard debiera de advertir su presencia y de que ya ha dejado de dormir, trata de no perturbarlo mientras se desplaza por la habitación.

Luego de deshacerse de aquello vuelve a sentarse en la cama de él, subiendo sus piernas para revisarlas minuciosamente en busca de cicatrices que pudiera sólo advertir con su vista o de moretones, notando algunos de los últimos nada más y haciendo lo propio con sus brazos, notando como también tiene algunas zonas un poco más oscuras, justo aquellas zonas de su piel que habían sido golpeadas sin ser cortadas. –Tsk…- Sólo aquel ruido es producido voluntariamente por la demonio mientras un pensamiento tal vez algo superficial cruza su mente. “Tendré que usar ropa más larga por algunos días.” Consciente de aquello tan sólo voltea a ver al hombre de blanco que se encuentra sentado, recordando la última estadía en su apartamento y cómo se habría hecho de montones de ropa de diferentes tipo y que algunas prendas las había dejado en lugares del Sild donde se solía hospedar pero también mucha ropa quedó en el hogar del ángel, a menos claro que apenas ella se hubiera ido al Chaos, él hubiera quemado todo, buscando los menores elementos que le pudieran haber recordado que llevó a una demonio a su hogar. –Gerard… angelito lindo…- Empieza su frase con un tono dulce, que cualquiera puede advertir que precede a una petición. -¿Será que aún queda aquí algo de la ropa que adquirimos juntos la última vez que me hospedé en tu apartamento?- Su rostro adopta una expresión algo inocente e incluso sus párpados se mueven unas cuantas veces, de forma que sus largas y rizadas pestañas se mueven un poco, buscando que con aquel dulce gesto, adorables palabras y coqueto batuqueo de pestañas logre convencer al ángel de conseguirle algo para cambiarse, o que mágicamente revierta cualquier acción destructiva que el juez del Regeln pudiera haber tenido con la ropa que Helena había dejado en su casa, ya que ella aún guarda algo de esperanza de que aquel hombre no la desprecie tanto como cree que hace y que hubiera previsto algún evento de la magnitud suficiente que requiriera que conservara aquellas prendas guardadas, por si la demonio fuera a necesitarlas.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Miér Feb 20, 2013 3:12 am

Los ojos del ángel permanecían fijos en las páginas del libro ignorando o bien fingiendo que lo hacia los movimientos, quejidos y acciones de la demonio, si bien ella era su huésped la forma en la cal ella procedía daba a entender que ella quería pasar desapercibida completamente. Los labios del juez se curvaron en una sonrisa que se forzaba por no mostrar y peor aún por segundos una carcajada ante la excesiva cautela de la chica parecía escapar de ellos, sin embargo su temple sereno y esa casi imposible de cambiar voluntad terminaron por evitar que aquello ocurriera. Su concentración regreso poco a la lectura hasta el punto que la demonio termino por hablar, o mas bien quejarse, lo cual provoco que la vista del hombre de cabellos blancos se levantara para descubrir cómo es que la chica continuaba revisando su cuerpo con especial esmero ahora en las piernas, su rostro bajo y sin saber si ella se dio cuenta o no su sonrisa se hizo más amplia al negar con la cabeza. Si bien era cierto que la demonio era una molestia la mayoría del tiempo, también era extrañamente agradable su presencia de vez en cuando, esos contados minutos de su visita pasada y justamente estos en los cuales resultaba una compañía divertida como mínimo.

Con pesadez cerro el libro después de entender cómo es que la chica se dirigía a el nuevamente usando aquel tono y sobre todo aquellas palabras, si bien los demonios son conocidos por su inteligencia y esa extraña manera de manipular a los otros sutilmente para conseguir sus objetivos, el tono de voz de Helena y esa amabilidad exagerada al preguntar la cosas hacían evidente que algo iba a pedir, sin embargo él estaba consciente de que la chica lo sabía y de una forma difícil de explicar el ser así era parte de su método para conseguir cosas.–No estoy seguro, casi podría apostar que las mande incinerar apenas te fuiste, tu sabes los ángeles y su obsesión por mantener todo en orden y perfecto – exclamo haciendo evidente la ironía de esa frase e incluso contribuyendo a una leve burla hacia su género, cosa que no le molestaba en absoluto pero que tampoco le producía ninguna comodidad.

Con la misma agilidad que se habría sentado su cuerpo se levanto de aquella silla y en un silencio casi sepulcral comenzó un avance que le llevo fuera de la habitación. Tardando apenas unos minutos en regresar, no más de dos, llevando con el ropa en bolsas que esperaba la chica reconociera, y no solo eso sino también otras prendas compradas después de su partida y al saber la condena a la cual le habrían sentenciado sus superiores, es decir ser el “anfitrión” de aquella demonio, casi sospechando desde ese momento que la chica habría e regresar prontamente al Nexo y seguramente el tener todo listo para el momento en que ella lo hiciera. –La realidad es que sabía desde el momento en que te vi en aquel centro comercial que serías una enfermedad difícil de curar, así que trate de ser precavido en todo lo que me fuera posible- continuo hablando, una extraña sonrisa se mantenía en sus labios debido a la extraña sensación de que sus planes fueran adecuados y de igual manera sus ojos se clavaron en la joven para aprovechar y dar una revisión rápida al estado de salud de la joven, finalmente dejo aquella ropa accesible para la chica y poco a poco retrocedió.

