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 Bienvenida. (Helena Vanderbilt)

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Gerard Lightblade
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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 12:42 am

El momento exacto en el cual los ojos del ángel se cierran la voz de la chica es escuchada por él, si bien el mantenerse tan cerca de la oven resultaba molesto respecto al hecho de quien se trataba también era verdad que no era del todo desagradable, es verdad Helena era una mujer atractiva, sin embargo aquello no cambiaba en nada la visión del de blancos cabellos, ¿A que se esta jugando?, pregunto su consciencia al momento que los brazos de la chica le liberaron y sus ojos se mantuvieron cerrados dejando su cuerpo inmóvil casi cual si se tratara de una especie de marioneta sin vida. Lo cierto es que él sabía cuál era el juego porque era su trabajo hacerlo, un miembro del Regeln, que había sido parte del Angels Army conocía a los demonios y ese extraño gusto de Inferna por el uso de féminas atractivas para conseguir metas diversas, después de todo los demonios usaban cualquier método posible, y a diferencia de los seres de la propia raza del juez, su orgullo no era tan grande como para interponerse, los demonios no tenían escrúpulos, o quizá para ser más exactos no fingían que los tenían por eso es que eran tan peligrosos.

-Adelante- dijo de forma tranquila al abrir sus ojos observándola únicamente avanzar en dirección a la habitación, con todo lo ocurrido habría olvidado por completo el llevar a la demonio a la habitación que le correspondía, es verdad que la joven era agradable pero la idea no era compartir una misma habitación y el carácter ordenado y metódico del ángel lo llevaba a hacer casi imposible el renunciar a sus habitaciones y cederlas para el uso de la demonio, después de todo no importa cual importante fuera la comodidad de la joven, habían aún limites y ciertamente el debería de ser un poco más adecuado con su invitada, además al saber que el sería el anfitrión de la joven había preparado un lugar especial para que ella tomara como sus habitaciones, si bien era algo que producía una sonrisa casi traviesa en sus labios, también era un extraño gesto de amabilidad.

Su cuerpo gira tomando vida nuevamente y avanzando de forma lenta hasta un mueble cercano a la sala moviendo uno de los tantos libros de la colección privada que posee y acercándose hasta meter su mano detrás del librero tomando un objeto entre sus dedos y retrocediendo al momento que el sonido de los pasos de la chica provoca que su atención sea completamente concentrada en ella, una sonrisa amplia se forma al momento que nota su rostro, y sin embargo de la manera más disimulada posible sus ojos bajan observando su atuendo completo y notando como el cambio de ropa de ahora sería un poco más apropiado para dormir, lo cual internamente hace que la idea de su venganza en contra de la demonio le produzca una mayor diversión.

-Veo que te cambiaste, es una lástima el traje te sienta bien, de hecho estaba pensando en pedirte que te unieras al Regeln, sabes la unidad de investigación y tácticas de la organización suele usar esa clase de atuendo- menciono cerrando sus ojos y soltando con naturalidad aquel comentario, encogiéndose en hombros y posteriormente soltando un suspiro. El cambio de actitud del juez debiera de ser notorio para cualquiera que lo observe, si bien es un hombre inteligente el hecho de preparar algo que no es más que una broma lo lleva a cometer errores o anticipar de alguna manera que alguna especie de treta planea, sin embargo eso no le molesta pues quizá sea parte de su plan de acción.

-Entonces quizá tengamos alguna especie de acuerdo, respecto a la velocidad con la que tus armas puedan desaparecer-, dijo manteniendo aquella actitud tranquila que reflejaba una victoria hasta que esta se perdió completamente ante la primera frase de la chica, sus ojos se cerraron y después de eso negó con la cabeza, una broma más por parte de la demonio, pensaría con cierto sentimiento de intranquilidad, aún y cuando lo trataría de ocultarlo, por apenas un segundo tras aquella frase su mente fue tomada por sorpresa, y conforme la demonio hablaba el termino por controlarse. –En realidad no se mucho sobre él, pero creo que eres una profesional haciendo tu trabajo, solo te pido que seas un poco cuidadosa- menciono fingiendo frialdad.

Sus pasos retrocedieron, -sígueme- dijo para alejarse de la demonio y avanzar primero pasando a su lado y después caminando de forma lenta hasta un enorme pasillo que se encontraba en aquel departamento, girando a una habitación cercana de la principal donde una puerta blanca permanecía cerrada. Sus ojos giraron para observar a la demonio en el momento que aquella puerta se abrió, y su mano termino por entrar en aquella habitación alcanzando un interruptor y encendiendo las luces. El interior se ilumino por completo mostrando una decoración completamente en rosado con estampados de flores y delicados detalles en colores claros, la cama central era lo suficientemente cómodo y grande para considerarse adecuada para la joven sin embargo las sabanas y mantas combinaban en colores y decoración, además de otros muebles necesarios, finalmente en la base de aquella cama un mueble de madera en el cual un enorme adorno de rosas rojas y rosas estaba como parte de la decoración en los cuales había una tarjeta únicamente.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 1:03 am

Su rostro que permanece con esa molesta sonrisa de satisfacción cambia a uno de sorpresa y luego de asco al ver la decoración de la habitación a la que la lleva el ángel, caminando hasta el lugar donde ve una tarjeta y tomándola en su diestra, abriéndola y leyendo el mensaje mientras su ceño se frunce, bastante enojada por la broma que el ángel le hace, girándose hacia él con una expresión infantil, con sus mejillas ligeramente infladas y su ceño fruncido, casi haciendo un berrinche y dejando la tarjeta sobre la cama, caminando hacia el ángel y observándolo con infinito desprecio en su mirada. –Quiero la celda del Regeln… ¡YO NO VOY A DORMIR AHÍ!- Su mirada vuelve a cambiar y su expresión es de nuevo de berrinche y luego cambia a una sonrisa malvada y empieza a correr, pasándole por al lado y llegando hasta las habitaciones del juez del Regeln, cerrando de un portazo y pasando seguro para encerrarse dentro, luego corriendo hasta la cama, lanzándose en ella y metiéndose debajo de las cobijas, curvando su cuerpo dentro y cubriéndose completamente de forma que sólo se ven algunos mechones desde afuera, claro, si es que aquel hombre pudiera entrar.

-¡Espero te haya gustado! Tu dormirás allá, no yo.- Imponiendo resistencia fehaciente a dormir en un lugar tan diametralmente opuesto a lo que a ella le agrada, dispuesta a secuestrar y no liberar la habitación de Gerard Lightblade hasta que se le asigne un lugar decente para dormir, incluso dispuesta a dormir con él si es necesario para lograr aquello. De igual manera, por precaución su mano se desliza por el borde del colchón, introduciendo un par de dedos y tomando entre estos el expediente doblado para sacarlo de allí, ya que si por algún motivo el ángel logra entrar y sacarla de allí, no quiere dejar a su merced aquel documento tan importante y prefiere la idea de llevárselo con ella junto al resto de sus cosas, aunque sabe que su orgullo no le permitirá descansar en unas habitaciones preparadas así sólo con el fin de molestarla. Era increíble que todo lo que ella hace para fastidiarlo ligeramente no se compara a lo que él hubiera hecho y la mujer agradece infinitamente que la apuesta que anteriormente realizaron ya se hubiera cumplido y hubiera sido ganada por ella, ya que si aún siguiera en pie definitivamente la demonio ya hubiera perdido y estaría a la disposición del hombre de cabellos blancos al cual dejó afuera y vetó de su propia habitación.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 1:17 am

Ante la infantil reacción de la demonio sus labios se curvan de una forma bastante espontanea entregando una sonrisa de satisfacción que provocaba incluso un tenue brillo de victoria en sus ojos, y si bien la sorpresa hizo presa de el al momento que la demonio se movio hábilmente para dejarle fuera de sus habitaciones, aquello termino por conseguir una sonrisa mucho mayor, sus pasos le siguieron de forma lenta hasta llegar a la puerta y asegurarse de que esta se encontrara cerrada por completo, al entender que así había sido, un suspiro fue soltado con cierta pesadez y finalmente una carcajada escapo de sus labios sin poder contenerse más incluso llegando a doblarse y llevar sus manos a la zona abdominal, manteniéndose tranquilo y calmándose prontamente más de igual manera sabiendo que la chica se encontraría en ese sitio, su mano diestra toca un par de veces, escuchando únicamente las respuestas y reclamos de la demonio, es imposible para el juez el ocultar el agrado que produce en su persona el que la demonio reaccionara de aquella manera.

