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 Bienvenida. (Helena Vanderbilt)

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Helena Vanderbilt

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 11:42 am

Escucha su agradecimiento con una sonrisa en sus labios y poco a poco reduce sus carcajadas hasta que deja de reír, esperándolo aún sentada en el sillón mientras el hombre se viste y observándolo salir de la habitación al momento que él camina hacia ella y su rostro expresa sorpresa sin poder disimularla cuando el hombre roza sus dedos en la mejilla de ella, ya que sea él quien busque romper con el espacio personal del otro y realizar un gesto tan sencillo como aquella caricia era bastante extraño e inusual, por lo que mentalmente se anota un punto en lograr romper esa barrera que el juez busca imponer siempre entre ambos y una sonrisa complacida aparece en ese momento, observándolo ponerse sus guantes y estando atenta a sus palabras.

-La última vez nos ayudamos mutuamente, y confío en ti así que me parece un trato justo.- Se encoge ligeramente de hombros, haciendo como si le restara importancia pero a pesar que sí confía en aquel hombre, no está dispuesta de soltarle información con tanta rapidez pero sabe que él puede creer que sí lo hará, ya que lo ha hecho antes. -¿A quién buscas? Tengo toda una cantidad de expedientes de traficantes y se supone que me reuniré con muchos estando en este lugar.- Aquello era totalmente cierto ya que a su disposición Inferna dejó toda la información que tiene sobre traficantes de armas en el Sild, y aquellos expedientes se encuentran en una carpeta dentro de aquella ciudad, pero era un lugar al cual debe ir sola ya que por mucho que confíe en el ángel, era protocolar que nadie supiera donde se encuentra esa información escondida ya que aquel lugar puede ser usado nuevamente para dejar otros elementos para ella misma o para otra persona de Inferna.

-Me parece que podemos colaborar, yo te doy toda la información que tenga de la persona que buscas, y tú me das todos los elementos que tenga el Regeln con relación a traficantes de armas, conocidos compradores y ladrones de las mismas.- Aquello parece justo, ya que él parece bastante interesado en conseguir a aquel infame traficante y ella puede ayudarlo con la información que tenga sobre él, y Gerard puede ayudarla perfectamente dándole toda la información que posea su organización sobre el tráfico de armamento, ya que eso la ayuda en la misión que tiene en el Nexo en aquellos momentos. A pesar del trato que ofrece, mentalmente queda suspendida la idea de que el ataque pudiera haber sido dirigido hacia él y no hacia ella, ya que prefiere aprovechar aquella oferta en caliente y cerrar un trato con el juez antes de decirle lo que opina respecto al ataque que sufrieron momentos antes.

Lo observa atenta, esperando su respuesta, ya que dependiendo de ella la mujer procedería a accionar, intuyendo que el hombre no se negará ya que tiene mucho que ganar con aquel trato y poco que perder, ya que la información que la demonio le solicita puede ser conseguida por otros medios si él se niega a dársela, y sabe que la posibilidad de encontrar al hombre que busca es demasiado tentadora para rechazarla, por lo que mantiene su expresión tranquila, sus hombros relajados y su tono de voz se muestra cordial y con un poco menos de arrogancia, intentando que con su actitud menos molesta el hombre decida decirle que sí.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 3:52 pm

A su llegada a la sala atiende las palabras de la chica esperando como siempre a que ella le de alcance, por sorpresivo que resultara el que ella se encontrara dispuesta a cooperar con él sin hacer uso de alguna de sus clásicas bromas o comentarios arrogantes que solía utilizar la joven de cabellos negros como forma casi natural de hacer las cosas. Un segundo de silencio queda abierto mientras el hombre de cabellos blancos sonríe con una tranquilidad inusual ante la idea de encontrar finalmente a aquella única persona en todo el Sild que encuentra repulsiva y a quién en verdad desea de una forma bastante clara encerrar y hacer pagar por sus crímenes. Sin embargo lejos de responder de inmediato a las invitaciones o bien, contrapropuestas de la demonio sus pasos le llevan disimuladamente hasta uno de los sofás de aquella casa e los cuales curiosamente son de un color negro que contrasta con el casi inmaculado blanco que se mantiene dominante en la residencia del juez.

Su figura da la vuelta y su sonrisa amplia se desvanece poco a poco al tiempo que su rostro que mantenía una expresión de victoria y que prácticamente era el inicio de una extraña e infantil felicidad, recupera de forma tenue aquel temple serio y sereno que acompaña de forma más frecuente a su recta figura. -Toma asiento, por favor- exclamó extendiendo su diestra para señalar con la palma abierta un sofá individual en el que esperaba que la joven tomara asiento, y tras ofrecer el asiento a ella su cuerpo terminó por inclinarse lentamente hasta ser él quien tomara un lugar cómodo en un asiento más grande. –Primero dime, ¿Cómo van tus heridas?- exclamó e hizo evidente en su comportamiento un leve deje de preocupación que la mayoría de las veces trataba de ocultar, sin embargo por primera vez desde hace algo de tiempo empezaba a ver a Helena más como una aliada que como una carga, aunque claro eso no evitaba que siguiera pensando que ella era una especie de riesgo, después de todo su naturaleza así lo indicaba, aunque si de naturalezas se trataba la propia no era tampoco una menos peligrosa que la de su huésped.

La anterior pregunta fue acompañada de un examen visual rápido en el cual simplemente se dedico a observarla de arriba abajo y de abajo a arriba, sonriendo complacido tras aquello y notando como en apariencia la joven tendría solo rasguños menores que no tardarían más de un par de días en desaparecer, eso si no era tan hábil en regenerarse, aunque lo más probable es que para el día de mañana no fueran siquiera reconocibles. Un suspiro de cansancio se escucho de sus labios al recargarse atrás levantando su rostro y observando el techo para tratar de alguna manera de infundirse cierto sentido de valor y posteriormente tomando el aire perdido para regresar su rostro a una postura fija y su mirada más profunda dirigiéndose al rostro de la demonio. –Hace algunos días tuvimos un incidente con un traficante conocido del Blood throne, la realidad hasta hace poco era algo así como una sombra, nadie lo veía mucho y siempre actuaba en las sombras, sin embargo de alguna forma el está relacionado con la aparición de un orco y de un dragón que causaron destrozos en los alrededores de los cuarteles del Regeln- exclamó con un tono serio, el decir aquello era admitir sus faltas, -con ellos estaba una ladrona, sin embargo ninguna de esas tres criaturas me interesa tanto como el traficante, esa escoria no tiene cabida en esta ciudad- la última frase trajo un tono serio a la voz del ángel cuyo cuerpo se inclina al frente cruzando sus manos delante de su rostro a la altura de su barbilla y entrelazándose los dedos de estas.


-Aidan Kesler ese es el nombre que busco- exclamo con una voz profunda al tiempo que esperaba alguna palabra de la demonio, sin embargo no todo eran demandas, - a cambio de ello te entregare toda información que pueda sobre tu misión o que pueda ayudarte y haré lo que sea necesario para ti- dijo liberando un suspiro finalmente.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 6:08 pm

A pesar de que la mujer se encuentra cómoda en el sillón en el que ya estaba sentada se pone de pie y da un par de pasos para llegar hasta el lugar donde el ángel le pide que se siente, manteniendo su expresión serena y una sonrisa bastante pequeña en sus labios, sólo su sonrisa característica para no verse diferente de lo usual. Al tomar asiento cruza su pierna diestra sobre la izquierda, en una posición relajada y ante la pregunta de él tan sólo lleva una de sus manos hasta el cuello de su sweater azul marino y lo mueve, para que el pueda divisar desde su posición aquellos morados en su nívea piel, los cuales se encuentra cubriendo con aquella ropa tan poco usual en ella.

Su mirada se posa en las orbes violeta del juez, escuchando atentamente y complementando la información que ya poseía de antemano de aquel ataque, sabiendo ahora que no sólo involucraba un dragón, que ya era bastante extraño y sus ojos se abren sorpresivamente ante las palabras despectivas contra aquel traficante usadas por él. Realmente aquel hombre debe de sacar de quicio al siempre calmo y recto juez del Regeln para que se expresara de aquella manera sobre él y se inclina un poco hacia adelante, muy interesada en saber más de aquel desafortunado que se había ganado el odio de su colocutor.

Al escuchar el nombre, su mente empieza a maquinar a toda velocidad, tratando de pensar si aquel hombre le suena conocido, pero no lo hace por lo que suspira y observa al ángel fijamente, tentada de más por la muy generosa oferta que él le ofrece y recordando que aún tiene que adquirir los informes, expedientes y material necesario para empezar su misión en el Sild lo más pronto posible. –Aidan Kesler.- Repite con un tono meloso, casi con sorna, saboreando el nombre de aquel miembro del Blood Throne, un hombre seguramente muy interesante y peligroso, incluso disfrutando al pronunciar en voz alta el nombre de aquel hombre que hace enfurecer a Gerard, de aquel hombre que lo dejó ver mal, cosa que ni ella había logrado hasta el momento. Sus ojos estudian el rostro del ángel frente a ella, notando cada cambio y cada mirada de forma que le da una interpretación a cada uno de sus gestos basándose en la relación que mantienen hasta ese momento y lo que lo conoce, logrando divisar las ansias de atrapar a aquel vampiro bajo toda esa máscara de frialdad y calma que intenta aparentar.

Una sonrisa muy amplia se forma en sus labios, se pone de pie de un solo movimiento y empieza a caminar lentamente, contorneándose sus caderas con cada paso y cavilando en silencio sus próximos movimientos, ya que a pesar de que la ayuda del ángel en su misión no está de más, su orgullo le impide pensar que realmente lo necesite, por lo que empieza a jugar las cartas que posee a su favor. –Es uno de los hombres con los que me debo reunir…- Aquella mentira es respaldada por trazos de verdad, ya que si es un importante traficante de armas, seguro se tiene información sobre él en Inferna y muy probablemente lo que en ese momento es mentira, debido al desconocimiento de con quienes debe encontrarse, en un rato más se vuelva una realidad pero sabe que debe dar la sensación de control desde aquel preciso instante, para poder llevar ella las riendas de las acciones tanto propias como las de Gerard. –Yo tengo un sitio al que ir y tú, angelito, tienes otro ¿O me equivoco?- Y su sonrisa coqueta intenta dejarle ver al hombre que está dispuesta a cumplir su parte del acuerdo mientras espera que él se dirija a donde tenga que ir para conseguirle mayor información de las transacciones armamentísticas, seguramente al cuartel del Regeln lo que le da la ventaja de desplazarse a sus anchas sin vigilancia en la ausencia de él y que a la vez el ángel esté ocupado recabando la mayor cantidad de información para ella. Era una jugada que sólo se mantiene si ella sabe cómo actuar, que para su fortuna, de eso vive y es una de sus mejores cualidades, una virtud muy apreciada por todos en Inferna y por la cual ella está en el puesto en el que está pero a menos que Inferna no supiera nada del fugitivo, no se podría mantener por demasiado tiempo. A pesar de ello lo que tiene por ganar es muchísimo más que lo que tiene que perder, así que por arriesgada que es la movida, da pie a aquel delicado juego con el ángel, de información por información.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 10:47 pm

La respuesta de la joven era algo que se podría anticipar, al menos e actitud, cuando en el pasado se le había dado a Helena alguna ventaja o algún punto que ella pudiera explotar a enojo no dudaba ni siquiera un poco en hacerlo. Su gesto serio se mantenía y sus ojos permanecían inmutables clavados en el rostro de la demonio y detallando esas expresiones hechas por ella que parecían demostrar el sentir de la chica de cabellos oscuros, sin embargo el juez del Regeln se mantuvo en un silencio total escuchando incluso los comentarios irónicos que ella estaba dispuesta a hacer y meditando con toda tranquilidad sobre las consecuencias de su ofrecimiento, la realidad es que los informes de tráfico de armas en el nexo y demás archivos estaban en su mayoría bajo su jurisdicción, siendo la ciudad un punto de encuentro entre diversas razas y grupo será bastante obvio que era el sitio perfecto para esa clase de actividades, sin embargo la mayoría de la veces las órdenes eran simples, dejarles hacer hasta que cometan un error, y si bien esa política no iba para nada con él, lo cierto es que para el Regeln y por lo tanto para el Sild es jugar al ciego, algunos criminales decían con cierto descaro que aquella organización era ciega cuando se hacían las cosas delante de ellos, sin embargo si el Regeln no era algo eso era justamente eso.