Sus pasos le llevaron frente a un espejo, desviando por segundos la mirada a donde este y dirigiendo una expresión de disgusto ante su reflejo, aquel narcisismo y perfeccionismo de su raza era algo difícil de olvidar y lo que en aquel momento veía en el espejo era un autentico desastre que comenzaba desde pequeñas heridas a manera ya meramente de rasguños, hasta su ropa que estaba, quemada de forma leve, cortada en algunas partes o simplemente sucia, tanto de polvo como de sangre, propia y ajena. Sus parpados se cerraron tratando de no pensar mas en aquello y finalmente termino por ceder dando un suspiro bastante grande. Sus ojos se abren y su rostro cambia a donde la joven, si bien sus impulsos primarios serían el encerrarse y tomar al menos una ducha para después ponerse ropa limpia y fresca, lo principal es su deber.

-Ahora mi estimada huésped, ¿qué haces aquí?, porque si bien eres encantadora, no creo que esos amables caballeros chocaran el automóvil en el que íbamos y estuvieran dispuestos a atacarnos solo por pedirte una cita-, un poco de sarcasmo fue notorio en la manera de expresarse del nativo de la ciudad de Licht y una sonrisa casi amenazante se formo en sus labios al esperar una respuesta por parte de la joven.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Miér Feb 20, 2013 11:11 am

Que aquel hombre y ella pensaran justamente lo mismo y en el mismo elemento para deshacerse de su ropa si hubiera ocurrido le hizo curvar sus labios en una sonrisa y que él mismo se meta con su propia raza hace que la sonrisa se haga más amplia y además una pequeña carcajada escape de su boca, ya que le parece bastante divertido ese comentario debido a que él es un ángel típico, con sus decoraciones y vestimentas inmaculadamente blancas y con el perfeccionismo propio de la raza contraria a la de ella. Su mirada permanece fija en la figura de aquel atractivo hombre desde el momento que sale de la habitación pero al verlo volver no sólo con sus bolsas sino con más prendas que él mismo adquirió su cuerpo se levanta bruscamente y da algunos pasos rápidos hasta llegar a donde él se encuentra, arrancándole sin mucha delicadeza aquellos objetos de las manos para empezar a curiosear que prendas él ángel se había molestado en comprar para ella, sintiéndose bastante complacida por aquel gesto por parte de él a pesar de que la asemejara a un cáncer o al VIH. -¡Ropa nueva!- Tan sólo exclama tras tomar las bolsas y vaciarlas sobre la cama de él, empezando a revisar toda la ropa y sonriendo al ver que eran bastante agradables a la vista, tomando unas cuantas prendas de aquel montón y separándolas a un lado, siendo una de ellas un pantalón de color crema, casi blanco que hace perfecta combinación con un sweater con un cuello tortuga y mangas largas de color azul marino, prendas muy poco usuales en ella pero que eran adecuadas considerando el estado de su piel, llena de moretones.

-Angelitoooo, ¿Dónde puedo darme una ducha?- Musita con una sonrisa muy amplia, llevando todo para cambiarse completamente en un brazo, dispuesta a quitarse toda la sangre seca y sucio tan pronto como sea posible, y volver a quedar perfecta a la vista pero nota como aquel hombre está más inconforme con su imagen que lo que ella está con la propia y deja escapar un suspiro, dejando la ropa en la cama y caminando hasta él, situándose detrás del juez y apenas observando el reflejo de él para luego observar lo que se nota de ella, estudiando ambos estados generales y sintiendo que ya que el hombre ha sido lo bastante amable para comprarle ropa, es justo que sea el primero en usar la ducha, ya que era más obsesivo con la limpieza de lo que ella era engreída, y eso era decir mucho por lo que vuelve a sonreír y acercándose un poco a él susurra. –Está bien, está bien, vas tú primero.- Empieza a caminar de vuelta hasta la cama, dispuesta a esperarlo sentada en la misma pero la pregunta que le hace el ángel la toma bastante desprevenida.

