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 Bienvenida. (Helena Vanderbilt)

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Gerard Lightblade
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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Mar 01, 2013 10:52 pm

La puerta del elevador se abre tras un retraso mucho más extenso de lo esperado, justo en la azotea del edificio donde el ángel vive, sus manos acomodan en ese instante acomodando los últimos botones de su saco y tras ello sus manos pasan apenas por el cabello de la joven acomodando el mismo y siendo justo en el momento en el cual serían visibles el que aquel hombre se adelanta para observar de frente a la demonio dejando su rostro justo delante del de ella. Una mirada sorprendida es dada a aquella pareja por los hombres que les esperan y aquellas miradas provocan que el detenga su movimiento. Sus ojos se cierran y sus habilidades para fingir se ponen a prueba levantando su mano diestra y pasándola apenas por la nariz de la demonio cual si limpiara algo, sus ojos se clavan en los de ella y por momentos sus labios se mueven tratando de susurrar una disculpa por no poder terminar lo que debía en aquel instante, una sonrisa se curva en sus labios y después de ello retrocede un poco para observarla fijamente, el corazón del juez aún late bastante fuerte y en sus labios y cuerpo se conserva en general tanto el sabor como la sensación de la joven delante de ella.

-Listo, ahora me parece mucho más que presentable- menciona finalmente adquiriendo ese tono molesto con el que suele hablarle abiertamente a la chica, sus ojos después se dirigen a donde las personas enviadas por el Regeln les esperan y un gesto serio provoca que aquellos hombres se alisten desviando la mirada hacia otro lado. Un momento perfectamente aprovechado por el ángel que atrae a la demonio a donde el al saberse fuera del alcance visual de los enviados de su organización, sus labios alcanzan los de la mujer besándolos de forma corta pero cargada del sentimiento y sensaciones remanentes de aquel encuentro en el elevador. –Odio admitir el hecho de que comienzas a ser mucho más atractiva-, exclama como susurro en ese momento en el cual termina por soltar a la joven dando un paso al lado, aquellos movimientos habrían sido lo suficientemente rápidos como para evitar ser vistos. A él no le importaría que lo supieran, sin embargo ella es parte de su trabajo y para su mala suerte el mezclar este con su vida personal era algo muy complejo que sin duda no traería muchas cosas productivas por ahora.

Sus cuerpo se sitúa al lado de la joven y conforme avanza ofrece su brazo a la demonio a manera de escoltarla hasta donde un helicóptero se encuentra preparado ya para la salida. En el interior los agentes que les habrían ido a buscar se preparaban en los asientos principales y la puerta trasera de aquel vehículo se encontraba ya abierta. El andar del ángel se detuvo en seco para dejar que ella fuera la primera en entrar, buscando un espacio ciego para sus acompañantes y dirigiendo una sonrisa de complicidad, si bien podría parecer incomodo con aquella situación la realidad es que el juego de tener algo que esconder para su organización era algo nuevo y bastante atrayente.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Mar 01, 2013 11:13 pm

Ella a la vez acomoda su vestido, sobretodo baja la falda y mueve la parte superior para que el escote de aquel quede en el lugar correcto mientras sus pasos la hacen salir del elevador, sonriendo al ver lo disimulado que se porta el juez del Regeln con respecto a ella cuando están en público, hecho que ya ha previsto la demonio de antemano pero le sorprende el cinismo con el que el ángel aprovecha un momento en que sus subordinados se giran para robarle un beso por lo que al unirse sus labios ni tiempo le da para cerrar los ojos y disfrutar nuevamente de la sensación tan agradable que le causan los besos del peliblanco. Ante su halago sus labios se curvan en una sonrisa algo engreída ya que le encanta saber que es atrayente físicamente para aquel hombre que tanto le gusta, ya que mínimo así sabe que el sentimiento es mutuo.