-Entonces tienes una reunión con el señor Kesler- exclamo al momento que se puso de pie avanzando a donde la joven, inclinándose a donde ella, sus ojos se clavaron en los de la chica manteniendo una sonrisa amplia, la idea de poder tener una segunda oportunidad respecto a aquel vampiro de cabellos negros le animaba más de lo que estaba dispuesto a admitir, y de igual manera todo lo que era referente a él le producía cierta desconfianza, sus ojos se cerraron y su respiración se detuvo para reanudarla n segundos negando con la cabeza y dando media vuelta para volver a su asiento. –En realidad, no te puedo pedir nada respecto a una persona como Kesler, pese a todo tengo la idea de que posiblemente tu y el podrían llevarse bastante bien- exclamo con cierto cinismo, si bien estaba haciendo una comparación entre la demonio y un criminal existente en el nexo, la realidad es que lo que le lleva a pensar aquello es más bien la personalidad un tanto cínica que ambos comparten y que sin duda haría que el trato entre ambos fuera bastante común y posible. –Se dice de aquel hombre en particular que suele tener un trato bastante grato para con sus clientes y suele ser un comerciante honesto, respecto a lo que sea lo que los criminales crean que es honestidad, sin embargo no por eso es menos peligroso y es por ello que si en realidad tienes que verle te recomendaría que lo hagas con cuidado- dijo finalmente desviando su mirada, no era preocupación genuina, al menos el se trataba de convencer de ello, sino más bien el que la joven demonio era su huésped y su seguridad era un asunto que le debía de preocupar.

Las siguientes palabras de la demonio fueron claras y sin embargo eran también un problema de ética para él, en su papel de anfitrión de la joven demonio lo último que pudiera hacer es dejar escabullirse sin vigilancia por cualquier lugar del nexo, después de todo aquel titulo que la chica ostentaba era en realidad el de “peligro potencial” y el suyo el de “vigía” cualquier acto que terminara por ocasionar ella seria imputable a la persona del peliblanco, además sería un incumplimiento de las condiciones debajo de las cuales la chica debiera de regirse y esto ocasionaría problemas también para ella pues pasaría a ser considerada una visitante común en el mejor de los casos y en el peor de ellos terminaría por convertirse en una criminal lo cual si bien le facilitaría las cosas a él, también era de reconocer que o era algo que el deseara. –Lo siento pero hay más riesgos en dejarte ir sola de lo que crees- exclamo suspirando con cierta pesadez, sus ojos voltearon a un lado donde una ventana de cristal permanecía cerrada entregando una vista bastante clara de la ciudad en la que se encantaban.

-Sin embargo te enviare una escolta de dos unidades del Regeln, cuando llegues al sitio al cual te diriges dependerá de ti el perderlos aun que recuerda no debes prolongar el tiempo que estés lejos de ellos por un periodo mayor a cinco minutos, si lo haces será un problema para ti- exclamo al volverse a poner de pie, sus ojos se dirigieron a la chica y negó con la cabeza al tiempo que avanzo adonde la ventana desviando su mirada al los cuarteles del su organización. –Yo volveré por la información y adema a reportar el incidente, aunque lo más seguro es que ya lo sepan- dijo finalmente para observar a la demonio, -Tu dime en qué momento partiremos- exclamo para después suspira bajando la mirada, la idea de hacer algo fuera del marco justificad de las reglas no era algo agradable aún y cuando se tratara de algo beneficioso, pero como parte del Angels Army sabía que por más que se adoctrine a alguien a seguir los lineamientos, siempre habrá situaciones que ameritaran una excepción, aunque desde su punto de vista estos eran mínimos y no por ello excusaban la falta.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 11:22 pm

Una sonrisa malévola se forma en los labios de la demonio, una peor de las que el hombre está acostumbrado a ver y la mujer tan sólo da unos pasos, con ese contornear de caderas propio de ella, hasta la figura del ángel y se inclina hacia adelante, depositando un casto beso en la mejilla de él pero aprovechando aquel momento, un ínfimo instante de contacto para capturar el olor corporal masculino, su esencia e incluso su calor para luego retroceder, dando unos pasos hacia la habitación del ángel y murmurar en su andar. –Déjame preparar las cosas entonces, angelito.- y abrió la puerta, cerrándola tras de sí y colocando el seguro de forma silenciosa para luego caminar rápidamente dentro de la habitación, tratando de que sus pasos no se escuchen al apoyar solamente la punta de sus tacones y ayudándose con la alfombra que amortigua el ruido para dirigirse al balcón por el cual habían entrando ambos mucho más heridos y al abrir la puerta de este, sus alas empiezan a rasgar la parte de atrás de su sweater para abrirse paso en su crecimiento, logrando que la prenda aún se mantenga en su cuerpo y susurrando apenas de forma casi inaudible, tan sólo pudiéndose escuchar si el hombre ya estuviera intentando abrir la puerta. –Lo siento angelito, esta vez es a mi modo.- Y se deja caer hacia atrás por el balcón, planeando apenas un poco buscando cobijarse bajo la sombra de los edificios para aterrizar cerca, sin ser vista y luego desaparecer con la misma rapidez que habrían aparecido sus enormes alas negras y comenzar a andar con rapidez, tratando de salir del campo de visión del balcón por el cual se había lanzado, transitando por las calles más vacías del Nexo mientras su piel se hace un poco más oscura y su cuerpo empieza a cambiar con cada paso, siendo ligeramente más grueso mientras sus pechos pierden tamaño y sus curvas se vuelven menos acentuadas, mucho menos para darle ahora a la dama un aspecto masculino, complementándolo con el cambio de peinado, ya que su cabello se hace más y más corto hasta adquirir un poco la forma de la del juez del Regeln, pero en un tono azabache, el mismo tono que adquieren sus orbes violeta. Al terminar aquella improvisada transformación se detiene, desabrochando su calzado y procediendo a dejarlo atrás para andar descalza por aquel lugar, aprovechándose de que su vestuario puede ser tomado como masculino ya que no sería el primer hombre que usa pantalones ajustados ni sweater de ese estilo.

Camina un poco hasta llegar a una tienda de ropa masculina, en la que entra rápidamente, escogiendo unas cuantas prendas para luego pagar con velocidad, marcharse hasta llegar a un callejón desierto y cambiarse allí el vestuario para quedar con la ropa de hombre recién adquirida. Aquello no bastaría para despistar al ángel, eso lo sabe de antemano por lo que la sensación que mucho rato antes la demonio sintió se volvió a apoderar de su cuerpo en un menor grado, ya que no se elevó su temperatura a tan altos grados por lo que las llamas que emergieron de sus manos bastaron para encender sus ropajes anteriores y carbonizarlos, ganando así un poco de tiempo.

Empezó a correr hasta llegar a una calle muy transitada, buscando perderse entre aquella marea de gente y avanzar hasta donde su organización le ha indicado que debe dirigirse, aquel lugar donde han dejado aquella mañana los expedientes que tanto necesita para cumplir su misión. Trata de no mirar por sobre su hombro ni mantener la vista fija en alguien por mucho rato, buscando dar la menor cantidad de rodeos posibles ya que es menos posible que se encuentren siguiéndola en aquel momento que si les da más minutos de ventaja, por lo que rápidamente accede a un callejón desierto, introduciéndose por una alcantarilla que la lleva a algunos túneles que recorren la ciudad, y en el lugar que le habían indicado previamente inserta una llave, que parece un agujero propio de aquel túnel donde transita para abrir un trozo de este, que estaba perfectamente camuflado y se trataba de un pequeño casillero, con un portafolios dentro de aquel bastante lleno.

Abre el mismo sin mucho decoro, empezando a hurgar rápidamente entre carpetas para encontrar la que tiene los expedientes de los traficantes de armas, dirigiéndose a la K con suma rapidez para encontrar el objeto que tanto estaba buscando “Aquí estas Kesler.” Al encontrar aquel documento lo empieza a doblar, primero por la mitad, luego por la mitad de la mitad y así hasta hacerlo un pequeño cuadrito, el cual rápidamente introduce entre sus ropas, dejándolo entre su ropa interior y su piel, un lugar que aunque no le molestaría para nada que Gerard revisara, era casi imposible que eso ocurriera.

Rápidamente sale de allí, cerrando el casillero y guardando la llave entre sus ropas para salir por donde entró, siendo poco precavida en buscar otra salida por aquel mismo túnel y tan sólo relajándose al estar fuera de este, respirando ya con más calma al tener su masculina espalda apoyada contra una pared del callejón y con aquel portafolio en su mano diestra, cuyos dedos eran mucho más gruesos que los delicados dedos de Helena y con un tono de piel algunos tonos más oscura.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Jue Feb 21, 2013 11:50 pm

Los movimientos de la demonio eran observados con paciencia por el juez del Regeln cuyo ostro inmutable permanecía en cada momento observando como es que ella entraba en aquella habitación con bastante facilidad, por instantes su sonrisa se mostró nuevamente en sus labios tan solo para que al paso de algunos minutos desapareciera de nueva cuenta, la realidad es que aquel tiempo ya había sido demasiado y Helena, la misma demonio que habría conocido tras derriba un dragón sin importarle mucho el problema en el cual se hubiera metido, estaba demasiado callada como para encontrarse aún en la habitación a la cual habría entrado, un suspiro de hartazgo fue dado por el joven de cabellos blancos al avanzar a aquella puerta y abrirla solo para descubrir que sus sospechas eran ciertas, un gesto serio se compuso en su rostro para después negar con la cabeza ante aquel acto imprudente por parte de la demonio y pese al poco avance que habrían tenido en aquel momento, la joven terminaba por convertirse nuevamente en un problema, uno que él debía de solucionar, no cabía duda de que habría sido un error el confiar en que ella cooperaría bajo los términos del Regeln, aquel hecho no solo habría sido notorio para él, sino también para algunos de sus superiores que no tardaron en llamarle haciendo sonar el teléfono del departamento del juez.

-En efecto señor, escapo- exclamo en un tono seco que conducía cierta decepción, sin embargo sus ojos se cerraron al momento de decir simplemente un -Si- de forma seria y colgar el teléfono, colocando este cerca de la puerta y después observando abajo donde sin duda se encontraría la chica, sus ojos se mantenían abiertos y finalmente se cerraron negando con la cabeza, encontrar a Helena sería tan complejo como encontrar una aguja, claro que quizá el caso especifico de la chica demonio tendría un nivel un poco más alto de dificultad, tomando en cuenta su habilidad para cambiar de forma, si la joven estaba esperando alguna oportunidad para empeorar las cosas sin dudarlo había conseguido ya. Sus pasos le llevaron al borde del balcón y su figura se limito a apoyarse sobre el borde de este para dejarse caer casi por completo de frente a suelo.