-¿Seguro? El del hacha parecía dispuesto a salir conmigo de cualquier manera, tal vez se puso celoso de que estuviera contigo- Sonríe al decir aquello, ya que era una respuesta en juego pero ya luego su expresión cambia y se torna en una seria. -Sabes que vengo por una misión secreta de Inferna angelito, no puedo decirte…- Deja aquella frase abierta mientras cavila sobre qué debe hacer, ya que se siente más intrigada por aquella difícil decisión que por el halago ahora verbal que pronuncia el juez del Regeln, considerándola encantadora y suspira, ya que en una oportunidad también había confiado en él y el hombre no ha defraudado su confianza hasta aquel momento y ha sido bastante detallista y atento a su manera por lo que no le queda otra que comentarle vagamente. –Han desaparecido armas de nuestro arsenal, no sabemos si han sido robadas por gente de nuestra organización o por ángeles, incluso se ha estimado la posibilidad que sean vampiros los que estén haciendo esto, mi misión es infiltrarme en las reuniones del Nexo que tengan que ver con venta de armas ilegales y conocer a traficantes de estos objetos, ya que a pesar de que se me otorgó una lista bastante amplia de posibles vendedores, se sabe que hay muchísimos otros y mi tarea a corto plazo es ampliar la cantidad de comerciantes de armas que tenemos en nuestra base de datos, pero mi objetivo principal es intentar localizar estas armas que nos pertenecen, dar el dato de quién las robó y quien las posee en estos momentos y si es posible, eliminar implicados.- Suelta aquello en un tono confidencial, ya que explicarle a un hombre como aquel que su misión en el Sild era lidiar con gente que está en el borde de la ley es bastante cuestionable, siendo tan amante de las reglas como lo era Gerard. Esperaba que entendiera que lo correcto es que aquellas armas volvieran a donde pertenecen, que su antigua alianza con la armada de ángeles no lo hiciera querer sabotear la misión de la demonio por intentar que no cumpla con su objetivo y que no quisiera inmiscuirse de más, ya que es bastante conocido en aquella ciudad y en el momento que alguna de las personas que Helena tiene que conocer lo vea, todos los posibles tratos que se estén armando se desmoronarán y todo su plan se irá al retrete. Su mirada queda fija en el rostro de él, mientras su cuerpo se mantiene inmóvil y un poco en tensión, esperando ansiosa la respuesta por parte de él y su reacción también, sintiéndose cautelosa y también analizando cual fuera el posible motivo para que los embistieran a ambos apenas ella llegara a aquella ciudad.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Miér Feb 20, 2013 7:44 pm

Los ojos del ángel se mantienen fijos en el rostro de la joven demonio, si bien ella parece estar dispuesta cooperar su actitud altanera parece haber regresado junto con la salud, algo menos de que preocuparse, todo tiene un precio y el precio de que la chica este a salvo es el tener que soportar aquella actitud tan propia de los demonio si estuviera un poco más sorprendido por las palabras de la chica o por la manera en la cual se expresa habría soltado un suspiro, sin embargo lo único que termino por hacer fue simplemente negar con la cabeza para después pensar sobre las palabras dichas. El orden de importancia como el ya lo había decidido era el encontrar respuestas rápidas que dieran una explicación lógica del porque habían sido atacados, la misión por parte de Inferna era sin duda el porqué y si bien la joven estaba en su derecho, por ser “huésped” del Regeln, de guardar lo más posible aquella información para ella, también esperaba de alguna manera que colaborara con él. Su sonrisa no podría haber sido más amplia al notar cómo es que la joven respondía a sus preguntas.

-Entonces es una misión sobre armas desaparecidas- exclamo con cierta tranquilidad, aquello bien podría parecerle molesto sin embargo habría que confesar que por su parte existía un traficante en particular al cual tenía muchos deseos de ver detrás de alguna reja en los cuarteles del Regeln o simplemente borrar esa sonrisa presuntuosa de él. –Interesante, las armas siempre son traficadas, pero claro si tu pudieras darme algo más e información sin duda alguna podría ser mucho más útil.- exclamo con un tono de tranquilidad extraño en el, en especial tomando en cuenta que la joven tenía la capacidad de sacarlo con una inusual facilidad de su estado de calma general. Sus ojos se cerraron y su sonrisa se volvió a mostrar cual si se tratara de una revelación o bien de una victoria perfectamente planeada, la joven demonio quizá por primera vez para su causa era útil además de que incluso el podría verse beneficiado de apoyarle en la misión que intenta realizar.

-Bien, ahora si siento que avanzamos un poco, la realidad es que me parece lógico que estés en una misión, sin embargo no sé porque siempre las misiones que tienes conmigo termina por convertirse en problemas también para mí- Su voz sonó como un reclamo aunque lejos de ser eso era una explicación clara de lo que creía de la presencia de la demonio, sin embargo eso no evitaba que estuviera dispuesto a continuar con aquella misión que le fue encomendada, sus ojos se cerraron por momentos tras de ello su cuerpo se levanto con cierta tranquilidad volviendo a tomar esa postura erguida y orgullosa con la excepción quizá de que la sonrisa que anunciaba una mínima victoria de su parte se mantenía aún perfectamente intacta. Su mirada examino por instantes una más de las puertas, la que se encontraba cerrada y daba justamente al lugar por el cual la demonio habría preguntado y le había cedido minutos antes.