-Supongo no me abrirás, sin embargo esa es tu habitación- exclamo en aquel instante para caminar justo al lado de la puerta, moviendo un cuadro en particular detrás del cual se veria un pequeño interruptor en la pared y oprimiendo este para hacer que la puerta se abriera. Sus pasos le permitieron entrar al lugar y al ver la escena de la demonio en la cama no pudo evitar el adentrarse y tomar el borde de la cobija jalándola con fuerza para tratar de retirarla de aquel lugar. –Sal de ahí, esta es mi habitación, ¿Acaso son las rosas las que no te gustaron?, sabía que tu flor favorita era otra- menciono ampliando una sonrisa de victoria que bajo el reflejo de las luces que entraban por la ventana de la habitación se haría mucho más notoria, dando una extraña sensación de vida al rostro del juez del Regeln que sin aquel gesto severo y serio pareciera incluso un tanto más joven de lo habitual.

-Ahora, la broma termino, así que por favor ve a tu habitación- menciono con un tono ya más serio en espera de que la chica hiciera lo debido y colocándose al lado de la cama y manteniéndose en espera, su gesto mostraba un poco más de enfado y sus brazos se cruzaron delante de sín.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 1:25 am

-No.- Su rostro permanece con aquella muestra de infantil enojo y cuando le quitan la cobija de encima se sienta cruzando sus piernas y cruzando sus brazos a la altura de su pecho, haciendo que sus senos se unan un poco más de forma involuntaria pero dispuesta a no ser movida de aquel lugar de ninguna manera. –Esa habitación es espantosa, no me iré de aquí ¡Jamás!- Y permanece con su cuerpo sobre la cama de él, con su ceño fruncido y su cabello algo desarreglado por haberse acostado a la mala en aquel lugar, sabiendo que su actitud raya en lo ridículo pero sin importarle demasiado aquello.

-No me dejarás durmiendo allí ¿Verdad? Te juro que si me mandas a dormir ahí voy a venir en medio de la noche a tu cama y me voy a dormir aquí y cuando despiertes estaré durmiendo a tu lado.- Su amenaza es tan infantil y su tono tan suplicante y demandante a la vez que cualquiera que la viera dudaría enormemente que aquella fuera Helena Vanderbilt, pero por alguna extraña razón no le molesta actuar así ante el estricto juez del Regeln, incluso disfrutando de lo jovial del rostro de él por aquella broma que le hizo, notando que era posible que se viera incluso más atractivo, a pesar de que hacía una hora podría haber apostado que no. Por mucho que disfrute el cambio de actitud o de expresión no quiere dejar que el hombre gane en aquella oportunidad y que la haga dormir en aquella pesadilla de habitación, tan femeninamente decorada que parece un cuarto de una casa de muñecas, y ella no sería quien fuera a dormir en aquella celda rosa.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 1:44 am

Las ceja izquierda del ángel se levanto y sus ojos se clavaron fijos en la joven para después terminar por soltar un suspiro de hartazgo, -eso significa que desprecias mi hospitalidad, esta bien, sin embargo esta es mi habitación y es por ello que no pienso alejarme de este sitio, así que recomiendo que si no te gusta la habitación simplemente cierres tus ojos y los mantengas así hasta el día de mañana, esto debido a que yo no pienso retirarme de ella-, menciono con un tono serio manteniendo su postura estática, sus ojos se cerraron tras algunos segundos para después negar con la cabeza acercándose hasta ella para tratar de cargarla con la intención de sacarla de la cama, sin embargo al notar la postura de la demonio habría llegado a la conclusión de que aquello era prácticamente imposible. Sus pasos le llevan a donde un teléfono cercano al lado contrario de la cama levantando la bocina de este y marcando un número con bastante rapidez, esto sin dejar de observar el rostro de la chica para después dar un suspiro señal de cansancio ante aquella discusión, sin embargo estaba completamente dispuesto a seguir las palabras de la chica, esto claro con la intención de molestarla más, una especie de sonrisa maligna se forma en sus labios al escuchar cómo es que alguien contestaba aquella llamada.

-Buenas noches, soy Gerard Lightblade… nuestra huésped encuentra problemas con las habitaciones que le asigne, incluso aceptaría pasar la noche en una celda…claro que debería tener el color adecuad… quizá amarillo- menciono dando un suspiro, la voz consternada de la persona que atendía la llamada provoco una risita traviesa, casi cual si se tratara de un niño haciendo una travesura, y finalmente colgó aquel aparato terminando así la llamada y dirigiéndose de vuelta a su posición inicial al frente de la demonio, sus ojos le observaron fijamente y tras ello su rostro serio apareció de nueva cuenta aunque era un tanto complejo el entender si se trataba de una broma o era de verdad. –Me informan en el Regeln que las celdas están ocupadas, así que deberás dormir en tu habitación- dijo para después avanzar a donde su guardarropa se encontraría, sus ojos se clavaron en la chica y su ceja se levanto.

Ella había sido muy clara sobre el repudio que le ocasionaba aquella habitación y las cosas que prefería antes de dormir en aquella habitación, dedicando una última mirada y después negando con la cabeza. –te sugiero te retires, mi rutina suele ser bastante estricta y para mi es el momento en que debiera dormir- termino por expresar al momento que sus manos retiraron hábilmente sus guantes dejándolos sobre el mueble, retrocediendo apenas sus brazos para comenzar a retirar la chaqueta blanca y colgarla en un armario cercano. –Ve a tu habitación- exclamo y devolvió su mirada buscando que sus acciones provocaran que la joven se rindiera y regresara a su habitación y ante la falta de respuesta, sus parpados se cerraron para después negar con la cabeza, hay batallas que no estaba dispuesto a perder.

Su mano diestra abrió el botón de la manga izquierda de su camisa y viceversa, para después retirar el chaleco de tonos morados que llevaba debajo del saco haciéndolo a un lado, dando la espalda a la joven el botón del cuello fue abierto de forma lenta, y uno tras otro los demás de aquella prenda, dejándola abierta y sacándola del interior de su pantalón del mismo color. Apenas y giro para observar la reacción de la joven y sin encontrar una respuesta que la hiciera abandonar la cama, termino por retirar por completo la prenda haciéndola a un lado y lanzándola a un cesto de ropa sucia, para después dar la espalda a la habitación e ingresar al baño, encendiendo con el interruptor más cercano la luz de este y perderse por instantes en el baño, escuchándose el fluir del agua del lavabo y el de su cepillo de dientes, un sonido claro de agua salpicar algo y el silencio al cerrar las llaves.

Lentos pasos fueron dados por el joven de cabellos blancos cuya figura se detuvo en el marco de la puerta con las luces del baño detrás y observando en dirección a la cama, su rostro y cabello estaban un poco húmedos haciendo evidente que se habría lavado el rostro, y una toalla blanca permanecía en su hombro derecho, -Ahora, ¿saldrás de aquí?-, cuestiono con firmeza esperando en aquel sitio la respuesta de la pelinegra.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 1:58 am

Cuando ve que el hombre se quita el saco su ceja se arquea apenas un poco. “No lo va a hacer…” Y observa atenta como se retira el chaleco. “Sería incapaz…” Entonces el ángel empieza a desabrochar su camisa y la demonio, asombrada de su osadía tan sólo permite que su rostro adquiera un tono rojizo bastante intenso que hace juego perfectamente con la blusa que cubre su torso pero no se mueve ni un ápice de donde se encuentra anclada, aquella cómoda cama en una habitación que se nota que fue decorada por alguien con sentido del gusto. Su voluntad y cuerpo permanecen inamovibles incluso al notar que antes de quitarse la ropa el peliblanco se habría acercado a ella con la intención de cagarla y sacarla de allí, agradeciendo de antemano que no lo hubiera intentando y aprovechando que él entra en el baño para colocar el expediente de Aidan Kesler entre sus senos, de forma que no pueda ser visible de ninguna forma pero sin convencerse del todo ante aquel nuevo escondite, por lo que lo saca rápidamente y lo coloca en el mismo sitio de antes. “Aquí estás de nuevo, papel molesto…” piensa justo cuando ve la puerta del baño abrirse nuevamente y mostrar la figura masculina con el torso desnudo y con el cabello y rostro algo húmedos salir de allí, escena bastante provocadora que sólo logra que vuelva a sonrojarse como una colegiala.