El airea su alrededor comenzaba pasar a su lado oponiendo una mínima resistencia que sin embargo era suficiente para mover sus blancos cabellos que enmarcaban su rostro serio que escondía enojo ante la actitud de la demonio, no había duda, el traficante y la demonio podrían llevarse bastante bien, después de todo que se puede esperar de un criminal. Sus alas se abrieron finalmente oponiendo resistencia a la caída y ayudándole a controlar la velocidad con la que se dirigía al suelo, agitándose una vez para tomar una postura más propia en vuelo y buscando el corregir todo en vuelo para comenzar a sobre volar las zonas alrededor de aquel edificio, aún y sabiendo que la posibilidad de encontrarla era mínima. Poco termino por descender apoyando sus pies en el suelo y observando a su alrededor, no había nada que indicara el paradero de la demonio y ya hacía algo de tiempo que la “tolerancia” de la chica habría terminado, sin embargo por algún extraño motivo aquel hombre parecía obviar aquella regla aún en contra de sus deseos.

Su rostro mosto una expresión de decepción al momento que levanto su mano observando a la altura de su muñeca, observando el tiempo que ya había transcurrido, -No hay más- menciono en aquel instante para terminar suspirando y finalmente tomar el teléfono móvil de su bolsillo y oprimiendo un solo botón a manera de marcación rápida. –Escapo, estén pendientes, si no aparece en cinco minutos será considerada fugitiva- dijo con un tono serio terminando aquella llamada, su cuerpo se mantuvo inmóvil observando a su alrededor y contando mentalmente el paso del tiempo, bastaban esos pocos instantes para que todo quedara arruinado, aquella idea le ocasionaba un disgusto mucho mayor al que habría esperado y aun y cuando siempre habría considerado un problema a Helena aquel acto en particular le molestaba mucho más que otras actitudes emprendidas por parte de la joven demonio terminaba por confirmar que ella no era una persona en la cual se debiera de confiar….


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 12:14 am

No está consciente de cuánto tiempo ha pasado desde que abandonó el departamento del ángel pero realmente no se preocupa de más ya que a pesar de saber que el ángel más que ser un anfitrión tiene que dar un reporte de lo que ella hace o deja de hacer el en Nexo, no cree que haya problema alguno en salir sin supervisión, ya que no era ninguna niña y no está cometiendo aún ningún acto delictivo en aquella ciudad, por lo que no se da mayor prisa para recorrer el camino de vuelta al apartamento del juez del Regeln, y lo hace de forma tranquila y pausada, pasando desapercibida con su imagen de hombre, ya que no era especialmente atractivo sino más bien comparte rasgos muy comunes en los humanos, y con su traje de vestir y el portafolio en su diestra tan sólo parece un ejecutivo más en una ciudad que alberga toda clase de razas y de tipo de personas, extravagantes y corrientes se mezclan en aquellas calles del Nexo.

A pesar de que no va a paso rápido llega en poco tiempo al edificio donde se encuentra el hogar de Gerard Lightblade, reconociéndolo fácilmente de los demás y se queda distraída observando el balcón por el cual había salido, sin saber si cambiar de forma o mantenerse así, si debe volar de vuelta hasta el apartamento del ángel o si es más adecuado entrar como una persona normal a aquel lugar. Suspira y se queda cavilando en silencio, balanceando aquel portafolio en su mano y colocando su mano libre debajo de su barbilla, considerando posibilidades, un gesto tal vez demasiado femenino para no llamar la atención.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 1:14 am

El rostro del ángel se mantiene esa expresión severa en el conforme los segundos avanzan aumentando la brecha de tiempo entre el límite permitido para que la joven pudiera estar sin supervisión, aquella regla era algo que sus superiores habrían encargado de forma bastante especifica, si bien el trato especial que se le brindaba a la joven era similar al que se le daba algún diplomático de los distintos planos, también era claro el hecho de que ella no era como los demás, la mayoría de ellos no buscan deshacerse de la escolta que se les asigna, por el contrarío saben que su seguridad está en sus manos, además cualquier acto que fuera en contra de lo acordado terminaba por causar problemas, y al tratarse de personas en sus posiciones estos problemas solían tener tintes diplomáticos. Sin embargo la joven demonio distaba mucho de los invitados regulares del Regeln, ella era un miembro de Inferna, y sus planes o misiones respondían únicamente a dicha organización, el hecho de que el la organización protectora del Sild le diera alguna especie de ventaja se debe a la utilidad que para ella representa el estar al pendiente de la demonio, además el hecho de que por sí sola hubiera derrotado a un dragón también indicaba al grupo que la chica era una persona que debía de mantenerse bajo vigilancia, si bien muchos seres poseen características extraordinarias, también hay seres sin tanto poder, aquellos que viven hasta cierto punto vidas bastantes normales y no suelen recurrir a sus habilidades, es por eso que alguien que destaca en el uso de las mismas resulta importante, no solo para el Regeln, si no para cualquier organización.
Sus ojos se cerraron al notar como el tiempo habría terminado tomando de su bolsillo nuevamente a aquel aparato y abriéndolo para oprimir la misma tecla, nuevamente una expresión distinta a la seriedad llenaba su rostro, la decepción y un ligero deje de tristeza parecían tomar forma en el rostro del ángel al momento que sus labios se abrieron al notar como responderían a su llamada. –Ya paso el tiempo, es tiempo de movilizar a las unidades- dijo finalmente volteando alrededor. Aquellas personas parecían extrañas y sin embargo una en especial llamo su atención, su rostro que habría mantenido la expresión anterior cambio pronto a una de sorpresa y finalmente a una de enfado conforme acercaba nuevamente el aparato a sus labios, -aborten- exclamo terminando la llamada.
Sus pasos s aceleraron al notar una figura peculiarmente especial entre la multitud, la postura y las acciones hechas no correspondían al comportamiento de cualquier persona con aquella apariencia y sus ojos se cerraron finalmente para llegar delante de este y confrontarle. –Desapareció por más tiempo del que estaba permitido, creí que era confiable ahora veo que no ha cambiado en absoluto- termino por expresar, para él era claro, aquella persona era Helena con su truco favorito, el mismo que ya había viso en veces anteriores y que provocaba que ella fuera alguien complicado de encontrar y sin embargo pese a lo excelente actriz que la demonio podría ser al final su personalidad habría terminado por imponerse.
Pese a su actitud molesta su voz expresaba una mezcla extraña de alivio y preocupación por la demonio, girando finalmente en aquel instante para comenzar a avanzar en dirección a edificio, sus ojos se cierran y sus dientes se aprietan al igual que su puños señal de enfado, como siempre aquella chica logró sacarlo de sus casillas, y sin embargo el que todo aquello no pasara de un incidente menor era algo que le agradaba, aun y cuando se convirtiera en pate de su deber, la idea de tratar de capturarla como a una criminal más no era del todo agradable, aunque claro aquello no era tampoco sinónimo de que si la joven rompiera las reglas él le dejaría huir.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 1:24 am

Observa como la figura de cabellos blancos se acerca a ella y sonríe, ya que las respuestas a las preguntas no expresadas en voz alta son respondidas sin siquiera buscarlo. Sonríe al verlo pero deja de sonreír al notar su expresión y el enojo en el rostro del ángel, arqueando la ceja ya que ella lo creía más listo y hasta llegó a sospechar que el sabría que huiría, ya que por más trato especial que tuviera, mantener los protocolos de la organización a la cual pertenece es fundamental e Inferna no permite bajo ninguna circunstancia que otra persona ajena a la organización sepa las misiones que le encomienda a sus miembros y mucho menos las ubicaciones donde suele dejar objetos importantes para ser recogidos luego. Que el hombre frente a ella, el cual también pertenece a una organización y sabe que lo fundamental es que se cumpla lo que la misma le indica se moleste por algo tan estúpido como aquello la hace dudar de las capacidades de discernimiento del ángel, ya que a pesar de que no han convivido por tanto tiempo, a ella le parecía el suficiente como para que él supiera lo lista que ella era, y además que la subestimara la enoja particularmente.

-No recordaba que se me hubiera puesto tiempo de llegada, como una niña a su casa.- A pesar de que su tono era masculino sus palabras distan de serlo y el enojo está latente en cada una de ellas. –Deberías de saber, Gerard Lightblade que como tú tienes normas, a mi se me imponen reglas también, reglas que debo seguir por el correcto funcionamiento de mi organización.- Ahora su tono de voz se vuelve gélido, pero a pesar que él deja de tutearla, ella no deja de hacerlo con él. -¿Debo explicarte que es una norma?- Sabe perfectamente que aquella pregunta lo hará enojar y esa es la intención, que se sienta estúpido por no dejarla cumplir las reglas que Inferna le impone. –Puede que a la próxima vez llegue a este maldito plano con una forma en la que ni tú me reconocerías y queme todo el maldito edificio en el cual se encuentra la principal sede de toda tu maldita organización.- El enfado hace que pierda un poco los modales y empiece a subir un poco el tono de voz, sin moverse siquiera ni intentar seguirlo, dejando que su cuerpo poco a poco adquiera su forma normal con cada palabra que pronuncia, aprovechando que en ese momento ambos quedan solos y nadie mas que él puede ver aquella sorprende transformación de un hombre común a una mujer bastante atractiva.

–Y nunca jamás sabrían que soy yo, así que agradece que llegue a esta maldita ciudad de la forma adecuada y dejando que tanto tú como tus jefes faltos de personalidad tengan sus horribles ojos sobre mi hermoso trasero.- Ya las palabras suenan más acordes, ante la nueva imagen que la demonio presenta y su femenino tono de voz. –Y yo deje que así sea y hasta esté dispuesta a colaborar con ustedes sólo porque tú me…- en ese momento se interrumpe de forma muy brusca, quedando en un tenso silencio para luego completar casi atropellando sus palabras. –me caes bien y me parezcas un buen aliado.- Termina y empieza a caminar a zancadas, pasándolo de largo pero dirigiéndose al interior del edificio donde queda el apartamento del hombre, evitando que vea o note que sus mejillas quedan totalmente encendidas en un rojizo tono que era muy poco disimulable, tratando de ir con la suficiente prisa para que él no le diera alcance y no la viera así de sonrojada.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 1:57 am

-Norma, es la regla o el conjunto de reglas que hay que seguir para llevar a cabo una acción, porque está establecido ha sido ordenado de ese modo, de igual forma es el conjunto de reglas que determinan el correcto comportamiento- respondió de una forma fría instantánea y bastante clara ante la pregunta hecha entre los múltiples reclamos que la demonio habría hecho, sin embargo aquellos reclamos terminaron por resultar contraproducentes en la mente del ángel que lejos de tener en consideración las palabras de la demonio se limito a girar para observarla de frente después de su transformación. Sus ojos se clavaron fríos en ella y su rostro se levanto de forma apenas notoria haciendo claro el que él tampoco se encontraba feliz, -Y según recuerdo Helena, ni las de tu organización, ni las del Angels Army, ni siquiera la de ese grupo llamado Human Resistance aplican en esta ciudad, no estás en Chaos, gracias a todo, pues de estarlo por la posición geográfica del nexo respecto al resto del mundo humano quizá te encontrarías en Bliksen no en Schatten, y si las reglas del Regeln te parecen absurdas o ridículas, las que los ángeles aplican te parecerían mucho mas molestas, aunque creo que eso es algo que no debiera de explicarte-.

Su tono de voz era bastante claro, la ciudad mencionada por el sería un territorio en guerra constante en el cual las reglas de los de su raza eran mucho más estrictas y los pocos demonios que había estaban destinados a ser esclavos, prisioneros o simplemente condenados a muerte, la ciudad del brillo de sangre, le dirían algunos otros seres provenientes de otras dimensiones debido a su naturaleza represora. –Sin embargo, lejos de ajustarte a las normas que cualquiera sin importar su raza, o si me agradas debiera someterce, se te dio la oportunidad de tener una especie de trato especial, sin embargo tan fácil como se te otorgo se te puede retirar convirtiéndote en una criminal- Su mirada de desaprobación total quedo clara al tiempo que observo nuevamente los ojos de la joven, -Y aún y cuando eres un problema constante lo último que deseo es tener que perseguirte como criminal-, completo finalmente para después cerrar sus ojos y soltando un suspiro.