-Toma el baño primero- exclamo al liberar un suspiro de resignación, si había de trabajar junto con la demonio lo mínimo que pudiera hacer es realmente tratarla como un anfitrión aun y cuando la chica fuera más un problema que una solución y cualquier cosa que tuviera que ver con ella distaba de ser un asunto sencillo, también era cierto que su deber encomendado por la organización a la cual pertenece era el ser la persona que la recibe y se encarga de que su estadía sea perfecta, además aún era un ángel y como mínimo podría demostrar cierta educación y hospitalidad que pudieran como mínimo salvar un poco de la reputación de su especie, aunque si fuera más fiel a ella lo más probable es que ya estuviera buscando la manera de quemar a la demonio.

Sus pasos le llevaron finalmente al borde de la cama y cual si su cuerpo le traicionar dada la cercanía de aquel mueble a si, su peso cayó para sentarse en el borde de esta observando a la chica y después desviando su mirada a donde el baño. –Es en esa puerta- externo para después cerrar sus ojos y negar con la cabeza, -hay toallas en el mueble cerca del espejo, creo que es lo único que necesitaras- termino por decir para esperar que la joven comenzara sus movimientos y finalmente bajo la mirada, del día habría parecido tan tranquilo y rutinario de inicio, eso además de que tenía la idea de que no era la primera vez que perdía un vehículo en algo relacionado con la chica…


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 12:05 am

Ante la casi inocente petición de mayor información la demonio forma una sonrisa maligna en sus labios, ya que sabe las intenciones del ángel de antemano y admira su inteligencia y sutileza para solicitarle los archivos que Inferna le ha proporcionado para ejecutar correctamente lo planeado, por lo que responde. – Ni hablar angelito, tú ya sabes suficiente, si quieres más información puedes pedirlo al Regeln y seguro gustosos te la darán, y podrás compartirla conmigo.- Lo último lo agrega con una sonrisa malévola aún más amplia en su rostro, ya que más información de cualquier tipo para ella es absolutamente beneficioso, y también para su misión y la organización a la que pertenece, ya que sabe que el organismo donde pertenece el juez es un banco de datos sumamente jugoso que no sólo tiene posesión de información respecto al Chaos sino también de los otros planos y principalmente del Sild, y tal cantidad de conocimientos sólo puede ser beneficioso para cualquiera, ya que la información es poder y a ella le encanta el poder.

Cuando el hombre se sienta a su lado, luego de aquellas palabras la joven no puede sino sentirse ofendida, ya que a pesar que está consciente de que es verdad lo que él le dice, le molesta profundamente que la mayoría de los hombres matarían por un trato tan íntimo como el ángel puede tener con ella, pero también sabe que es contra de la voluntad de él y sólo lo hace tanto por la apuesta que hicieron como por órdenes del Regeln y que en caso contrario, no la apoyaría y además intentaría arrestarla bajo cualquier motivo por no ser una persona grata para él. Suspira y se levanta de forma que parece un efecto rebote de la misma cama, ya que es cuando él toma asiento en esta que ella decide ponerse en pie, alzando su mentón de forma arrogante y sin dedicarle otra palabra siquiera se inclina ligeramente, dándole la espalda a él sin importarle siquiera que ángulo va a darle, ya que sabe de antemano que a él no le importa, empezando a desabrochar sus tacones para retirarlos de su pie, y quedando descalza gira para tomar la ropa que ya seleccionó anteriormente para usar luego de asearse correctamente, caminando luego hasta la puerta del baño, tomando la perilla con su mano libre y girándola para empujarla y abrirla, de forma de adentrarse en aquella habitación y dentro de ella colocar la ropa que lleva en su brazo, cerrando de un sonoro portazo la puerta, bastante enfadada con el ángel para luego llevar sus manos a la falda que estaba abierta desde que el hombre fuera le aplicó la medicina para ayudarla a regenerar sus heridas con mayor velocidad y bajarla de un solo movimiento para luego subir y tomar los bordes de su blusa, subiéndola de forma agresiva hasta retirarla pasándola por encima de su cabeza y dejándola en el suelo, dando un par de pasos para salir de su falda y dejarla al lado de su blusa mientras sus manos ahora toman el broche de su sostén y lo retira, dejándolo sobre el resto de la ropa haciendo lo propio con la última de sus prendas para caminar, ya completamente desnuda hasta la regadera y abrir la llave de la misma, dejando que el agua corra hasta tener una temperatura agradable y entrar debajo del agua, dejando que su cuerpo empiece a humedecerse y aseándose con vigor, tanto su cabello azabache hasta su piel, dejándola perfectamente limpia antes de dejar que el agua que corre la limpie del jabón y del shampoo, restregando su cuerpo para acelerar el proceso y saliendo luego de terminar, tomando la toalla de donde el hombre le ha indicado y empezando a secarse, observándose en un espejo que en aquel baño se encontraba y suspirando de amargura al notar todos los moretones que aún afean su tez, que no ha perdido la suavidad pero si un poco la uniformidad del color, ya que en cuello, pecho, brazos, abdomen y piernas tiene algunas marcas violetas bastante oscuras por lo que al terminar de secarse procede a vestirse con el pantalón y el sweater que escogió previamente justo luego de colocarse ropa interior y sostén limpios que iban perfecto con los colores y las texturas de la tela de su ropa y abre la puerta del baño tan sólo luego de asegurarse que está perfectamente colocada su vestimenta y de tener la que está sucia en un brazo, apenas pasando la toalla por su cabello que aún se encuentra húmedo mientras camina hasta donde se encuentran sus zapatos, haciendo todo en absoluto silencio y sin dedicarle ni una mirada al juez del Regeln, ya que ni la ducha logró bajar sus ánimos caldeados en contra de él.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 12:45 am