-No.- Y para dejarle en claro que no va a irse se vuelve a acostar en la cama de él, pero lo hace ahora en un borde, dejándole un espacio perfecto del otro lado pero apropiándose del que el juez del Regeln suele usar de forma inconsciente, quedando un poco alejada de la mitad de la cama aprovechando el tamaño de esta y que su cuerpo tampoco es que ocupara demasiado espacio, más su cabello si se desperdigaba por la almohada de Gerard. Sus ojos brillan con desafío mientras permanece recostada de perfil, en una posición que le deja verlo perfectamente y que él la vea, aquello era una batalla que tampoco está dispuesta a perder porque no va a ir a dormir a aquel lugar ni siquiera bajo la amenaza de ser enviada a una celda del Regeln y si el dueño del apartamento quiere dormir en su propia habitación va a tener que soportar descansar en la misma cama que la demonio, por más que los instintos del ángel seguramente repudiaran aquel acto de forma fehaciente.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 2:09 am

Un gesto de disgusto se forma en el rostro del ángel, quizá sería el momento de dejar aquel juego por la paz y retirarse, sin embargo lejos de hacer aquello sus mejillas se inflan mostrando cierto enfado y sus manos se dirigen al botón de su pantalón blanco abriendo este y retirándolo, por apenas segundos aquel hombre queda únicamente en una ropa interior que solo combina con el chaleco que usaba y posteriormente sus manos abren una gaveta frente a él tomando una prenda peculiar, un pantalón distinto tanto en tela como en estilo en el cual entra subiéndolo y observando a la joven, su orgullo podría más que otra cosa en aquel momento y decidido a no dejarse vencer por la demonio avanza hasta quedar del lado de aquella cama donde ella habría dejado lugar. –Veo que hablabas enserio, pues yo también.- reclama en un tono un tanto infantil al primeramente sentarse en aquel colchón y poco a poco recostarse haciendo movimientos por demás marcados cual si tratara con ello de que la demonio recapacitara y le dejara aquel espacio que consideraba suyo.

Al recostarse por completo desvía su mirada a donde ella y con cierto enfado en sus ojos termina por girar, manteniéndose recostado de aquel lado de la cama y dejando un espacio entre ellos, si bien la situación es bastante incómoda para el ese trata de una especie de pelea y generalmente es la demonio quien sale victoriosa en la mayoría de las discusiones es por ello que él no piensa dejar que aquello ocurra. Sus ojos se cierran apretándose un poco y sus puños se aprietan tratando de sentirse cómodo con la idea aunque claro aún manteniendo la esperanza de que la chica se levante de un momento a otro y termine retirándose a la habitación que le fue asignada por el juez.

-deberías dormir en tu propia habitación, porque esta es mía y no pienso ceder en esto- exclamo para desviar su mirada, ¿en realidad la demonio no se iría de ahí’, aquella pregunta llego a su mente al momento que su mano retiraba la almohada de debajo de su cabeza y terminaba colocándola entre ambos a manera de división, quizá en cierto punto, su mente daba por perdida la batalla pero él tampoco estaba dispuesto a rendirse, su orgullo debería de poder más y únicamente por eso es que su cuerpo permanecía inmóvil dando la espalda a la joven y esperando alguna respuesta de la joven o mejor aún que simplemente se retirara de aquel sitio.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 2:18 am

Una sonrisa se forma en sus labios casi dictaminando una pequeña victoria a favor de la demonio, la cual se gira para observar tan sólo la nívea espalda de aquel hombre, tan perfectamente formada y con una piel casi tan hermosa como la propia a pesar de ser un hombre y su brazo se extiende hacia él, casi llegando a acariciar aquella parte del cuerpo del ángel de forma automática, dándose cuenta de sus acciones antes de que fuera demasiado tarde y retira su diestra, tomando la almohada que él coloca como división entre los cuerpos de ambos, tomándola para mantenerla abrazada cual peluche, manteniendo esa insoportable sonrisa arrogante en su femenino rostro y dejando que su voz sea escuchada por el joven que está frente a ella. –Yo tampoco pienso ceder.- Y abraza con más fuerza la almohada de él y deja que la arrogancia se transmita a su voz. -¡Tan caballero! ¿Cómo sabías que me encanta dormir abrazando una almohada?- Y sin más su pierna derecha sube y se coloca sobre el cuerpo de él, acercándose más su cuerpo al ajeno sin dejar de sonreír. –Pero también suelo usar una entre las piernas y a falta de ella… tú serás mi almohada esta noche.- Aquello era una táctica baja y digna de su raza, porque no sólo era un método de presión en aquella divertida guerra que había iniciado entre ambos, buscando molestarle sino también era una forma de acercarse a él y poder disimular aquello detrás de un muro de aparente invulnerabilidad, fingiendo que todo es para exasperarlo y que él no pueda notar de ninguna manera que su mismo cuerpo parece exigirle la cercanía al ángel y que verlo así, sin camisa, realmente amenazaba su autocontrol, el cual es lo suficientemente poderoso para que su rostro no se incline hacia abajo y sus labios se posen en la pálida piel del cuello de aquel ángel.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 2:33 am

De inicio un gesto de victoria se mantiene en el rostro del juez, la división era perfecta y esperaba que en algún punto la joven se aburriera de aquel juego y simplemente hiciera lo correcto, por momentos su respiración comenzaba a calmarse y sus ojos se cerraron casi de forma instantánea, aún no dormía ciertamente pero comenzaba a estar lo suficientemente cómodo como para pensar en ello, la cama era grande así que ceder la mitad de ella a la joven solo sería algo que haría por no ceder terreno, si bien era verdad que él podría retirarse en el momento que así lo deseara su orgullo seguía siendo más, grande, no solo acomodo aquella habitación para la joven si no que también le daba albergue en su casa, lo mínimo que esperaba de la demonio es que por su cuenta pudiera recapacitar, no se trata solo de seguir el juego si no de saber cuándo detenerse. Su figura se mantiene inmóvil dando la espalda a la joven y sintiendo apenas el movimiento que ella emprende al atrapar entre sus brazos la almohada que usaban de separador, aquello no le causaba menor molestia siempre y cuando aún existiera aquella al despertarse al día siguiente.

-Deberías retirarte a tu habitación y a tu cama.- hizo la indicación terminando por soltar un suspiro de alivio y acomodándose, sin embargo aquel breve interludio fue interrumpido por las acciones de la joven que provocaron cercanía entre ambos, un extraño y súbito escalofrió recorrió el cuerpo del ángel al sentir el contacto con la demonio, aquello era molesto ciertamente aún y cuando llegaba también a ser agradable, la temperatura cálida de la joven era reconfortante e incluso la respiración y el ritmo que seguía eran un tanto hipnotizan tés, al grado que se mantuvo en silencio por aproximadamente dos minutos, sin saber cómo actuar para después simplemente tratar de levantarse, sus ojos observaron a la demonio y su rostro adquirió un leve gesto de enojo, aún y cuando se trataba de un enojo distinto al que solía tener por la chica, uno que delataba que se sentía apenado y pese a todo lo demás y contrario a su costumbre un tenue color rojizo se mantenía en su rostro al estar de pie al lado de la cama para después caminar hasta una gaveta y tomar una almohada que dejo al lado de la chica.

-Esta es mi cama y no la cederé- menciono aunque por primera vez existía dudas en sus palabras, para después recostarse de nueva cuenta y de mala gana en el lugar que la demonio habría dejado de la cama. su cuerpo se acomodo de nueva cuenta dando la espalda a la chica y finalmente apretar de nueva cuenta sus puños, una sensación distinta le llego sintiendo un poco de frío cual si algo le faltara y manteniéndose inmóvil y aislado.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 2:39 am

Lo observa levantarse y apenas un pequeño gesto de derrota se muestra en su rostro al ver como se levanta y le consigue una almohada, soltando la que era de él y mostrándose un poco diferente en su normal actitud, incluso acercándose un poco a él para que su cuerpo quedara cerca del ajeno por algunos instantes, tan sólo observándolo fijamente, con un muy poco usual tono ligeramente triste en su voz. -¿Tanto te molesta mi cercanía Gerard?- Su mano tímidamente se mueve, tratando de colocarse en la espalda ajena pero no con dobles intenciones en esa oportunidad sino tan sólo para ver como el cuerpo del ángel responde a los movimientos de ella, y dependiendo de eso incluso cedería en aquella oportunidad, ya que si bien era cierto que le gusta molestar al juez, lo hace porque aquello logra romper un poco la barrera de frialdad que siempre él coloca entre ambos, lo último que realmente desea es que su presencia sea desagradable y aquel juego de estar en su habitación para ella es divertido, pero si para el ángel resulta realmente desagradable e incómodo ella está dispuesta a irse de su habitación y por primera ocasión, tal vez, respetar el espacio personal de su anfitrión.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 3:05 am

Un extraño y súbito escalofrío paso por la espalda del ángel al momento que sintió la mano de la demonio, la realidad es que no era el contacto físico lo que resultaba desagradable si no la situación que envolvía el todo, de tratarse de otras situaciones, si ella no fuera parte de su deber quizá sería mucho más fácil tratarla, sin embargo además de cualquier juego existente era la integridad del juez la que estaría en duda bajo cualquier cosa que ocurriera, pese a ello sus ojos se cerraron y como una extraña muestra de confianza su cuerpo termino por relajarse soltando un leve suspiro que mostraba no descontento ni resignación, si no simplemente entendimiento. La lucha interna continuaba conforme la joven, finalmente girando para quedar delante de ella y observarle con cierta seriedad, propia de alguien que ostenta el cargo de juez pero a la vez con un tono amable, finalmente le guste o no la joven es alguien quien ha resultado agradable y fue él quien inicio el juego tratando de jugar una broma para la demonio.