El habría escuchado cada palabra y si la joven le consideraba un aliado en realidad era algo que no le molestaba aunque tampoco era algo de lo cual pudiera sentirse orgulloso o creer que fuera la mágica solución de algo, quizá lo que realmente provocaba su enojo más allá de que ella se expusiera al romper las reglas de esa manera, era el hecho de que el habrá decidido confiar en ella por más que sus instintos le indicaran no hacerlo, sin embargo era algo que para aquel momento poco importara. Sus pasos se adentraron al edificio solo al pendiente de que la joven no se perdiera de su vista tras haber quedado detrás de ella. Sus pasos finalmente se adelantaron y al entrar al edificio su mano oprimió el botón del elevador, abriéndose la puerta de este y esperando a que ella pasara.

Tras un breve momento el ingreso también a aquel sitio oprimiendo el botón que les llevaría al último de los pisos de una forma un tanto lenta, aquel lugar tenia paredes de cristal que daban una vista estupenda de la ciudad justo en el punto que el cielo sobre ella cambiaba de color para ceder paso a la oscuridad de la noche que traía de inmediato el nacimiento de las luces propias de aquel lugar, edificios, letreros y automóviles daban una vida distinta a aquel sitio, el Nexo, la ciudad a través de aquellos cristales era un sitio extraño, fue concebida por una idea extraña de convertirse en un puente entre las distintas razas aún y cuando ellas no se llevarán bien entre sí, y hasta cierto punto y obviando algunas disputas normales, se podría decir que el experimento aún sin ser perfecto era perfectamente funcional.

La mirada del ángel se mantenía en aquella ciudad, para alguien como el que habría nacido en el sitio más luminoso del plano Chaos aquel sitio aún era extraño pese al tiempo que ya llevaría siendo parte de él, una frágil paz que era su deber proteger, un peso nada ligero en los hombros de cada persona en el Regeln. –Veo que conseguiste lo que sea que fueras buscar- exclamo finalmente al haber ya recorrido la mitad del trayecto en aquel elevador y observando el reflejo de la joven en el cristal, -espero al menos que haya valido la pena, porque de no ser así, tu hermoso trasero, estará en peligro, el que sea yo a quien ves generalmente como parte del Regeln, no significa que todos seamos iguales, de hecho es quizá eso lo más preocupante, solo te pido que tengas cuidado cuando estés en esta ciudad, cuidado de todos incluido del Regeln- su voz sonó sería y el silencio se hizo mientras continuaban ascendiendo, el rostro de Gerard permanecía ateto al exterior hasta que sus ojos se cerraron suavemente.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 2:13 am

La idea de ser considerada una criminal no suena mal para ella en esos momentos, que permanece sonrojada pero ahora producto de la ira que siente y a pesar de que el ángel intenta atenuar sus palabras expresando sus pocos deseos de perseguirla como criminal, la verdad es que la demonio no le cree ninguna ya que sabe que seguramente sólo intenta portarse condescendientemente para conseguir la información que ella está guardando celosamente debajo de su ropa, aquel papel era tan firme y tan molesto en su cadera que con cada movimiento le raspa con los bordes, como si quisiera hacerse notar y que ella no olvide la valiosa información que en aquel expediente doblado se encuentra. Si bien conoce lo peligrosa que es la organización dominante en el Nexo, también sabe que todos sus trucos y artimañas lograrían que se desenvolviera mejor y más tranquilamente en aquella ciudad que estando con aquella escolta permanente.

El ascensor se detiene y ella es la primera en salir, dando zancadas hasta situarse frente a la puerta del hombre, esperando que abriera sin dirigirle la palabra y ni siquiera un vistazo debido al enojo, decepción y amargura que siente ante la reacción que tuvo el ángel, por lo que sostiene firmemente su portafolio, tan fuerte que sus dedos se vuelven aún más pálidos y siente como la sangre no circula correctamente en aquella zona de su cuerpo, sin importarle demasiado aquello ni tampoco lo ridículo de su atuendo sobre su forma actual, siendo sus pantalones sujetos precariamente con el cinturón de su traje y tanto la camisa, corbata y chaqueta de este le quedaban unas tallas más grandes, por lo que no marcaban su curvilínea figura, ya que tan sólo sus pechos hacían ligera presión en los botones delanteros.

Luego de pensar seriamente y manejar todas las posibilidades ha decidido en quedarse en aquel apartamento aquella noche pero despertar en medio de la misma, cambiando nuevamente de forma para pasar desapercibida de forma que ni siquiera Gerard Lightblade pudiera encontrarla, y llevar a cabo su misión sin la ayuda de él ni de la organización a la que pertenece, librándose así también de los superiores del juez del Regeln y de sentirse atada de manos, ya que antes cuando sospechaba que tal vez fuera ligeramente agradable para él no le importaba demasiado, pero ahora que piensa que sólo está siendo usada por el ángel siente completa repulsión hacia él, a pesar de que ella suele hacer lo mismo con la mayoría de las personas, con él no lo hace porque le agrada su compañía, así que disfrutaría mínimo su presencia por las horas que permaneciera en su hogar como huésped, decidida a alejarse cobijada por la oscuridad y no volverse a encontrar con él jamás, por lo menos no con una forma en la que él pudiera reconocerla.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 2:52 am

La mano diestra del ángel se coloca a la altura de su frente, al llegar a la puerta de departamento, y notando como es que la demonio continuaba sin habla alguna, si bien anteriormente aquello le parecería de lo más tranquilo y normal en cierta medida también era extraño, como sea que se viera el estar al lado de la altanera demonio y no tener alguna de sus ya características palabras de burla o provocaciones era bastante extraño y en cierta medida terminaba por extrañarlas, aun y cuando eso fuera realmente un problema. Al abrir la puerta la sostuvo para que fuera primeramente la demonio quien ingresara a aquel lugar y posteriormente hacerlo él cerrando la puerta, su postura se relajo de inmediato y finalmente se adelanto avanzando hasta la sal y observando a la chica con un rostro que evidenciaba el enojo, aunque de un tipo completamente distinto uno un poco menos serio e incluso un tanto más normal.

-A veces es complicado confiar en las personas, sin importar si son demonios o ángeles, personalmente desconfiaría más de los segundos, después de todo los conozco mucho más- dijo al girar su rostro a donde la joven, sus pasos se adelantaron llegando a un pequeño escritorio en la sala adelantándose lo suficiente para llegar a donde una computadora se encontraría y encendiendo la misma para ingresar una unidad de almacenamiento y copiar varios archivos terminando con eso y tomando los mismos para después girar a donde la joven y entregarla. –Los ingresos de Chaos y a Chaos que el Regeln ha autorizado, además de algunos movimientos ilícitos entre planos de los cuales tiene conocimiento, así como una extensa lista de armas decomisadas, por mi cargo es lo único que pudiera entregarte, pues es todo a lo que tengo información- dijo para después observarla con cierto enojo, sus brazos se cruzaron y su rostro parecía más el de alguien más joven haciendo un berrinche que el de uno de los jueces del plano Sild.

-Avísame- dijo con cierto enfado para después acercarse a ella y observarla fijamente, -al menos deja un mensaje, ciertamente me parece tan ridículo el estar detrás de ti a cada segundo, como seguramente te parece a ti el que lo haga- sus ojos se cerraron y después negó con la cabeza, -Si bien yo no controlo todas las acciones del Regeln al menos puedo hacer que sean un poco menos fuertes-, una sonrisa se formo en sus labios y finalmente le observo con una sonrisa en sus labios que denotaba tranquilidad, -la verdad es que prefiero encargarme de estar tras criminales de verdad que estar detrás de ti- dijo suspirando, quizá era el cansancio pero simplemente le parecía un verdadero desperdicio el que su organización hiciera algo en contra de la demonio, sin embargo el a final de cuentas era un juez y era encargado de hacer cumplir las reglas que debían ser obedecidas en pos de mantener la paz en el Nexo y el plano de los humanos, un suspiro de alivio termino aquella corta platica en apariencia y tras ella el mismo camino hasta situarse cerca de una ventana por la cual alcanzaba a apreciar perfectamente aquella ciudad.

-La verdad es que no negaré que no sería agradable perder una aliada como tú, eres conveniente, y bastante útil cuando te lo propones- dijo para terminar por adoptar un rostro serio, el siempre practico Gerard Lightblade se permitió en aquel instante dejar escapar una risa leve y después observarla con un gesto de reprobación que era acompañado de una sonrisa de entendimiento, -pero para finalmente ser honesto, creo que eres una persona agradable aun y si eres una demonio bastante astuta que desprecia las reglas y parece siempre dispuesta a tratar de burlarse de mi aún y cuando sea un poco-, negó con la cabeza y se encogió de hombros, aquel ser que siempre se mantenía imparcial se daba un breve momento para no serlo. –Creo que pese a todo tu compañía es agradable- dijo en un tono menos frío pero igual de distante, quizá por esa compleja forma de expresar lo que sentía que jamás se le había dado bien. –Y además al menos eres más interesante que la mayoría de las unidades del Regeln con quienes trato todos los días-, expuso recordando al joven que le habría avisado de la llegada de la chica y a muchos de los individuos con quienes solía trabajar a diario.

Sus ojos cambiaron su visión a un librero, para después avanzar poco a poco a este tomando un libro de pasta negra donde e encontraban enumeradas diversas reglas y leyes del Nexo, en las páginas habría anotaciones y textos marcados, la letra no correspondía a la del juez. –La mayoría de los ángeles desprecian a los demonios, generaciones de tradición supongo, nos es difícil aceptarlos- exclamo al acercarse a la joven, -Sin embargo tras algo de tiempo creo que por más complejos que sean me he acostumbrado a su presencia y es curioso, en el fondo no son tan distintos ni siquiera en forma de pensar a los ángeles- menciono con calma al abrir una de las paginas donde una de las tantas reglas se enumeraba a manera de artículo, a su lado habría anotaciones sobre los puntos ciegos o vacíos de aquella regla. –Esto era de un demonio miembro del Regeln que estuvo bajo mi mando, si bien era un tanto conflictivo debo de admitir que jamás rompió una regla, siempre me dijo que solía ser más fácil así, quizá por eso aprendí algunas, creo que te servirán de vez en cuando- menciono para tomar asiento en la sala, después manteniéndose en total silencio bajando su mirada al suelo.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 2:07 pm

Acepta aquel objeto donde se encuentra la información que el ángel le ofrece con una ligera sensación de desconfianza y escucha sus palabras atentamente, relajándose su agarre con cada una de ellas y terminando por tomar asiento en uno de los sofás de la sala, dejando el portafolios en el suelo delante de ella y dejando escapar un sonoro suspiro para dejar que sus ojos se cierren por instantes, llevando su diestra mano a su rostro y masajeando con índice y pulgar su frente, justo encima de su nariz y sólo abriendo de nueva cuenta sus orbes para posarlas en la figura masculina que le entrega un libro, el cual toma entre sus manos y empieza a ojear de inmediato, formándose una sonrisa amplia en sus labios mientras lee aquellas anotaciones hechas por el demonio en cuestión que el ángel menciona, dejando de lado sus planes de escapar de él y reconsiderando quedarse, aún sintiendo aquel documento contra su cadera, molestando su piel con sus puntas y pensando en si debe entregarle aquello al ángel, ya que él ha cumplido la parte de su trato.