La respuesta de la demonio no era algo que le tomara por sorpresa, si bien el sabía de antemano que una persona tan inteligente y tan hábil como la chica respondería con una negativa a su solicitud de mayor información desde su perspectiva no estaba de mas pedirla. Sus ojos se cerraron con un gesto de resignación que fue acompañado por un movimiento inusual de sus manos que se extendieron al tiempo que se encogía en hombros, -Entiendo, solo no estaba de más pedirlo- exclamo y expuso de forma bastante clara y sincera su idea a la demonio, después de todo ella no era tonta y de alguna manera cada vez que le era posible aprovechar las ventajas que tenía lo hacia así que en cierta medida el que el expresara que lo hacía también no era incorrecto. Un gesto de sorpresa acompaña al procede de la demonio, es verdad que sus palabras en ocasiones carecen de tacto sin embargo desde el punto de vista personal del juez ese “Tacto” es una buena manera de adornar los hechos, finalmente es claro que si el Regeln le da un trato especial a la demonio es por dos cosa, la primera aprovecharla de alguna manera y la segunda mantenerla vigilada, el titulo de “huésped” no es más que otra forma de decir que la estarán vigilando. Su mirada gira a donde la joven dirigiendo una sonrisa y preguntándose en ese momento si es que la chica sabría ya aquello, la realidad es que lo más seguro es que si, y después de todo el titulo va acompañado de sus ventajas y una de las principales es justamente la protección y apoyo de la organización para ella.

No era de extrañarse el comportamiento de la chica, no era la primera vez que tenían que compartir más tiempo del normal e incluso para el ángel ya era alguna especie de costumbre el que la demonio mostrara su carácter en más de una vez, después de todo, ¿no fue ella quien derroto a un dragón en el centro comercial?, su rostro mantuvo la expresión seria conforme terminaba por recostarse al notar que ella abandonaba la cama,, quedando recostado de forma tal que atravesaba aquel mueble de un lado a otro, su vista quedo fija en el techo de aquella habitación de un color perfectamente inmaculado que era uniforme en toda la habitación e incluso combinaba un poco con los muebles y el resto de las decoraciones del mismo.

Sus ojos se mantuvieron abiertos hasta que el leve sonido del caer del agua comenzaba a manifestarse como una especie de arrullo, sintiendo sus parpados pesados y dándose cuenta que pese al leve periodo en el cual él habría descansado y su cuerpo se encontraría en mejores condiciones la realidad es que aún estaba agotado, el enfrentamiento con aquellos hombres se sumo al que habría tenido algo de tiempo atrás, ni siquiera él estaba consciente que el cargo de juez del Regeln vendría acompañado de esa clase de actividades, la mayoría de las personas en su posición se encargaban únicamente de atender juicios dictar sentencias y dar órdenes, en estricta teoría su deber sería justamente ese, sin embargo al tratarse de una zona tan peculiar como el Nexo mismo, el juez encargado de esta funge también como parte de las unidades activas y al parecer si eso no fuera suficiente el que Helena visitara el Sild era también algo que debiera de ayudarle.

Un suspiro apenas perceptible se escucho de sus labios sintiendo esa sensación de pesadez total y finalmente el silencio le envolvió para quedar dormido hasta el punto de perderla percepción del tiempo. El ruido de la puerta se escucho entre pensamientos que no podría estar seguro de poder llamar sueños y sus ojos se reabrieron dirigiéndose a donde la demonio aún adormilado, si bien la chica le era muchas veces desesperante en realidad no era alguien a quien él pudiera despreciar, quizá es por ello que dirigió una sonrisa apenas perceptible al notar como ella se levantaba, apoyándose después sus manos sobre el colchón apoyándole para incorporarse lentamente, sus pasos lentos comienzan y de una forma automática y sin pensarse demasiado, su mano diestra retira el primer botón de la camisa y continua abriendo uno a uno hasta desabrocharla completamente llegando frente a la puerta y bajando su mirada que encuentra el rostro de la demonio.