Sus pasos la llevan hacia aquel helicóptero, esperando que nadie quisiera atacarlos con aquel vehículo en movimiento porque las posibilidades de que salgan mayormente ilesos mientras vuelan es muy pequeña. Sujeta la mano de él para ayudarse a entrar y da un par de pasos para quedar en uno de los asientos, esperando que el joven quede a su lado y colocando una mano en la pierna de él aprovechando la cercanía y arqueando una ceja al hacerlo, prometiéndole en silencio una sesión mucho más extensa que la que tuvieron en el ascensor cuando terminara su día y seguro él estuviera extasiado por atrapar al vampiro, porque de algún modo extraño la mujer no duda de las capacidades de él a pesar de no saber lo hábil que es el pelinegro proveniente del Leji. Se inclina un poco al oído del hombre a su lado y susurra en él. –¿Entonces nos veremos hasta la noche?- Lo observa fijamente, aprovechando que aún el ruido de las hélices no opaca el sonido de su voz para poder hablarle y luego agrega. –Supongo que sabes ya donde me reuniré con él y nos esperarás afuera.- Aquello es más una afirmación que una pregunta, ya que a pesar de todo ella le ha hablado de su misión y él pudo dar un vistazo al expediente de Aidan Kesler por si mismo. -Si en aquella operación arrestas también a los que estén en la reunión, arréstame también.- La mujer no tiene consciencia si el ángel desplegará un gran operativo de captura, para evitar que el vampiro escape de nuevo o si será algo más disimulado, pero en caso que sea lo primero lo que suceda sabe que lo mejor es que la atrapen también e incluso le den una pequeña sentencia a su alter ego ya que si los otros ven que no es arrestada o que le dan un trato preferencial intentarán seguirle la pista y a pesar que su coartada y todo lo creado para esa misión tan especial está perfectamente planificado, puede ser fácil seguirle la pista a Helena si empiezan a seguir a aquella persona a la que interpretará en la reunión con el traficante de armas.

Ella ha planeado también todo a la perfección, sabiendo que si es arrestada lo más probable es que sea liberada poco después pero necesita que el ángel mantenga la desinformación y que no muchos en el Regeln sepan que es liberada o liberado, dependiendo de la imagen que decida usar aquella noche, sino que sea para casi todos sabido que se le dio el mismo trato que al resto de los posibles implicados o clientes que pueda tener el vampiro. Aquello siempre es arriesgado pero ella es una de las mejores infiltradas de todas las organizaciones, pero de forma inconsciente está ligeramente preocupada, ya que un traficante cualquiera era fácil para lidiar pero además saber que Kesler es buscado por el propio juez del Regeln que se encuentra a su lado es otra historia, una que le advierte que debe ser en extremo precavida, ya que nada es tan peligroso como que sepan su identidad, incluso más que ser herida casi mortalmente en una de sus misiones.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Vie Mar 01, 2013 11:49 pm

El sonido de las hélices de aquel vehículo se escucha en el momento que él dirige una sonrisa a la demonio ante su última petición, el habría entendido perfectamente las palabras de la demonio y de alguna manera estaba completamente convencido de que ella habría planeado todo de una forma perfecta, su sonrisa muestra la confianza que tiene en la demonio y tras terminar de ajustarse su cinturón tras haber sujetado el de la chica, aquel vehículo empieza el asenso brindando una imponente vista de la ciudad. La mente del ángel se mantiene ahora debajo de ellos y su sonrisa permanece como muestra infalible de su satisfacción ante la idea de atrapar al vampiro, su mano se mueve inconscientemente apenas rozando con ella la mano de la demonio y recordando la presencia de los dos hombres que llevarían aquel helicóptero en marcha con dirección a los cuarteles del Regeln. Lo cierto es que pese a todo la demonio parecía estar convencida de que eso era una especie de despedida, pero la realidad distaba mucho de ello, conforme aquel transporte se mantenía en movimiento debajo e ellos la ciudad pasaba hasta el edificio más alto de la misma, una torre imponente que se alzaba por completo sobre la ciudad y desde la azota de la misma casi cualquier punto de la ciudad seria visible.