Decide quedarse con aquel documento escondido un poco más, ya que aquello le da un poco de control sobre el juez del Regeln, es su as bajo la manga y puede jugar un poco con él mientras aún esa información que ella posee no se sepa, ya que tiene la ligera impresión de que cuando se la entregue el hombre se dedicará a la búsqueda de aquel curioso vampiro y la dejará a ella un poco de lado, cosa que no desea para nada y por lo que tan sólo deja el libro a su lado al terminar de darle un rápido vistazo y abre su portafolios, sacando una carpeta de la misma, un ordenador portátil, mismo que pone en sus piernas y que enciende, abriendo la carpeta y sacando documentos de ella mientras aquel aparato carga, introduciendo la unidad de almacenamiento extraíble que el ángel le ha otorgado antes para revisar la información de este, comparando las armas confiscadas con las características de las armas que han sido robadas del arsenal de Inferna.

Su rostro luce concentrado mientras pasa sus manos por papeles y documentos y luego por el teclado de la computadora y se desplaza por los documentos que en esta se encuentran, negando unas cuantas veces con la cabeza mientras se encuentra revisando y comparando información, deteniéndose apenas para subir su rostro, mirarlo por encima de la pantalla y hablar con un tono de voz audible. –Gracias angelito… Ahora, intuyo cuáles son tus órdenes y debes de saber que las mías, por el tipo de misión que me ha sido otorgada me impiden tener una cola, mucho menos escoltas y gente del Regeln a mi alrededor, ya que la idea es infiltrarme y los escoltas sólo gritarían “peligro inminente” a los traficantes con los que debo reunirme. ¿Cómo vamos a trabajar? Tenemos que llegar a un acuerdo común para que tanto tu como yo podamos ejecutar nuestras funciones tranquilamente sin estorbar o molestar en las misiones del otro.- Lo observa con un leve rastro de solemnidad y seriedad, ya que a pesar que le gusta molestarlo siempre y observar sus reacciones, en ese momento es prioritario lo que debe de hacer en el Sild y que sea hecho correctamente, ya que si no se realiza como la mujer sabe que debe realizarse no es sólo un peligro para la misión en sí, sino también peligraría su vida al ser identificada como una espía o una infiltrada, mucho peor si se cree que es una colaboradora de la organización tan temida en aquel plano, por lo que sabe que debe llegar a un acuerdo con el hombre de cabellos blancos, un trato en el que ambos salgan beneficiados.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 3:30 pm

La tranquilidad tarda en llegar al juez del Regeln, aún y cuando para el la joven es hasta cierto punto alguien de confianza también es su deber el mantenerla lo suficientemente cerca que sepa donde se encuentra en cada momento, sus ojos se cierran y por instantes ignora todo lo que pasa a su alrededor incluida la misma Helena, sabiendo perfectamente que en realidad para poder cumplir con su meta habría que dejar que la chica hiciera también sus movimientos y cumpliera hasta cierto punto su misión, para la organización de la joven el que Helena tuviera acceso libre y paso completamente libre al Regeln debería de ser algo ventajoso y era de esperarse que buscarán usarla, de alguna manera habría que encontrar una forma de no romper los tratos con esa organización y también de dejar que la chica pudiera moverse de forma normal. Por su mente pasan varias ideas que iban desde el dejarla completamente libre con condiciones de reportarse cada cierto tiempo, hasta el asignarle unidades especificas de rastreo que puedan saber donde esta sin que ella se dé cuenta, ideas no faltan, lo difícil es encontrar cual es la mejor y la que permita alcanzar los objetivos de ambos

-Quizá, tenga una respuesta.- Menciono para después observar a la joven tras regresar su rostro a una postura adecuada y abrir sus ojos, su rostro permanecía serio y sin embargo aprovecho para apoyarse en e el sillón levantándose y avanzando hacia otro librero donde tomaría un ejemplar peculiar por el color que poseía, un intenso verde que le hacia destacar entre todos los tomos de aquel aparador. Sus manos tomaron aquel libro abriéndolo para revelar que debajo de la portada y algunas hojas de papel en blanco un compartimento secreto del cual tomo una pequeña bolsita negra, tras esto cerro aquel peculiar tomo y volvió a donde la chica. Sus ojos se clavaron en ella y su sonrisa apareció en aquel instante, finalmente se inclino un poco a donde la joven, tomando su mano diestra y de igual manera sacando algo de aquella bolsa negra. El destello platinado de un brazalete formado por una cadena delicada con algunos gravados de runas en el que sin embargo contribuían a su aspecto peculiar y hermoso.

Las manos del ángel colocaron hábilmente aquella peculiar joya sobre la joven asegurándose de cerrarla, solo una vez, un destello del mismo color que aquella cadena fue producido por esta y después de eso su apariencia era solo el de una joya linda, no más que eso, sus ojos se centraron en aquel objeto y cual si se sintiera orgulloso por su idea su sonrisa se hizo más amplia. -Un brazalete hecho por elfos, la realidad es que no es un objeto que se use tradicionalmente para saber donde se encuentra una persona, sin embargo este en particular produce una onda de frecuencia única- dijo sonriendo, aquel era un regalo de un antiguo miembro del consejo de elfos a una Ninfa, ambos habían muerto cuando el elfo usó aquel objeto para rastrear al la chica y la descubrió en compañía de alguien más, en cierta forma el que el ángel poseyera ese objeto era simplemente porque para nadie pareció relevante como evidencia, aunque para él era justamente la prueba de que el elfo actuó de forma premeditada y esperaba solo que se presentara su oportunidad para tratar de matar a la ninfa.

Sus pasos le ayudaron a retroceder, y después de eso tomo asiento, lo cierto es que el complemento de aquel objeto era algo que no tenía con el, pero bastaba una visita al Regeln para conseguirle, y hasta donde él estaba enterado aquel hecho nunca fue más que un rumor, uno bastante olvidado y que nadie pudo comprobar, -confiare en que lo usaras y en que así podrás actuar como desees, sin embargo eso no cambia que mientras estés aquí debieras tratar de volver a este lugar siempre-. Su mano ingreso a uno de sus bolsillos tomando una llave de un color plata que lanzo en dirección a la demonio, con fuerza suficiente para que ella pudiera atraparla y apuntando a un sitio donde no pudiera caer sobre ella o golpearla.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 3:47 pm

La demonio observa sorprendida como el hombre coloca en su muñeca una joya, pero al momento que ve el destello plateado que la misma emite sonríe ampliamente, sabiendo de que se trata por lo que voltea la vista hacia el rostro del ángel y aún sonriendo habla, aprovechando la cercanía. –Sólo si me prometes, angelito, que sólo tú estarás monitoreando mis movimientos y que sólo tú tendrás acceso a esa información y nadie más, si no me la quitaré cuando tenga que trabajar.- A pesar que su tono de voz vuelve a ser como siempre, retador y coqueto, las palabras que ella pronuncia son totalmente verdad, ya que si otra persona que ella no conoce va a estar supervisando donde está no tiene de otra que deshacerse de la hermosa prenda al primer momento y oportunidad que tenga a su alcance.

Sigue observando los movimientos de él, terminando de comparar la información que él le da para retirar aquel dispositivo de su computadora y apagar la misma luego de revisar todos los archivos que el hombre de cabellos blancos le cede, guardando los papeles que ha sacado de nuevo en la carpeta a la que pertenecen, acomodándolos en perfecto orden y arqueando la ceja cuando el juez le lanza una llave, sonriendo ampliamente y sin poder contenerse le responde. –Ya vamos mejorando en nuestra relación, hasta tengo una llave de tu apartamento.- Y toma la llave en su diestra, girándola ante sus ojos y sonriendo aún más. –Si lo que me hubieras dado hubiera sido un anillo y no un brazalete me preocuparía, no por el hecho de que te propongas a mi, sino porque seguramente estarías siendo víctima de alguna enfermedad bastante grave o no serías tú.- Sabe que ese comentario lo molestará y lo hace con toda la intención de que eso sea lo que ocurra, levantándose del sofá para guardar la computadora en el portafolio y la carpeta, sabiendo cuando será la primera reunión que posee, que es el día siguiente y bastante relajada camina hasta el ángel, volviendo a posar sus labios en la mejilla de él y sonriendo ahora con sinceridad, sin rastros de burla. –Gracias.- Aquel beso era por la información que él le ha dado y por su consideración a la misión que ella posee, que a pesar de que sabe que no le queda de otra al ángel, agradece que no fuera tan cabeza dura como para intentar hacer algo menos sutil.

Sus brazos se estiran un poco hacia arriba, moviéndose el brazalete al hacer aquello y camina sin más hacia la cocina de aquel lugar, lugar que ya conoce de antemano y empieza a curiosear todo lo que en aquel lugar se encuentra, buscando entre alacenas y refrigerador que comer, ya que el uso de sus poderes, tanto de combate como de regeneración y además cambiar de forma para huir del juez y de su organización realmente la había agotado y despierta en ella un hambre muy grande, por lo que camina de un lado para el otro sin hacer mucho ruido, ya que aún usaba aquellos zapatos masculinos que no eran tan escandalosos como sus tacones y aquel traje que en ella se ve bastante gracioso porque se nota que no está diseñado para dama y que es para alguien con un par de tallas más, pensando en cambiarse tal vez luego de comer, porque saciar su hambre en ese momento es prioritario para la demonio.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 5:31 pm

Aquel hombre escucha con atención las palabras de la demonio, pareciera por extraño que eso pudiera parecer que nuevamente vuelve a ser la de antes, si bien eso le da una leve sensación de alivio pronto comienza a recordar cual molesto es realmente aquel trato que la demonio suele tener con él, un suspiro de hartazgo se escucha ante el hábil y bastante ingenioso comentario sobre que su relación avanza, si bien es cierto que su trato es mucho menos hostil que la mayoría de las veces no se puede considerar a aquel trato como una relación, el colmo es aquella idea sobre un anillo y las llaves de su departamento, que terminan por provocar un suspiro de cansancio por parte del joven de cabellos blancos, -Realmente me parecería bastante gracioso algo como eso- dijo con un tono tranquilo, recordando que el habría perdido una apuesta en contra de la pelinegra que justamente involucraba el ser paciente el uno con el otro, si algo había aprendido de eso era paciencia. -Realmente no creo que seas la clase de persona que aceptaría una propuesta de alguien- mencionó con un deje de autoridad en ello y después se recargo en el sillón observando a la demonio.

Por un instante aquel joven se mantendría calmado, el día había sido una verdadera prueba, al menos una digna de la presencia de la demonio en aquel plano, y pese a todo el que por fin terminara traía un poco de alivio al juez,. Con algo de sorpresa observo los movimientos de Helena al levantarse del sofá y caminar con total tranquilidad por el departamento ,era algo tonto pero aún y cuando aquello debería de ser así le resultaba bastante extraño y no pudo contener el seguirla solo para asegurarse de que todo estuviera bien, el ángel se limito a contener una risita que estaba por escapar de sus labios, después de todo el era el anfitrión de aquella chica y lo mínimo que debería de hacer es responder ante ella como tal. Finalmente se adelanto a donde la joven y le dirigió una mirada seria, para después tomar el lugar de la chica, y con una habilidad que pareciera nata moverse con gracia por la cocina, tomando ingredientes y colocándolas sobre una parte de aquella cocina, finalmente giro a donde su nevera y tomando carne y vegetales para al tener todo reunido en un solo lugar desviar su mirada de nueva cuenta a donde la demonio. –creo que lo mínimo que podría hacer es ofrecerte algo de comer-, dijo al momento que su mano diestra se movió a uno de los cajones cercanos tomando un cuchillo en ella.