-Con tu permiso.- exclama en un tono que es mezcla de su sequedad normal más con leves rastros de amabilidad, finalmente se adentra a aquel lugar haciéndose pasar un par de minutos en los que ningún ruido es escuchado para después de ese tiempo dejar que el sonido de la regadera llegue hasta el interior de la habitación. Sin embargo no pasan más que tres minutos antes de que este sonido se detenga, -Lo olvidaba, si necesitas algo de beber o un poco de comida puedes servirte, creo que recuerdas donde están las cosas y si no siéntete libre de explorar, después de todo estarás aquí el tiempo que dure tu misión- dijo finalmente para volver a abrir las llaves de agua dejando que solo ese sonido provenga del cuarto de baño.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 1:24 am

Ella sube un poco más su barbilla ante las palabras del hombre, ya que aún se encuentra enojada con él y no voltea a verlo por más que el ruido de los botones rozando la tela la tiente de más, e incluso si el ángel es un poco observador logra divisar un muy tenue tono rojizo que tiñe sus mejillas, ya que al bañarse ya la demonio no posee ni una gota de maquillaje. Al momento que él entra en el baño suspira y su cuerpo se relaja ya que no tiene que tener esa expresión de indignación que se guarda para cuando el juez está presente por lo que camina, empezando a revisar para buscar donde quedaron los productos de maquillaje que adquirió la última vez y al momento de escuchar su voz y ser toma por sorpresa husmeando en la habitación de él sus mejillas vuelven a tomar un tono carmesí mucho más intenso que el anterior, de forma que Helena agradece que el hombre no se encuentre en ese momento para observarla, dejando que sus manos trabajen laboriosamente para maquillarse, cubriendo un pequeño moretón que aún se encuentra en parte descubierta de su cuello y otro más pequeño en su mejilla, a pesar que realmente no era necesario ya que su tez era de una suavidad y textura perfecta y tan sólo lo hace para cubrir las imperfecciones causadas por el accidente de tránsito que tanto Gerard como ella habían sufrido, pone especial esmero de que aquel maquillaje sea más leve que el habitual, de forma que si bien toda imperfección es cubierta, no parece realmente maquillada ya que hasta el rimmel que usa es transparente, sólo para que sus pestañas largas de por si y negras como su cabello y sus cejas tengan un poco de soporte y se mantengan perfectamente rizadas.

Al finalizar su rutina de maquillaje camina para guardar todo en su sitio, también acomodando la ropa que desacomodó antes y guardando en una bolsa la ropa que ya ha usado antes para dejarla aparte de la que está sin usar, y finalmente decide volver a usar los tacones con los que llegó al Nexo, abrochándolos de forma lenta, un poco distraída entre sus cavilaciones. Extrañamente sabe que a pesar de ser una miembro de Inferna, la misión que posee en aquel momento es conocida sólo por dos superiores directos de ella y por el juez del Regeln y contados miembros de aquella organización, por lo que empieza a manejar y barajar la posibilidad que el ataque que sufrieron fuera de alguien que tuviera algún problema contra el juez, y que aprovecharan de que ella se encontraba acompañándolo para realizar el atentado, ya que cualquier tonto puede tratar de vincular los hechos con la llegada de la demonio pero se requiere de mayor preparación y cercanía al ángel para conocer que los planes con respecto a ella, el trato que él debe de darle y embestirlos cuando ella estuviera para que, si las cosas no salían respecto a lo planeado, poder buscar enemigos de ella y no de él. También empieza a mentalizar sus propios enemigos tanto conocidos como los que ella asume como tal, pero la posibilidad que el blanco fuera, casualmente, el albino ángel no sale de su cabeza y a pesar de su inminente indignación y enojo, está consciente de que debe conversarlo con él y discutir la posibilidad, para llegar a la verdadera raíz del problema.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 1:51 am

El sonido del agua caer se detiene anunciando que el tiempo en el cual el juez del Regeln se estaba bañando habría ya terminado, lo siguiente fueron sonidos de pasos y finalmente el casi imperceptible sonido de la puerta girando para entreabrirse, los ojos del joven de cabellos blancos alcanzaron a asomarse apenas por la pequeña abertura de la puerta observando a la joven ahí presente. –Quizá esto sea un poco extraño, pero… ¿Harías el favor de salir de la habitación por unos minutos?- exclamo sin decir más, su tono de voz era distinto a cualquiera que hubiera manifestado a la demonio pues denotaba cierta sensación de que se encontraba apenado, sin embargo e negaba a dar más palabras que esa y la puerta se mantenía entrecerrada, dejando ver únicamente su cabello blanco que goteaba aún un poco de agua y al estar un tanto mojado se pegaba a su frente incluso sobre sus ojos, así como parte de su cuello y su hombro. Un suspiro distinto se escucho, uno que admitía su error, pues al sentirse tan cómodo al estar en su propia casa descuido su guardia y dejando en el interior de aquella habitación su ropa y entrando únicamente con la toalla y su ropa quemada y destrozada a aquella habitación de baño, dejando pues que la demonio se mantuviera a la salida de ese lugar.