-No se trata de si eres agradable o no, lo eres y me parece claro que lo sabes, tanto para mí como para cualquier persona-, exclamo cerrando sus ojos y tratando de mantenerse tranquilo, su rostro giro apenas un poco desviando su mirada a donde el colchón, la cama era grande y había distancia entre ambos. –Soy un juez del Regeln, y tu eres una invitada por conveniencia de la organización, puedes ser una persona agradable e incluso debo admitir que es divertido estar contigo, sin embargo no puedo olvidarme de eso jamás.- exclamo cerrando sus ojos y finalmente suspirando, aquello ya era bastante raro pero al llegar a este punto había que reconocer que no le resultaba desagradaba a aquel hombre. Aquello era quizá lo que más le molestaba en realidad, después de todo el debía de ser el ejemplo de rectitud.

Sus ojos observaron a la joven y finalmente un suspiro fue dado para cerrar sus ojos y negar con la cabeza, -aun y cuando sea un problema y yo odie admitirlo creo que su compañía es agradable- un suspiro termino por escapar de sus labios para después girar nuevamente, -si en realidad su necedad es tal que se mantendrá aquí le deseo buena noche, después de todo su misión he de suponer inicia el día de mañana- menciono tratando de fingir frialdad más un extraño tono de decepción quedaría en sus palabras, sin embargo la distancia entre ambos era la misma y él se mantenía apenas un poco más relajado.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 1:17 pm

La joven sonríe ante las palabras que el ángel expresa, estando bastante complacida de saber que es lo que él realmente opina de su persona y de forma maquiavélica traza un pequeño plan mental debido a que parece que sólo las responsabilidades del hombre para el Regeln se antepone a cualquier deseo o voluntad que pudiera tener. –Entonces, como anfitrión debes procurar que mi visita sea lo más agradable para mi ¿O me equivoco?- Aquella pregunta mantiene un tono leve de maldad incrustado en cada palabra y su mano vuelve a tomar suavemente el hombro desnudo de él, jalándolo suavemente para que su cuerpo quede de forma que la espalda repose sobre el colchón, buscando que el peliblanco quede boca arriba para ella moverse de forma rápida, actuando de la forma más ágil que puede antes de que el hombre pueda volver a darle la espalda, aprovechando la sorpresa de aquel ataque para lograr que quedara en la posición que ella desea para que ella, estando de costado y frente a él coloque su cabeza en el pecho del juez y se acomode allí, disfrutando del calor corporal y del olor tan agradable que el joven desprende. –Entonces diré que tus almohadas no son muy cómodas, y tú sí lo eres por lo que para lograr tener una buena noche de sueño necesito estar así.- Empieza a recordar el libro de reglas que el ángel le dio antes, tratando de pensar como aquel demonio que nunca hubiera roto ninguna norma porque aprovechó los vacíos legales existentes.

-Es tu deber como anfitrión que yo duerma cómoda para amanecer en la mejor forma posible y así poder cumplir de forma eficiente mis obligaciones aquí, ¿Cierto?- Antes había logrado divisar un pequeño tono de decepción que ella atribuye libremente a que su cargo no le permite mayor acercamiento a la demonio y busca crear este usando el posible vacío legal que puedan dejar las órdenes que los superiores del ángel le dieron con respecto a la pelinegra miembro de Inferna, para que él se sienta cómodo ya que no está rompiendo ninguna ley si lo ve desde el punto de vista que la mujer lo coloca, también tratando de que aprecie su esfuerzo por lograr conseguir un agujero entre las leyes donde aquella acción que ella realiza esté permitida y no sea mal vista, además que prefiere que el posible comportamiento erróneo que pueda tener el juez sea atribuido a la complicada personalidad de ella y que nadie en su organización pueda realmente juzgarlo o pensar que actuó mal ante las situaciones que se presentan, causadas tanto por las circunstancias como por la demonio que reposa tranquilamente con su cabeza apoyada en el níveo pecho masculino.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 3:16 pm

Un gesto de sorpresa es notorio en el rostro del ángel que observa primero con disgusto y después con bastante sorpresa el proceder de la demonio, el movimiento que ella habría realizado habría sido lo suficientemente rápido para dejarlo completamente fuera de accionar y sin darse cuenta estaba ya recostado en una posición distinta sirviendo de almohada a la chica y soltando un suspiro que parecía en parte producto del enfado y también producto de una extrañan sensación de resignación. La demonio como quiera que fuera era un oponente difícil de vencer, tanto por los medios de la fuerza como los de la astucia, y en realidad quizá solo se trataba de que aquel hombre de cabellos tan blancos como la nieve estaba un tanto cansado de pelear de más en contra de todo, es solo por ello que suspiro y pese a que su rostro perdió la seriedad mostrando una resignación propia de un infante, se limito a negar con la cabeza y mantenerse inmóvil. -¿No crees que estás tomándote más consideraciones de las que un huésped debería?- pregunto a la chica bajando su rostro para observarla, si bien es verdad que era alguien que le molestaba, era también una de las pocas personas que le resultaban agradable y de alguna forma poco común su presencia resultaba reconfortante.

Sus ojos se cerraron con cierta resignación y sin darse cuenta su brazo termino por rodear a la joven de manera suave, inclinando su rostro hacia un lado contrario, quizá era algo que ella poseía que era imposible de contrariarla en algunas ocasiones, por su mente pasaron las ninfas cuya extraña habilidad puede doblegar voluntades, aquella idea le quedo grabada en la cabeza y un gesto de disgusto se mostro en su rostro. Su brazo bajo de inmediato soltando a la joven y su cuerpo hizo el amago de levantarse, tan solo para detenerse en el momento en que ella volvía a hablar, quizá la lógica estuviera de acuerdo y es que por más atractiva que él pudiera encontrar a la demonio la explicación a aquello era inexistente, uno no pasa de algo como creer que alguien es molesta para después terminar manteniéndola en sus brazos mientras duerme.

-¿Hiciste algo?, ¿Acaso esta controlándome o algo por el estilo?- el que se haya atrevido a cuestionar algo como eso y a dudar de la manera en que la joven habría llegado a ese punto fue una prueba fehaciente de su consciencia lo cual desechaba en cierta manera su teoría, suspirando con un leve sentimiento de resignación y sin entender porque su mano libre se extendió, mientras la que se encontraba antes abrazando a la demonio la rodeo con un poco más de fuerza que anteriormente, las luces se apagaron al contacto del interruptor con la mano libre y en aquel momento el rostro del juez bajo un poco hasta que sus labios alcanzaron a dar un roce leve a los de la demonio que duro apenas unos segundos. –No, no es eso… sin embargo Helena, creo que comienzo a entender porque en ocasiones me pareces tan desesperante- menciono para volver a recostarse manteniéndose inmóvil tras ello cual si comprendiera un poco más lo que en realidad sucedía.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 3:33 pm

Escucha las primeras palabras que él le dice y una sonrisa se forma en sus labios, ya que era muy curioso que el ángel le diga eso pero que no se intente mover, lo cual le asegura que no está actuando en contra de la voluntad ajena y que el peliblanco no se siente incómodo ante la cercanía, por lo que decide no responder a aquella pregunta de forma verbal, sino acomodándose con más libertad de forma que una de sus manos queda frente a su rostro, también apoyada en el pecho del hombre y su barbilla sube para observarlo de forma que el pueda divisar la sonrisa en el rostro de la demonio.