Con naturalidad y simpleza comenzó a cortar ingredientes, moler algunos, quizá su forma tan metódica de cocinar resultara extraña, sin embargo era tan peculiarmente alineada y perfecta como la mayoría de las cosas que el de cabellos blancos realizaba, sus pasos le dirigieron después a la estufa encendiendo esta y después preparando los ingredientes seleccionados, mezclando algunos, agregándolos a distintos tiempos y vigilando su cocción, su movimiento era rápido y perfectamente calculado, al punto de parecer más un robot que una persona y sin embargo el aroma de lo que preparaba ya comenzaba a llenar aquella pequeña cocina. –Lo mejor sera que yo me encargara de esto, la realidad es que aún y cuando no creo que seas una mala persona, no se que tan bueno sería el comer algo que tu prepares- menciono a modo de burla buscando alguna reacción de la chica. Mientras aquellos platos terminaban su cocción el mostraba su habilidad también para recoger cada cosa, dejando inmaculada aquella cocina y después volviendo al frente de la estufa.

Con un movimiento veloz consiguió dos platos de un tono blanco sobre los cuales sirvió aquellos platillos de forma perfecta y moviéndose con una extraña naturalidad regreso a donde la demonio y coloco uno delante de ella en una mesa y el otro algunos metros lejos con la intención de respetarla, girando y volviendo después con los cubiertos, -creo que viste que lo preparé así que créeme no está envenenado- dijo a modo de broma esperando a la chica.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Feb 22, 2013 10:57 pm

Ante la afirmación bastante acertada del ángel con respecto a que ella no era de esas que hubiera estado en una relación seria sonríe muy ampliamente, porque no hace más que tener razón al respecto pero por el tipo de relación que llevan y porque admite que le encanta sacarlo de quicio bastante a menudo le responde a sus palabras, tan sólo para intrigarlo un poco y que no piense que la conoce tan bien como realmente lo hace. –Te equivocas angelito, depende de la propuesta…. Y de la persona, por supuesto.- Su sonrisa se vuelve enigmática para luego observar como el hombre la desplaza de la cocina y fruncir el ceño ante su burla de las artes culinarias de la demonio, ya que en alguna oportunidad anterior ella le demostró al juez del Regeln que no se le da tan mal cocinar, aunque obviamente ese era lejos el mayor de todos sus atributos o la mejor de sus habilidades pero de igual manera lo dejó hacer, moviéndose cerca de él tratando de no estorbarle, revisando aquí y allá algunos utensilios, logrando tomar un par de tenedores y cuchillos, de servilletas y de vasos los cuales traslada y coloca perfectamente ya que es una persona que conoce bastante bien los libros de etiqueta y en su búsqueda de artículos que necesitarían para cenar sonríe malévolamente al encontrar unas velas, llevándoselas de forma disimulada y caminando hasta la mesa, la cual deja bastante agradable a la vista y colocándolas para luego encenderlas ella misma, usando su habilidad más básica del control de fuego, produciendo una pequeña llama con su propia energía y tomando asiento en una de las sillas, esperando que el de cabellos blancos salga con los platos de comida y sonriéndole maliciosamente al verlo caminar hacia ella ya que deja toda la ambientación como si aquello fuera una cita romántica entre ambos, detalle que seguramente a él le incomodaría y a ella le divertiría.

-Hmmm… no sé si confiar en ti.- Su sonrisa se desvanece y finge seriedad, tomando su tenedor y clavando en este un trozo de carne para inclinarse un poco sobre la mesa, cuidando que su pecho no quede sobre el plato y no se manche su camisa, ya que el saco había tenido la decencia de quitárselo al momento de arreglar la mesa para la cena y se encontraba colgado justo detrás de su silla, en el respaldar de esta, y su brazo se extiende en dirección al ángel, volviendo a sonreír de forma malvada para acercar aquella pieza de comida a los labios de él, una escena que parece sacada de una película romántica. –Así que te haré probar primero, si tiene veneno no la probarías…- Y así lo reta a que abra su boca y reciba aquel bocado directo de la mujer, sonriendo desafiante y complacida ya que aquella maldad la causa mucha gracia y le parece muy divertida, tanto que le gustaría haber tenido una cámara escondida en algún lugar para grabar todas esas escenas y poder observarlas luego, riendo a carcajadas.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 23, 2013 6:41 pm

Quien culparía a la demonio, después de todo si Helena Vanderbilt había demostrado algo bastantes veces era su inteligencia y suspicacia, era verdad que los seres de su especie suelen compartir esa clase de tributos debido a la larga persecución de la que son generalmente víctimas, sin embargo ella en particular demostraba superar esas extrañas características de los nativos de la zona oscura del Chaos de forma bastante sobresaliente. La mirada del joven de blancas vestimentas se clavó en los ojos de la demonio, si bien era claro que la chica hacia aquello con la intención de sacarlo nuevamente de quicio, después de todo era muy raro que no tratara de hacerlo de forma continua, también era cierto completamente que era una acción digna de elogios, una de esas cosas que él podría decir que no esperaba menos, pese al trato cordial después de todo ellos no eran amigos del todo, solo conocidos y extraños aliados, por lo menos eso es lo que él tenía en mente. Sus ojos se cerraron y pese a que su orgullo le mantenía aún alejado de la chica termino por ceder acercándose un poco y abriendo la boca para tomar el alimento que ella ofrecía, masticando las veces suficientes y finalmente tragando.

-¿Complacida?- cuestiono con un tono tranquilo, aquello era una simple muestra de que era confianza y esperaba fuera visto de aquella manera, sus ojos mantenían la mirada fija en aquella chica y finalmente un suspiro fue dado, notando la iluminación hasta ese punto y el hecho de que aquel lugar pareciera una especie de cena, incluso cayendo en cuenta de cual extraño pudiera verse el que él hubiera aceptado de buena gana lo que la joven habría realizado, su rostro giro notándose cierto rastro de vergüenza ante aquella acción y manteniendo la mirada fija en el suelo, sus parpados cayeron finalmente sobre sus ojos y su respiración calma se perdió para finalmente inhalar de forma profunda lo cual era bastante contrario a sus constantes suspiros y exhalaciones prontas de aire cada vez que la chica hacia algo. –Bien ahora come algo, no creo morir y realmente lo último que haría es envenenar a alguien que comienza a ser algo agrad…- sus palabras se cortaron al tiempo que la armadura de frialdad y seriedad del juez se rompía, dándose cuenta de ella y observando fijamente a la chica al detener sus palabras, tomando aire en aquel momento.

-Que puede ser una aliada sumamente útil- menciono fingiendo desinterés y después tomando asiento en aquella mesa, su mirada esquivaba a la de la demonio y finalmente cerro sus ojos con tranquilidad, ella era por mucho un problema uno que comenzaba a ser agradable y hasta entretenido, sin embargo aquello no liberaba en lo más mínimo al ángel de sus funciones como juez y a su deber mientras la joven estuviera en aquel lugar. Sus acciones son un tanto automáticas formando un silencio absoluto que transcurre tras minutos, interrumpido apenas por el sonido de los cubiertos moverse y de las acciones realizadas mientras ambos cenan, la mirada del juez del Regeln denota que su mente se encuentra en otro sitio y finalmente un suspiro es dado al tiempo que termina por tragar un bocado, llevando su mano diestra a una servilleta y limpiando alrededor de sus labios, observando después a la joven con cierto interés y tranquilidad.

-Debo reconocer, que había creído que no te volvería a ver- exclamo al momento que sus ojos pasaron del vacío al rostro de la joven dirigiendo una mirada seria y severa que en cuestión de segundos se suavizo para transformarse únicamente en un profundo interés, -parte de mi esperaba que te convirtieras en un problema inexistente, y que quizá respecto a ti podría llegar a sentirme completamente calmo- dijo con naturalidad, y tras apenas un segundo medito las palabras observando a la chica fijamente, -pero en realidad, creo que es agradable tenerte aquí. -Exclamo soltando un suspiro, -es extraño pero esa capacidad tuya para convertir todo en un caos es interesante, y en realidad el hecho de que no hagas lo que se te ordena as un tanto refrescante, hay demasiados soldados en el Regeln, no lo niego-, dijo observando a la chica y sonriendo apenas un poco tras ello, - sin embargo, son a veces demasiado dóciles y tratar con ellos todo el tiempo llega a ser monótono-, exclamo al momento que su cuerpo se levantaba de nueva cuenta de aquella mesa, dirigiéndose a la cocina y llevando una botella en particular para servir en dos copas.

-Por la demonio más desesperante de todos los planos conocidos- dijo dirigiendo una sonrisa amable y un tono de voz pocas veces escuchado de el en el que demostraba cierta alegría.


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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 23, 2013 8:24 pm

El ángel toma aquel alimento dejando su orgullo de lado y causa en ella una sonrisa complacida. “¡Cómo me gustaría estar grabando esto!” piensa debido a que aquello seguro es un suceso que no volverá a pasar jamás, aunque es muy seguro que no va a borrarlo de su memoria, el juez Gerard Lightblade comiendo de su mano, o algo parecido por lo que sus labios permanecen curvados aún cuando la mujer posa su mirada en la ajena a pesar de la baja iluminación, respondiendo sin dejar de sonreír. –Complacida.- Confirmando la pregunta de él con la misma palabra en un tono de respuesta, acercando de nuevo su cubierto a su propio plato y comenzando a comer en silencio, aprovechando su pequeña victoria sin buscar forzarlo más con conversación innecesaria y manteniendo sus ojos mayormente en su plato, aunque a menudo desviando su mirada hasta el rostro del ángel que come frente a ella y al ver lo avergonzado que él está una extraña sensación invade su estómago, una que realmente no puede explicar ya que es la primera vez que la siente.

Cuando aquella especie de aleteo a nivel de su abdomen empieza a sentirse su rostro deja de desviar tanto su mirada, sólo volviéndolo a hacer cuando el vuelve a hablar y de forma inexplicable sus mejillas se tornan rojizas ante el pequeño desliz que el perfecto juez sufre, ya que es la primera vez que nota quebrarse aquel muro de frialdad que él normalmente deja ente ambos con tanta facilidad, sin que ella realmente tuviera que presionar o hacer nada y pensó rápidamente en algún comentario perspicaz, que aunque suene malicioso se nota que la velocidad tan rápida con la que sale de sus labios se debe a algunos extraños nervios que no son normales en ella. -¿Entonces el sentimiento es mutuo? Estoy tan feliz.- Sonríe de la misma forma de siempre ayudada con su fuerza de voluntad para no apartar la vista del rostro ajeno, de forma fingiendo naturalidad para luego seguir comiendo sin intentar mantener la vista fija en las orbes violeta del juez del Regeln, algo enojada consigo misma por sentirse tan diferente y buscando que el carmesí de su rostro disminuya hasta desaparecer con el mayor ahínco posible, lográndolo luego de unos minutos justo a tiempo para verlo irse y volver con unas copas y una botella, bastante sorprendida aún por las palabras que el hombre pronuncia en su honor. “Me está halagando demasiado… ¿Me querrá pedir algo?” Y como respuesta de su propio cuerpo sintió el papel doblado a la altura de su cadera, aquel expediente que tanto desea el de cabellos blancos y sintiéndose intrigada por la persona a la que busca.