Un gesto de enfado se hizo notar en la mirada del ángel y aun y cuando era algo bastante común cuando la chica se encontraba ahí había que reconocer de su parte que el sentimiento no era provocado por ella si no por él y su actitud, quizá el pensar que tenía una oportunidad de encontrar a alguien en particular le había presentado una interesante idea al punto que se convirtió en algo sumamente agradable. Sus ojos se cerraron nuevamente y termino negando con la cabeza un par de veces a manera de demostrar que estaba bastante arrepentido y sin embargo se mantuvo en silencio esperando la reacción de la demonio que en su mente al menos no era lo suficientemente rápido.

-Por favor- exclamo, sin embargo aquellas palabras no demostraban dificultad para ser pronunciadas, una de las cosas que habría aprendido al ser juez del Regeln y sobre todo al estar en contacto con seres tan diversos era a olvidar en cierta parte el orgullo característico de su raza y terminar por aceptar sus errores o solicitar la colaboración y ayuda de los demás, sus ojos bajaron su mirada, en aquel momento se encontraba en contra de la puerta semi-abierta del baño con nada más que la toalla puesta alrededor de su cintura y cubriendo debajo de él únicamente, y por más bochornosa que aquella situación pudiera parecer, lo cierto es que necesitaría de la asistencia de la demonio para salir de ello, al menos en su mente era eso o bien optar por otras opciones, aún y cuando le molestaba admitir aquello estaba para su mala suerte en manos de Helena y lo que la voluntad de la demonio determinara, eso o simplemente tendría que recurrir a otra clase de medidas.

-¿Podrías salir?- cuestiono nuevamente en un tono de pregunta y después la observo fijamente, -de no ser así tendría que pedirte que me pasaras algo de ropa de algunos de esos cajones- exclamo con cierta resignación, el dar esa opción no solo era admitir su situación actual, sino también el admitir ante la demonio que él, quien se jacta de ser ordenado y prácticamente perfecto habría en algún momento olvidado algo tan básico como llevar el cambio de ropa que usaría después de tomar el baño. –Por favor- repitió olvidándose de lo molesto que eso resultaba y esperando lo que la demonio hiciera aunque claro de igual manera dependiendo de lo que ella decidiera habría que ajustar lo que tendría que hacer.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 2:07 am

Al ver la cara de bochorno del ángel y notar lo cómodo que está ante su presencia, tanto que aquel ínfimo detalle se le pasa por alto olvida todo el enojo anterior y empieza a reírse a carcajadas, aquello era digno de ser grabado y a pesar de no contar con los equipos necesarios, sabe que de su memoria esa imagen no se borrará jamás y sigue riendo, sosteniéndose el abdomen ya que a cada petición de él sus carcajadas se hacen más incontrolables, asemejándose el juez del Regeln a un cachorrito tierno. Aquella oportunidad era demasiado irresistible para dejarla pasar e incluso la mujer se da un pellizco en el brazo para ver si no está soñando y al confirmar que está despierta se levanta, luego de reír un largo rato a costas del dueño de aquella casa y de quedar adolorida del abdomen y las mejillas y camina lentamente hasta la puerta, deteniéndose antes de salir con una sonrisa maliciosa para girar hasta los cajones de él y comenzando a avanzar hasta ellos, abriendo uno por uno hasta encontrar el objeto por el cual inició aquella búsqueda.

Al momento que sostiene con su diestra una pieza de ropa interior masculina limpia se gira con una sonrisa malévola en los labios para que el hombre vea lo que tiene sostenido y luego finge tan drásticamente una expresión preocupada y maternal que es sumamente notoria la falsedad de la misma y camina hacia él. –Ay angelito descuidado, no te preocupes, yo te rescato.- Llegando frente a él le entrega aquellos calzones aguantando con toda su fuerza de voluntad la risa y con aquella fingida expresión para ser tomada por sorpresa, ya que al estar así de cerca logra apreciar mejor el cabello de él adherido a su piel y las gotas de agua deslizándose por su cuerpo que se halla desnudo de cintura para arriba, notando lo atlético que se encuentra aquel joven a pesar de que sus actividades no lo requieran explícitamente y lo atractivo que era, por lo que un rubor rojizo vuelve a apoderarse de sus mejillas, dejándola tan colorada como un tomate y sin habla por unos segundos, con aquella pieza de ropa en su mano extendida hacia él y bastante sorprendida por el cambio de sensaciones tan drástico que fuera causada por el acercamiento, pasando de ser una escena bastante risible a una bastante erótica.