-No, aún no- dijo finalmente como respuesta a la demonio y en ese mismo instante el vehículo comenzó a descender de forma lenta hasta terminar sobre la azotea de los cuarteles principales del Regeln. Los hombres bajaron primero dando al ángel una oportunidad más para robar un beso corto de los labios de la demonio y después de ello abrir el mismo la puerta para bajar primero con la intención de ayudar a la chica a bajar, sus labios se curvaron en una sonrisa y conforme la joven terminaba de descender, los pasos del juez se dirigieron a una puerta de otro elevador, en esta ocasión el elevador de la organización donde eran acompañados por los dos elementos de la misma que se mantenían en silencio tras ellos. –Señorita Vanderbilt, deberá de cumplir un procedimiento estándar, simplemente como huésped de esta organización debe firmar un libre de visitas- menciono con una sonrisa amable que debería de resultar un poco perturbadora para los dos hombres que ya le conocían. Finalmente al llegar al piso indicado el sonido de las puertas hizo claro que ambos debían de bajar.

En aquel mismo instante los pasos del ángel se adelantaron para que el bajara y únicamente la chica pudiera seguirle, un breve paseo por aquel sitio en especifico revelaba que los cuarteles del Regeln tenían mucho que ofrecer y ser explorado incluso para la demonio. El andar del juez sin embargo se mantenía derecho hasta llegar a una puerta de un color blanco, abriendo la misma para revelar una oficina perfectamente ordenada, la decoración se mantiene en dos colores el blanco y el negro y en la parte más importante de esta un amplio escritorio de color blanco se mantiene, así como varias sillas, aquel lugar no solo serían sillas y escritorios, también habría un pequeño refrigerador y una sala de sillones negros que parecía bastante cómoda. El rostro de satisfacción del juez era notorio en el lugar, debido al orden que inspiraba, sus pasos finalmente terminaron por llevarle al escritorio y sus ojos se clavaron en la demonio al estar ya solos.

-Bien querida Helena- menciono con un tono serio que comenzó no solo a ser un poco más propio de él, sino también un mucho más relajado. –mientras estés aquí tendrás que reportarte a este sitio, de no hacerlo buen, obligarías al Regeln a buscarte- menciono con tranquilidad, en ocasiones pasadas la demonio habría demostrado sus capacidades para meterse en problemas, sin embargo esta vez el trataría que todo estuviera bajo control, al menos lo suficiente para que ambos pudieran moverse a voluntad.

Su mano busca algo y finalmente termina por sacar algo de su bolsillo entregando a la demonio una tarjeta de color blanco. –Si usas esa tarjeta dentro del edificio te llevara a la salida del mismo, igualmente si la usas en la entrada serás traída a aquí- anuncio sonriéndole. –Confía en mí, si bien hasta ahora ha sido divertido todo, deseo te quede en claro que además de todo me importas- menciono de forma sería para después observarla fijamente.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Mar 03, 2013 7:59 pm