Ante aquel brindis ella toma la copa que él le ofrece, sonriendo de felicidad y escuchando aquel tono proveniente de la voz de él, dejando que su copa choque suavemente con la ajena, acompañándolo en su brindis y tomando un sorbo del líquido de esta para luego bajar la copa, observando fijamente al juez y meditando antes de hablar. –Gracias angelito, para mi también eres bastante agradable y me agrada que tú seas mi anfitrión y no más nadie, y creo que aunque lo intentara no podría desaparecer por completo de tu vida, es demasiado divertido molestarte.- Con aquellas palabras intenta expresar que por algo tan tonto como demasiada supervisión no se alejaría de él de forma permanente, ya que puede romper las reglas y buscar enmendarlo luego si es necesario, no cree que hasta ahora pueda suceder algo que la haga alejarse completamente y desaparecer.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 23, 2013 9:31 pm

La ceja izquierda del juez de blancos cabellos se levanta provocando una peculiar curva que anticipa cierto asombro ante las palabras de la demonio, sin embargo termina por obviarlo dando un trago al contenido de la copa y después bajándola con delicadeza para volver a tomar asiento delante de ella. Un gesto más serio es el que poco a poco toma lugar en el rostro de la joven y tras ello da un leve suspiro cual si se preparará para decir algo de suma importancia, cosa que en realidad pensaba hacer, inhala de forma profunda y finalmente termina por cerrar sus ojos a manera de buscar en su mente la manera de hilar palabras que puedan de alguna manera expresar lo que tiene en su pensamiento, por más que este disfrutando de la compañía de la demonio es obvio que no se debe de olvidar bajo ninguna razón que ellos son aliados y que deben hasta cierto punto de hacer un extraño equipo en sus respectivas misiones. –Y bien, habrá que romper toda la cordialidad existente, ¿Es verdad que tienes una reunión con Aidan Kesler?- cuestiono a manera de confirmar con la joven la información que ella le habría dado antes.

La pregunta quedo al aire por instantes y tras ello se limito a dar un trago mas al contenido de su copa bajando la mirada y observando su plato, para después sonreír, lo cierto es que en cierta manera a él le resultaba un tanto molesto el hecho de que se tuviera que romper de esa forma la extraña buena relación que tenían hasta ese momento, pero hasta el punto más cordial debía de tener que ser superado por las necesidades de cada uno de sus respectivos trabajos, y sin duda, así como el fue instruido para que sus intereses personales quedarán sublevados a los intereses de la organización sin duda la demonio debió de haber recibido un similar entrenamiento. –Si es así, creo que deberé hacerte algunas advertencias- exclamo para después dar un simple suspiro observando a la pelinegra con interés y un poco de preocupación, -Hace unos días creí que habría capturado a Aidan y sus compañeros, sin embargo el y una felina ladrona escaparon con facilidad entre mis guardias-, un tono de seriedad acompañaba a esas palabras, la realidad es que en el informe oficial la culpa fue atribuida a lo superiores de los guardias, personal a cargo del juez, los cuales no dieron instrucciones exactas y un entrenamiento adecuado para que no fueran engañado a aquellos hombres.

-Mientras ellos escapaban un orco no identificado, aplastaba a varios soldados, y finalmente un dragón comenzaba a darme algunos problemas a mi- respondió con un poco de enfado, para después comer un bocado más del plato delante de si y finalmente bajar los cubiertos acomodándolos perfectamente y alzando su mirada a donde la chica. –Aidan no dudo en usar a esos dos como distracción, según varios hombres de Aidan que atrapamos, era la idea del vampiro el usar a ese par como distractores para sus planes.- Sus ojos se cerraron y después de ello volteo su rostro a la ventana, lo cierto es que la joven no era ingenua, o tonta, ni siquiera parecía alguien descuidada, pero en cualquier caso ella era su responsabilidad, su único contacto en Inferna, e incluso la única persona que podría desesperarlo de una forma tan evidente, ni siquiera el vampiro conseguiría una reacción más allá de la seriedad en el recto juez del Regeln. –lo que intento decir es algo que no es necesario repetirte y de lo que tu debes de estar consciente, debes tener cuidado extremo y no confiar, no con Aidan, sino también con todos los traficantes- exclamo para después observar a la chica, sus ojos reflejaban una leve preocupación.

-Ciertamente no eres la clase de personas que pueden ser víctimas de esa clase de organizaciones, no eres débil y manipulable, aún así solo no te confíes- menciono para luego respirar de forma profunda, y tomo un trago más de aquella copa, era obvio que había preocupación para la demonio y obviando el hecho de que era alguien desesperante, lo cierto es que no deseaba le pasara nada malo. –Incluso estoy dispuesto a prometerte el comprarte algún dulce si sales bien de tus misiones- dijo sonriendo de una forma que dejaba en claro que algo estaba planeando, -es con eso que uno soborna a los niños ¿cierto?- dijo en un tono de burla esperando alguna respuesta de la chica.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 23, 2013 9:52 pm

Escucha atentamente todo lo que tiene que decir, notando la preocupación en la voz masculina, la cual le llama la atención ligeramente ya que parece genuina. Luego de beber todo el contenido de su copa la deja sobre la mesa y se levanta, dando un par de pasos para caminar hacia él y al quedar a su lado, su torso se inclina al frente para que ambos rostros queden a escasos centímetros de distancia, para que el pueda ver la expresión en su rostro y así confirmar cada palabra, ya que en ese momento está dispuesta a ser completamente sincera con él, o lo más que su orgullo y su organización le permiten. –Así es.- Aquel expediente doblado en su cadera empieza a molestarle nuevamente, era como si cada vez que empezara a olvidarlo su cuerpo se movía de forma que el borde de la hoja le picaba la piel, de forma que no puede olvidar a aquel vampiro si se lo propusiera, no hasta quitar aquello y asegurarlo en otro lugar

Las palabras de advertencia del ángel la toman desprevenida, ya que le confirman la preocupación de él y sabe que aquel sentimiento implica algún tipo de importancia de ella para él y a pesar que tiene noción de que tal vez esté propasándose un poco, su cuerpo se inclina y se sienta en el regazo de él, no de forma seductora sino para poder estar cerca mientras le hable, exhalando un suspiro y aflojando la corbata de su ridículo traje antes de empezar a decir lo que planea. –Sé que quieres capturar a Aidan, y yo sé que necesito saber si él tiene mis armas, así que estoy dispuesta a hacer un trato y cooperar contigo en su captura.- Medita un poco y agrega. –Por supuesto, sólo bajo el requisito que si él es quien tiene las armas de Inferna, pueda tenerlas bajo mi custodia y devolverlas a mi organización.- Apoya el brazo en la mesa frente a él y de espaldas a ella, alejándose así ligeramente del ángel pero sin quitarse de sus piernas. –Pero dejaré que seas tú el que le aprese, sea él o no el traficante al que busco, si resulta ser ese vampiro quien posee las armas…- Una sonrisa malévola se forma en sus labios. –No me quedará de otra que hacer un reporte en el cual explicaré que tenía cuentas que dar al Regeln y que con colaboración paralela se recuperaron las armas y se devolverán a Inferna.- Pero en aquel momento su rostro se vuelve frívolo. –Ese informe se le dará a Inferna, mientras que en el informe de la captura de Aidan ni se mencionaran las armas que yo me llevaré de vuelta. ¿Tenemos un trato?- Aquel acuerdo parece beneficioso para ambas partes, y al terminar de decir los términos de aquel trato su cuerpo vuelve a acercarse al ajeno y su mano se extiende hacia él, para que él la estreche al cerrar aquel acuerdo bilateral.

Sus piernas se balancean ligeramente y sus ojos no dejan de observar los ajenos ni por un instante, aprovechando la cercanía para poder captar cualquier cambio de expresión y así intentar anticipar lo que el hombre piensa, pero también disfrutando del calor y el aroma ajeno, complacida de aquel acercamiento que puede tomarse como una forma de presión por parte de ella para que ambos sellen su trato, pero es tan sólo la demonio aprovechándose de las circunstancias para romper el muro de frialdad de él, para incluso penetrar el espacio personal del ángel sin que este pueda hacerle un reproche del tipo que sugiera que ella alberga algún sentimiento por él.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Sáb Feb 23, 2013 10:31 pm

El ángel negó con la cabeza, el momento en que todo marchaba bien era justamente el mismo en el cual la demonio mostraba su naturaleza, la sola idea de dejar ir aquella prueba de un delito, si es que en realidad Aidan la tuviera, era algo que no le era del todo grato, algo que realmente le parecía completamente en contra de todos sus principios y de todas sus creencias, sin embargo algo que era cierto s que las armas eran propiedad de Inferna, seguramente serían usadas en sus constantes batallas con el Angels Army, los de su propio genero, sin embargo eso era algo que no le correspondía del todo y para ser aún más claros, si la organización de la demonio podía acreditar de alguna manera la propiedad de aquel armamento el no solo no podía hacer nada, sino que tampoco debería de hacerlo, en el mejor de los casos con el fin de hacer que las cosas fueran lo más dentro de las reglas que fuera posible debería de aceptar el trato de la demonio más poner el mismo algunas condiciones que sin duda ayudarían a que todo saliera de forma adecuada, sus ojos se cerraron y medito sobre el asunto un poco, sin temor de hacer evidente sus respectivas dudas sobre las propuestas que la demonio le habría hecho y finalmente dando un suspiro de hartazgo.

-Ciertamente esperaba algo así de tu parte, no es una idea descabellada y en realidad supuse que el deseo de Inferna era el de recuperar sus armas, no únicamente encontrar culpables-, dijo con un tono tranquilo cual si aquello fuera algo rutinario y después de ello observo fijamente a la demonio para desviar su rostro y cambiar su mirada al suelo. –No debería garantizarte algo como eso, sin embargo haré todo lo que esté en mi poder- menciono para después terminar por dar un largo suspiro desviando su rostro al techo y pensando por instantes. –Aunque claro que todo sería mucho más tranquilo si tu organización pudiera comprobar que las armas son suyas, si consigues eso, no solo sería un trato entre nosotros, si no una obligación del Regeln para con tu grupo- completo con una extraña solemnidad que marcaba su conocimiento de las reglas y de las normas estipuladas y tratando de salvar lo poco o mucho que quedara de su posición como quien hace respetar las leyes. –Así incluso deberíamos hacer que escoltas del Regeln les acompañen de vuelta a Chaos-, dijo dando un suspiro, la realidad es que aún y cuando él era un oficial de la organización del Sild, no le era para nada grato el inmiscuirse en asuntos de la guerra en su dimensión natal.

-De no ser así, haré lo que sea posible porque se entreguen las armas, aunque será sin que Angels Army se entere y buscando mantener la cordialidad entre el regeln y esa organización, te recuerdo que nosotros somos neutrales ante sus problemas. –
Aquellas palabras le hacían sentir sínico o mentiroso, después de todo el era un ex miembro de aquel grupo, el había peleado las batallas de los ángeles, había enfrentado a los demonios con sus propias manos, sofocado algunas rebeliones menores y sin duda sería una completa mentira el decir que no habría tomado la vida de más de uno de aquellos seres de la raza de la demonio, un extraño sentimiento de remordimiento se apodero de él, uno que poco tenía que ver con la chica, sino más bien con su convicción por formar parte del Regeln, la misma que lo llevo a abandonar la armada de los ángeles y la misma que de vez en cuando aparecía al sentir que no actuaba de una forma realmente justa.