Su rostro gira, negando vigorosamente y cerrando sus ojos para controlarse un poco, logrando rápidamente que el color de sus mejillas disminuya y salir de aquel especie de estado de trance para poder recordar que la había hecho reír antes, dejándole la ropa y alejándose para no ser distraída de tal hilarante recuerdo, saliendo de la habitación para darle la privacidad que el juez le solicita y comenzar a reírse sonoramente fuera de aquel lugar, caminando hasta la sala y tomando asiento en un sillón sin dejar de carcajearse ni por un instante, intentando que aquel ruido fuera bastante alto no sólo para intentar hacerlo enojar y porque realmente la escena fue bastante graciosa sino para intentar que él olvide la reacción de sorpresa y de ligero deseo que causó a la demonio sin siquiera realmente proponérselo.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 2:39 am

Por un segundo siente algo de alivio al observar cómo es que la demonio comienza a buscar en los cajones existentes en aquella habitación, sintiéndose aliviado ciertamente, pero de igual manera un tanto apenado ante los movimientos que ella habría emprendido hasta acercarse a el para dejar una única prenda en sus manos, cerrando sus ojos y cambiando su gesto por uno de molestia más evidente, sin embargo debido a su error el estaría a la disposición de la joven. Sus ojos terminan por cerrarse y su mano diestra se extiende para tomar la prenda que ella habría acercado a él notándose como le seguiría con la mirada hasta el momento en que ella saldría de la puerta y manteniéndose en un total silencio a causa del proceder de aquella joven a quien sin embargo debido a su única acción y obviando las risas y carcajadas que ella pudiera tener respecto a su situación solo podría dirigirle una palabra. –Gracias- exclamo de forma bastante audible al escuchar que la puerta se cerraba detrás de la joven.

Sus parpados cayeron sobre sus ojos y con resignación coloco aquella prenda sintiéndose al menos un poco más a salvo respecto a cómo se encontraba en momentos anteriores, para después dejar de lado la toalla y salir del cuarto de baño, revisando cada uno de los cajones y armarios con una precisión digna de un militar, cada prenda encontrada era puesta sobre su cuerpo de modo que en breves minutos estaba completamente vestido delante del espejo, cerrando ya el último de los botones de la camisa y acomodando perfectamente el cuello de esta para después proceder con el chaleco de tonos morados que se aseguro quedara perfectamente alineado. Sus ojos se cerraron y su mano diestra se extendió para tomar el saco complemento de su pantalón, el pulcro blanco propio de un ángel y sobre todo propio de una persona que debiera al menos en algún punto representar a la justicia en el plano de los humanos. Aquella prenda quedo abierta y únicamente se limito a acomodarla de forma perfecta, al tiempo que terminaba de alinear la peculiar corbata que solía usar.

-Listo- exclamo casi como un susurro que demostró alivio debido a la sensación de tener ropa limpia y fresca sobre él, dejando atrás los resultados de los eventos ocurridos apenas algunas horas antes y situándose frente al espejo nuevamente. Sus manos hábilmente acomodaron su cabello cepillándolo únicamente sin acomodarlo más allá de eso, quizá el único rasgo característico de su indumentaria que no le recordaría ni a él ni a nadie que se trataba de un ángel pues solo en algo tan simple como eso se permitía un poco de caos en su persona. El ruido de sus pasos no se hizo esperar girando en dirección a la puerta abriendo la misma y observando fijamente a la demonio que debiera encontrarse ahí, si bien su actitud le habría hecho enojar un poco, también es cierto que le termino ayudando y aceptando su solicitud, además de ello habría que tratar de congraciarse con ella debido a que la joven de cabellos negros podría resultar de mayor utilidad en esta ocasión, claro siempre y cuando se presentara la oportunidad.

-Gracias- dijo con tranquilidad dejando así en claro a la chica sus sentimientos por su cooperación y su mano diestra paso apenas por la mejilla de la joven haciendo sentir el roce de de la yema de sus dedos índice y medio sobre ella debido a que la única prenda que hacía falta al juez eran justamente los guantes negros que sostenía en su zurda. –Ahora, quizá debiera ser un poco más claro contigo Helena- dijo finalmente al pasar a su lado colocándose el guante de la mano derecha y posteriormente el de la mano izquierda y avanzando por los pasillos de aquel departamento en espera de que la chica le siguiera.

-Si debo de ser claro, creo que podría beneficiarme un poco de tu investigación, aunque claro, solo si se presenta la oportunidad y estas dispuesta a ayudarme- su rostro giro ampliando una sonrisa en sus labios y dirigiendo u mirada profunda a donde la chica, era algo cómico que se parecieran bastante en algo tan simple como el color de ojos, -busco a un traficante de armas en particular, un vampiro bastante… peculiar, quizá si se da la oportunidad tú podrías ayudarme a localizarlo, claro manteniendo las reglas bajo control y sabiendo que no es necesario que te arriesgues por algo como eso, después de todo eres una huésped del Regeln y una de las cosas importantes para mi es tu seguridad- menciono al detenerse sus pasos llegando a la sala, -después de todo soy el representante de esa organización y responsable de que estés bien mientras te mantengas en el Sild- dijo rápidamente justificando sus anteriores palabras con a intención de que no fueran mal entendidas, -Ahora, si deseas ayudarme puedo contarte más, si no pues… me limitare a algo tan simple como ser tu anfitrión- dijo finalmente.

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Gerard Lightblade
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