La mujer camina observando a su alrededor y llegando a la conclusión que aquella oficina definitivamente posee la esencia del ángel impregnada en todo lugar, ya que la decoración era muy similar a la de su propio apartamento por lo que la dama toma asiento en el escritorio de él, estirando su estilizada pierna para situar su tobillo en el hombro del ángel, observándolo con una mirada ligeramente retadora para luego sonreírle tranquilamente, tomando aquella tarjeta en su mano y luego guardándola en un bolsillo de su cartera mientras sus pupilas violeta mantienen la vista fija en el rostro del ángel y su sonrisa se hace más cálida y menos insinuante antes las últimas palabras emitidas por el hombre, al cual responde sin bajar su pierna, dejándola al alcance de los labios y las manos de él. –No tienes por qué preocuparte, estaré bien.- A pesar de que quiere trasmitirle en palabras que también a ella le importa el juez no encuentra como hacerlo, por lo que decide que será en una oportunidad que se lo diga y deja que sus acciones hablen por sí mismas mientras tanto por lo que vuelve a descender su pierna y ella se baja del escritorio del ángel para quedar de pie frente a él. -¿Dónde debo de firmar?- Su rostro se gira a un lado y luego al otro para buscar con su mirada donde está aquel libro de visitas que fue mencionado momentos atrás y vuelve a sacar la tarjeta que él le dio, tomándola entre su índice y medio de su mano diestra. –Firmaré y procederé a retirarme, nos encontraremos en la noche supongo.- Recita la demonio mientras le observa con una sonrisa tranquila en sus labios, para firmar donde el hombre procede a enseñarle y dando un beso en su mejilla para luego retirarse del lugar.

La mujer lleva consigo aquel bolso especial que alberga infinidad de productos, desde ropa y accesorios hasta la llave del apartamento de Gerard Lightblade, y procede a realizar todas las misiones de su día, caminando y cambiando de forma en determinados lugares para nunca ser reconocida, por lo que el primer contacto que hace con un informante lo hace con otra imagen totalmente diferente a la suya normal y desde niños hasta ancianos investigan el posible paradero de las armas de Inferna, todos siendo disfraces perfectamente elaborados por la demonio para no dejar rastro alguno de su identidad tan cuidadosamente guardada. Su día pasa con rapidez pero cada uno de los encuentros es una pérdida de tiempo ya que el objetivo que se le ha encomendado no es cumplido hasta ese momento, ya que ni los traficantes con los que logra encontrarse ni los informantes de los que obtiene información saben absolutamente nada de armas con las características que ella busca y la información que el juez le entregó el día anterior tampoco posee datos relevantes por lo que ella concluye que aquel trabajo debió ser realizado por un experto, o por un fantasma ya que la pulcritud en la que se ha manejado el traficante que debe poseer el armamento de su organización parece incluso muy poco propio ya que es muy normal que la gente deje pistas de sus actos, en mayor medida si son vandálicos y que ni un rastro de un movimiento en falso dado por el ladrón o por el vendedor, que no sabe ella a ciencia cierta si son la misma persona, haya aparecido es especialmente extraño y le da una mala sensación a la infiltrada que no puede quitar de su cabeza, sensación que se hace mucho mayor al momento que el manto nocturno cubre la ciudad del Nexo y la dama sabe que debe empezar pronto su misión.

De forma disimulada vuelve al apartamento del ángel, tomando un baño para refrescarse y aclarar ideas encontrando el hogar de él vacío y extrañando la presencia del peliblanco, la cual debiera de haber sido reconfortante. De la misma manera piensa en los sucesos que pronto ocurrirán, esperando que el joven le dé suficiente tiempo en la reunión para poder averiguar si el vampiro es quien trafica con las armas que busca y espera que ningún suceso extraordinario ocurra que pueda poner su vida o la de Gerard en peligro por la captura que este último desea realizar.

Finalmente luego de estar bañada, perfumada y arreglada con su forma normal, cabello negro y piel pálida camina hasta un bar, tomando un par de copas y luego entrando al baño para proceder a cambiar de atuendo para salir por la ventana, haciendo todo tan perfectamente calculado que ninguna cámara del Regeln la logra captar al entrar ni al salir por la ventana y tan sólo vuelve al foco de alguna de estas con una imagen y vestuario totalmente diferentes, tanto que realmente nadie podría aseverar a ciencia cierta que aquella nueva persona era la demonio de cabellos negros y esa era la intención, ya que ha llegado la hora de reunirse con aquel vampiro que tanta curiosidad le causa a la mujer.