A pesar de que entiende que no le es molesta al juez del Regeln, al momento que él la rodea con su brazo su rostro muestra una pequeña expresión de sorpresa que inmediatamente se esfuerza por disimular y sólo se mantiene observándolo, notando como queda muy pensativo y luego la suelta e intensa levantarse y ante la pregunta que él le realiza no puede hacer más que dejar escapar una pequeña risita, considerando que aquella pregunta raya en lo ridículo y que a la vez es muy hilarante. -¿Controlándote?- Dice aún riéndose un poco para luego tomar aire y volver a calmarse, manteniéndose serena pero con una sonrisa complacida en sus labios para sentir como el hombre la sujeta con mayor fuerza, haciendo que su cuerpo se acerque más al ajeno y su rostro se mantiene girado hacia arriba para poder verlo perfectamente, notando como la iluminación del cuarto pasa a desaparecer ante un movimiento de la mano contraria a la que permanece rodeándola por lo que sus pupilas se dilatan, tratando de divisarlo en la oscuridad y agradeciendo esta cuando los labios del ángel rozan los propios al hablar, sin poder evitarlo cerrando los ojos y sintiendo la piel de sus mejillas volverse mucho más caliente, como si de repente empezara a arder en fiebre, tan sólo porque aquel movimiento la ha tomado por sorpresa. Al escuchar su pregunta su cuerpo vuelve a moverse, quedando a casi la misma altura del ajeno de forma que sólo es su mano la que permanece en su pecho, su hombro queda entre el brazo que la rodea y el torso masculino y sus labios ahora son los que rozan el rostro de Gerard al responderle. -¿Sí? ¿Y a qué se deberá entonces?- Cuestiona con sus ojos cerrados para luego abrirlos nuevamente y tratar de verlo a pesar de las sombras que reinan aquella habitación.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 4:26 pm

Un suspiro se escapa del juez para después cerrar sus ojos, sus brazos sin embargo no ceden en la forma de abrazar a la joven y por momentos se permite dejar de ser el juez encargado del nexo, dejando únicamente al ángel Gerard Lightblade, aquello podría presentar alguna clase de alivio de no ser porque la mujer que se encuentra ahí a su lado es una demonio, enemigo mortal de aquellos seres de los cuales nació. –Es imposible- menciono con un poco de resignación mientras su brazo liberaba poco a poco a la joven y su rostro giraba observándola fijamente. Su sonrisa desapareció por un instante más no fue su gesto serio y solemne el que tomo el lugar, era uno un tanto confundido que tras unos segundos termino por corregir negando con la cabeza y después dejando que su brazo rodeara a la joven sin embargo en esta ocasión por la cintura atrayéndola apenas un poco más a él.

-He de admitir que tengo un cierto… gusto por usted.- dijo tratando de expresarse de la manera más correcta, sin embargo aquello resultaba también difícil, no solo eran de organizaciones distintas, si no que de entre todos los seres existentes la luz y las sombras mismos, contrarios completamente. Su gesto corrige aquel momentáneo instante de decepción cual si se tratara de que alguna reveladora idea le había vuelto un poco de extraña esperanza, su sonrisa se forma en sus labios y tras ello sus ojos se cierran para después observar al techo de aquella habitación, -Estamos en una tregua Helena, no significa el que me parezcas atractiva el que terminaría enamorado de ti y podrías salirte con la tuya todas las veces que lo desees- exclamo cual si se tratara de una seria advertencia. –Y aún si lo hiciera, tampoco existirían privilegios incluidos- expresa en un susurro apenas audible y después se acerca a ella, sintiendo su propio ritmo cardiaco agitarse. Sus parpados permanecen cerrados su rostro se acerca al de la chica hasta sentir de nueva cuenta sus labios cerca de los suyos.

Los ángeles son propensos a los vicios, tanto o más que los demonios mismos, el mayor de los vicios es el poder, es por ello que el Angels Army existe, por más que se esconda son tan similares a los demonios que cuando se olvidan las diferencias es imposible el distinguirles, alas negras o blancas, ¿Entonces, por que sería el diferente?, aquella extraña idea termina por cruzar su mente al momento que el valor llega a su ser y sus labios atrapan el inferior de la joven para atraerlos a los propios uniéndose a ellos en un beso distinto al roce de labios anterior, sus movimientos son más firmes y sinceros y se permite atrapar un poco aquellos labios cual si en ellos hubiera gua y el estuviera sediento completamente. La diferencia entre el y los demás ángeles es que el dejo atrás la fachada de hipocresía, y si bien es un juez y es la justicia, también es verdad que aquella mujer le parece atractiva y es por ello que pueda causar tantas reacciones en el.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 4:42 pm

Aquel correcto juez no puede olvidar sus funciones ni por un instante, logrando arrancarle una sonrisa a la demonio, no una de las típicas arrogantes y que demuestran una sensación de victoria sino una bastante sincera al escuchar sus advertencias que casi logran arrancarle otra carcajada, de no ser que el movimiento de brazo del ángel la vuelve a tomar desprevenida y al notar como el hombre acerca su rostro al propio sus párpados terminan por caer sobre sus ojos, dejándolos cerrados al instante que sus labiales se unen, acción que consigue que su pulso se acelere y aquella extraña sensación en su estómago vuelva a sentirse mientras sus propios labios responden a los movimientos de los ajenos, subiéndose su mano lentamente para reposar en la mejilla de él mientras disfruta el sabor del ángel, aquel que tanto le gusta y que nunca había podido probar de forma tan directa y tan concentrada.

Gerard Lightblade le atrae, lo hizo desde el momento que lo conoció en aquel centro comercial pero lo que más le gusta de él no es que sea un ángel, por los que tiene una especial debilidad ya que parece que la dama gusta de corromper esa inmaculada imagen que se tiene de aquellos seres de luz, no sólo ante los demás sino también ante ellos mismos, sino tal vez lo estricto del juez, lo difícil que es acercarse a él, lo casi imposible que resulta romper esa barrera de frialdad y máscara de seriedad que el hombre suele usar en todo momento y aquel glorioso momento que ambos comparten no es sólo una pequeña victoria a su causa, no es sólo lograr demostrar al mundo, a la raza a la que pertenece el peliblanco y a ella misma que los ángeles si pueden tener tentaciones sino también logra convencerla de que realmente ella no le es indiferente, de que se siente también atraído hacia la mujer y que disfruta aquellos momentos que pasan juntos a pesar de que ella siempre intente sacarlo de sus casillas y que todas las situaciones surjan de tal manera que afecta la completa estabilidad y rutina que el joven dictamina para su vida.

La demonio medita sobre aquello mientras lo besa, manteniendo su cuerpo muy cercano al ajeno y dejando que sea controlado por las ansías de querer más respondiendo al mismo deseo que parece ser demostrado por el ángel por lo que su mano pasa de su rostro hasta la parte de atrás de su cabeza, introduciéndose entre los níveos cabellos del hombre para poder acercar más su cabeza y profundizar un poco más el beso, abriendo ligeramente sus labios de forma invitante.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 7:06 pm

Los ojos del ángel se mantienen cerrados, dejándose en cierta medida guiar por la sensación, sus manos bajan por los costados de la demonio tomándole por la cintura al girar para quedar recostado de frente a ella. Su rostro se inclina ligeramente a la derecha de forma tal que sus labios alcanzan los de la joven disfrutando del sabor de ellos y atrapando por momentos los labios de ella, tanto el superior al cual libera prontamente como el labio inferior para atraerla a el, dejando sus manos escalar por la espalda de la joven y Alcancen su piel con cierta expectativa por su reacción, las yemas de sus dedos recorren casi rozando la espalda de la demonio, subiendo por la columna conforme el beso se profundiza y sin pensarlo la lengua del ángel busca la de la joven solo para probar una vez esta y después retroceder enfocándose en el movimiento de los labios y el juego de soltar y apretar los ajenos.

Su cuerpo lleva poco a poco a la joven sobre si y al inicio levantándola y finalmente acomodándola de forma que su pecho quedara sobre el de el y subiendo entonces con un poco más de libertad por la espalda de la joven, saliendo al sentir que no habría nada debajo de la prenda superior de ella además claro de su piel y después tomando sus brazos y muñecas para apartarlas de sí. Un giro abrupto es dado por el para quedar sobre ella manteniéndola inmóvil al momento que sus labios se separan con dificultad de los de ella, -debiéramos dormir ya señorita Vanderbilt- dice en un tono de voz bajo que apenas hace notar su respiración agitada.

Una sonrisa traviesa se forma en el ángel al escucharse el sonido metálico de unas esposas cerrar e en la muñeca de la joven, la cadena de estas seria larga para dar cierta libertad a quien las usara, y el otro extremo estaría en la muñeca del juez. –Admito que el procedimiento para evitar escapes, nunca había sido tan entretenido—menciono al moverse quedando al lado de la chica y después acomodarse, extendiendo su brazo para que ella se acomodara como inicialmente si eso deseaba. , no sin antes inclinarse a donde ella y besar sus labios con una sutil suavidad pese a que su cuerpo se colocaría sobre el de la joven haciéndose notoria cierta reacción física provocada por ella. Un suspiro más era dado por el juez que regresaba a su postura y sus ojos cerraban tratando de calmarse un poco aún con la dificultad que la chica le presentaba por su simple presencia.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 7:26 pm

Cuando el ángel la toma por la cintura y la coloca encima de él sus manos pasan a apoyarse a ambos lados del rostro de él, sobre el colchón pero busca que el movimiento sea tan perfectamente calculado que sus labios no se separen de los ajenos mientras su espalda se arquea ligeramente al sentir las yemas de su dedo explorar su piel debajo de su blusa que además causa un pequeño impulso eléctrico que parece recorrer toda su columna vertebral. Es tomada desprevenida cuando queda debajo de él y es una grata sorpresa para la demonio la naturalidad de los movimientos que el joven de cabellos blancos realiza, con total confianza moviéndola primero arriba y luego debajo de él.