-No te pediré que uses las armas de algún modo en especial o que las destruyas, simplemente que traten de cuidar sus cosas, lo demás son problemas de ángeles y demonios- exclamo tratando de dejar en claro que no eran cosas que le fueran relevantes y finalmente su mano tomo la copa dando un trago más para terminar el contendió de ella de golpe haciéndose evidente que aquel tema en particular era una de esas cosas que le causaban cierta molestia, -por lo demás, tenemos un trato- respondió observando a la chica.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 24, 2013 10:53 am

Su tono se vuelve algo meloso, mientras sus ojos permanecen observando el rostro del ángel. –La idea es que el Regeln no sepa que esas armas de Inferna existen, lo último que quiero es que me escolten con ellas…- Lo que la mujer le pide al ángel sabe que va un poco contra sus principios, pero la suya es una misión de infiltración y si se anda divulgando que fue a hacer la mujer allí ya no servirá más para la organización para la cual trabaja, ya que todos la ficharan y no podrá volver a hacer de espía y negociadora para Inferna. Además se le dio autorización explícita de que la organización de Gerard no supiera qué clase de armas eran, ni que se enterara que ella está en el Sild buscando armas ya que en el informe que se le dio para justificar la presencia de Helena en el Nexo se dio sólo la información necesaria pero nunca se especificó que haría allí, ya que por más estable relación que tuvieran ambas organizaciones tampoco es la idea que una sepa exactamente todas las misiones de la otra, pero para mantener aquellos protocolos es trabajo de la demonio convencer al ángel de aquel plan.

-Imagínate angelito, atrapo a ese vampirito con mis encantos y te lo dejo en bandeja de plata… Seguro tiene otros millones de crímenes que imputarle, si él tiene las armas de Inferna nadie tiene porque saberlo sino tu y yo.- Su rostro se acerca al ajeno, manteniéndose sentada en el regazo de él mientras lo observa fijamente, porque a pesar de que aquello es mayormente una táctica para que el hombre acepte las condiciones que ella le ofrece, quiere dejarle en claro al ángel que sabe de aquellos juegos y que suele tener cuidado, pero que los encantos de ella son casi irresistibles para la mayoría, exceptuándolo a él por supuesto. –Confía en mí, todo saldrá perfecto para ambos.- Y su mano se acerca al rostro ajeno, acariciando su mejilla mientras lo observa de cerca, tan cerca que siente la respiración de él y el joven de cabellos blancos también puede sentir la de ella sobre su rostro e incluso sus pestañas rozar parte de su frente.

A pesar de que se encuentra cómoda la posición es algo forzada, ya que sus pies permanecen separados del suelo, parte de sus glúteos y piernas permanecen sobre las piernas de él, pero siguiendo diferentes direcciones que la dejarían naturalmente de perfil hacia él, pero ella permanece con su torso girado para poder verlo de frente, sin disposición de quitarse de encima, con su sonrisa característica llena de seguridad curvando sus labios mientras espera aquella ansiada respuesta por parte del ángel, sintiendo como la posición hace que aquel expediente que reza “Aidan Kesler” la molesta y rasguña aún más, ligeramente preocupada porque si el hombre en el cual ella se encuentra sentada la intenta bajar con delicadeza de encima seguramente la tomaría por la cadera y la movería de forma que sus manos sentirían aquel papel y le preguntaría de aquel que se encontraba doblado y asegurado por su ropa interior por lo que esperaba que si él ya se hartaba de tenerla en sus piernas fuera poco delicado y la tirara al suelo de forma poco caballerosa ya que lo otro era darle una explicación la cual aún no ha maquinado.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 24, 2013 6:50 pm

Un breve instante de silencio se abre entre ambos seres, haciendo bastante notorio el hecho de que el rostro del ángel retrocede ante la cercanía de la demonio, el hecho de haberla mantenido de aquella forma obedecía de forma única al seguir su juego, sin embargo aquel hombre de cabellera blanca debería de tener la capacidad de mantenerse tranquilo pese a la cercanía, y su rostro mantiene por ello el gesto serio mientras escucha con atención las palabras que la joven demonio termina por hacer, sus ojos se cierran por fracciones de segundo tratando de auto convencerse de que la demonio está actuando lo más de buena fe que alguien de su raza puede hacerlo, y sin embargo termina por negar con la cabeza tras ello para después al reabrirse sus ojos observar fijamente la mirada de ella. La cercanía resulta incomoda y de igual manera el hecho de tener que acceder a las condiciones que son expresadas por la mujer de cabellera negra, sus labios liberan un pesado suspiro al inclinar su rostro de lado, de manera tal que su aliento no llegara a donde la chica y finalmente inhalo de forma casi automática tras el haber vaciado sus pulmones con la acción anterior.

-Si es que el caso se da, y puedes moverte de forma rápida no habrá problema, sin embargo debes tener en cuenta que es un acto ilícito, y finalmente yo no soy el único juez que esta asignado al Nexo y mucho menos el único agente del Regeln que existe en esta ciudad, toma eso en cuenta y si consigues hacer las cosas de forma adecuada puedes terminar por devolver lo que le pertenece a tu organización.- Termino por decir aquello y finalmente trato de levantarse de una forma bastante gentil rodeando apenas a la chica por la cintura y levantándola al ponerse de pie para después colocarla frente a él, dando después un paso atrás con la finalidad de conseguir algo de distancia entre ambos, si bien a él no le incomodaba el contacto físico con nadie, existían ciertos límites y ciertos puntos donde llegaba a ser un poco molesta, en especial cuando se trata de hablar de una forma un tanto más formal con la joven que pese a que le sea agradable y en cierto punto sus mutuos comentarios molestos e intentos por provocar el enojo del otro hayan desarrollado cierto nivel de confianza, está aún no era tan grande como para conservar aquella postura o incluso creer que se trataba de una que fuera un poco cómoda.

-la realidad respecto al vampiro, no estoy muy seguro de cómo sea y de si tu plan funcionara, aunque para ser sincero, y esta es una recomendación que me parece está de más.- Exclamo haciendo finalmente una pausa propia y manteniendo su mirada fija en la chica cual si no supiera cómo expresar la idea que había llegado a él en aquel momento, respiro un par de veces acomodando las ideas en su mente e inclino su rostro a donde ella para después ampliar su sonrisa. –lo cierto señorita Vanderbilt, que es una joven bastante atractiva y sin duda sabe aprovechar sus virtudes de manera correcta, sin embargo debe tomar en cuenta mientras este con los traficantes objeto de su misión que no debe revelar su identidad, y mucho menos declararse miembro de Inferna, en caso de que sea Kesler, recomendaría que su entrevista fuera de alguna forma en que no dejara rastro alguno de sus actividades junto a el, después de todo en el momento en que yo le arreste no desearía que su reputación ante su organización se viera manchada de alguna manera-. Dijo finalmente para observar a la joven, manteniendo una distancia prudente entre ambos y finalmente dando un paso a su lateral y comenzando a avanzar con un extraño nerviosismo en dirección a la ventana para al llegar a ella observar el exterior de aquel edificio.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Feb 24, 2013 10:06 pm

Una sonrisa se forma en sus labios, colocando sus pies sobre el suelo al ser bajada del regazo de él ya que es tomada gentilmente por la cintura y no por la cadera, de forma que aquel hombre no nota aquel papel sujeto contra su cuerpo y el hecho que el acepte aquello la hace feliz, por lo que lo sigue y lo rodea con sus brazos por su cuello, colocándose de puntillas para poder besar su mejilla desde atrás y luego soltarlo, ya que sabe que aquel detalle de que él rompa las reglas es algo muy inusual y una ventaja en su favor por lo que está muy agradecida con el ángel.

-Ya vengo angelito.- Apenas musita mientras su diestra sube rápida al primer botón de la camisa masculina que porta, caminando lentamente hacia la habitación del peliblanco mientras su índice presiona aquella pieza de plástico y con el pulgar busca que se introduzca en el agujero que lo mantiene sujeto para que se abra y así haciendo con el resto de aquellos elementos, quedando sin camisa a mitad de la sala luego de que deja que se deslice por sus brazos hasta quedar perfectamente sujeta por el cuello con su mano derecha, quedando sólo en sujetador mientras avanza, sin importarle demasiado porque está a espaldas del dueño de aquel apartamento, que se encuentra distraído mirando por la ventana. Al momento que llega al cuarto busca con la mirada la bolsa donde ha dejado antes la ropa sucia con la que llegó al Nexo, depositando la camisa en aquel lugar para después inclinar su torso hacia el frente, abriendo y retirando tanto zapatos como calcetines de forma que luego de volver a enderezarse puede bajar sus manos un poco más abajo de su vientre, observando por encima del hombro para ver que el hombre no la estuviera espiando y al comprobar que no es observada abre y baja esta prenda para retirarla de su cuerpo, dejándola también en el lugar donde está el resto de su ropa usada para luego tomar el papel que mantiene sujeto con su ropa interior, contra la piel de su cadera y tomarlo con cuidado en su mano y aprovechando la alfombra del lugar y estar descalza para moverse con rapidez y subir un poco el colchón de la cama, dejando aquel papel doblado entre este y la base de la cama, escondiéndolo allí para luego bajar el colchón, arreglar la sábana y dejar todo como estaba, para que Gerard, siendo un obsesivo del orden como lo es, no tuviera motivos para revisar nada de ese lado de la cama.

De forma veloz vuelve a situarse al lado de la bolsa en donde deja casi todo, abriendo su sostén y dejándolo allí para luego desplazarse de forma relajada y casual por la habitación hasta llegar a las bolsas de ropa suya que se encuentran en aquel lugar, tomando una blusa de tiras de color rojizo y desplegándola para introducirse en ella por debajo, de forma que primero pasa su cabeza y luego sus brazos para extenderla con su mano, de forma que cubra la parte superior de su cuerpo y sonriendo nuevamente al notar que la tela era ligeramente gruesa, lo cual hace que no se adhiera mucho al cuerpo ni tampoco muestre de más las formas de este por lo que no se nota que no lleva sostén. Luego toma un pequeño short negro sin mayor encanto y lo pasa primero por una pierna y luego en otra, dejándolo a la altura de su cadera de forma que apenas una ligera franja de piel se nota entre la blusa y el short, y casi toda la totalidad de sus piernas ya que la prenda azabache está diseñada para tapar completamente sus bien formados glúteos pero para dejar el resto de sus extremidades inferiores al descubierto.

Vuelve a caminar hacia el juez del Regeln luego de deshacerse de ese atuendo tan poco femenino y de aquel expediente tan molesto para situarse a su lado, observándolo fijamente y decidiendo en ese momento hablarle. –Lo haré rápido, si tú no le dices a nadie, nadie tiene porque enterarse.- Y una sonrisa confiada se apodera de sus labios para agregar luego. –No seas celoso Gerard, soy toda tuya.- Y su sonrisa se vuelve más amplia ante aquel comentario, siendo bastante insinuante y molesta de ver por aquella sensación de victoria que parece trasmitir. -¿Dudas de mi capacidad para manejar situaciones de este calibre? Obvio que cambiaré de forma… ¿Debería ser una pelirroja, una rubia o el vampirito tiene algún affair por algún color particular de cabello o de piel?- Aquella pregunta es mayormente para fastidiar al ángel pero tiene vestigios de que realmente le interesa saber la opinión de él con respecto a aquel tema. –O tal vez sea uno de esos hombres que son más vulnerables con otros hombres.- Y su dedo índice se extiende para posarse en su barbilla, un poco más debajo de su labio, dándole a la demonio un aire pensativo, ya que ciertamente aún no decide como llegar a la reunión que tiene con el fugitivo del Regeln, ya que no será un evento privado sino uno donde varias personas adquirirán armas para diferentes propósitos, y ella sólo está identificada como “Asistente de…”, sin especificarse género, raza ni nada más, sólo el nombre de un hombre inexistente, con un perfil creado por Inferna para que si se quisiera averiguar más de él, se supiera que es un jerarca de una organización local inexistente del Nexo, creado tan perfectamente que es comprobable desde su lugar de nacimiento como su lugar de estudios y también lo es el organismo ficticio al que pertenece, todo fácilmente ubicable y creíble, cuya información es lo suficientemente veraz como para no generar desconfianza.

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Bienvenida. (Helena Vanderbilt)
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