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MensajeTema: Re: Bienvenida. (Helena Vanderbilt)   Dom Mar 03, 2013 8:23 pm

El resultado inminente de aquel día estaba dándose por fin, la tregua o más bien el breve tiempo que ambos habrían de haber compartido llegaba a su fin en el momento que el ángel dedicaba una sonrisa calma a donde la demonio como muestra de cierta tranquilidad y sobre todo de confianza ante sus palabras. Sus ojos se cierran con hartazgo al momento que la joven sale de la oficina y su atención se centra por completo en el sin número de reportes que habría que considerar, su atención regresa a las reglas y aplicación de las mismas y pese a su estricta rutina y prácticamente imposible de comprar o de desviar rectitud sus pensamientos se encuentran en su mayoría en las calles del propio Nexo. Un suspiro se da en el instante que su vista baja a unos expedientes que tendría delante de él sonriendo de forma amplia, las personas que el mismo habría seleccionado para seguir de cerca a la demonio se encontraban ya en su misión y llamaban justo en ese momento para reportar sus avances. Siendo lo más sorprendente era el poco tiempo que a la joven de cabellos negros habría tomado el deshacerse de ellos. Sus ojos se cerraron y lejos de una expresión de enojo una risita divertida escapo de sus labios cual si solo se tratará de una travesura.

Aquella expresión fue escuchada por los hombres que se comunicaban con el por vía telefónica y finalmente su voz trato de controlar la reacción irónica que arranco muestras de sorpresa a las unidades bajo su cargo. –Me rio únicamente de su escasa capacidad para cumplir una misión tan simple como la asignada, para su suerte y sobre todo para la mía yo ya sé donde se encuentra nuestra invitada.- contesto con un tono que resaltaba cierta amabilidad ajena a su figura pero que a la vez dejaba en claro que aquellas palabras eran enserio, si en algo había resultado bastante buena la joven demonio era en evidenciar las fallas de los elementos bajo su cargo y la manera tan fácil como eran burlados por ella era un reflejo propio de las carencias de su equipo. –A partir de mañana volverán a entrenamiento de rastreo, su misión por ahora es esperar a que ella se reporte cerca de mi departamento y seguirla dejando que continúe su camino después, solo si es necesario o yo les doy la orden podrán interrumpirla, mientras tanto pueden reportarme lo que suceda con ella-, exclamo para dar por terminada la llamada de forma bastante clara y finalmente negar con decepción.

Sus manos se apoyaron sobre el escritorio ayudándole a ponerse de pie de forma pronta y comenzar a caminar con pasos lentos hasta la puerta de la oficina, en su rostro era evidente la molestia aunque por primera vez en mucho tiempo no era ocasionada por algún criminal si no por el contrario por la inutilidad de la propia organización. Helena sin embargo había actuado dentro de las normas, se mantenía en un radio donde el juez parecía seguro de todo y actuaba de forma lícita dentro de los parámetros de la organización a la que ella pertenece y sin causar problemas a la del juez. Conforme sus pasos se hicieron mas acelerados por los corredores la recta figura del juez vestido de blanco mantenía una sonrisa amplia y cálida en sus labios que pese a todo contrastaba con su penetrante mirada que se clavaba en todo el que miraba fijamente a su rostro como recordatorio de que no por que estuviera de buenas significaba que alguna ventaja para los demás.

Sus pasos le llevaron al elevador principal del edificio del Regeln y conforme se adentraba en el sentía mayor interés por dos cosas, la primera era el volver a ver a la joven de negros cabellos y la segunda era un interés profesional en primer lugar y en segundo personal por lograr capturar a cierto vampiro de ojos azules y cabellos negros que sabia seguía rondando por las calles de la ciudad. “Mejores lo han intentado…” repaso en su mente como quien toca una herida aún abierta y lejos de causar dolor, provoco una sonrisa distinta llena de un cierto morbo, -Aún no has visto todo lo que puedo hacer Kesler… cuando lo veas podrás decirme si en realidad hay mejores que yo- menciona como susurro al observar por los cristales del elevador aquella ciudad que es su deber el proteger.


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