Sus ojos se abren con una expresión de reclamo debido a que el juez del Regeln deja de besarla y nota la forma tan poco calmada en la que Gerard respira, tomando consciencia que ella tampoco es un ejemplo de serenidad en su respiración, sólo que realmente la mujer no se había dado cuenta en que momento el ritmo propio con cual inhala aire se había vuelto tan acelerado pero ante el sonido metálico que une su muñeca con la ajena una sonrisa maliciosa y algo tentadora se forma en sus labios de igual manera que su ceja se arquea y susurra. –No sabía que le gustaban esos juegos señor juez.- Ya casi se resigna a que realmente deben de descansar pero el último roce de sus labios y de sus cuerpos que deja tan en evidencia al hombre la motiva de hacer otra jugada, colocándose con dificultad encima de él y observándolo fijamente. –Aunque hay formas más sencillas de mantenerme aquí.- Y su voz suena de forma juguetona mientras su rostro se inclina hacia al frente, aprovechando la desnudez del torso del joven para colocar sus labios en el cuello de él, moviéndose un poco para luego dejar que sea su lengua la que pase por su piel y disfrute su sabor, dejando un ligero rastro húmedo en él. –Y de hacerme dormir, ya que suele pasarme luego de una ardua actividad física.- Parece que sus ojos adquieren algún tipo de brillo maligno, bajando luego de nueva cuenta su rostro para ahora besar la piel del pecho masculino, manteniéndose sentada sobre él de forma que sus glúteos estaban apenas bajo la pelvis de él y cada vez que se inclina hacia adelante sus cuerpos quedan tan perfectamente alineados que podrían unirse con un simple movimiento si no fuera por aquella estorbosa ropa que los separaba, que a pesar de no ser mucha empezaba a molestarle a la mujer de cabellos negros.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 8:48 pm

En aquel instante el juez se habría mantenido ya un poco más tranquilo y sin embargo la respuesta de la demonio basto en aquel instante para provocar un poco de agitación en el joven, sus manos tratarían de descansar y sin embargo el paso de la joven sobre si sería suficiente para que estas se colocaran nuevamente sobre la cintura de la joven. Sus ojos se abrieron de forma abrupta y bajaron la mirada a donde la demonio continuaba moviéndose, un escalofrío peculiar recorrió su cuerpo y sin pensarlo o meditarlo siquiera su cuerpo intenta levantarse y termina por adelantarla con su peso, haciendo que el quede sobre ella de manera tal que la postura se mantiene, dejando las piernas de la joven una a cada lado de sus costados, los ojos del ángel se cierran bajando su rostro poco a poco hasta alcanzar el cuello de la demonio dando una mordida tenue a esta y lamiendo su piel, subiendo poco a poco por el hasta llegar a su oreja izquierda atrapando con sus labios el borde de esta y después tomando las manos de la chica para volver a sujetar sus muñecas dejándolas contra la cama, sin importarle mucho la cercanía de sus cuerpos que haría que la sintiera perfectamente.

-¿No crees que vas demasiado rápido?- exclamo haciendo una pregunta en un tono que lejos de tratar detenerla sonaba retadora, sus manos soltaron poco a poco a la joven sabiendo que no era de la clase de personas que se quedaría quieta y en realidad tampoco buscaba de ninguna manera que eso sucediera, poco a poco sus labios regresaron por las zonas que habían pasado y su mano izquierda ahora libre se coloco sobre la pierna derecha de la demonio y comenzó a subir por ella de forma lenta, buscando la parte interna de y sintiendo el calor que otorgaba la piel de la joven, sus labios alcanzaron finalmente los de ella reclamándolos con algo de autoridad, parecida únicamente a esa costumbre suya de perseguir criminales aunque quizá con un ahínco mayor, poco a poco su mano continuo el ascenso, pasando por sus caderas y cintura, acariciando su abdomen sobre la ropa de la joven y subiendo hasta su pecho y llegando al borde del cuello de aquella prenda que usaba dando un leve tirón a esta que dejaría expuestas completamente las clavículas de la demonio y aquel incitante inicio de algo más.

Sus labios dejan los de la joven dando una mordida al labio inferior de ella y bajando poco a poco hasta aquella parte recién descubierta, besando apenas el inicio de sus clavículas y sin poder evitarlo acercándose un poco más a la demonio de forma tal que da un leve empuje con su cuerpo que no puede controlar, deteniéndose tras ello y subiendo de nueva cuenta hasta sus labios, para besarlos.

–No deberíamos de hacer esto- exclamo en aquel instante cual susurro al separar sus labios de los de ella, sus ojos se encontraron con los de la demonio y sus manos dejaron atrás las dudas, levantando apenas un poco la parte inferior de la joven para al recostarse llevarla con ella, dejando que ella se encontrara de nueva cuenta sobre. Sus manos tomaron la cintura de la chica y sin darse más espacio bajaron acariciando sus piernas para después subir tomando las caderas de la joven atrayéndola levemente hasta si y posteriormente subir por debajo de la ropa de la chica y comenzando a retirar aquella prenda.

Para hacerla a un lado con una extraña habilidad, sus ojos se habrían cerrado apenas un poco cual si esperara alguna especie de sorpresa por parte de la joven y sin embargo es un papel pequeño el que termina cayendo sobre él. Su respiración agitada se escucha al momento que su diestra toma aquel extraño objeto abriéndolo y alcanzando a observar el nombre y la información existente en aquel documento. Un gesto distinto se forma en el juez al momento que sus manos detienen el movimiento y de una forma casi natural su cuerpo se relaja por completo observándola con una mirada desaprobatoria. –Entonces no se debe confiar en ti- exclamo un poco molesto, más evitando moverse esperando solo quela demonio dijera algo mientras en su mente mil explicaciones posibles son repasadas, y sin embargo son las que dejan peor a la demonio las que más interés despiertan en el peliblanco.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 9:18 pm

Su respiración vuelve a adoptar un ritmo irregular y su pulso vuelve a acelerarse al ver que el hombre reacciona ante sus acciones de forma tan activa, y de forma casi automática su propio cuerpo reacciona al los movimientos del cuerpo del ángel, de forma que sus piernas rodean la cadera de él y curvándose nuevamente su columna ante el roce de los labios del juez en su piel, que logra hacerla estremecerse y extrañamente dejándose inmovilizar por él, escuchando el tintineo metálico de las esposas que mantienen su muñeca sujeta a la ajena y cerrándose sus ojos por algunos instantes.

Ante la pregunta de él una sonrisa se forma en sus labios, ya que aquel retador tono que es empleado para hacer la pregunta tan sólo la anima mucho más, por lo que su rostro se inclina hacia adelante para dejar que sus labios se abran, su lengua se asome entre ellos y se deslice de forma lenta, volviendo a degustar la piel de él y alternando lamidas con suaves besos en la piel de su cuello, también bajando por este para llegar al hombro y seguir su camino de besos lentos que buscan no sólo que el hombre se estremezca y que su cuerpo reaccione ante las acciones de la mujer sino también que su sabor permanezca en su consciencia, sin dejar un instante muy largo de volver a probarlo. Sólo interrumpe aquel recorrido cuando sus labios son reclamados por el peliblanco, de forma que ella también responde con movimientos que buscan masajear los de él, y los propios se mantienen ligeramente abiertos para que su lengua cada ciertos instantes se asome y busque no sólo dar una lamida en los labiales de él sino también intente incitar la lengua de él para salir a jugar y comenzar a moverse en la boca del ángel, totalmente entregada a aquel beso y sintiendo como su cuerpo ya reacciona ante todo, siendo el detonante el recorrido de la mano de él por la cara interna de su pierna derecha, humedeciéndose un poco la zona entre sus piernas de forma que si él sigue subiendo, puede sentirlo tan fácilmente como ella puede sentir la reacción masculina ante aquellas acciones que ambos realizan en el otro.

Al separarse sus labios y escuchar la pregunta que el joven realiza decide que lo más prudente es no darle una respuesta oral que pueda cortar la inspiración de él, ya que las reacciones que tiene son lo bastante raras como para que la demonio crea que no volverán a suceder jamás y no está dispuesta a desaprovechar esa oportunidad de estar con aquel hombre que tanto le gusta, que tanto le atrae y al que echaba de menos. Deja que la coloque encima y ella se mueve con una sonrisa maliciosa en los labios para estimular un poco aquel lugar endurecido debajo de ella, dejando que el retire su ropa y olvidando por instantes aquella molestia en su cadera, perdida en las sensaciones que él le causa a su cuerpo pero abriendo los ojos con igual sorpresa al momento que aquel papel es tomado por el ángel y leído. “Maldita sea, maldita sea… Justo tenía que haberlo sacado de donde lo había dejado antes de… pero era imposible que yo hubiera previsto esto… las posibilidad que algo así pasara eran…” Se reprocha a si misma mentalmente, enojada consigo mismo por torpe, por descuidada, por desearlo demasiado tanto que su astucia natural quedó de lado ante aquellas acciones y olvidó algo que podría echar todo a perder, no sólo la misión, el trato preferencial del Regeln sino lo más importante, la confianza que el ángel le había otorgado. Un suspiro se escapa de sus labios y sus ojos se cierran y por inercia pareciera llevar su mano hasta su rostro para masajear su frente, arriba de su nariz pero es impedida por la cadena de las esposas que la mantiene sujeta a él. –La verdad cuando fui a buscar los documentos estaba dispuesta a esconder este expediente a como diera lugar.- La joven decide, por extraño que parezca, decir la verdad sin importarle demasiado las consecuencias, ya que siente que es justo que sea sincera con el hombre cuyo niveles de confianza en ella son tan altos que ella se encontraba sin una prenda menos, en su apartamento y en su cama. –Quería que tuvieras que depender de mi para capturar a Aidan, si te daba esta información no me necesitarías y podrías haberme dejado de lado cuando quisieras…- Aquellas palabras suenan con un atisbo de dolor, ya que no sólo deja su orgullo de lado para admitir aquello sino le deja saber lo mucho que no quiere que la saque de su vida. –De forma que si no sabías más, yo podría ayudarte y tendrías algo que agradecerme y además…- Vuelve a dejar escapar un suspiro para agregar a sus palabras. –Sentía que si yo no hubiera tenido información de Aidan, no te hubiera sido útil y el trato hacia mi hubiera sido diferente.- Lo observa fijamente a pesar de la oscuridad reinante. –Por eso primeramente inventé mi reunión pero tuve suerte, ya que si tengo una estipulada para mañana en la noche pero si no hubiera sido así, hubiera investigado al vampiro y hubiera concretado yo misma una reunión.- Su rostro adquiere un tono rojizo muy intenso que pasa desapercibido por las mismas sombras que los rodean, ya que admite un gusto atípico por el ángel que de manera contrario no hubiera admitido jamás. A pesar de aquella confesión no se baja de encima de él, y se mantiene nerviosa, tal vez es la primera vez que se siente así, esperando la reacción y palabras de él ante aquella información que ella le revela.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 9:40 pm

La cabeza del ángel se mueve de izquierda a derecha sutilmente negando de esta manera, las palabras de la joven son algo así como escusas para él y pese a cualquier cosa sus ojos le observan con una extraña mezcla de enfado y decepción que debieran ser evidentes, sus parpados terminan por cerrarse y su respiración poco a poco vuelve al flujo normal para después de ello mantenerse inmóvil. Existe la posibilidad de que la demonio dijera la verdad, y aún y si lo hiciera habría mentido deliberadamente para mantener su atención y de igual manera le habría ocultado información, era claro que ella tenía su propio plan de acciones, era claro desde el momento en que llego y aquello no le sorprendía, sin embargo era realmente algo decepcionante. Sus manos cayeron al lado y finalmente se mantuvo en silencio observando a la joven por varios minutos, no sabría qué decir, se le había ocurrido seguir aquel juego que sabía que era peligroso y desde su perspectiva lo peor habría podido pasar, al menos pudo detenerse antes de que aquello siguiera lo cual al menos representaba una ventaja. Sus labios se entreabrieron cual si tratara de decir algo que cayó completamente y tras esto sus ojos se volvieron a cerrar nuevamente para soltar un suspiro.

Aún con la joven sobre se inclino levemente al borde de la cama extendiendo su mano a uno de los muebles al lado de este y justo debajo del borde de la mesa, finalmente lleva la misma mano a la esposa que se encuentra alrededor de su muñeca abriéndola y después hace lo mismo con la joven. Sus ojos se mantienen cerrados y finalmente decide abrirlos observando con enfado a la chica y de igual manera soltando un suspiro más profundo. Ambas manos sostienen la cintura de la joven y tratando de levantarla de la forma más delicada que le es posible termina por llevarla de vuelta al lado de la cama. El rostro de aquel hombre muestra una extraña mezcla de decepción y enojo al tiempo que se levanta de aquella cama. En silencio camina algunos pasos en dirección al un mueble cercano y poco a poco termina por avanzar en dirección a la puerta de la habitación.

-Descanse, mañana tiene una misión que cumplir y yo debo de atender mis responsabilidades en el Regeln- menciona al salir de aquella habitación y sus pasos le conducen de forma lenta a aquella habitación que la chica habría rechazado, el silencio de sus movimientos es distinto al que siempre le acompaña, es notoria la decepción en su figura y con aquella misma idea termina por llegar a aquella cama sin importarle el color de aquel lugar, sus manos levantan la sabana de aquel lugar y termina por recostarse cubriéndose con ella, y manteniendo aquel rostro serio. “¿En qué estaba pensando?”, se cuestiono como reproche al momento que trataba de cerrar sus ojos y moderar la respiración tratando con ello de inducir el sueño, finalmente sus palabras no habían sido mentira, al día siguiente todo debía continuar tal y como era el orden preestablecido de las cosas.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 9:55 pm

Cuando el abre las esposas ella lo sujeta, levantándose ella misma colocando sus manos contra el pecho de él para que no se levante, después de todo es la habitación de él en la que ella está y es la mujer la que debe irse. Sus manos toman la prenda que el ángel ha retirado de su cuerpo y vuelve a colocársela estando de espaldas a él, sintiéndose realmente estúpida no sólo por haber dejado el papel en aquel lugar sino también porque la forma en que se detuviera lo que ambos compartían en aquel momento fue demasiado abrupta e inesperada, aunque debe de admitir que aquello con el juez del Regeln también fue bastante inesperado. Sus pasos la llevan hasta tomar una cartera donde están sus pertenencias y saca de la misma la llave plateada que el ángel le entregó algunas horas antes, dejándola en una mesa para luego colgarse aquella bolsa al hombro y sacar rápidamente un par de tacones negros que ya sabía previamente donde estaban porque en la tarde había revisado todas las bolsas para ver que iba a ponerse después de bañarse, atuendo que estaba quemado por ella para huir de él cuando fue por los expedientes. Finalmente ella era una miembro de Inferna, una demonio ¿Qué esperaba? ¿Qué él fuera a creerle? No lo culpaba en lo absoluto por lo que al calzarse sus pasos la guiaron fuera de la habitación, saliendo por ella y dando algunos pasos por la sala de la casa tan perfectamente ordenada, donde el único caos que existía era ella y todo lo asociado con su presencia por lo que decide abrir la puerta para salir del apartamento de aquel hombre, dando un último vistazo a este con una mirada que expresa profunda tristeza, agradeciendo que su mirada y sus gestos eran casi imposibles de ver debido a la oscuridad de la noche y la falta de iluminación eléctrica.


Sabe que su atuendo es lo último que debe de usar en una noche tan oscura, ya que a pesar de que aquella ciudad es muy segura puede darse a pésimas interpretaciones de cualquiera que la vea pero ella no teme realmente a que pueda ocurrir, es bastante capaz de defenderse ella misma, pero su mente no está en el lugar correcto en aquel momento, está tan distraída que deja el resto del material del trabajo en el apartamento de Gerard pero no importa demasiado, ya que la información importante ya la ha memorizado y a pesar de todo, quien traicionó la confianza del otro fue ella a él, al esconderle aquel expediente que él tanto ansiaba tan sólo para que el ángel la mantuviera cerca de él, buscando una especie de relación de ligera dependencia por su parte. Suspira y sigue su recorrido, esta vez de la forma correcta, caminando hasta el elevador para entrar en él, bajar y así salir a las oscuras y silenciosas calles del Nexo, dispuesta a acortar su visita a aquella ciudad por lo que planea mejor sus movimientos próximos, recordando la reunión con Aidan Kesler y maldiciéndolo en silencio, aún sin conocerlo.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 10:22 pm

El silencio de la casa es algo a lo que él está acostumbrado y es por ello que el más mínimo sonido provoca que sus ojos se abran para levantarse casi de manera automática, sus pasos siguen a los de la intrusa y con un poco de decepción termina por detenerse al momento que sus ojos observan como ella cruza la puerta de aquel departamento, por algún instante medita en los problemas que aquello traería para sí, pero sobre todo en que aún y cuando la joven ha traicionado su confianza no está completamente dispuesto a dejarla ir. Un suspiro termina por escapar de sus labios y sus piernas son las primeras en reaccionar incluso antes que su voluntad y su mente reaccionen, por segundos gira al salir de aquel departamento buscando que de alguna forma la joven se encuentre en aquellos pasillos sin éxito alguno. Sin pensarlo siquiera se apresura a avanzar hasta el elevador que nota descendiendo en aquel lugar, la lógica da la respuesta de quien es la persona que se encuentra en aquel sitio y sin pensarlo más termina por avanzar al final del corredor donde una ventana se encuentra abierta. Sus ojos se abren y da un paso al exterior abriendo las blancas alas de su espalda que permiten que comience a descender de forma bastante acelerada.

Sus pies descalzos sienten la acera fría de las oscuras calles y su rostro gira al momento que una figura conocida termina por salir de aquel edificio, intenta seguirla y sin embargo un extraño sentimiento y dolor en el pecho parecen detenerle, por segundos considera la idea de dejarla ir y sin embargo termina siguiéndola ante la sorpresa de la mayoría de las personas que lo observan, completamente alejado del atuendo perfecto y del pulcro blanco aquel hombre sigue a la joven hasta que en una de aquellas calles oscuras cercanas al edificio de departamentos adelanta sus pasos aprovechándose un poco de ello y de la forma casi lenta de caminar de la demonio. –Esta arrestada- menciona en un tono persistente, su mano diestra toma la muñeca de la joven con fuerza pero sin dañarla siquiera y da un leve tirón que termina por llevarla cerca de él, rodeándola con el brazo contrario. –Bajo cargo de robo y de uso indebido de magia- exclama con un gesto de autosuficiencia.

Sin importar cualquier reacción que seguramente aquella combativa mujer tendría termina por cargarla y avanzar con ella entre sus brazos, escuchando como después de algunos minutos algunos hombres de blanco se acercarían para observarle con sorpresa, de inicio creyeron quizá que se trataba de algún disturbio mayor que incluso debiera de ameritar la participación de unidades del Regeln, pero el rostro calmo del ángel se complementaba con una mirada de ira total que provoco que aquellos hombres dejaran todo en sus manos. –Esta joven es huésped del Regeln, y esta arrestada bajo cargos de robo y uso indebido de magia, el día de mañana se decidirá qué hacer, claro a menos que justifique ante mi esos cargos-, menciono al momento que era escoltado hasta la puerta de aquel edificio.

Sus pasos le llevaron al elevador apretando un poco a la joven contra si, esto con la intención de que si ella tratara de liberarse le fuera no solo difícil si no lo más cercano a lo imposible siempre tratando de respetarla y de evitar hacerle daño. Una muestra inusual de agilidad se dio en el momento que llegaron al elevado, alzando su pie cual si tirara un golpe y oprimiendo el interruptor con él, para después entrar al ascensor de vuelta, bajando a la joven al cerrarse las puertas y observándola fijamente. –Si realmente te interesa que me mantenga a tu lado, evita escapar, los únicos que escapan son los criminales- menciono sonriendo un poco, -y por más que me sería divertido el perseguirte debo de admitir que preferiría que no fuera por algún crimen- menciona al momento que su rostro alcanza el de ella y roba apenas un beso corto a la joven.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 10:37 pm

Cuando el hombre la toma por la muñeca y la gira un gesto de sorpresa se forma en su rostro y luego pasa a uno de enfado ante aquellos cargos falsos de los cuales es acusada, mostrándose bastante molesta y respondiéndole enojada. -¿Cargo de robo? ¿Qué rayos me robé?- Su ceño se encuentra fruncido pero decide dejar el otro cargo de lado, seguro aquel juez experto en reglas lograría clasificar en algún delito el acto de la tarde donde carbonizó a uno de los hombres que los había impactado con su vehículo por lo que prefiere no darle rienda suelta y preguntar por el cargo que se le hace inverosímil.

A pesar de que no le molesta para nada la cercanía se sorprende aún más cuando la toma entre sus brazos y la levanta, llevándola a pesar de que ella no intenta físicamente resistirse al hombre ya que tiene la idea de que es sólo una forma de mantenerla con él y que se escuda bajo falsos argumentos para hacerlo pero cuando algunos uniformados se acercan y reciben la mirada tan iracunda del ángel sube su tono de voz, bastante irritada aunque suena algo infantil. -¡Yo no hice nada Gerard Lightblade! Te juro que cuando…- Responde ante aquellos cargos que ahora hace públicos, ya que siente que pueden tener mayores consecuencias a pesar de que ella se ha portado como una santa, obviamente lo máximo de ese comportamiento que puede tener una demonio. Detiene sus palabras cuando ingresan al elevador, quedando de pie en aquel lugar mientras lo observa, relajando su expresión ante las primeras palabras de él, aunque un bufido escapa de sus labios. –Tú siempre me verás como una criminal.- Y vuelve a adoptar esa expresión infantil con sus mejillas ligeramente infladas, un poco ofendida pero vuelve a mostrar asombro al notar como él se acerca a ella y le roba un corto beso de sus labios, cambiando por una sonrisa ligeramente complacida al confirmar que aquello es sólo para tenerla con él por lo que responde. –Pues señor Lightblade, no tendría que perseguirme como criminal si no me imputara cosas que no he hecho… cargo leve de robo ¿Qué rayos me robe?- Ahora la pregunta adopta matices de diversión, ya que a pesar que justifica levemente uno de los delitos, el otro se le hace extraño y no entiende el porqué del uso que le da el ángel para justificar sus actos.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Lun Feb 25, 2013 11:09 pm

Una sonrisa de autoconfianza se forma en los labios del ángel mientras aquel elevador comienza el ascenso lento en dirección al piso donde vive el ángel, sus ojos se clavan en el rostro de la joven y después de ello niega con la cabeza un par de veces para finalmente suspirar. Sin importarle mucho el enojo de la demonio termina por observarle de forma un poco más sería, la realidad es que el también tiene muchas cosas que discutirle, como el motivo por el cual termino por escaparse, después de todo si ella sigue escapando de esa manera solo prueba su culpabilidad, sin embargo por el momento eso es algo que a él no le interesa, no fue obra del juez del Regeln el ir a detener a la demonio que escapaba de la casa, incluso los cargos inventados fueron los que habría pensado solamente Gerard Lightblade y para ser un poco más sincero debiera sentirse un poco culpable por el abuso de autoridad que termino por hacer, sin embargo aquello no le interesa en lo más mínimo y por instantes mientras conserva intacta la cercanía con la joven simplemente se limita a sonreír ante la expresión de la demonio. –Tenia que decir los dos únicos cargos que se me ocurren, así que eres una ladrona y una bruja...- menciono con un poco de seguridad en aquellas palabras.

La puerta del elevador se abrió al llegar al lugar, dejando espacio para el suspenso tras aquellas palabras, finalmente el juez volvió a cargar a la chica entre sus brazos y salió del elevador, la habría dejado libre, sin embargo uno nunca sabría si ella aceptaría aquello o simplemente terminaría por echarse a correr dejándolo atrás. –Quizá en algún momento te los explique- dijo al momento que sus pasos le llevaron a donde la puerta del departamento empujando apenas la puerta, tras haber salido en búsqueda de la chica de cabellos negros lo último que habría hecho era el detenerse a cerrar aquel lugar. Ante sus ojos todo permanecía oscuro sin embargo al entrar de nueva cuenta y avanzar a oscuras hasta un sofá donde dejo a la demonio, su figura volvió para encender el interruptor de luz iluminando completamente aquel lugar. Camino de nueva cuenta a donde la joven y finalmente término por colocarse al lado de la chica en aquel sofá observándola fijamente.

-Lo primero que debes de saber es que es difícil confiar en ti- sus ojos se cerraron y un gesto de enfado era notorio en su rostro, sin embargo poco a poco este término por suavizarse y tras ello sus ojos se clavaron en la chica. –No sé si es porque eres una demonio o simplemente porque tengo una extraña contusión en la cabeza, sin embargo dejare que las cosas continúen como las hayas planeado, pero recuerda que soy tu aliado en este lugar y debes confiar en mí, solo por eso olvidare lo del expediente por ahora.- menciono finalmente aquel hombre, por momentos incluso había olvidado el nombre en el expediente, y por curioso que aquello pudiera ser, el estar con la demonio habría sido su prioridad. –Espera aquí- expuso al levantarse avanzando de nueva cuenta hasta donde la habitación y entrando en esta, no sin antes girar para observar a la chica esperando que no terminara por escaparse.

Tras apenas segundos el ángel habría salido de la habitación y avanzaba de vuelta hasta donde la demonio, sus manos se extendieron y sobre la chica un saco del color característico del ángel cayó sobre los hombros de la chica a manera de entregarle algo para cubrirse debido a que era evidente que la temperatura había descendido y de igual manera el salir a la calle con la ropa que la joven lo habría hecho era natural pensar en que quizá ella tendría un poco de frío. Finalmente tomo asiento a su lado y sus ojos se clavaron en ella, negando con la cabeza y manteniéndose a su lado. –Realmente nada contigo es fácil, ¿cierto?- menciono para mantenerse ahí acercándose apenas un poco a donde ella.


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